Temas
de historia argentina
y americana
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COLABORADORES DE ESTE NÚMERO
María Victoria Carsen. Licenciada en Historia. Profesora adscripta
de Historia de la Historiografía (mvicki@tutopia.com).
Miguel Ángel De Marco (h). Doctor en Historia. Profesor en el
Doctorado en Historia de la Universidad del Salvador. Miembro de
número de la Junta de Estudios Históricos de la Provincia de Santa Fe.
Investigador del CONICET (migueldemarco@arnet.com.ar).
Guillermo E. Gini. Profesor universitario en Historia. Ayudante
docente de Historia Americana II y de Historia Argentina III
(willygini@fullzero.com.ar).
Ernesto J. A. Maeder. Doctor en Historia. Miembro de número de
la Academia Nacional de la Historia. Investigador en el Instituto de
Investigaciones Geohistóricas (CONICET). Profesor titular de la
Universidad Nacional del Nordeste (emaeder@arnet.com.ar).
Andrea Matallana. Doctora en Historia. Profesora titular de Política y
Sociedad en Argentina, siglos XIX y XX, en la Universidad Torcuato Di
Tella. Profesora adjunta a cargo de la cátedra Teoría Social en la Facultad
de Filosofía y Letras de la UCA (andreamatallana@hotmail.com).
Hebe C. Pelosi. Doctora en Historia. Profesora titular de Historia
Contemporánea I e Historiografía en la Facultad de Filosofía y Letras
de la UCA. Investigadora del CONICET (hpelosi@conicet.gov.ar).
Rosalie Sitman. Doctora en Historia por la Universidad de Tel
Aviv. Jefa de los estudios de Español en la Universidad de Tel Aviv.
Investigadora en el Instituto de Historia y Cultura de América Latina
en la misma universidad (rsitman@post.tau.ac.il).
Juan María Veniard. Licenciado en Música y en Musicología.
Profesor de Historia. Profesor de Historia de la Música Argentina en
el Conservatorio Nacional de Música. Investigador del CONICET
(juan_maria_veniard@hotmail.com).
Colaboraron en la elaboración de los abstracts de este número las
traductoras públicas Celeste Irace, Graciela Souto y Graciela Isaía y
Ruiz.

Temas
de historia argentina
y americana
3
Julio-diciembre de 2003
Pontificia Universidad Católica Argentina
Facultad de Filosofía y Letras
CENTRO DE HISTORIA ARGENTINA
Y AMERICANA

Ilustración de tapa: Ruinas de San Ignacio Miní, Misiones, Argentina.
Corrección de textos: LEONTINA DUPERRÉ
Facultad de Filosofía y Letras. Departamento de Historia
Centro de Historia Argentina y Americana
Alicia M. de Justo 1500
Edificio San Alberto Magno
(C1107-AFD) Buenos Aires. Argentina
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Impreso en la Argentina
© 2003 UCA
ISSN 16-66-8146

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Dr. Miguel León Portilla (México)
Dr. Roberto Quevedo (Paraguay)
Dr. Arno Wehling (Brasil)

Sumario
INVESTIGACIONES
MARÍA VICTORIA CARSEN, Mayo de 1910: el imaginario a través de los
discursos oficiales ...................................................................................... 13
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H), Sylvestre Begnis y la instauración nacional
del frondicismo. 1954-1958 ........................................................................ 29
GUILLERMO E. GINI, Un intento de democratización: política sindical durante
el gobierno del general Lonardi (23 de septiembre a 13 de noviembre de
1955) ........................................................................................................... 69
ERNESTO J. A. MAEDER, Del esplendor a la crisis. Las Misiones de guaraníes
entre 1734 y 1744 ..................................................................................... 115
ANDREA MATALLANA, El 90. La crisis económica y política vista desde la
gráfica satírica de la época ...................................................................... 131
HEBE C. PELOSI, Relaciones comerciales franco-argentinas. 1880-1914 ...... 145
ROSALIE SITMAN, Resistencia cultural a un régimen autoritario: El “sonoro”
silencio de SUR durante el primer peronismo ......................................... 173
JUAN MARÍA VENIARD, La creación musical académica argentina como reflejo
de la Guerra del Paraguay ....................................................................... 199
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
Catálogo de la 27° Feria Internacional “El libro del autor al lector” (Néstor
Tomás Auza) ............................................................................................ 221
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO, Corresponsales en acción (César A. García
Belsunce) .................................................................................................. 222

10
SUMARIO
JOSÉ LUIS KAUFMANN, Pastoralidad del Archivo Eclesiástico. Elementos
básicos (Néstor Tomás Auza) .................................................................. 225
HEBE CARMEN PELOSI, La coyuntura enciclopédica en el período entreguerras.
El modelo de Lucien Febvre (María Victoria Carsen) ............................. 228
HEBE CARMEN PELOSI, Vichy no fue Francia (María Florencia Caudarella) ..... 230
RAANAN REIN, Entre el abismo y la salvación. El pacto Franco-Perón (Mario
Plotkin) ..................................................................................................... 233

INVESTIGACIONES

Mayo de 1910:
el imaginario a través de los discursos oficiales
MARÍA VICTORIA CARSEN
Los discursos oficiales pronunciados entre el 17 de mayo y el 17 de
julio de 1910 en la Ciudad de Buenos Aires permiten conocer las
interpretaciones del pasado, las evaluaciones del presente y las expectativas
con respecto al futuro que manifestaron los oradores al participar de actos y
ceremonias para celebrar el Centenario de la Revolución de Mayo. Parece
interesante analizar, entre las numerosas publicaciones periódicas que
aparecían entonces, la excepcional revista Derecho, Historia y Letras dirigida
por Estanislao Zeballos1, cuya lectura permite conocer en forma no
fragmentaria el discurso oficial del Centenario2. Ello a través de la selección
de los discursos de mayor riqueza con respecto a los mensajes emitidos.
Los oradores dejan entrever la necesidad de hacer un balance del camino
recorrido y, lo que resultaba aún de mayor relevancia en la intención oficial,
presentar la Argentina al mundo. En palabras del presidente José Figueroa
1 Estanislao Zeballos (1854-1923) dedicó su vida al servicio público y al periodismo.
Entre los muchos cargos que ocupó, es obligada la mención a su desempeño como ministro
de Relaciones Exteriores bajo las presidencias de Juárez Celman, Pellegrini y Figueroa Alcorta.
Desde este cargo, contribuyó enormemente al campo de las relaciones internacionales: fue el
primer ministro argentino en crear una política nacional con relación a la integración continental
propuesta por Estados Unidos, y tuvo una destacada participación en las cuestiones de límites
con Brasil y Chile. En 1907 fue designado miembro argentino de la Corte Permanente de
Arbitraje de La Haya. Zeballos fue el creador de la Sociedad Rural, del Instituto Geográfico
Argentino, del Club Progreso, del Círculo de Periodistas y de la Sociedad Científica Argentina.
Para el Centenario de la Revolución se desempeñó como delegado al Cuarto Congreso
Panamericano con sede en Buenos Aires. Desde la enseñanza del derecho en la Universidad
de Buenos Aires (1912-1918) y en su labor como periodista se destacó como hombre de
ciencias y jurisconsulto; su influencia en las cuestiones políticas continuó siendo grande a
través de su trabajo de redacción en La Prensa, en el diario El Nacional, por él fundado, y en
su propia Revista de Derecho, Historia y Letras. La misma, consultada para esta ponencia,
fue publicada entre los años 1898 y 1923; a lo largo de sus numerosos volúmenes (75) se
destacan ensayos de interés académico y público de su propia pluma.
2 Aparte de los discursos, la crónica exhaustiva de los actos se halla, por ejemplo, en los
dos principales diarios del momento: La Nación y La Prensa.

14
MARÍA VICTORIA CARSEN
Alcorta (1906-1910), la Argentina celebraba “ofreciendo al mundo el
espectáculo de un pueblo que absorto en la faena de su prosperidad y
engrandecimiento, se yergue, no obstante, [...] ante la evocación de sus
orígenes históricos [...]”3.
En cuanto al pasado, la mayoría de los oradores intentaron definir la
importancia de la Revolución de Mayo, honrar a sus protagonistas y recordar
sus bases y principios expresando el deseo de que éstos iluminaran el quehacer
nacional en los años por venir. Atada a la reflexión sobre la independencia
lograda, fuente de orgullo nacional, se percibe una reivindicación de la
filiación con España y una exaltación de los rasgos en común entre los dos
países intentando contextualizar los momentos de tensión en la relación de
los mismos.
Domina el optimismo y el orgullo derivado del progreso económico
logrado para 1910. Progreso, “fruto del capital europeo” de acuerdo con las
palabras del senador Víctor S. Guiñazú4, y este hecho impregna la mayoría
de los discursos de gran simpatía hacia las potencias extranjeras. El rasgo
más sobresaliente de la lectura del presente es la exaltación de las virtudes y
valores que el resto del mundo va a estimar, ya que los receptores a los que
están principalmente destinadas estas palabras son las naciones extranjeras.
Los discursos aludidos fueron pronunciados en la ciudad de Buenos
Aires5, ciudad que poseía para 1910 una infraestructura urbana de avanzada
que incluía alumbrado público hasta en las periferias, extraordinaria red de
tranvías eléctricos y un servicio de limpieza y recaudación de residuos
ejemplar6. Y es importante tener en cuenta que es esta Buenos Aires el
escenario elegido para homenajear la revolución. En la mayoría de estos
discursos se observa un fuerte centralismo: la revolución fue porteña primero,
y después de todo el país7. En el banquete ofrecido a los concejales extranjeros,
el delegado de Santiago de Chile Carlos Rusiñol afirmaba: “La ciudad de
Buenos Aires ha sabido interpretar [...] en las actuales fiestas, el pensamiento
3 “Discurso pronunciado en el banquete ofrecido por el comercio de la capital de la
República en honor del presidente”, Revista de Historia, Derecho y Letras (RHDL), t. XXXVII,
septiembre de 1910, Buenos Aires, p. 65.
4 “Discurso pronunciado en el banquete ofrecido por el Senado de la Nación a los
representantes de los parlamentos extranjeros”, t. XXXVII, septiembre de 1910, Buenos
Aires, p. 122.
5 Sólo se encuentra una excepción: un discurso pronunciado en la ciudad de La Plata.
6 ALBERTO LEIVA (coord.), Los días del Centenario de Mayo, San Isidro, Academia de
Ciencias y Artes de San Isidro, 2000.
7 “Discurso pronunciado en la plaza Primera Junta de la ciudad de La Plata con motivo
de la procesión cívica”, RHDL, t. XXXVII, noviembre de 1910, Buenos Aires, p. 502.

MAYO DE 1910: EL IMAGINARIO A TRAVÉS DE LOS DISCURSOS OFICIALES
15
de la República Argentina; ha sido hoy lo que fue hace un siglo: el cerebro y
el corazón de este país, que es la portada de la América Española”8.
EL DISCURSO OFICIAL PARA DEFINIR LA REVOLUCIÓN DE MAYO
En la mayoría de los discursos se puede observar que al hablar de la
Revolución no se refiere sólo a los hechos de la Semana de Mayo sino
también de las luchas militares que marcaron la década hasta el logro de la
independencia nacional en 1816. En este sentido, el presidente Figueroa
Alcorta, al participar en el acto de colocación de la piedra fundamental del
monumento a la Revolución, hablaba de los principios políticos divergentes
que “debatieron su predominio lo mismo en los cabildos y juntas deliberantes
que en los campos de batallas [...]”9.
De acuerdo con el senador provincial por Buenos Aires Juan J. Atencio
la revolución se la debíamos en primer lugar al pueblo, no a jefes, caudillos
o libertadores, sino a la “masa ciudadana” a la “masa popular que rompe las
cadenas” en 1810 formando un ejército que cruzando la Cordillera de los
Andes libertaría “a medio mundo sin otra recompensa que la gloria”10.
Sin embargo, el Centenario ve a hombres ilustrados festejando una
revolución hecha por un puñado de hombres igualmente ilustrados11. A esto
se debe que el discurso oficial no define el término “pueblo” y simplemente
se refiere a él. En el discurso oficial, la gloria, se dice, pertenece al pueblo
porque es el pueblo quien ha hecho la revolución. El senador Atencio no
dejó de recordar la participación de hombres como Mariano Moreno, Juan
José Castelli, Cornelio Saavedra, Manuel Belgrano o José de San Martín
pero una y otra vez se refirió a la “masa ciudadana” como principal
protagonista, más allá de las cabezas dirigentes.
El Dr. José León Suárez conmemorando el Centenario del Cabildo
Abierto del 22 de Mayo de 1810 reconoce en la independencia de los Estados
Unidos y la Revolución Francesa antecedentes de nuestra propia revolución
y la explica diciendo:
8 “Discurso pronunciado por Carlos Rusiñol en el banquete ofrecido a los concejales
extranjeros”, t. XXXVII, septiembre de 1910, Buenos Aires, p. 59.
9 “Discurso pronunciado en el acto de inauguración del monumento a la Revolución de
Mayo”, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 551.
10 “Discurso pronunciado en la plaza Primera Junta de la ciudad de La Plata con motivo
de la procesión cívica”, t. XXXVII, noviembre de 1910, Buenos Aires, p. 503.
11 DIANA QUATTROCHI-WOISSON, Los males de la memoria, Buenos Aires, Emecé 1995, p. 38.

16
MARÍA VICTORIA CARSEN
Aquí en América [...] nos congregamos y parando el oído al eco que nos
venía de lejanos países nos dijimos: queremos ser hombres con derechos y
libertades y si España no quiere o no puede darnos ni libertades, ni derechos,
los buscaremos por nosotros mismos y nos haremos independientes. Así
nació [...] la idea de patria entre nosotros, no como un sentimiento de aversión
y de odio a la madre España [...] y como España, sometida a un duro
despotismo no daba a los españoles lo que nosotros le pedíamos, fuimos a la
independencia [...]12.
En palabras del presidente Figueroa Alcorta, la Revolución significó
“libertad y civilización continental”13 en manos de una opinión pública que
inconexa, en un principio, se transformó luego en el “alma y brazo” de la
Revolución. En 1910 se debe honrar la acción cívica del pueblo así como a
los “próceres ilustrados que fueron en la inspiración y en los hechos actores
eminentes del histórico drama y ofrendaron en el altar de la patria el
holocausto del heroísmo y de la gloria.” A lo largo de varios discursos habla
una y otra vez del “esfuerzo heroico”, de la “impulsión soberana” y del
“arranque de energía” que evocarán “el proceso evolutivo del país y del
pueblo argentino [...]”. Pero afirma que el primer galardón corresponde al
pueblo, el cual dio su sangre, fue heroico y luego trabajó para ganar la
civilización14.
Los llamados “patriotas” de Mayo “desconocieron la existencia del poder
originario del virreinato substituido por autoridad extranjera y proclamaron
la decisión de reasumir nuestro derecho y echar las bases del gobierno, del
pueblo que aspiraba a ser libre y soberano”15. Esta cita es representativa de
la forma en la que los hechos históricos de Mayo de 1810 se presentan en el
discurso oficial: se muestra la Revolución como un hecho inevitable de las
leyes históricas donde las colonias españolas necesitaban para su progreso y
desarrollo una administración y gobierno propios. Las colonias eran vastas y
estaban alejadas de la Metrópoli se alega. Las ideas que dominaban España
12 “Discurso pronunciado en la plaza Once de Septiembre conmemorando el Centenario
de la reunión del Cabildo Abierto que depuso al último Virrey del Río de la Plata”, RHDL, t.
XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, pp. 504 y 505.
13 “Discurso pronunciado por el presidente Figueroa Alcorta en el banquete ofrecido en
su residencia al presidente chileno Pedro Montt”, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires,
p. 525.
14 “Discurso pronunciado en el acto de inauguración del monumento a la Revolución de
Mayo”, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 555.
15 “Discurso pronunciado en el acto de inauguración del monumento a la Revolución de
Mayo”, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 551

MAYO DE 1910: EL IMAGINARIO A TRAVÉS DE LOS DISCURSOS OFICIALES
17
para mayo de 1810 no toleraban la lógica evolución de las colonias y por eso
tuvo que llegarse a la drástica medida de hacer la Revolución. En la visión
española expuesta en 1910 no queda resentimiento. Gregorio Osorio, al hablar
en nombre de los residentes españoles cuando se colocaba la piedra
fundamental del monumento ofrecido por esta colectividad, dijo: “hubo quien
tachó de ingratos a los americanos por haberse sublevado contra España
[pero] debemos reconocer que la revolución fue consecuencia lógica e
inevitable de la posibilidad de evolución [...]”. La guerra que la siguió no fue
en verdad una lucha sino un choque de principios. En esto se vuelve con la
idea de Figueroa Alcorta de mostrar los enfrentamientos en el campo de
batalla como un debate o un choque de dos principios diferentes (pero al
parecer ambos válidos). Continúa Osorio: “hoy sería difícil hallar en España
o en América quien no admita que unos y otros adversarios cumplieron su
deber defendiendo la causa que creían legítima y el honor de su bandera”16.
Pero las palabras del delegado del gobierno chileno al Congreso de
Americanistas, José Medina, encierra mejor el espíritu de lo que realmente
se celebra en estas fechas, que es “el progreso realizado” como dice él en el
banquete ofrecido a los delegados extranjeros en el Jockey Club. Progreso
que es aún mayor fuente de orgullo si se conoce la historia argentina, sus
antecedentes.
Cuando se sabe que en la vasta extensión de su suelo –dijo Medina–, sólo
habitaron por siglos un puñado de hombres agrupados en media docena
escasa de míseros pueblos, separados entre sí por distancias inconmensurables
para otro continente que no fuera el americano
no se puede sentir más que orgullo cuando se ve el mismo territorio cien
años después cruzado por ferrocarriles, y con una metrópoli “rebosando de
vida y de riqueza”. Medina se preguntó, entonces, cuál era el secreto de tal
transformación. Y el mismo orador nos brindará más adelante la respuesta a
su pregunta: este progreso es obra de la conjunción de la grandiosa naturaleza
del país cristalizada en sus habitantes más la herencia del espíritu español
que dio origen al llamado carácter del criollo17. El previo carácter despectivo
del término criollo, se ha vuelto para 1910 pintoresco y se lo empieza a
16 “Discurso pronunciado por el Dr. Gregorio Osorio, en nombre del Comité Directivo,
durante la colocación de la piedra fundamental del monumento ofrecido por los residentes
españoles a la República Argentina”, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, pp. 572 y 573.
17 “Discurso pronunciado por José T. Medina, delegado del gobierno de Chile al Congreso
de Americanistas, en el Jockey Club”, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, pp. 546 y 547.

18
MARÍA VICTORIA CARSEN
utilizar en la literatura opuesto al término “gringo” e “inmigrante”. Criollo será
sinónimo de generosidad y desinterés, opuesto al afán lucrativo con el que se
caracteriza a los extranjeros18. En este mismo sentido, Figueroa Alcorta declara
que el pueblo argentino es sucesor del pueblo de 1810, ya que lo honra, a pesar
del cosmopolitismo, al que acusa de ser generador de una masa utilitaria, insensible
al calor de los “ideales superiores” y a lo esencial de la sociedad criolla19.
EL SENTIMIENTO POR ESPAÑA SEGÚN EL DISCURSO OFICIAL
Desde el siglo XIX había comenzado un proceso de europeización que
afectaba a toda América Latina, fruto en parte de la aplicación de la técnica
proveniente mayormente de Francia e Inglaterra y, en parte, debido a una
mayor receptividad de ciertos grupos locales que fueron alcanzando las
posiciones de poder20. Sin embargo para 1910 el discurso oficial estará
dominado por un fuerte hispanismo. Esto implicaba la reconsideración de la
herencia española, por un lado, y la exaltación de un espíritu conciliador.
Históricamente este proceso había comenzado a partir de la guerra que
enfrentó a España con Estados Unidos por la que en 1898 las islas de Cuba y
Puerto Rico pasaron a manos norteamericanas, desvaneciéndose así la última
presencia colonial española en América después de cuatro siglos.
El discurso oficial alimenta el “mito de la raza”21. Lo mismo hará la
literatura, con el objetivo de tratar de impugnar la civilización triunfante en
18 CARLOS ALTAMIRANO y BEATRIZ SARLO, Ensayos Argentinos, De Sarmiento a la
Vanguardia, Buenos Aires, Ariel, 1997, p. 184.
19 “Discurso pronunciado en el banquete ofrecido por el comercio de la capital de la República
en honor del presidente”, RHDL, t. XXXVII, septiembre de 1910, Buenos Aires, p. 67.
20 GUSTAVO y HÉLÈNE BETHAUT, América Latina: de la Independencia a la Segunda Guerra
Mundial, Historia Universal Siglo XXI, 7ª ed., México, Siglo XXI Editores, 1999, p. 112.
21 Si bien durante la Ilustración existieron teorías que intentaban explicar los diferentes
grados de progreso de la humanidad tomando como base el concepto de raza, fue con el positivismo
durante el siglo XIX que estas teorías pasaron a ser mayoritarias. Las mismas entendían que la raza
era de una importancia antropológica central; se le asignaban características inmutables a cada una
de ellas (transmitidas en forma hereditaria), y así se explicaban las diferencias culturales. Existía
una tendencia a identificar ciertos rasgos biológicos con rasgos culturales. Los siguientes autores
son exponentes de este pensamiento: James Prichard, Robert Knox, Gustav Klemm, Theodor
Waitz y J. A. de Gobineau. Para citar un ejemplo, Hippolyte Taine veía en la raza uno de los tres
elementos esenciales que nos permiten explicar a un personaje histórico (las condiciones geográficas
y las circunstancias históricas efectivas son los otros dos elementos). Sobre el pensamiento de
Taine ver G. LEFEBVRE, El Nacimiento de la Historiografía Moderna, Barcelona, 1974, pp. 244-
258. Autores argentinos como MANUEL GÁLVEZ, autor de El Solar de la Raza (1913), y RICARDO
ROJAS, autor de La Restauración Nacionalista (1922), hablan en este mismo sentido, asimilando el
concepto de nación con el de raza.

MAYO DE 1910: EL IMAGINARIO A TRAVÉS DE LOS DISCURSOS OFICIALES
19
Estados Unidos, caracterizada como completamente volcada al progreso
material22. Los ejemplos brindados por los oradores son extremadamente
contundentes. Figueroa Alcorta afirma que el pueblo de 1810 actuó digno de
los antecedentes de su raza23. En el banquete ofrecido al presidente chileno
Pedro Montt, aludió a la hermandad de ambos países por medio del
“sentimiento imperativo de la raza [...]”24. Y en nombre de los residentes
españoles en la Argentina, Gregorio Osorio hace el mismo tipo de declaración
al afirmar que en América veían la grandeza futura de su raza. La vinculación
con España que se exalta se deriva del pasado en común: son los lazos de la
tradición, de la historia, de la sangre, del idioma. El discurso oficial los
llamará vínculos imperecederos25.
En el banquete ofrecido a la Infanta Isabel de Borbón, Figueroa Alcorta
explicará la existencia de estos lazos, no por cortesía de un deber político,
sino por “la ternura de los afectos perdurables que radicaron en el hogar
originario”26. La madre (en referencia a España) recibe en 1910 al “hijo con
emoción cariñosa en el hogar engrandecido [...]”27.
Frecuentemente se utilizará la analogía del lazo filial para caracterizar
el sentimiento mutuo de ambas naciones. Se encuentran numerosos ejemplos
en muchos discursos oficiales. Citaré sólo algunos. Se afirma que la España
del siglo XX “siente gozo infinito al ver a sus hijas emancipadas ocupar
lugares predilectos en el concierto de las naciones [...]”, el progreso argentino
es la gloria “de la madre España” afirmará el embajador del Rey, Juan Pérez
Caballero28. En el mismo sentido, el diputado nacional Manuel Carlés
22 CARLOS ALTAMIRANO y BEATRIZ SARLO, op. cit., p. 194. Estas ideas se ven claramente
en escritores como Manuel Gálvez, Ricardo Rojas y José Enrique Rodó.
23 “Discurso pronunciado en el acto de inauguración del monumento a la Revolución de
Mayo”, RHDL, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 549.
24 “Discurso pronunciado por el presidente Figueroa Alcorta en el banquete ofrecido en
su residencia al presidente chileno Pedro Montt”, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires,
p. 525.
25 “Discurso pronunciado por el Dr. Gregorio Osorio, en nombre del Comité Directivo,
durante la colocación de la piedra fundamental del monumento ofrecido por los residentes
españoles a la República Argentina”, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 574.
26 “Discurso pronunciado por el presidente Figueroa Alcorta en el banquete ofrecido en
su domicilio a S.A.R. la Infanta Isabel de Borbón”, t. XXXVI, julio de 1910, Buenos Aires,
p. 396.
27 “Discurso pronunciado en el acto de inauguración del monumento a la Revolución de
Mayo”, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 550.
28 “Discurso pronunciado por Juan Pérez Caballero, embajador del Rey de España, en el
acto de colocación de la piedra fundamental del monumento regalado por los españoles”, t.
XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 576.

20
MARÍA VICTORIA CARSEN
afirmaría: “mi patria, hija de España, cuenta entre sus glorias tener a España
por madre”29.
“América es tuya”, son las palabras del ministro del Interior José
Gálvez expresándose en representación del Poder Ejecutivo en el acto de
colocación de la piedra fundamental del monumento de la colectividad
española. “Tuya a manera de los hijos emancipados que viven la vida libre y
buscan en la plenitud de sus energías la realización de sus fuertes y propios
ideales”30. También en el acto de clausura del Congreso Nacional de Mujeres,
se agradece la presencia de la Infanta, la cual se dice fue enviada por la
madre patria “en abrazo gentil de madre generosa”31. También se declara
que la Argentina ha heredado “en sus venas la pujante altivez de la madre
[...]”32.
Esta buena voluntad entre las naciones se ha visto reforzada con la
llegada de la inmigración española a nuestro país desde fines del siglo XIX.
Por eso, el monumento ofrecido por los españoles buscará ser, se declara,
“expresión tangible y perdurable de sus sentimientos de devoción y gratitud
hacia este país” donde miles de inmigrantes se asentaron33.
La Argentina de 1910 no es sólo la hija de la cual España se siente
orgullosa, sino también el suelo donde muchos españoles esperaron encontrar
la prosperidad económica, y esto hace que no sólo nos una el pasado sino
también una promesa futura. La colectividad española se declarará
esencialmente americana, porque en América ve la gloria del ayer y la
grandeza del mañana. Y los americanos, a su vez, se manifestarán españoles
en espíritu.
29 “Discurso pronunciado por Manuel Carlés, diputado nacional, en el Teatro Colón”, t.
XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 558.
30 “Discurso pronunciado por José Gálvez, ministro del Interior, representando al Poder
Ejecutivo en el acto de colocación de la piedra fundamental del monumento ofrecido por la
colectividad española”, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 581.
31 “Discurso pronunciado por Elían Martínez en el acto de clausura del Congreso Nacional
de Mujeres”, t. XXXVI, julio de 1910, Buenos Aires, p. 349.
32 “Discurso pronunciado por Raúl R. Rocha, en la Plaza San Martín, con motivo de la
manifestación de los estudiantes”, t. XXXVI, julio de 1910, Buenos Aires, p. 354.
33 “Discurso pronunciado por Juan Pérez Caballero, embajador del Rey de España, en el
acto de colocación de la piedra fundamental del monumento regalado por los españoles”, t.
XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 576.

MAYO DE 1910: EL IMAGINARIO A TRAVÉS DE LOS DISCURSOS OFICIALES
21
EL DISCURSO OFICIAL DEFINE A LA ARGENTINA
El país se ha ido construyendo con el tiempo y enriqueciéndose con
distintos aportes y esto es algo que se establece claramente a la par del
sentimiento de filiación con España. Declara el senador Víctor Guiñazú:
“Este emporio de riqueza [...] es el fruto del capital europeo, en consorcio
con las energías del espíritu argentino”34.
Esto queda mejor expresado en este fragmento de un discurso
pronunciado en un banquete en honor al Presidente a fines de mayo de 1910:
La República Argentina, americana por el rígido concepto de su propia
autonomía, es española por su tradición y por su lengua, es inglesa por la
pujanza de sus grandes capitales, alemana por la organización de sus ejércitos,
francesa por sus tendencias literarias e italiana por el hondo y permanente
amor a las cosas altas y a las cosas bellas35.
Es evidente en esta definición oficial, la falta de referencia al aporte indígena,
que no por lejos de ser mayoritario, era inexistente. De la cita se desprende
la sensación de que el país es americano sólo por “accidente geográfico”
pero sin lazo alguno con su continente.
Aludiendo al cosmopolitismo, el diputado Carlés afirma que “todos,
ciudadanos y extranjeros se sienten hijos y hermanos de la misma patria”.
Para ser testigo del progreso de este país, y disfrutar de sus logros, el requisito
no era haber nacido en estas tierras, sino habitar en ellas. Es la tierra de los
inmigrantes. Las fiestas cívicas argentinas, afirma Carlés, son fiestas para
todos los pueblos y todas las razas, que habitando en el suelo argentino
forman la Nación. “Cuando todos esos hombres del mundo arriban a este
suelo –continúa– nadie les pregunta de dónde vienen, adónde van, cómo
nacieron ni qué piensan, todos son admitidos en nuestros hogares como
amigos que llegan a labrar la tierra, a comerciar la riqueza, a cultivar la
ciencia y enseñar las artes [...]”36.
34 “Discurso pronunciado en el banquete ofrecido por el Senado de la Nación a los
representantes de los parlamentos extranjeros”, t. XXXVII, septiembre de 1910, Buenos
Aires, p. 122.
35 “Discurso pronunciado por Casimiro Polledo en el banquete ofrecido por el Comercio
de la Capital de la República en honor del presidente Figueroa Alcorta con motivo de los
festejos del Centenario”, t. XXXVII, septiembre de 1910, Buenos Aires, p. 63.
36 “Discurso pronunciado por Manuel Carlés, diputado nacional, en el Teatro Colón”, t.
XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, pp. 566 y 567.

22
MARÍA VICTORIA CARSEN
Pero junto con el espíritu de superación de conflictos del pasado, aflorará
cierto complejo de inferioridad ante el mundo de 1910: se busca dejar en
claro en forma insistente que la Argentina no es sólo sinónimo de oportunidad
económica, ya que el progreso en este sentido se ha plasmado en la
arquitectura, en el arte y en la ciencia. También es mostrado como el país
generador de libertad en su región. Éstas son las palabras de José León
Suárez: “Ha dado la libertad a Chile, al Perú, Bolivia, al Paraguay, y al
Uruguay [...] perdimos territorios con poblaciones argentinas pero adquirimos
derecho a que se respete nuestra honorabilidad internacional.” Recuerda que
la Revolución de Mayo no se hizo “sólo para producir colosales pilas de
trigo o de carne, sino para ejercitar una democracia [...]”37.
En algunas partes del mundo se confundía con demasiada facilidad a
nuestro país con una factoría. El ejemplo ofrecido en el acto del Centenario
del Colegio San José sirve aquí de muestra: una publicación francesa había
dado a conocer un artículo donde se afirmaba que el ideal argentino era el
del negocio, y su principal proyecto, el de vender cereales y ganado. Leer
este artículo obligaba a denunciar que la Argentina no prefería el galpón a la
escuela y que su exponente mental no se exhibía en ferias rurales38.
Aunque se reconocía que dada la juventud del país, el brillo científico
no podía compararse al de las potencias europeas, el discurso oficial también
establece la voluntad de imitar el ejemplo del Viejo Mundo. Se habla entonces
del desarrollo cultural alcanzado: la Argentina no era sólo el país del trigo,
del vino, de las carnes y de las pieles.
Y para hacer conocer los avances en este sentido, ¿qué mejor recurso
que comparar la Buenos Aires de 1910 con la de 1810? El delegado del
gobierno chileno al Congreso de Americanistas organizado en Buenos Aires
describió la ciudad en 1810 cuando “los hijos de españoles en ella avecindados
necesitaban ir a estudiar a un pueblo del interior y en ocasiones trasmontar
los Andes para completar su educación en Chile [...]”. En cambio, cien años
después, Buenos Aires era la sede de este Congreso, el primero en América
del Sur39. Se vislumbra así el proyecto de transformar a la capital en el
37 “Discurso pronunciado en la plaza Once de Septiembre conmemorando el Centenario
de la reunión del Cabildo Abierto que depuso al último Virrey del Río de la Plata”, t.
XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, pp. 511 y 513.
38 “Discurso pronunciado por el Dr. Mario A. Carranza al celebrar el Centenario en el
Colegio San José”, t. XXXVII, septiembre de 1910, Buenos Aires, p. 480. La publicación
francesa aludida era Revue de Paris.
39 “Discurso pronunciado por José T. Medina, delegado del gobierno de Chile al Congreso
de Americanistas, en el Jockey Club”, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 546.

MAYO DE 1910: EL IMAGINARIO A TRAVÉS DE LOS DISCURSOS OFICIALES
23
centro intelectual de la América hispano-parlante, foco de civilización, faro
cultural para el mundo.
EL DISCURSO OFICIAL DEFINE EL SENTIMIENTO NACIONAL
Desde ya que un sentimiento no puede ser definido ni moldeado en
forma preexistente por los dirigentes, pero es exactamente esta intención la
que el discurso oficial pondrá de manifiesto durante las celebraciones del
Centenario.
El cosmopolitismo no ha transformado al país en una “moderna Babel”,
dice el senador Guiñazú, donde sus habitantes no sientan patriotismo ni
arraigo40. El país debe enorgullecerse de su política de puertas abiertas,
donde se invitaba al extranjero a venir a trabajar. Pero es debido a la tan
fuerte presencia extranjera que a la clase dirigente se le hace necesario
buscar elementos de cohesión para la población. En este sentido, la escuela
tendrá un rol casi protagónico, ya que una de sus principales funciones será
la de “argentinizar” la cultura y la enseñanza formando una conciencia
nacional en los niños a quienes debería decírseles, “tus padres son sagrados,
pero tu maestra es la voz de la patria que prepara para la felicidad y la
gloria”41. Estas palabras pertenecen al diputado Manuel Carlés y son muy
significativas ya que encierran de manera inusualmente clara uno de los
propósitos de la Generación del 80: la de crear una conciencia nacional hasta
el momento inexistente. Los más receptivos serán los hijos de los inmigrantes,
los cuales se enorgullecerán de ser llamados argentinos.
Para 1910 se hace necesario que la conciencia histórica restringida de la
elite se convierta en sentimiento nacional. El temor a grupos socialistas y
anarquistas obliga a repensar el modo de integración posible42. Figueroa
Alcorta reconocerá que, a pesar de todo el progreso alcanzado en el país,
existen todavía múltiples problemas en el orden interno y la solución a estos
problemas, declara, se alcanzará por medio de “intensos sentimientos de
patriotismo”43.
40 “Discurso pronunciado en el banquete ofrecido por el Senado de la Nación a los
representantes de los parlamentos extranjeros”, t. XXXVII, septiembre de 1910, Buenos
Aires, p. 118.
41 “Discurso pronunciado por Manuel Carlés, diputado nacional, en el Teatro Colón”, t.
XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 566.
42 DIANA QUATTROCHI-WOISSON, op. cit., p. 38.
43 “Discurso pronunciado por el presidente Figueroa Alcorta al recibir la procesión
cívica del Centenario”, RHDL, t. XXXVII, septiembre de 1910, Buenos Aires, p. 26.

24
MARÍA VICTORIA CARSEN
Así es que surge el proceso denominado por distintos autores: “reacción
nacionalista”, “primer nacionalismo” o “agresivo fervor patriótico”44. Son
los comienzos del culto al panteón nacional compuesto por San Martín,
Belgrano, Moreno, Rivadavia, Sarmiento, Alberdi y Mitre. Por ejemplo, en
1907 se formó la Comisión de Monumentos a los Vocales de la Primera
Junta. El 25 de mayo de 1910 se coloca la piedra fundamental del fracasado
monumento a la Revolución (la única obra será el traslado de la Pirámide de
Mayo al centro de la Plaza). Así mismo se proyecta una Estatua de la
República por ley (1908/9); la construcción de un panteón nacional para los
próceres; el monumento a la Bandera en Rosario; monumentos a
personalidades en distintas provincias del país: al Deán Funes en Córdoba, a
Güemes en Salta, a Pringles en San Luis, a Castro Barros en La Rioja y a
Necochea en Buenos Aires.
La liturgia patriótica, que consistía en izar la bandera, entonar el Himno
Nacional, conmemorar las fechas patrias, hablar del sol de mayo como
símbolo del credo argentino45, y cuidar los símbolos de la tradición (el
gaucho, la carreta) también se deriva de este ánimo.
Con el propósito de crear un sentimiento patrio se había formado la
Comisión Nacional de la Juventud Pro-Centenario, la cual había trabajado
con comités parroquiales y con distintas comisiones organizadas a nivel
provincial en ciudades importantes. Tal cual se definía en la manifestación
organizada por la Comisión, había funcionado como centro de propaganda
“argentinista”, con el fin de crear en el ciudadano un sentimiento de
patriotismo que resistiera al cosmopolitismo que amenazaba con disolver los
vínculos de la nacionalidad46.
Se logra así la consolidación de un sentimiento estereotipado con poderes
fundadores infalibles. Esta nueva identidad nacional, que sí logrará un vigor
afectivo, no dará lugar todavía a la reflexión o a los matices.
44 Respectivamente, DIANA QUATTROCHI-WOISSON, BEATRIZ SARLO y HORACIO SALAS. Sus
obras son citadas a lo largo del trabajo.
45 “Discurso pronunciado en el acto de inauguración del monumento a la Revolución de
Mayo”, RHDL, t. XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 553.
46 “Discurso pronunciado por el Dr. Joaquín Rubianes en la Plaza San Martín con
motivo de la manifestación organizada por la Comisión Nacional de la Juventud”, t. XXXVI,
agosto de 1910, Buenos Aires, p. 530.

MAYO DE 1910: EL IMAGINARIO A TRAVÉS DE LOS DISCURSOS OFICIALES
25
EL DISCURSO OFICIAL JAQUEADO POR UN PAÍS EN CONFLICTO
Los preparativos para el Centenario habían comenzado en 1906 pero
muchas de las ambiciosas obras proyectadas para su inauguración durante
mayo de 1910 no habían siquiera dado más que los pasos iniciales. Si bien
debe responsabilizarse a la falta de un proyecto oficial debidamente
organizado, no deben subestimarse las huelgas de trabajadores que, con gran
frustración por saber no escuchados sus reclamos, parecían afirmar su
existencia al obstaculizar los preparativos para la celebración que se suponía
debía encandilar al mundo.
Pero la intención oficial de acallar estos conflictos sociales se manifiesta
en el poco espacio que se les otorga en los discursos. Cuando son aludidos,
es constante el uso del lenguaje biologicista que caracteriza la época, en la
utilización de verbos como “sanear” o “depurar” al hacer referencia a la
necesidad de frenar la actividad de anarquistas y socialistas. Con la misma
frecuencia se vinculaba a las corrientes ideológicas no contenidas dentro del
pensamiento oficial con la criminalidad. El sentimiento que busca transmitirse
es que tanto el socialismo como el anarquismo son fuerzas amenazadoras y
extrañas a nuestro suelo, que atentan contra todo aquello que el sentimiento
nacional celebra.
Son los discursos presidenciales los que más directamente abordan estos
asuntos. De ellos se desprende la imposibilidad de ocultar la fragilidad de
esta Argentina próspera que se ve amenazada por el “flagelo de odios
sectarios”, ya que no es por opción que Figueroa Alcorta alude a ellos, sino
porque se hacía inevitable. Basta sólo recordar que las celebraciones se
realizaron bajo estado de sitio.
Para el gobierno argentino, dice Figueroa Alcorta, el anarquismo es más
que un delito, es una afrenta que el país no puede tolerar ya que va contra
sus más sagrados intereses. La organización institucional mantenida hasta
ese entonces se perdería si no se lograba “extirpar resueltamente la plaga”.
Manifiesta su propósito de sanear el ambiente social de la nación, depurándolo
de estos detritus “exóticos a nuestro medio institucional y económico”47.
El diputado nacional Pedro Luro es todavía más explícito. Cabe aclarar
que el discurso que se citará a continuación fue pronunciado unos días antes
del 25 de Mayo, lo cual indica que no fue uno de los discursos oficiales
47 “Discurso pronunciado en el banquete ofrecido por el comercio de la capital de la
República en honor del Presidente”, t. XXXVII, septiembre de 1910, Buenos Aires, pp. 69 y
79.

26
MARÍA VICTORIA CARSEN
centrales durante las celebraciones. Al dirigirse a los jóvenes de la Asamblea
Patriótica dijo: “El socialismo teórico [...] está en derrota en nuestro país.
Sólo queda en pie el anarquismo en acción, en el que se han volcado todos
los socialistas exaltados [...]” ¿Y qué querían los anarquistas? Luro afirma
que perseguían el mejoramiento de las clases proletarias sobre las ruinas de
todo lo existente. Con su prédica, continúa, llegan a “cerebros enfermos”
que convencidos de aquello de lo que se los ha querido convencer, cometen
actos de violencia y causan el desorden y la muerte. No son más que un
“fermento de disolución” que se había creído con la fuerza suficiente para
intentar oponerse a las festividades48.
El discurso pronunciado por monseñor Miguel de Andrea es de central
relevancia en cuanto a los temas sociales y los conflictos previamente aludidos.
Llama a anarquistas y socialistas “hijos de las tinieblas” y “profanos”, que
intentaban herir a la sociedad con sus excesos. Monseñor de Andrea buscará
contraponer lo propio, lo nacional, a lo extraño, extranjero. De esta manera
asemeja al pueblo argentino con un león que despierta enfurecido al notar
que “pasos extraños” pisaban su territorio. Hará un llamado a alejar de
nuestras fronteras las causas de discordia por medio de la formación de una
cruzada patriótica para contener el avance de las así llamadas “doctrinas
disolventes” que intentaban minar los principios sólidos de “nuestra
civilización”49.
CONSIDERACIONES FINALES
¿Era la Argentina de 1910 resultado de un siglo de historia? El discurso
oficial responde que no. Era obra de unos pocos años de orden y afianzamiento
institucional, que son identificados con el proceso comenzado con la caída
de Juan Manuel de Rosas (1852)50. De esta manera, las imágenes de país
legadas por el discurso oficial del Centenario no tienen que ver con un proceso
histórico de cien años sino con dos hitos en particular: la Revolución de Mayo
en 1810 y la sanción de la Constitución en 1853. Es sobre estos momentos
48 “Discurso pronunciado por el Dr. Pedro Luro, diputado nacional, en el Teatro San
Martín”, t. XXXVI, julio de 1910, Buenos Aires, pp. 364 y 365.
49 “Discurso pronunciado por monseñor Miguel de Andrea en la Catedral de Buenos
Aires”, t. XXXVII, septiembre de 1910, Buenos Aires, pp. 94-100.
50 “Discurso pronunciado por Casimiro Polledo en el banquete ofrecido por el Comercio
de la Capital de la República en honor del presidente Figueroa Alcorta con motivo de los
festejos del Centenario”, t. XXXVII, septiembre de 1910, Buenos Aires, p. 62. Esta idea es
avalada en otros discursos, aunque no en forma tan explícita.

MAYO DE 1910: EL IMAGINARIO A TRAVÉS DE LOS DISCURSOS OFICIALES
27
históricos que los discursos citados a lo largo del trabajo construyen el pasado
argentino, entendiendo los años intermedios como tiempos donde el progreso
histórico se detuvo. Queda así definido que no hubo continuidad a lo largo de
estos cien años de historia que separaban a los hombres de 1910 de la Revolución
de Mayo y que es a partir de la discontinuidad que se explora el pasado.
Como el propio presidente Figueroa Alcorta reconocía al formular las
aspiraciones para el futuro, para que la Argentina pudiera continuar su
progreso era necesario el afianzamiento definitivo de las instituciones que le
habían permitido alcanzar la prosperidad. Era necesario seguir garantizando
un país ordenado con sus puertas abiertas al mundo. Los inmigrantes a los
que se había dado la bienvenida habían formado parte del proyecto económico
pero no de un proyecto político. De aquí deriva la necesidad de enfatizar que
el país recibía personas interesadas en el trabajo honesto y no grupos que
ansiaran importar teorías políticas o reivindicaciones sociales.
En el afán de mostrar al mundo la mejor cara, se diseñó un “disfraz”
para Buenos Aires que ocultaba muchos conflictos latentes, no sólo en el
orden social sino también en el político, originados en la necesidad urgente
de una apertura en la participación. Los oradores, como se pudo comprobar
con la lectura de los discursos oficiales, se ocuparon de disimular aquello
que pudiera implicar la imagen de una Argentina débil. Las luces que
decoraban los principales edificios de la ciudad debían encandilar al
observador tanto como para obviar aquellas zonas de la vida nacional que
todavía se encontraban en la oscuridad.
Si se puede hablar en definitiva de un discurso oficial es porque las
imágenes proyectadas por los oradores no dejan ver disenso ni de diagnóstico
ni de opinión. La cuestión del sentimiento nacional, el cual en forma programada
y preestablecida se busca generar en casi cada uno de los discursos aquí
citados, era de suma relevancia ya que lograría con el tiempo que la contención
artificialmente lograda pudiera transformarse con el tiempo en natural cohesión.
Es el país que celebra sus orígenes honrando sus raíces hispanas y
manifestando su orgullo por su filiación con España. Pero también es el país
que abraza otras culturas, hecho que queda de manifiesto en los muchos
monumentos inaugurados para el Centenario ofrecidos por distintas
colectividades (italiana, española, francesa, etc.)51.
51 La piedra fundamental del monumento ofrecido por la colectividad italiana, estatua de
Cristóbal Colón, se colocó en mayo de 1910 a espaldas de la Casa de Gobierno, pero no fue
inaugurado hasta 1921. El monumento brindado por la colectividad española sólo fue
completado para el aniversario de la Revolución de Mayo del año 1927. El de la colectividad
francesa, por su parte, fue ubicado en Plaza Francia en octubre de 1910.

28
MARÍA VICTORIA CARSEN
La Argentina de 1910 es joven, y de esta juventud deriva su confianza
en el porvenir. Tanto progreso logrado en pocas décadas auguraba un futuro
aún más brillante. El monumento a la agricultura levantado en Esperanza,
Santa Fe, y que hasta el día de hoy puede observarse en su plaza principal,
es un buena imagen de la región: este monumento inaugurado para las
celebraciones del Centenario homenajeaba la principal actividad desarrollada
por las colectividades de inmigrantes llegados con la promesa de alcanzar
bienestar económico.
Junto a las imágenes del campo cultivado y de los inmigrantes dedicados al
trabajo que nos evocan el cambio de siglo, encontramos también a la ciudad de
Buenos Aires, imitación de las más avanzadas ciudades del Viejo Mundo. Como
escribiera Adolfo Posada luego de su visita al país, Buenos Aires parecía más
europea que Río de Janeiro, pudiendo recordar a primera vista a Londres o París,
aunque permaneciera genuinamente española en su alma histórica52.
La confianza expresada en el discurso oficial se basaba en la creencia de
que el modelo agroexportador sería eternamente eficiente, ya que, como
manifestaba José León Suárez, la gran totalidad de la riqueza de la República
Argentina se basaba en dos productos que nunca podrían dejar de consumirse:
carne y pan53.
ABSTRACT
This article is aimed at evidencing the ideas the official discourse seeks
to transmit on different aspects or key issues in times of May Revolution’s
Centenary. Through discourses pronounced in official acts and celebrations,
speakers make representations on the interpretation of the revolutionary
process, the feelings for Spain, the definition of Argentina as a country, the
domestic feeling and, finally, the socio-political issues affecting the country
in May 1910.
The days Revolution’s Centenary evidenced the need to meditate upon
the road walked, but also –this being more relevant according to the official
intent– to introduce Argentina to the world. In words of President José
Figueroa Alcorta, Argentina celebrates “offering the world the show of a
country that, immersed in the task of achieving prosperity and enhancement,
rises, however [...] for the evocation of its historical origins [...]”.
52 ADOLFO POSADA, La República Argentina, Buenos Aires, Hyspamérica, 1986, p. 30.
53 “Discurso pronunciado en la plaza Once de Septiembre conmemorando el Centenario
de la reunión del Cabildo Abierto que depuso al último Virrey del Río de la Plata”, RHDL, t.
XXXVI, agosto de 1910, Buenos Aires, p. 510.

Sylvestre Begnis y la instauración nacional
del frondicismo. 1954-1958
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)*
EL ASCENSO DE CARLOS SYLVESTRE BEGNIS EN LA ESTRUCTURA NACIONAL DEL
RADICALISMO
El derrocamiento de Juan Domingo Perón, presidente de la República
Argentina, otorgó dinamismo a los partidos políticos opositores, sumergidos,
hasta septiembre de 1955, en la semiclandestinidad. Participaron de las
distintas convocatorias efectuadas por el gobierno de facto para el
restablecimiento institucional: a través de la Junta Consultiva, creada para
asesorar al Presidente; en las elecciones para reformar la Constitución
Nacional, y más tarde en los comicios generales de febrero de 1958. Una
consecuencia de esta nueva vitalidad partidaria fue también el retorno a la
escena y el recrudecimiento “de las diferencias que desde tiempo atrás se
venían perfilando en el interior de varias agrupaciones y que permanecían un
tanto disimuladas por la necesidad de guardar la integridad frente al
oficialismo”1. Es en este contexto que se producen rupturas en el Partido
Conservador, en el Partido Socialista y en la Unión Cívica Radical. Este
último, si bien estaba claramente unido por una actitud, la oposición al
régimen peronista, se encontraba dividido en tres fracciones independientes
entre sí, el Movimiento de Intransigencia y Renovación (MIR) (mayoritario)2,
el Movimiento de Intransigencia Nacional (MIN) (cordobés) y el Núcleo de
Unidad Radical (NU) (unionista), que operaban en el orden nacional con
organismos propios3.
* El presente trabajo forma parte de una investigación sobre la vida y gestión de gobierno
del doctor Carlos Sylvestre Begnis realizada en el marco de la carrera de investigador del
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de la República Argentina.
1 RICARDO GALLO, La división del radicalismo, colección Conflictos y Armonías en la
Historia Argentina, dirigida por Félix Luna, editorial de Belgrano, 1983, p. 9.
2 Había nacido en 1945, diez años después que el Grupo Forja, inspirador de sus
principales exponentes.
3 GABRIEL DEL MAZO, El radicalismo, el Movimiento de Intransigencia y Renovación
(1945-1957), Ediciones Gure, Buenos Aires, 1957, p. 325.

30
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
Con anterioridad a sus últimas cesantías universitarias como docente e
investigador de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, de los años
1943 y 1945, que sufrió por su abierta oposición al ascenso del nacionalismo
germanófilo y por su manifiesta solidaridad con destacadas personalidades
científicas despojadas de sus cargos por reclamar una universidad autónoma
e independiente, el doctor Carlos Sylvestre Begnis no había definido
claramente su deseo de militar en un partido, aunque siempre simpatizó con
el radicalismo yrigoyenista, en el que vio una propuesta democrática, popular
y nacional; pero no se sentía afín con la vertiente aristocrática del radicalismo
santafesino, el partido de “los doctores de prosapia” que había estado al
frente de los destinos de la provincia y que seguía detentando los hilos del
partido, en detrimento del radicalismo rosarino, de constitutivo perfil alemista,
formado en su mayoría por hijos de inmigrantes4.
Se introdujo en la militancia partidaria radical a través de Agustín
Rodríguez Araya, una personalidad singular de trayectoria en el unionismo,
y que desde su encumbrada situación de diputado nacional y convencional
del partido resistió, infructuosamente, el arrollador avance del MIR, y defendió
a la provincia de Santa Fe de su intromisión. En la Convención Nacional
partidaria de 1952, el unionismo seguía siendo mayoría dentro del radicalismo
santafesino. Sylvestre Begnis fue nombrado delegado al Comité Nacional
para el período 1952-1953, por ese sector, junto a Julio J. Busaniche, Luis
Ferrari y José Pérez Martín5.
Presenció por lo tanto, muy de cerca, la puja en el seno del partido entre
dos posiciones antitéticas: la de la intransigencia, que se venía imponiendo
desde 1948, que sostuvo la lucha integral, en todos los frentes, y el sector
“unionistas”, que propugnaba la abstención electoral6.
Héctor Gómez Machado fue uno de los primeros santafesinos en llegar
a la Convención representando al MIR7, y en el segundo congreso nacional
de esa tendencia, de mayo de 1951, había sido consagrado secretario de la
Junta Nacional de la Intransigencia; mientras que otro dirigente rosarino,
Enrique Spagemberg, quien formó cuadros juveniles que luego seguirían a
4 MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H), El nacimiento de la Unión Cívica rosarina, ponencia
presentada en las Jornadas de Historia de Rosario, organizada por la Escuela Superior de
Administración Municipal, Rosario, octubre de 2002.
5 GABRIEL DEL MAZO, El radicalismo, ensayo sobre su historia y doctrina, t. I, Ediciones
Gure, Buenos Aires, 1957, p. 179.
6 Idem, El Movimiento de Intransigencia y Renovación, op. cit., p. 183.
7 Ibidem, p. 174.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
31
Sylvestre Begnis, participó como delegado por Santa Fe y fue designado
integrante de la comisión de Asuntos Políticos, junto a Arturo Frondizi,
Héctor Noblía e Ismael Amit, entre otros8.
En septiembre de 1951 se organizó la Juventud Radical de la Provincia
de Santa Fe, y en una de las reuniones un episodio vino a demostrar un
proceso a punto de eclosión. Un grupo de jóvenes, entre ellos tres futuros
dirigentes sylvestristas, Decio Ulla, Alberto Borella y Miguel Salmén, pidieron
que el retrato de Alvear situado en el salón de reuniones fuera cambiado por
el del reformista rosarino Roque F. Coulín, continuador de Alem e Yrigoyen9.
La juventud radical rosarina, tradicionalmente rebelde para la conducción
partidaria provincial, no fue aceptada en ese congreso a la “santafesina”, y
en abril de 1953 fue intervenida por el Comité Provincial. El unionismo
capitalino comenzó a perder el control de la estructura.
Sylvestre Begnis a esa altura comenzó a desplazarse del unionismo al
MIR, pero en su corriente más próxima al mismo, es dedir, el balbinismo.
En esto influyó en parte la renovación doctrinaria que significó la Declaración
de Avellaneda de 1947, del MIR, en especial lo relacionado con la lucha
“contra las oligarquías retardatarias”; la liberación económica de la Nación
Argentina; la reivindicación de las bases federalista y comunales; la voluntad
de aggiornar el partido a las necesidades de la sociedad; y de transformarlo
en una fuerza puesta al servicio del desarrollo moral.
Pero más allá del plano teórico, Sylvestre Begnis, que era un hombre
práctico, vio con claridad que el MIR era el futuro, y el unionismo, el
pasado. La conducción partidaria del radicalismo conservador de Santa Fe
era el pasado hostil y reaccionario, y él no tendría posibilidades de crecer
políticamente mientras la conducción estuviese en sus manos.
Le atrajo en especial la figura de Frondizi, que fue promovido por la
Junta Nacional del MIR a la presidencia del Comité Nacional, en enero de
1954. A diferencia de sus detractores, creía que él era sinceramente un
conciliador y una de las personalidades más preparadas intelectualmente
para la acción10. De él dijo, apenas consagrado presidente de la República:
“Es de una capacidad extraordinaria, poseedor de gran dinamismo y decisión
para encarar los problemas de la política y de su pueblo. Su persona, sus
8 Ibidem, p. 192.
9 Ibidem, p. 231.
10 Testimonios orales varios realizados a colaboradores directos de Carlos Sylvestre
Begnis, Rosario, 2001.

32
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
intereses y su comodidad no tienen para él significación en relación que
habrá de requerirle la misión que se le ha encomendado”11.
Desde entonces, se convirtió en uno de sus principales sostenedores
dentro de la estructura partidaria y lideró el sector de la intransigencia
santafesina que acompañó su encumbramiento, ganándose el reparo del
radicalismo conservador. La mayoría de los testimonios orales recogidos
coinciden en afirmar, sin determinar en qué instante preciso esto ocurrió,
que a partir de un momento “evolucionó” y abandonó una postura
abiertamente antiperonista. Actitud que es interpretada en la actualidad por
quienes fueron estrechos colaboradores suyos como un esfuerzo que le
permitió convertirse en un hombre de síntesis al conducir a la UCRI
santafesina en un camino de integración con las fuerzas populares y encarar
así la obra de gobierno reclamada por los nuevos tiempos.
En la interpretación de sus seguidores, Sylvestre Begnis decidió
privilegiar los intereses nacionales sobre los antagonismos que paralizaban
el crecimiento de la Argentina. Sólo el carácter del nuevo mandatario,
sostienen, pudo superar la actitud obstruccionista del peronismo y el
radicalismo conservador12.
El radicalismo conservador de la capital provincial, enrolado luego en la
Unión Cívica Radical del Pueblo (en adelante UCRP), lo denostó cuanto
pudo. En voz baja lo llamaba “el caballo de la pipa”, en alusión a que
procedía con una franqueza inusual para ciertas formas de hacer políticas,
menosprecio que se acrecentaba por su pertenencia a “la fenicia” Rosario13.
La asunción de Frondizi como presidente del Comité Nacional, en enero
de 1954, prenunció la intervención de los distritos cuyas conducciones le
eran adversas. Al de Entre Ríos y la Capital Federal, el 10 de mayo de ese
año, le siguieron las de San Juan, Santiago del Estero y Santa Fe, el 22 de
mayo. Este último, junto a la Capital Federal y Entre Ríos, desconocieron la
medida y organizaron comités paralelos. Se inició así una lucha abierta y
feroz contra los dirigentes rebeldes a la nueva conducción, se decían hacedores
de un nuevo radicalismo, yrigoyenista pero de cuño frondizista. Además
empezó una campaña de reafiliación y se advirtió a los disidentes que, de
persistir en su actitud, quedarían fuera de la Unión Cívica Radical.
11 Clarín, 10 de marzo de 1962.
12 Testimonios orales varios realizados a colaboradores directos de Carlos Sylvestre
Begnis, Rosario, 2001.
13 Ibidem.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
33
Dos días más tarde, Luis Mac Kay, un hombre de estrecha relación con
Frondizi, que a la vez era vicepresidente primero del Comité Nacional, fue
nombrado interventor en Santa Fe. Lo acompañaron como secretarios
generales Raúl Uranga y Arturo J. Mor Roig, a quienes nombró titulares de
la intervención en las ciudades de Santa Fe y Rosario, respectivamente. La
relación de aquella cúpula de la intervención con Sylvestre Begnis, quien
estuvo en la asunción de Mac Kay y en la toma de la sede de calle 25 de
Mayo, en la capital provincial14, era óptima y de gran camaradería15, lo que
contribuyó a consolidar su posición dentro del territorio santafesino. Las
autoridades “unionistas” fueron depuestas y entregaron los locales16.
Finalizada la intervención, el Comité Provincial quedó bajo la presidencia
de Alejandro Gómez, quien con gran laboriosidad y empeño organizó el
partido dándole dinamismo con la impronta del MIR. Designó una junta de
Agitación y Propaganda de la Juventud y alentó el Congreso Provincial de la
Juventud, realizado en Rosario en agosto de 1955. Allí ya se ven los nombres
de quienes integrarían los cuadros dirigenciales de la juventud sylvestrista:
Emilio Matuc, Héctor García Solá17, Enrique Rojo18 y Roberto Rosúa19.
Sylvestre Begnis siempre reconoció que Gómez había desempeñado una
tarea extraordinaria en el seno del partido, y que tanto el MIR santafesino
como luego la UCRI crecieron en esos años por su visión y eficacia, al punto
de posibilitar su triunfo de 195820.
García Solá resumió en estas palabras el sentir de los jóvenes de su
sector ante la pujante figura de Frondizi: “Al principio no entendíamos bien
su propuesta porque veníamos de la izquierda libresca que quería distribuir
hasta lo que no existía. Él significó muchas cosas en mi vida pero básicamente
14 El Litoral, 12 de junio de 1954.
15 Archivo personal de Carlos Sylvestre Begnis, en adelante APCSB, manifiesto del
interventor Luis R. Mac Kay a los radicales de Santa Fe.
16 La Capital, 13 de junio de 1954. Presidía el comité provincial el doctor Eduardo
Teisaire; y la convención, Julio Busaniche.
17 García Solá junto a Mauricio Nudemberg y Enrique Rojo invitaron en 1951, al joven
doctor Frondizi a hablar en un comité de calle Iriondo, entre 9 de Julio y Zeballos. Allí este
grupo de la intransigencia lo conoció por primera vez. Fue un encuentro imborrable, marcado
por un episodio de color: Frondizi habló parado en una silla: ésta se rompió y se fue al suelo
en pleno discurso. MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H), Los que por siempre serán “frondicistas”
rosarinos, en el diario La Capital, el 23 de abril de 1995.
18 GABRIEL DEL MAZO, El radicalismo, ensayo sobre su historia y doctrina, op. cit., p. 234.
19 Rosúa conoció a Frondizi en el año 1952 en una reunión de un grupo universitario en
la ciudad de Santa Fe.
20 Clarín, 10 de marzo de 1958.

34
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
una: la posibilidad de aprender que una transformación auténtica se hace
sobre la realidad, y aun con los elementos precarios que oferta esa realidad”21.
Por su parte Rosúa, admitió: “Con él descubrí el sentido de la lucha por lo
nacional y popular, aprendí que la sola tarea política sin sustento en lo
ideológico y sin el estudio de la realidad era mera acción partidocrática,
inútil para la transformación de fondo que se nos proponía”22.
El 23 de septiembre de 1955 el general Eduardo Lonardi asumió la
presidencia de la República, y el radicalismo, como los demás partidos
opositores al régimen, demostró su apoyo al movimiento revolucionario. El
Comité Nacional, liderado por Frondizi, señaló a Perón como responsable
del alzamiento: “el último recurso a que se vio compelido un pueblo privado
de toda posibilidad de resolver en paz y concordia los angustiosos problemas
de su existencia nacional”23, y el partido asumió una postura colaboracionista
con el nuevo gobierno, al punto de integrar la Junta Consultiva.
Aquellos meses que siguieron a la Revolución Libertadora impregnaron
en el ánimo de Sylvestre Begnis esperanza y fe en el porvenir. A los 52 años
de edad, contempló un horizonte de realizaciones nunca antes visto. En lo
profesional, era presidente de la Sociedad de Cirugía de Rosario, y se había
desempeñado en el distinguido cargo de relator oficial en el Congreso Nacional
de Cirugía de Buenos Aires. En lo político, militaba en un partido que,
beneficiado por la proscripción peronista, aparecía como la principal fuerza
llamada a detentar el poder de la República. Además, el MIR imponía su
influencia sobre el radicalismo santafesino. Su relación con Frondizi, una
figura ascendente en el espectro político nacional, se cimentaba a fuerza de
lealtad y compromiso. Del 28 al 30 de octubre de 1955 presenció y participó
en un episodio clave en la historia del radicalismo. La reunión de la
Convención Nacional, con la presencia de delegados del MIR, MIN y del
NU, con la intención de unir al partido, procediéndose a la reorganización de
sus filas sobre las bases de nuevos padrones. Junto a Mac Kay, Sylvestre
Begnis defendió acaloradamente el despacho de la mayoría que sostenía la
necesidad de decretar una amplia amnistía partidaria, dejar sin efecto las
medidas disciplinarias contra los correligionarios que desconocieron sus
resoluciones y facultar a la mesa directiva, de acuerdo con la autorización
conferida por la convención, para proceder a la reorganización de los distritos
21 MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H), Los que por siempre... cit.
22 Ibidem.
23 La Prensa, 23 de septiembre de 1955.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
35
en los que existieran o se suscitaran conflictos que pudieran comprometer o
afectar el programa y la organización democrática de la UCR, lo que abría
las puertas a que el frondicismo se expandiera por todo el país. En medio del
debate, Sylvestre Begnis exclamó: “La unidad radical no se hará por decreto,
sino por conducto de sus afiliados”24, en rechazo a la maniobra del UN de
involucrar al gobierno provisional en la resolución de los conflictos internos.
“Pues no son los poderes públicos los que puedan torcer la voluntad de los
ciudadanos que libremente optan por una integración partidaria que responde
a sus anhelos y esperanzas25.”
En la convención de mayo de 1955, Sylvestre Begnis, delegado por
Santa Fe, pidió la palabra para requerir la aprobación de un proyecto
solicitando la inclusión en las bases de acción política y la plataforma del
partido el mantenimiento de la Ley 12.331, suprimida por el peronismo, y
por la cual, según sostenía, “sumía a la mujer en la indignidad y abriendo
con ello las puertas a innumerables lacras sociales de las que el país estaba
ya curado”26.
El dictamen de la mayoría fue aprobado por 49 sufragios contra 9. La
decisiva actuación de Sylvestre Begnis implicó la consagración nacional de
su figura. Al respecto, el dirigente Mor Roig le reconoció: “Me alegro mucho
y no me sorprende nada. Estaba previsto”27.
LA INTERVENCIÓN A ENTRE RÍOS
En noviembre de ese año fue nombrado, en la sesión plenaria del Comité
Nacional de la Unión Cívica Radical celebrada en Avellaneda, delegado
reorganizador del radicalismo de Entre Ríos, de tradición unionista28.
El NU acusó a Frondizi de contribuir con esa medida a la fragmentación
partidaria. Según la prensa entrerriana, Sylvestre Begnis era una personalidad
científica y política de relevantes méritos y una autoridad moral respetada
por muchos, y por lo tanto no se trataría del clásico interventor que debía
suplir su falta de personalidad con la ostentación del poder delegado29.
24 RICARDO GALLO, op. cit., p. 44.
25 Ibidem.
26 Ibidem, nota de Carlos Sylvestre Begnis al presidente del Comité Nacional de la
Unión Cívica Radical, Arturo Frondizi, 20 de mayo de 1955.
27 APCSB, carpeta de varias notas recibidas en relación con su militancia radical, carta
de Arturo J. Mor Roig a Carlos Sylvestre Begnis, San Nicolás, 31 de mayo de 1955.
28 La Capital, 25 de mayo de 1955.
29 El Diario, de Paraná, 26 de noviembre de 1955.

36
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
Recorrió las principales ciudades entrerrianas y pudo vencer la resistencia
de aquellos que se negaron a entregar locales y documentación. Un diario de
Gualeguay, que destacó el hecho de que Sylvestre Begnis no militaba con
ninguna de las tendencias internas del partido, señaló: “El delegado del
Comité Nacional tiene una relevante personalidad. Distinguido profesor
universitario, fue una de las primeras víctimas de la dictadura que lo apartó
de la cátedra que desempeñaba en Rosario en 1945 con motivo de su altivez
y dignidad. El doctor Sylvestre Begnis es un destacado cirujano,
conceptuándoselo de los primeros en la cirugía del cáncer”30.
Mientras tanto, en la ciudad de Buenos Aires, más precisamente en la
casa de Delia Machinandiarena, viuda de quien fuera el primer director de
Qué, en una calurosa tarde de enero de 1956, nacía “el desarrollismo”, resultante
del primer encuentro entre Rogelio Frigerio y Frondizi, según lo reconociera
este último: “Debatimos y coincidimos de inmediato y allí comenzó una rigurosa
labor de análisis de la realidad nacional y sus problemas, la cual incluía una
prolija y crítica revisión de las posiciones sostenidas por las distintas fuerzas
políticas, en primer lugar por el radicalismo, en el que yo venía actuando
desde hacía un cuarto de siglo”, reconoció el futuro presidente31.
Según Frigerio, el partido de Frondizi se había caracterizado hasta
entonces por alimentar sentimientos nacionales y populares que no habían
tenido traducción a propuestas eficaces para el país, ahondando el
enfrentamiento con el peronismo. Por su parte, Sylvestre Begnis coincidía
en que esos sentimientos debían ser canalizados, instrumentados de una vez
por todas metodológicamente, con laboriosidad, inteligencia y eficacia. El
desarrollismo pretendía, según su interpretación, modificar ese desencuentro
determinando las prioridades del crecimiento, definiendo previamente “el
destino” que se daría al capital extranjero en la vida de la patria. Estaba
llamado a liberarla si contribuía a integrar la estructura productiva, o
esclavizarla si permanecía en el circuito financiero o en actividades ligadas
al esquema agroimportador.
La mayoría de los testimonios orales recogidos coinciden en señalar que
recién para finales de 1959 y principios de 1960, sobre la marcha y la acción
del gobierno, se tomó una clara conciencia de que el desarrollismo era una
doctrina distinta y superadora de la que habían sostenido como radicales
intransigentes.
30 El Debate, Gualeguay, 3 de diciembre de 1955.
31 ARTURO FRONDIZI, Qué es el Movimiento de Integración y Desarrollo, Editorial Sudamericana,
Buenos Aires, 1983, p. 27.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
37
El 1º de mayo de ese año, Frondizi dio una contundente señal que
distinguió su proyecto político del esgrimido por el radicalismo antiperonista.
En un mensaje radial tomó posición contra las intervenciones sindicales y la
persecución de sus dirigentes, y defendió el concepto de la Central Obrera
única y de un solo sindicato por rama de la producción, y la necesidad de
organizaciones sindicales poderosas32.
Al día siguiente, Sylvestre Begnis dio por cumplida la reorganización del
partido en Entre Ríos y culminada su misión. Con satisfacción pudo decir a
sus colaboradores que habían colocado al radicalismo de esa provincia entre
los mejores del país33. Semanas antes, sobre nuevos padrones, había triunfado
la lista que consagró como autoridades de la junta de gobierno a Horacio
Domingorena, Misael J. Parodi Grimaux, Pablo Oscar Mundani, Raúl L. Uranga,
Luis R. Mac Kay, Juan Lacava y José Pittaluga, entre otros34.
Sylvestre Begnis se mostró satisfecho porque había logrado que
participaran en las elecciones internas 27.615 correligionarios, contenidos
hasta ese momento por las maniobras del oficialismo. También quedaban
reestructuradas las autoridades departamentales y se había adquirido un
hermoso local para sede oficial del partido en la ciudad de Paraná. En apenas
tres meses, dando muestras de coraje, carácter, decisión y capacidad de
gestión, Sylvestre Begnis dejó reorganizado y en plena actividad al radicalismo
entrerriano, con autoridades afines a la política de unidad perseguida por la
conducción nacional35.
Nuestro biografiado se convirtió, de esa manera, en el brazo utilizado
por Frondizi para consolidar al MIR dentro del partido, desatando una lucha
a gran escala en la que el NU y el MIN no dudaron en solicitar la intromisión
gubernamental para evitar ser desalojado definitivamente de las posiciones
detentadas desde hacía quince años36.
Es importante destacar que quienes protagonizaron aquella confrontación
lo hicieron también en función de un posicionamiento ideológico. Se estaba
jugando, según sostenían, el destino nacional, porque el radicalismo era la
32 Ibidem, p. 29.
33 APCSB, Carta de los delegados organizadores departamentales del radicalismo
entrerriano, Rosario, 18 de enero de 1956.
34 Ibidem, Acta del resultado de las elecciones del 9 de febrero de 1956.
35 Acompañaron al delegado organizador Arturo Mor Roig, Federico Mojardin, Héctor
Gómez Machado, David Blejer y José R. Cáceres Monié. APCSB, informe de Carlos Sylvestre
Begnis al presidente del Comité Nacional de la UCR, Arturo Frondizi, Paraná, 3 de marzo de
1956.
36 RICARDO GALLO, op. cit., p. 46.

38
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
“causa nacional”. Justificaban la vehemencia de su postura en función de
preservar la mística y la doctrina yrigoyenista de las fuerzas reaccionarias.
Todos los contendientes se sentían depositarios del verdadero radicalismo y
del más genuino ser nacional37.
En diciembre de ese año, Sylvestre Begnis fue anfitrión, junto con
Alejandro Gómez, en una visita de Balbín a la ciudad. Sobresalía en el grupo
por su altura, prestancia y actitud38.
En febrero de 1956 viajó a San Juan especialmente invitado por las
autoridades partidarias, y dedicó los días de su estadía a dictar conferencias
en los comités e interiorizarse de la situación del radicalismo cuyano39.
EN LA CONDUCCIÓN DEL COMITÉ NACIONAL
En el mes de marzo del mismo año, el Comité Nacional reeligió
presidente al doctor Arturo Frondizi, y Sylvestre Begnis fue designado tesorero
de la Mesa Directiva40. Conformaban además la cúpula partidaria para el
período 1956-1958, Oscar Alende, vicepresidente primero; Celestino Gelsi,
vicepresidente segundo; Mariano Wainfeld, Luis Gutnisky, Arturo Zanichelli
y Raúl Fernández, secretarios; y Ricardo Colombi, protesorero41. Sylvestre
Begnis integró por lo tanto el Comité, que a través de la convención nacional
de Tucumán, del 12 de noviembre de 1956, proclamó la fórmula presidencial
Arturo Frondizi y Alejandro Gómez42.
Según el MIR, la revitalización del radicalismo era un hecho. El mensaje
de Frondizi era convocante: “El país nos necesita a todos. Tenemos que
volver a empezar. Hay que restaurar la confianza entre los argentinos.
Tenemos que cesar de perseguirnos unos a otros. La UCR, que ha luchado
con firmeza política pero que nunca sintió odio ni rencor, está dispuesta a
compartir con todos los argentinos la construcción del país”43.
37 GABRIEL DEL MAZO, El Movimiento de Intransigencia y Renovación, p. 326.
38 Archivo del diario La Capital, de Rosario, fotografía existente en el sobre radicalismo,
tomada el 20 de diciembre de 1955.
39 Diario de Cuyo, 18 de febrero de 1956.
40 La Razón, 10 de marzo de 1956.
41 Noticias Gráficas, 10 de marzo de 1956.
42 APCSB, versión taquigráfica de la Convención de Tucumán, Comité de Propaganda
del Comité Nacional de la UCR, Buenos Aires, 1956.
43 Mensaje de Arturo Frondizi pronunciado el 25 de junio de 1956 por LR1, publicado
por el MIR de Mendoza.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
39
El 1º de agosto de ese año, la Junta Electoral Nacional de Santa Fe
confirmaba su elección como convencional constituyente para la reforma de
la Constitución Nacional. Otros destacados médicos de Rosario también
participaron de aquella convención: Juan T. Lewis y Camilo J. Muniagurria44.
Al regresar Cames de su viaje de perfeccionamiento en el exterior volvió a
su cargo de adjunto, y en 1961, siendo gobernador de la provincia, participó
del concurso sustanciado para proveer cargos de profesores adjunto para esa
cátedra, siendo designado junto con Rafael Babbini45.
En agosto de ese año, el intendente municipal lo designó en el relevante
cargo de Jefe de la Sala I, Cirujano, oficial 7, del policlínico Dr. Clemente
Álvarez, como resultado del concurso que se realizó para proveer dicho
cargo, y en el que obtuvo un puntaje que lo ubicó en el primer puesto de esa
especialidad46. Esta nueva responsabilidad motivó su renuncia al cargo de
Jefe de Clínica Cirujano de la Sala IV, Cirugía General de Mujeres, del
policlínico Sáenz Peña47.
En los primeros días de noviembre, participó de la Convención Nacional
de la Unión Cívica Radical, que se reunió en Tucumán. Para ese entonces ya
había estallado abiertamente el enfrentamiento interno en el MIR, entre la
tendencia frondizista y la balbinista. La relación cada vez más creciente
entre Frondizi y Frigerio48, “inspirador de una plataforma político-económica
44 El Litoral, 30 de agosto de 1957.
45 APCSB, Resolución del Consejo Superior de la UNL, Santa Fe, 8 de julio de 1961.
46 Ibidem, carpeta de notificaciones laborales varias, nota de Eugenio Malaponte, secretario
de Gobierno, Cultura y Asistencia Social, Rosario, 14 de agosto de 1956. Por su parte, el
director de la Administración Sanitaria, Miguel L. Caviglia, certificó la alta calificación
obtenida, Rosario, 19 de diciembre de 1956.
47 Por la nota del 15 de diciembre de 1955 había sido reintegrado a la Administración
Sanitaria y Asistencia Social, en el cargo mencionado.
48 Frigerio había sido “virtualmente un desconocido” hasta 1957, pero se dedicó a la
política desde su adolescencia, como un intelectual de izquierda. Fue en la cadena de grandes
tiendas que había establecido su padre, junto a sus hermanos, que inició su evolución empresarial,
desde 1938 hasta 1956. Había tenido participación accionaria y directiva en distintas industrias.
En 1940 integró un grupo de estudios con Baltasar Jaramillo, el fundador de la revista Qué
sucedió en siete días, de la que fue director desde 1956. A Frondizi lo conoció en la casa de la
mujer de Jaramillo, y allí comenzó a entretejerse una amistad que reconoció una sólida
identificación político-ideológica. Frigerio conoció a Perón en Caracas a principios de 1958 y
fue el artífice del pacto de cara a las elecciones de ese año. Una vez Frondizi en la presidencia,
asumió como secretario de Estado en el área económica y social, pero debió replegarse a un
cargo de asesor del Presidente porque su figura irritaba a la cúpula militar.

40
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
tan ajena al partido como él mismo lo era”49; la irrupción de un discurso
tendiente a reivindicar al peronismo, que chocaba con la corriente
desperonizante de los seguidores de Balbín; y la negativa a la realización de
internas partidarias a través del voto directo de los afiliados para elegir los
candidatos presidenciales del partido, provocó una nueva escisión partidaria.
Balbín se convenció de que su candidatura presidencial dentro del MIR no
tendría chances50.
Sylvestre Begnis se mantuvo fiel a su vocación renovadora, pragmática e
integracionista, y de esa manera siguió por el mismo camino que tomó Frondizi,
y al Comité Nacional. El dirigentes santafesino se jugó no sólo por la candidatura
de Frondizi, sino por lo que para él significaba: la transformación efectiva del
país y del partido, y la posibilidad cierta de constituir un movimiento frentista
de unidad nacional, sumando a las diversas clases y sectores sociales51. Se dio
cuenta que no podía seguir junto a los que creían que las soluciones debían
darse a través de un solo partido, excluyendo a la mitad de la ciudadanía.
Nuevamente “quedaba del otro lado” su antiguo amigo Agustín Rodríguez
Araya, que había fundado en Rosario el Movimiento Popular Radical. El 9 de
noviembre, el radicalismo de todo el país se encontraba reunido en la ciudad
de Tucumán. El distrito de Santa Fe, con sus 19 delegados, ocupaba el tercer
lugar en importancia, por detrás del de Buenos Aires, 45; Capital Federal, 32;
y era seguido por Córdoba, 17 y Entre Ríos, 10. De los 204 convencionales,
163 respondían al MIR, y de ellos, 119 estaban a favor de la candidatura de
Frondizi, mientras que 35 por la de Balbín52.
Faltaban pocos minutos para que finalizara el domingo 11 cuando el
rosarino Héctor Gómez Machado, un hombre alineado con Sylvestre Begnis53,
propuso cambiar el orden del día y pasar directamente a la elección de la
fórmula presidencial. La moción fue aceptada y en la madrugada del lunes
13, los 136 convencionales presentes votaron por unanimidad la fórmula
49 RICARDO GALLO, op. cit., p. 77.
50 Ibidem, p. 81.
51 ARTURO FRONDIZI, op. cit., p. 27.
52 RICARDO GALLO, op. cit., p. 104.
53 El doctor Gómez Machado, a quien Sylvestre Begnis llamaba por su apelativo “el
rengo”, era hijo de Antenor Gómez, de antigua militancia radical. Cursó sus estudios
universitarios en Santa Fe, donde se graduó de abogado y desde su primera juventud militó en
las filas de la Unión Cívica Radical, del Comité Nacional, contándose entre los fundadores
del MIR a partir de 1947. Durante la presidencia de Frondizi sería diputado nacional y
presidente del bloque mayoritario.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
41
Frondizi-Gómez, un triunfo rotundo para ese sector pero una derrota del
partido, que quedó condenado a la ruptura, porque las minorías unionistas,
balbinistas y sabatinistas, no la acataron54.
Terminada su actuación en la convención volvió a preparar sus clases y
una disertación sobre “Cirugía del cáncer gástrico”, en el Curso para Graduados
del Aparato Digestivo, realizado en la Clínica Central de Mar del Plata. El
doctor Oscar J. Cames, profesor titular de la cátedra de Clínica Quirúrgica, se
ausentó al extranjero en misión de estudio, y por eso, en 1957, fue designado
al frente de la misma y del respectivo servicio hospitalario55.
LA DELICADA INTERVENCIÓN A CÓRDOBA
Para entonces su postura frondizista pasó a tener también un alto
contenido doctrinario puesto al servicio de la construcción de un país
estructuralmente distinto. En su opinión, la conducción del proceso debía
reconocer a Frondizi como líder y el partido encolumnarse tras su figura. En
la misma tónica, el vicepresidente primero del Comité Nacional, Alende,
advirtió que quienes “no acatasen las resoluciones de la Convención podían
considerarse desde ya fuera de la agrupación”. La advertencia no hizo más
que provocar una rápida resistencia: el unionismo de Mendoza, Capital
Federal, Entre Ríos y Santa Fe, que se alzó contra la fórmula. Fue en Rosario,
la ciudad donde vivían Sylvestre Begnis, Alejandro Gómez y Héctor Gómez
Machado, sólidos pilares del MIR, donde se realizó una reunión con la
anunciada intención de impedir la escisión del partido. Pero Frondizi fue
terminante: “los que no quisieran acatar la decisión del Comité Nacional
deberían irse”56. La reunión del Comité Nacional tuvo lugar en el Teatro El
Círculo, con la presencia de los 71 delegados que integraban el cuerpo,
cuando llegaba la noticia de que el gobierno de la Revolución Libertadora
estaba dispuesto a incorporar al gabinete a radicales del pueblo, contribuyendo
de esa manera a acelerar la evidente ruptura. Allí se ratificó lo resuelto en
Tucumán, aceptó la renuncias de dirigentes disidentes y aprobó la
reorganización general del país en todo el territorio. El distrito de la provincia
de Buenos Aires desconoció la convención, y la mesa directiva del Comité
54 RICARDO GALLO, op. cit., p. 109.
55 APCSB, copia de la resolución nº 2298 F, libro 25, de la Facultad de Ciencias
Médicas, Rosario, 1º de agosto de 1957.
56 RICARDO GALLO, op. cit., p. 119.

42
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
Nacional encargó a Celestino Gelsi la intervención, la que fue resistida, al
punto que los rebeldes llegaron a asaltar los locales de Mercedes, Lanús,
Quilmes, Wilde y otros lugares. Estimulados por la actitud asumida por el
principal distrito, Buenos Aires, Córdoba también denuncia la ilegitimidad
de las autoridades nacionales de la convención, a quienes se la acusa de
violar principios éticos y doctrinarios, y proclamó su autonomía57.
AL CORAZÓN DEL ADVERSARIO
El Comité Nacional, temeroso de que esta actitud contagiara otros
distritos, tal como ocurrió (la resistencia también involucró a Santiago del
Estero, Chaco y parte de San Juan), decretó la intervención del distrito
Córdoba, y ésta fue confiada a Sylvestre Begnis, quien solicitó y obtuvo la
entrega de instalaciones y documentos, no sin tenaz resistencia58. Al tenso
clima político se agregó una temperatura climática insoportable: 39 grados
de sensación térmica. A pesar del desgaste de aquellos días, regresó en la
semana a Rosario para ocuparse de sus tareas profesionales relacionadas con
la atención de pacientes en tres sanatorios. El siguiente fin de semana trocó
su delantal blanco por sus compromisos partidarios y se fue a lidiar con la
resistencia cordobesa. Lo acompañó como secretario general Héctor García
Solá, y como secretario administrativo el joven Luis C. Carballo, quien por
su oficio de imprentero se había convertido en uno de los principales editores
del pensamiento yrigoyenista59. Sylvestre Begnis quería que “se fogueara” a
su lado en las lides internas. Al año siguiente asumiría un rol protagónico en
la intendencia de Rosario.
Córdoba era el corazón del radicalismo antifrondizista y él procedió con
la firmeza y sutileza propia de su profesión de cirujano. Allí las distintas
líneas internas del radicalismo contaban con dirigentes de fuste con una
notoria adhesión de los afiliados, como Amadeo Sabattini, Arturo Illia y
Arturo Zanichelli, entre otros.
El destituido presidente del Comité de la provincia de Córdoba de la
UCR, doctor Eduardo Gamond, resistió la llegada del interventor y cerró la
57 Ibidem, p. 132.
58 Córdoba, de la ciudad de Córdoba, 2 de febrero de 1957.
59 Junto al doctor Vicente Spagnuolo había editado la serie Cuaderno de divulgación
radical, que desde Rosario se distribuyó a todo el país, con un contenido de historia, doctrina,
y noticias de actualidad.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
43
Casa Radical. El santafesino debió instalar su sede en el comité Carlos
Cárcano de la sección quinta. Desde allí lo intimó para que le entregara los
locales, documentación y bienes. Gamond, por su parte, lo desconoció en su
carácter de interventor. Con el apoyo del Comité Nacional pudo cumplir su
tarea; abrir la inscripción a nuevos padrones y realizar a fines de abril las
elecciones que constituyeron las nuevas autoridades partidarias. Frondizi le
debía un nuevo favor. Era, sin lugar a dudas, el dirigente de la UCRI con
más determinación del interior del país. De él dijo el diario Córdoba: “Hombre
joven, de 53 años, de mentalidad ágil y firmes conceptos, va con rapidez y
certeza a los temas que se le proponen, sin mayores considerandos y plena
convicción. Se advierte en su personalidad al hombre acostumbrado a enfrentar
y solucionar los problemas con decisión y buen tino, y al político mesurado
hecho en las alternativas de la lucha”60.
Por entonces, ya había revalidado sus títulos como referente nacional
del MIR frondizista.
El 14 de febrero, el radicalismo disidente del Comité Nacional creó un
Comité Nacional Provisorio de la UCR, con el remanido argumento de la
necesidad de organizar y normalizar definitivamente el partido. Estaba
integrado, además del córdobes Gamond, por otros dirigentes de primera
línea: Julio Busaniche (Santa Fe), Carlos Perette (Entre Ríos), Crisólogo
Larralde (Buenos Aires), Francisco Rabanal (Capital Federal) y Ernesto
Sanmartino (Buenos Aires). Al mismo se integra el Movimiento Popular de
Rodríguez Araya61. Semanas después el balbinismo, dividido al separarse
definitivamente del frondicismo, apeló al aditamento “del Pueblo”, para
diferenciarse de la Unión Cívica Radical, que se denominó “Intransigente”.
LA LLEGADA DE FRIGERIO
La división del radicalismo fue un hecho de significativa trascendencia
para la historia contemporánea argentina, porque si hubiera continuado unido
bajo la influencia renovadora de los jóvenes intransigentes, los grandes
partidos populares habrían ofrecido un frente común ante la opción militar.
Al decir de Oscar Alende: “si el radicalismo no se divide, hubiera sido una
fuerza con capacidad integradora y respetuosa del peronismo. Y no hay duda
de que la ausencia del peronismo de la compulsa electoral se hubiera
60 Córdoba, 2 de febrero de 1957.
61 RICARDO GALLO, op. cit., p. 150.

44
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
acortado”62. Sin embargo, la división que se aceleró tras la puja de las
candidaturas de Balbín y Frondizi fue fomentada por la Revolución
Libertadora, que incentivó dentro del radicalismo la antinomia peronismo-
antiperonismo.
La caída del peronismo coincidió con un reordenamiento mundial que,
concluida la reconstrucción de la posguerra y en plena guerra fría, planteó
un escenario novedoso. Los acuerdos monetarios de Bretton Woods habían
establecido el patrón dólar y los capitales se desparramaron profusamente
hasta por los mercados más marginales. El Fondo Monetario Internacional
comenzó a “sugerir” políticas financieras de ajuste para que el Estado dejara
de subsidiar a los sectores “artificiales”. Como contracara de esta tendencia
comenzó a ganar adeptos la postura estructuralista, alentados en el ámbito de
la Comisión Económica para América Latina, CEPAL. Para esta última, las
recetas financieras debían ser reemplazadas por cambios profundos que
modernizaran la sociedad, desarrollara las economías particulares y
estabilizara las democracias. Los dos caminos del nuevo mundo del
capitalismo reconstituido tuvo en la Argentina y hasta en la vida interna de
los partidos políticos sus seguidores63.
En mayo de 1957 se conocía públicamente el libro Integración y
Desarrollo, de Frondizi, en el cual se señalaba que el país estaba ante dos
caminos que desembocaban en diferentes perspectivas económicas. “Uno, en
el mantenimiento de una producción preferentemente agropecuaria, aun a
costa de nuestro progreso industrial y de la concentración de toda la potencia
económica argentina en un radio de 300 kilómetros con centro en el puerto
de Buenos Aires. El otro es la promoción conjunta de toda su economía,
reconociendo el alto rango de la actividad agropecuaria, pero completándola
con las tareas industriales”, se señalaba en la obra64.
Su discurso moderno, “con referencia a los problemas estructurales del
país y con propuestas novedosas, llenó de contenidos concretos los viejos
principios radicales”65, ubicándolo en un candidato potable para los sectores
más progresistas. Apoyaba la llegada de capitales extranjeros en función del
desarrollo pero condenaba al imperialismo británico, que sujetaba la realidad
62 EMILIO J. CORBIERE, Conversaciones con Oscar Alende, colección Diálogos Polémicos,
Editorial Hachette, Buenos Aires, 1978, p. 64.
63 LUIS ALBERTO ROMERO, Breve historia contemporánea de Argentina, Fondo de Cultura
Económica, Buenos Aires, 1994, p. 180.
64 ARTURO FRONDIZI, op. cit., p. 45.
65 Ibidem, p. 188.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
45
nacional desde el siglo XIX, sometiendo al país al rango de colonia. Sylvestre
Begnis se identificó por completo con este planteo, al que adhirió hasta sus
últimos días. De allí que no sólo reconoció y adhirió al liderazgo político de
Frondizi sino que suscribió decididamente la doctrina desarrollista. La
producción intelectual de este dirigente extendía su abundante caudal por los
temas más trascendentes de la realidad argentina, traducido en propuestas
programáticas. Los militantes nacionalistas Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo
Jauretche nutrían la revista Qué sucedió en siete días, dirigida por Rogelio
Frigerio, y que recibía Sylveste Begnis en su domicilio66.
Junto a otros dirigentes del partido, con quienes luego le uniría una misma
postura antifrigerista, en un primer momento adhirieron a la incorporación de
personalidades que desde la teoría pudieran transformar los partidos políticos
tradicionales y los capacitaran para dar soluciones a los grandes problemas
nacionales. Cuando se produjo la crisis del peronismo y el final de la segunda
presidencia de Perón, surgía una nueva posibilidad política en la Argentina
que alentó esperanzas de renovación aun en el viejo radicalismo y por eso
desde la intransigencia se valoraron los aportes del grupo de la revista Qué en
la lucha que se disponían a librar. Sin embargo, no pudieron prever que “el
recién llegado” Frigerio estaba dispuesto a conducir políticamente el partido67.
LA DIVISIÓN DEL RADICALISMO
En noviembre de 1956, cuando las elecciones nacionales aún parecían
una posibilidad incierta, la Unión Cívica Radical proclamó la candidatura
presidencial de Frondizi, y esto aceleró la escisión del partido, vislumbrada
desde tiempo atrás. Balbín y Sabattini consideraban que la fórmula
presidencial debía ser electa por los afiliados en comicios internos, y
calificaron la actitud del Comité Nacional como una imposición intolerable.
Tanto la UCRI como la UCRP declararon su adhesión a los programas de la
UCR de 1951 y 1954, inspirados en la Declaración de Avellaneda de 194568.
66 APCSB.
67 EMILIO J. CORBIERE, Conversaciones con Oscar Alende, colección Diálogos Polémicos,
Editorial Hachette, Buenos Aires, 1978, p. 83.
68 Como por aquellos años señalaba Roberto Cortés Conde, el radicalismo del pueblo era
el heredero del radicalismo tradicional, constituido por la corriente “unionista”, sucesora del
antipersonalismo, liberal y emparentada con el conservadorismo, con un gran equipo de
cuadros; y por la corriente intransigente, yrigoyenista, heredera de la mayor parte de las
estructuras partidarias y antiguos caudillos. ROBERTO CORTÉS CONDE, Partidos políticos en
Argentina 1930-1960, editorial Sur, Buenos Aires, 1961, p. 146.

46
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
Sylvestre Begnis, con su extensa trayectoria profesional, personal y
política que le otorgaba un perfil más similar al de sus antiguos amigos del
radicalismo antiperonista, se encumbró como líder del grupo de jóvenes que
adherían al discurso frondizista del desarrollo de las fuerzas productivas, con
un carácter nacional y popular, y que eran acusados por sus adversarios de
“filoperonistas” o “híbridos” deseosos de ocupar el poder dejado por los
sectores en pugna69.
El 30 de marzo, el presidente Aramburu anunció que el 23 de febrero de
1958 se realizarían las elecciones nacionales y aseguró que entregaría el
poder el 1º de mayo de ese año. Esto precipitó la campaña electoral que tuvo
como principales rivales a los dos radicalismos. Los del Pueblo, identificados
con los principios e ideales de la Revolución Libertadora, adhirieron a la
convocatoria para reformar la Constitución Nacional, y los intransigentes
participaron al solo efecto de impugnar la reunión70. Por entonces, un acto
público de la UCRI, con la presencia de Frondizi, Gómez y Sylvestre Begnis,
no reunió más de 400 personas71.
Cuando el 28 de julio de ese año se realizaron las elecciones para elegir
los convencionales que tendrían a su cargo la reforma de la Constitución
Nacional, el peronismo obedeciendo a su lider ejercitó su primera abstención:
triunfó el voto en blanco, con un 24,3%; seguido por los balbinistas, con un
24,2; y por los frondicistas, con un 21,2. No quedaba dudas que Perón sería
el árbitro de las próximas elecciones nacionales.
La UCRI obtuvo en Rosario el tercer puesto con apenas 31.887 votos,
cuando la del Pueblo triunfó con 73 mil72. No existía aún un “sylvestrismo”
en Santa Fe, y no disponía de la estructura necesaria como para enfrentar a
los tradicionales dirigentes del radicalismo del Pueblo, que disponían de
recursos económicos, influencia en los medios periodísticos y una fluida
comunicación con sus comités locales. La Democracia Progresista resultó
segunda con 49.087 sufragios. Al decir de Frondizi, los resultados de aquellos
comicios “iluminó el análisis de la situación”. Porque, por un lado, demostraba
que el peronismo seguía siendo mayoría; pero al mismo tiempo “desnudaba
69 APCSB, testimonios orales varios.
70 RICARDO GALLO, op. cit., p. 165.
71 Archivo del diario La Capital, de Rosario, fotografía existente en el sobre radicalismo,
tomada el 14 de julio de 1957.
72 Dictamen oficial de la Junta Electoral Nacional de Santa Fe informando acerca del
resultado de los comicios. Legislatura provincial, 1º de agosto de 1957, enviado el 12 de
agosto al doctor Carlos Sylvestre Begnis.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
47
la insuficiencia de la estrategia votoblanquista, pues si ella permitía exhibir
el poder numérico del movimiento, no alcanzaba para modificar las relaciones
de fuerza”73. Asimismo los guarismos demostraron la debilidad de la UCRI,
que seguía siendo una expresión minoritaria.
El 24 de agosto de 1957, la Convención Nacional de la UCRI resolvió
concurrir a la asamblea para plantear la absoluta invalidez de la misma
basándose en la nulidad de la convocatoria del 12 de abril de 1957. Argumentó
que se carecía de los requisitos constitucionales para promoverla; la existencia
de irregularidades detectadas en el proceso comicial del 28 de julio de ese
año, entre las que se destacaba “la exclusión arbitraria de los padrones de
gran parte de la ciudadanía y proscripción política de un vasto sector del
pueblo argentino”; y por la significación del pronunciamiento electoral de
esa jornada, que había puesto de manifiesto “la posición popular mayoritaria”
en contra de la proyectada reforma. En consecuencia, los convencionales del
partido debían reclamar la disolución de la Asamblea y el inmediato llamado
a elecciones generales; en caso contrario, debían retirarse. No obstante, además
se debería señalar la necesidad de “una amplia, generosa y justiciera amnistía”
que cubriera todos los actos de naturaleza política y gremial cometidos antes
y después de septiembre de 1955, a fin de que cesara toda persecución74.
EN LA CONVENCIÓN NACIONAL DE 1957
El 29 de agosto tuvo lugar la acalorada sesión en la cual la numerosa
bancada UCRIsta, liderada por Oscar Alende, y bajo las expresiones airadas y de
reprobación de los radicales del pueblo, decidió abandonar la convención, no sin
antes dejar en claro que “no estaban sentados en carácter de constituyentes sino
como simples ciudadanos que negaban validez a la convención”75. Apenas una
hora duró la participación de Sylvestre Begnis como convencional. Se sentó en
la banca asignada, prendió su pipa y presenció aquel enfrentamiento hasta que le
indicaron que había llegado el momento de retirarse76 del Paraninfo de la
Universidad Nacional del Litoral, sede de la reunión77.
73 ARTURO FRONDIZI, op. cit., p. 51.
74 APCSB, resolución mecanografiada de la Honorable Convención Nacional de la
Unión Cívica Radical Intransigente, sala de sesiones, Buenos Aires, 24 de agosto de 1957.
75 La Capital, 2 de septiembre de 1957.
76 El Litoral, 30 de agosto de 1957.
77 También como convencionales por Santa Fe participaron Aldo Tessio, Luciano Molinas,
José Antelo, Horacio Thedy, Camilo Muniagurria, Héctor Gómez Machado, Rodolfo Weidman,
José Cisera y Juan T. Lewis, entre otros.

48
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
Meses después sostendría que la Constitución de 1957 tenía vicios de
origen y que “sólo se había incorporado una modificación lírica por cuanto
no brindó las soluciones económicas que las refirmara”78. En este sentido,
encerraba en sí el mismo vicio que la de 1949 (que había sido derogada sin
base legal) y por eso era necesario –agregó– reformar la Constitución de
1853, a la que consideraba inadecuada a los nuevos tiempos. Seguidamente
debían reformarse las constituciones provinciales que, como la de Santa Fe,
habían sido elaboradas en el siglo XIX79.
A fines de octubre, la convención debió terminar su labor tras haber
introducido una sola modificación en el texto de la ley fundamental: la
incorporación del artículo 14 bis. El sector más combativo de la UCRI había
definido a la Convención de Santa Fe como “un engendro de las fuerzas
minoritarias para preparar las combinaciones electorales que impidieran el
triunfo del pueblo” en las elecciones de febrero de 1958; temor que fue
desvanecido cuando el gobierno provincial anunció que las mismas se
realizarían conforme al sistema electoral de lista incompleta, manteniendo el
principio de prescindencia política80.
Culminada la Convención Constituyente su labor, el gobierno del
presidente Aramburu pasó entonces a preparar una salida electoral que pusiera
fin al proceso de anormalidad institucional.
UNA BREVE CAMPAÑA ELECTORAL
La lucha, tal como lo planteó Frondizi, debía darse en todos los frentes,
inspirados en la estrategia de ampliar al máximo la brecha democrática abierta
por la convocatoria del gobierno provisional, “sorteando la maniobra
reaccionaria consistente en evitar el pronunciamiento de la mayoría y
especialmente de los trabajadores”81. La posibilidad de un acuerdo con el
peronismo alentaba esta estrategia. Lo cierto es que aumentaron los contactos
entre los dirigentes UCRIstas y peronistas, una alianza que también despertó
la atracción de hombres provenientes de los más diversos campos ideológicos:
izquierdistas, nacionalistas y conservadores. Así se fue conformando un polo
que aglutinó a los principales opositores al gobierno de la Revolución
Libertadora, situación que Frondizi calificó como el logro de una nueva síntesis
78 Ibidem, 12 de diciembre de 1957.
79 Ibidem.
80 Defensor, 23 de noviembre de 1957.
81 ARTURO FRONDIZI, op. cit., p. 50.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
49
nacional, contraria al “quedantismo” sostenido por el oficialismo y el
radicalismo del pueblo, que alentaba la antinomia peronismo-antiperonismo82.
Los prolegómenos del famoso acuerdo Perón Frondizi fueron anteriores
a la Convención Constituyente de Santa Fe, y por eso la actuación de la
UCRI en la misma tuvo por finalidad acelerar el acercamiento del partido
con el peronismo83. Estas maniobras fueron exitosas.
Yo tengo para mí que Frondizi fue electo presidente por esa actitud tomada
en la constituyente de Santa Fe. Se había adoptado una línea pura, sin ninguna
transacción, sin ninguna conversación, sin ningún acuerdo, pero coherente,
lógica, recta. Piense que los debates de la Convención Constituyente se
transmitieron por radio y sobre todo al principio, el país estaba pendiente,
después de las elecciones del 28 de julio, de lo que allí podría resultar,
reconoció Alende en una entrevista84. Además ya había resuelto posesionarse
en la misma dirección del ex presidente en el exilio, con su declarada postura
“anticontinuista” de la línea liberal del gobierno provisional y de sellar un
pacto preelectoral. Dos rosarinos tuvieron un lugar preponderante en la
Comisión Nacional de Acción Política del frondicismo, en la nueva campaña
presidencial, e integraron la Comisión Nacional de Acción Política de la
UCRI: Alejandro Gómez, que fue su presidente, y Héctor Gómez Machado,
que se desempeñó como secretario, junto a Luis Mac Kay, José María Guido
y Horacio Guzmán85.
Esa comisión fue la encargada de realizar todos los contactos que fueran
necesarios con los sectores del peronismo y en este sentido intentó sacar el
mayor rédito de haber logrado el fracaso de las deliberaciones del congreso
constituyente.
Nada estable y serio podrá construirse a espaldas del pueblo. Los hombres
reunidos en Santa Fe se quedaron solos, sin la oposición que tanto calumniaron,
y fueron incapaces de armonizar sus propios intereses. El edificio minoritario
se rompió a pedazos, demostrando, a propios y extraños, que por su
artificiosidad no puede ni siquiera cobijar los planteamientos electorales con
que movilizó a algunos sectores de la ciudadanía. Mucho menos, podrá realizar
la gran tarea de reconstrucción nacional. Ésta es la única enseñanza positiva
82 Ibidem, p. 53.
83 DANIEL RODRÍGUEZ LAMAS, La presidencia de Frondizi, Centro Editor de América
Latina, Buenos Aires, 1984, p. 10.
84 EMILIO J. CORBIERE, Conversaciones con Oscar Alende, op. cit., p. 72.
85 APCSB, Documentos de la Comisión Nacional de Acción Política, Buenos Aires,
1957.

50
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
que ha dejado el episodio de Santa Fe, después que la República perdió
valiosos meses para salir definitivamente del régimen provisional; pérdida
que se traduce en las angustias económicas y sociales, que padece hoy todo
el país, y que sólo podrán tener fin, a través de elecciones libres, que restituyan
la soberanía al pueblo86
expresó un documento partidario.
El 23 de noviembre de 1957, el mismo día que el gobierno de la
intervención nacional en Santa Fe dio a conocer el decreto convocando a la
ciudadanía de la provincia a elecciones generales para el 23 de febrero del
año siguiente, la UCRI de Santa Fe proclamó su fórmula gubernamental para
los comicios, integrada por Sylvestre Begnis y José Roberto González87. Las
primeras palabras del médico rosarino como candidato a gobernador
estuvieron destinadas a demostrar que cumpliría con la plataforma partidaria
y que haría una gestión de acción directa:
Queremos modificar la conducta de gobiernos que en nuestra provincia, desde
hace mucho tiempo, se reducen a prometer obras en los comunicados de las
oficinas de prensa y propaganda, como avanzadas verbales de hechos que
nunca se concretan. Nuestra labor abarcará todos los aspectos de una realización
progresista, los económicos y sociales, lo mismo que los educacionales y al par
se extenderá por todo el territorio de este Estado, sin distinciones ni privilegios
geográficos. Por otra parte, pondremos en vigencia las condiciones ineludibles
de todo gobierno radical intransigente: austeridad y responsabilidad88.
González, santafesino de nacimiento, vivía en la ciudad de San Justo,
tenía 44 años de edad, y era once más joven que el candidato a gobernador.
Ambos eran médicos, egresados de la misma Facultad89. Sin embargo, a
diferencia de su compañero de fórmula había tenido una militancia estudiantil
universitaria mucho más intensa. Integró en reiterados períodos el centro de
estudiantes de su carrera: fue delegado en la Federación Universitaria Argentina
y dos veces consejero estudiantil en la Facultad de Ciencias Médicas. Asimismo
estuvo vinculado a la actividad gremial profesional. Integrante de la convención
nacional del partido, había sido uno de los 109 titulares que el año anterior
había proclamado a Frondizi como candidato a presidente por la UCR, y
delegado en distintos congresos del MIR. También se destacó en las Jornadas
86 APCSB, Declaración de la Comisión Nacional de Acción Política sobre el fracaso de
la llamada Convención Constituyente, Buenos Aires, 12 de noviembre de 1957.
87 El Interior, de Santa Fe, 24 de noviembre de 1957.
88 Defensor, una voz clara con acento de pueblo, Rafaela, 23 de noviembre de 1957.
89 Ejerció su profesión de ginecólogo en Villa Ángela, San Justo y Santa Fe.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
51
Médicas Radicales, que se realizaron en abril de 1956 en Avellaneda, y publicó
un trabajo sobre un nuevo régimen de seguridad social para la Argentina.
Representaba a uno de los sectores juveniles más vinculado al pensamiento de
izquierda dentro del MIR. “De triunfar, seremos el vehículo y el instrumento
de la liberación del pueblo y de su reivindicación social”90, aseguró.
Alejandro Gómez y Héctor Gómez Machado, las principales figuras en
la estructura de la UCRI santafesina, no reclamaron para sí la candidatura a
gobernador, porque a juzgar por las últimas elecciones no tendrían muchas
chances, en especial si el peronismo votaba en blanco. Tenían pergaminos
partidarios superiores a Sylvestre Begnis para ser los candidatos a gobernador
pero existía la posibilidad cierta de que Santa Fe se perdiera. Sylvestre
Begnis aceptó su nominación cuando muy pocos apostaban a un triunfo de la
UCRI, y menos aún la consagración victoriosa de un hombre del sur en una
provincia donde el radicalismo del pueblo y sus candidatos santafesinos aún
aparecían como una fuerza sólida.
LA PROCLAMACIÓN DE LA FÓRMULA UCRISTA
Sólo 10 de los 89 gobernadores, delegados e interventores que rigieron
los destinos de la provincia de Santa Fe, desde 1815 hasta el 2003, nacieron
en Rosario, y apenas el 13% de esos mandatarios fueron oriundos del sur
provincial. Para 1959, hacía 16 años que no gobernaba la provincia un
sureño. Los rosarinos que desempeñaron la titularidad del Ejecutivo provincial
fueron cuatro en el siglo XIX: Ricardo Aldao, Servando Bayo, Cándido
Pujato y Juan M. Cafferata; y tres en el siglo XX: Pedro Echagüe, Juan
Cepeda y Joaquín Argonz, todos militantes del oficialismo santafesino.
Alternaban los partidos, pero no las principales familias que a través de sus
hijos detentaban el poder91.
Para 1959, hacía 16 años que no gobernaba la provincia un sureño, y de
acceder a la gobernación Sylvestre Begnis sería el cuarto mandatario con
raíces en Rosario en los últimos sesenta años. Por eso la resistencia de la
aristocracia capitalina a su figura fue feroz, más aún cuando la UCRI se alió
al peronismo. Esta situación se revirtió durante su gestión de gobierno y en
la actualidad su figura es muy querida.
90 Defensor, Rafaela, 23 de noviembre de 1957.
91 MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H), Santa Fe en la transformación argentina, op. cit.,
p. 297.

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MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
En aquel modesto acto realizado en la sede provincial de la UCRI en la
ciudad capital, el candidato aseguró que “gobernaría con los hechos y no con
declaraciones periodísticas”92; suprimiendo el odio y la persecución política,
descartando además la firma de pactos con otros partidos y menos aún con el
gobierno nacional. Por su parte González no exageró al afirmar que “estaban
dadas las condiciones para que toda una generación que no había conocido
jamás la función de gobierno pudiera llegar al poder, para cumplir con el
programa de la UCRI”93, tal como efectivamente ocurrió.
Sylvestre Begnis encargó al joven abogado, recién egresado de la Facultad
de Derecho de la Universidad Nacional del Litoral, Roberto Rosúa, ser su
“operador” en relación con el gremialismo justicialista, poniendo las bases
de la Comisión Intersindical en Rosario, que en el orden nacional alentaba la
UCRI. Dicha comisión significó, según Frondizi, “una primera experiencia
de convergencia de peronistas y no peronistas, para acciones comunes, frente
a los llamados 32 gremios democráticos, cuña ‘gorila’ introducida en el
movimiento obrero al amparo de las intervenciones y los comandos civiles”94.
EL PACTO PERÓN-FRONDIZI
Por otro lado, la rama política del peronismo estaba al tanto de las
maniobras el Comando Adelantado, bajo la conducción de John William
Cooke, que propiciaba el voto positivo. Perón, por su parte, según cuenta
Frondizi, ya había arribado a una conclusión de la actitud a adoptar (apoyarlo),
aunque se reservó la oportunidad de darla a conocer. Temía que su
pronunciamiento provocara un golpe de mano que cerrara el proceso electoral.
La UCRI lo sabía y por eso inició la campaña, en el último trimestre del año
57, bajo la alentadora perspectiva del apoyo de Perón95. El 30 de diciembre,
el caudillo desde su exilio en Caracas puso en marcha una operación de
entendimiento político, porque ya había tomado su decisión de ordenar el
voto positivo, “sobre la base de un programa de gobierno cuya envergadura
no reconocía antecedentes en la historia política argentina”96, explicó Frondizi;
92 El Litoral, de Santa Fe, 24 de noviembre de 1957.
93 Defensor, de Rafaela, 23 de noviembre de 1957.
94 ARTURO FRONDIZI, op. cit., p. 51.
95 Ibidem, p. 54.
96 Ibidem, p. 55.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
53
y él, por su parte, envió a Frigerio a aquel país para que se entrevistara
directamente con Perón97.
“Buscamos abiertamente un entendimiento con Perón para incorporar lo
más orgánicamente posible ese movimiento al esfuerzo que se iba a realizar
desde el gobierno”98, dijo años más tarde el máximo líder del desarrollismo.
Y agregó:
Por ese motivo, Rogelio Frigerio viajó a Caracas para plantearle a Perón su
concurso para esa política, lo cual consiguió en un acuerdo explícito. El contenido
de ese acuerdo estaba expuesto en el programa que se iba aplicar desde el
gobierno y que fue dado a conocer a través de veinte discursos fundamentales
que pronuncié durante la campaña electoral. Pero al margen de ello, el pacto
fue positivo porque estaba ubicado en la dirección del Frente Nacional99.
Y fue terminante al asegurar: “No hay duda de que el acuerdo con Perón
existió. Esencialmente el llamado pacto se trataba de una alianza política
para la coyuntura que enfrentaba el país”100, y el mismo tenía contenidos
concretos que se tradujo en las medidas adoptadas por el gobierno. Con el
correr de los años el frondicismo justificó esta estrategia como la
formalización de un entendimiento programático acerca de la necesidad de
formar un frente nacional y popular, al punto que Perón habría conocido el
pensamiento de Frigerio, antes del encuentro de Caracas, a través de la
revista Qué. La realización del mencionado frente de liberación como
herramienta para la transformación nacional, fue la justificación ideológica
en la que los frigeristas enmarcaron las copiosas negociaciones entre Frigerio
y Perón, entre 1958 y 1973101.
97 “En torno de este episodio se tejieron múltiples leyendas y fantasías, y fue uno de los
principales ingredientes de la guerra psicológica desatada por el golpismo durante mi
presidencia. El Parco, como se llamó entonces peyorativamente a un entendimiento que no
hacía sino sellar coincidencias públicamente expuestas, fue agitado como un estigma
inconfesable y presentado ante los militares como motivo de ilegitimidad del gobierno surgido
de las urnas del 23 de febrero de 1958. Nada tan falaz. [...] Quien lo reduce a un acuerdo
electoral desvirtúa su real sentido [...] Yo puedo afirmar ahora, solemnemente, que en el
llamado Pacto no hubo nada de espurio. No firmé documento alguno. Los únicos compromisos
que asumimos fueron los que veníamos exponiendo desde 1955 y especialmente a partir del
discurso del 1º de mayo de 1956”, confesó Frondizi dos décadas más tarde, op. cit., p. 56.
98 ALBERTO A. AMATO, Cuando fuimos gobierno, conversaciones con Arturo Frondizi y
Rogelio Frigerio, Paidós, ideas y 2 perspectivas, Buenos Aires, 1983, p. 30.
99 Ibidem, p. 31.
100 Ibidem.
101 RAMÓN PRIETO, Correspondencia Perón Frigerio, 1958-1973, Editorial Macacha
Güemes, Buenos Aires, 1975, p. 11.

54
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
Las conversaciones para llegar a un compromiso entre ambos políticos
fueron realizadas en ese mismo mes de febrero por Frigerio y Cooke, en
ciudad Trujillo, capital de la República Dominicana102. “La orden” de Perón
de votar por Frondizi fue conocida públicamente el 4, y a partir del 10
empezaron a llegar las primeras copias a la Argentina, “las que fueron
rápidamente distribuidas a todo el país por alrededor de un centenar de
comisiones destacadas por el Comando Adelantado”103.
Según Alende, quien sería años más tarde el principal adversario dentro
del partido a la tendencia frondizista, Frigerio habría consumado “una
verdadera estafa”, realizando todas las promesas necesarias para cumplir su
cometido sin voluntad de cumplirlas.
Se aseguraba que en tres meses a partir de la toma del gobierno, se devolvería
la legalidad y los bienes al peronismo y que en dos años Frondizi cedería la
conducción del país al pueblo y a Perón. Pacto urdido en las sombras y en el
misterio. Negociado a expensas de las circunstancias muy duras en que vivía
en ese tiempo Perón,
resumió104. Aunque aclaró que él, que por entonces era vicepresidente primero
del partido; Gómez, el candidato a vicepresidente de la república, y la
dirigencia en general de la UCRI, lo desconocía. Querían llegar a un acuerdo
público, a la luz, para hacer efectiva la consigna “ni vencedores ni vencidos”,
limpiamente. “Con una tremenda confianza en sus objetivos y en la palabra
presidencial, los gobernadores, senadores, diputados y el aparato íntegro de
la UCRI estaban consagrados a su propia labor completamente ajenos a
estos planes indecorosos”105.
En este sentido, la intransigencia entendía que era una “actitud
posicional”, término acuñado en esos meses por Bonifacio del Carril, la que
los acercaba al peronismo.
102 Según Ricardo Guardo, en su libro Horas difíciles, editado por su autor en Buenos
Aires en 1963, la orden de Perón al Comando Táctico fue la siguiente: “El presente mensaje
debe ser puesto en conocimiento de todos los dirigentes gremiales, políticos y de la Resistencia,
a fin de que orienten a los peronistas en el sentido de votar por el doctor Arturo Frondizi para
la Presidencia de la República”. La consigna debía ser transmitida por los dirigentes gremiales
a los trabajadores y quienes no la acataran serían considerados como traidores al movimiento
peronista. El punto 9 del pacto daba “al ungido” un plazo máximo de dos años para convocar
a una convención constituyente para la reforma total de la Constitución, que declararía la
caducidad de todas las autoridades y llamaría a elecciones generales. Al no cumplirse lo
acordado, en 1960 estallaron los alzamientos de la resistencia peronista.
103 ARTURO FRONDIZI, op. cit., p. 56.
104 EMILIO J. CORBIERE, Conversaciones con Oscar Alende, op. cit., p. 74.
105 Ibidem, p. 77.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
55
No se tenían dudas que el sector peronista iba a votar por Frondizi, porque al
identificarse políticamente el gobierno con el radicalismo del pueblo y el
radicalismo del Pueblo con el gobierno, la posición oficialista estaba tomada.
A nosotros nos quedaba la opositora, la que propiciaba la unidad nacional,
proclamada y sentida106.
Sylvestre Begnis, quien siempre hizo gala de una postura integracionista
con el justicialismo, no admitió en aquel entonces la existencia del pacto y
no existe documentación que pruebe que durante la campaña o el primer año
de su gobierno conociera sus términos. Cuando el 11 de junio de 1959 se dio
a conocer por Radio Rivadavia la lectura del compromiso y se publicaron de
inmediato las copias en los diarios, los radicales intransigentes señalaron
que la firma de Frondizi había sido falsificada por Frigerio. El mandatario
santafesino manifestó públicamente creer en la palabra de Frondizi que por
entonces lo negó por completo.
El gobierno de la Revolución Libertadora no se quedó con los brazos
cruzados e intentó frenar su difusión. Además imprimió millones de versiones
de una orden apócrifa que recomendaba el voto en blanco, al mismo tiempo
que trató de detener a los portadores de los ejemplares auténticos107.
El peronismo, marginado de la actividad política, con centenares de
militantes en las prisiones y miles de afiliados “inhabilitados” para ejercer
cualquier cargo, con la prohibición de usar sus símbolos partidarios y entonar
su himno, encontró en el voto positivo de Perón una manera de estrellar su
bronca contra las urnas y alentar la esperanza del retorno.
Aquella contienda electoral presentó como candidatos a gobernador de
Santa Fe a personalidades de reconocida honestidad política: Julio Busaniche,
por la UCRP; José Antelo, por el PDP, y José Brailosky, por el socialismo.
El justicialismo sufrió aún, y por quince años más, la proscripción108.
LA ESTRATEGIA DE SYLVESTRE BEGNIS PARA LA BREVE CAMPAÑA ELECTORAL
Desde el primer momento Sylvestre Begnis, al igual que sus seguidores,
manifestó su creencia de que triunfaría en las elecciones, y que existía en las
filas partidarias un justificado optimismo. Aunque reconoció que
“fundamentalmente el resultado dependerá de la posición de los que votaron
en blanco”, y que podría canalizar un 20 o un 30% hacia sus filas. Entendía
106 Ibidem.
107 ARTURO FRONDIZI, op. cit., p. 57.
108 El Litoral, 24 de noviembre de 1957.

56
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
que pertenecían a personas que “jerarquizaban el régimen anterior”, en una
elíptica alusión a los peronistas. Además se mostró contrario a los nuevos
partidos que aspiraban a amalgamar esos votos o que introducían como eje de
discusión cuestiones religiosas o a las fuerzas armadas. Entendía, entonces,
“que la mayor preocupación debía ser la formación de una verdadera y perfecta
conciencia nacional que estuviera por encima de toda problema político”109.
Concretamente, la fórmula, lejos de discusiones abstractas, proponía
ocuparse del norte santafesino, que se encontraba en situación de completa
orfandad; del problema de la Forestal y de la reactivación urgente de los
puertos provinciales para la reactivación regional. Especialmente atenderían
“la angustia de los pueblos sin agua y de los pueblos inundados, los que no
tienen un kilómetro de riel, aislados por la falta de caminos y de teléfonos”110.
La campaña electoral fue muy breve, duró apenas tres meses, y el principal
obstáculo que tuvo la fórmula frondizista fue su débil posición en los medios
de comunicación, ya que los tradicionales periódicos La Capital y La Tribuna
respondían a otros partidos, en especial la UCRP y el Partido Demócrata
Progresista. Los pequeños diarios Rosario y Democracia guardaban vinculación
con el sector a través de su administrador, el doctor Juan Quilici, futuro
ministro de Hacienda del desarrollismo. Aun así, un grupo de periodistas de
radio, entusiasmados por el discurso de la modernización, también apoyaron la
propuesta de la UCRI, desde un plano independiente, entre ellos Evaristo
Monti, Raúl Granados, Luis Ángel Trucco, Angelita Moreno, Guillemo Strazza,
Antonio Agri y Alfonso Amigo, entre otros111.
El 18 de noviembre de 1957, Sylvestre Begnis escribió una circular a
los presidente de comité de la UCRI explicando que iniciados los preparativos
de la campaña electoral “se había encontrado con el tremendo problema de
la falta absoluta de fondos, cosa indispensable para empezar a movernos”112.
La correspondencia privada del político confirma que su flamante partido
carecía aún de los elementos partidarios necesarios como para competir con
la UCRP, que, como se señaló, se había impuesto en las elecciones de julio
de 1957. Al igual que en Entre Ríos y Córdoba, distritos por él intervenidos,
y en la Capital Federal, la estructura partidaria quedó en manos del radicalismo
del pueblo porque sus dirigentes caudillos eran los que soportaban los costos
109 Ibidem, 12 de diciembre de 1957.
110 Ibídem.
111 “Entre la proscripción y el desarrollismo”, capítulo de la obra, Rosario en la Historia, p.
306.
112 APCSB, circular del 18 de noviembre de 1957.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
57
electorales113. De allí que el Comité Provincial de la UCRI santafesina resolvió
poner en circulación una rifa con dos premios, un automóvil Opel y un viaje
a Europa para dos personas, a jugarse en el sorteo de Navidad de 1957: “Lo
grave es que hasta este momento no se ha juntado ni la mitad del dinero
necesario para pagar los premios”, se lamentó Sylvestre Begnis. Estaba en
juego, el prestigio y la economía del partido, advirtió; y por eso opinó que
todos tenían “la obligación de hacer un esfuerzo extraordinario para evitar el
desastre”. La solución encontrada a este atolladero fue movilizar la mayor
cantidad de correligionarios para la venta de más números de la rifa y
comprometer a los presidentes de Comité a la compra adelantada de una
buena cantidad de números, quedándose con el 50% del dinero a recaudar
para la campaña local. Sin vuelta, y con un criterio operativo directo, Sylvestre
Begnis le indicó a cada uno:
Si usted no dispone del dinero consígalo de alguna manera pero es
indispensable que la tesorería provincial tenga de inmediato su parte para
cubrir los premios. Tenemos que demostrar que somos capaces de hacer
sacrificios por nuestra causa, por eso le pido encarecidamente que procure el
dinero antes de que la comisión lo visite114.
Antelo levantó la bandera del federalismo, de los intereses provinciales
y regionales, mientras que Enrique Thedy, candidato a vicegobernador,
recordó que “el pueblo había estado al servicio de la política, sin que ésta
hubiera estado al servicio del pueblo”, destacando que los “partidos
nacionales” eran en gran parte culpable del retraso que soportaba el país.
Sylvestre Begnis contestó que ellos, que eran un partido nacional, se
comprometían a bregar por el progreso de la segunda ciudad de la República115.
Sin embargo, la fórmula demócrata-progresista fue terminante como
ninguna otra en su propuesta de descentralización. Una publicidad con
elocuencia señalaba: “Por la liberación de Santa Fe. Por la liberación de todas
las comunas, y particularmente para los rosarinos la liberación de Rosario”116.
Igualmente, a la hora de capturar el voto localista, la publicidad del
radicalismo intransigente destacó que Gómez en la Nación y Sylvestre Begnis
en la provincia, defenderían los intereses rosarinos117.
113 ROBERTO CORTÉS CONDE, op. cit., p. 146.
114 APCSB, circular del 18 de noviembre de 1957.
115 La Tribuna, de Rosario, 21 de febrero de 1958.
116 Ibidem, 11 de febrero de 1958.
117 Ibidem, 20 de febrero de 1958.

58
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
En el orden nacional la UCRI y la UCRP presentaron como programa el
surgido de la Declaración de Avellaneda de 1945, sin embargo se diferenciaron
por la posición planteada frente al peronismo y la Revolución Libertadora.
Por su parte, la UCRI santafesina adoptó como propia esa declaración,
ratificada por la Convención Nacional de Tucumán, en noviembre de 1956.
El programa de gobierno para la provincia de Santa Fe que presentó el
frondicismo se iniciaba con la promesa de promover reformas en todos los
órdenes: en lo constitucional, para garantizar en plenitud e integridad el
régimen democrático, la autonomía municipal, los códigos procesales y la
administración pública. Se comprometía a llevar adelante la reforma agraria,
la industrialización de la provincia, la implementación de una red caminera,
la reactivación de los puertos, la elevación del potencial energético, y la
explotación minera. Se asegurarían las condiciones dignas de trabajo y
remuneraciones justas, respeto absoluto a la integridad, autonomía e
independencia de las asociaciones profesionales de trabajadores, garantías
para el ejercicio de huelgas, un régimen de seguridad social, planes de
viviendas, asistencia médica integral y la modernización de los métodos
educativos, entre otros aspectos118.
“EL ACTO DE LOS GOBERNADORES”
Uno de los actos proselitistas más importantes convocados por la UCRI
fue el llamado “acto de los gobernadores”, celebrado en la esquina de San
Luis y Corrientes, a muy pocos metros de la casa de Sylvestre Begnis, y en
el que hablaron, además de él, Raúl Uranga y Oscar Alende. La concurrencia
no fue la esperada119. Ocuparon la tribuna, el representante de la juventud,
Eduardo Zanella, al que siguió Alende, candidato a gobernador de Buenos
Aires, quien aseguró “que sólo un gobierno presidido por el radicalismo
intransigente traería seguridad, progreso y justicia, en un reencuentro de lo
nacional y lo popular”120. Por su parte dijo Sylvestre Begnis:
Hemos llamado a este acto –que realizamos hoy en Rosario y repetiremos en
Paraná y La Plata– el Acto de los Gobernadores no por petulancia sino
porque entendemos que hoy hemos dejado atrás la conversación política para
empezar la tarea docente en la conversación con nuestro pueblo que es la
118 “Declaración de principios y plataforma electoral de la UCRI de la provincia de
Santa Fe”, copia mecanografiada, 9 páginas.
119 La Tribuna, de Rosario, 10 de enero de 1958.
120 Ibidem.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
59
tarea fundamental. La política es el arte de las posibilidades en relación con
el medio humano circundante. Hay muchos políticos y gobernantes
corrompidos que son luego corruptores, pero como se ha dicho bien, necesita
de un pueblo corrompible. Nosotros queremos romper la ecuación de la
época con más moralistas que hombres morales, para empezar a crear
definitivamente la responsabilidad moral del pueblo argentino121.
Agregó el orador:
Nuestro empeño de hoy es que se conozca bien nuestro radicalismo
intransigente. En múltiples oportunidades dentro del partido, enfilados en
fuerzas adversarias o en posiciones que se llamaban radicales, se ha disputado
el apoyo popular. En 1916 estuvo frente a Irigoyen el doctor Lisandro de la
Torre, que había estado en el partido radical y seguía siendo radical. Creyó
que los conservadores se habían curado de su carácter oligárquico y antipopular
y aceptó por eso su candidatura.
El candidato a gobernador de Santa Fe cerró aquella reunión con los
siguientes conceptos: “llegaremos para conseguir desde arriba los bienes que el
pueblo espera: democracia económica, democracia social y democracia política”122.
Este discurso fue observado por los adversarios como una demostración
de que la UCRI quería “peronizar” su propaganda electoral, jugando por
entero un discurso opositor, y convertir a Frondizi en el nuevo jefe de los
descamisados, renegando de su pasado antiperonista. De esa manera, se
decía, buscaban el poder mediante votos impuros y usurpados. Lo cierto es
que ni la propaganda ni el discurso lograron su cometido en el terreno de las
convocatorias callejeras.
Más concurridos fueron los actos organizados por el radicalismo del
pueblo, que postulaba a Aldo Tessio como candidato a gobernador: uno se
realizó en la esquina de avenida Pellegrini y Corrientes123, y otro en la bajada
Sargento Cabral y Urquiza, con la presencia de Ricardo Balbín124. Este último
fue quizás el más multitudinario de todos los efectuados por los partidos
contendientes en esa campaña, lo que alentó el ánimo de los dirigentes del
sector125. Días más tarde, el acto Demócrata Progresista reunió a más de
121 Democracia, de Rosario, 10 de enero de 1958.
122 La Tribuna, 10 de enero de 1958.
123 Ibidem, 18 de enero de 1958.
124 Archivo del diario La Capital, de Rosario, fotografía existente en el sobre radicalismo
tomada el 20 de febrero de 1958.
125 La Tribuna, 20 de febrero de 1958.

60
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
cinco mil personas. Hicieron uso de la palabra Gustavo Bossert, José N.
Antelo y Camilo Muniagurria. “Comunas libres y provincia autónoma”,
reclamó Antelo126.
La Plaza San Martín fue el escenario de un concurrido acto que tuvo a
Alfredo Palacios, candidato a presidente de la República, como principal orador127.
El 12 de febrero el candidato a presidente Arturo Frondizi participó de
un acto realizado en la ciudad de Santa Fe, y se hospedó en el Hotel Castelar.
Una multitud pujó por saludarlo128.
Por entonces Alejandro Gómez, candidato a vicepresidente de la UCRI,
aseguró que el gobierno quería perpetuarse en el poder a través de la UCRP129.
Una atrayente publicidad electoral de la UCRI prometía la jubilación
automática en tres meses a todos los expedientes de jubilación, pensión y de
reajuste general130.
Paralelamente al apresurado proceso electoral el reclamo popular se
apoderó de la calle a través de la resistencia gremial. En un solo día, el 26 de
enero, pararon 2.500 bancarios; 8.000 empleados de la construcción y 1.700
de Luz y Fuerza. Los despidos eran combatidos con asambleas permanentes
y el Ejército custodiaba las principales plantas fabriles131.
En otra reunión política, Sylvestre Begnis manifestó que el triunfo del
frondicismo marcaría el inicio de una nueva etapa signada por la consolidación
del espíritu nacional:
Si de los próximos comicios del 23 de febrero resultan un gobierno nacional
y la mayoría de las provincias quedan en manos de la UCRI se asistirá al
extraordinario momento histórico de la Argentina en que se note en todas las
partes la orientación política, económica y social definida por caracteres
comunes, lo que significaría la formación definitiva del “espíritu nacional”,
ausente hasta hoy en nuestra Patria132.
Esta situación se plasmaría en todas las áreas de gobierno:
En esta provincia de Santa Fe como en todas, y para tomar sólo algún ejemplo,
se verá: que la escuela constituirá el ámbito donde el maestro, dignificado y
126 Ibidem, 25 de enero de 1958.
127 Ibidem, 9 de febrero de 1958.
128 El Litoral, 13 de febrero de 1958.
129 La Tribuna, 9 de febrero de 1958.
130 Ibidem, 16 de enero de 1958.
131 Ibidem, 27 de enero de 1958.
132 APCSB, carpeta de la UCRI, discurso manuscrito de Carlos Sylvestre Begnis, Rosario,
15 de febrero de 1958.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
61
protegido para el cumplimiento pleno de su elevada función docente, forje
con amor la personalidad moral e intelectual de los futuros hombres y mujeres.
Que la protección de la salud estará jerarquizada para todos los hombres sin
distinción de sectores sociales o económicos, y la madre y el niño serán
amparados como factores primordiales del núcleo familiar, base sólida de
nuestra sociedad133.
Asimismo, las agrupaciones gremiales evolucionarían libres de toda
injerencia oficial, y la economía provincial, asentada sobre la base de una
política social, sería desarrollada integral y vigorosamente, movilizando sus
potencias productivas en beneficio de todos los sectores sociales. La política
impositiva gravitaría sobre los grandes privilegios económicos y financieros,
como los monopolios, los latifundios y la usura. Estaría vigente un auténtico
federalismo con sentido de integración nacional en el cual las provincias
tuvieran potestad sobre lo que no se dejaba al Estado Nacional por común
decisión de las provincias (política exterior, petróleo, armas, puertos, energías,
trabajo y previsión, etc.).
“Habremos así en pocos años, demostrado que la Argentina buscaba sus
perfiles definitorios y que su pueblo hecho gobierno será el auténtico y
legítimo depositario del orgullo nacional”, concluyó134.
En otra reunión política manifestó que el triunfo del frondicismo marcaría
una nueva etapa signada por la consolidación de un proyecto nacional. Esta
situación se plasmaría en todas las áreas del gobierno.
Por entonces se encontró con una amiga suya, sor Enunciación de Nuestra
Señora del Huerto, religiosa del Colegio del Huerto de San Nicolás, a quien
le reiteró sus pedidos de que no se olvidara de orar por él. “Rezá por mí,
negra”, le reiteró en confianza y la mujer cumplió pidiéndole a la Virgen
María para que ganara las elecciones135.
LA FÓRMULA FRONDIZI-GÓMEZ EN ROSARIO
El 22 de febrero llegó a Rosario la fórmula presidencial de la UCRI,
Frondizi-Gómez, y desde el domicilio de este último, en Barrio Martín,
ofrecieron una conferencia de prensa136.
133 Ibidem.
134 Ibidem.
135 APCSB, carpeta de temas varios “To keep”, carta de Micaela Teves, San Nicolás, 25
de agosto de 1967.
136 La Capital, 23 de febrero de 1958.

62
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
El voto peronista resultaba una incógnita. Desde el exilio, Perón había
exhortado a sus seguidores que no aceptaran candidaturas y que votaran a
quienes quisieran:
El expulsado dictador argentino Juan Domingo Perón ha ordenado a sus
partidarios que continúen su campaña de resistencia civil aunque les dejó en
libertad para votar como les plazca en las elecciones presidenciales del 23 de
febrero. Dijo que ellas serán un acto insanablemente nulo como consecuencia
de la arbitraria expulsión del peronismo137
escribió La Tribuna.
El Movimiento Nacional Fondizi Presidente publicó en los principales
periódicos del país un documento titulado “Mensaje a 20 millones de
argentinos”, en el que se aseguraba: “No haremos gobierno de comité sino
gobierno de todos los argentinos. Los únicos requisitos serán idoneidad y
honestidad. Dijimos que queríamos una vida nueva para el país y ratificamos
hoy que no habrá revanchas ni contrarrevanchas”138. Además, apuntando al
voto independiente, descartaba la realización de pactos electorales: “Sepa el
pueblo que cualesquieran sean las adhesiones y apoyos que reciba la UCRI,
no tenemos pactos, ni secretos ni públicos, ni hemos contraído ni contraeremos
compromisos algunos con partidos o personas que apoyan nuestra
candidatura”139. Con letra muy pequeña, el mensaje terminaba recordando
una declaración de Frondizi: “expresó de modo categórico que su gobierno
no será integrado por comunistas”140.
Por entonces circularon profusamente gran cantidad de folletos escritos
por Frondizi, explicando su postura en relación no sólo con los temas más
candentes sino en aspectos tan específicos como la política de la UCRI
frente al cooperativismo141. Gran parte de ellos, bajo el lema “una fórmula
responsable para soluciones efectivas”, procuraban llevar tranquilidad al
electorado independiente, conservador y de clase media, desmintiendo las
acusaciones que lo signaban como “izquierdista” y “ateo”. Así se divulgó el
llamado Mensaje a las familias argentinas, donde señalaba que la familia era
la base de la unidad nacional, y se comprometía a proteger la estabilidad de
los hogares, resguardar la libertad de culto, y otorgar seguridad económica.
137 La Tribuna, 5 de febrero de 1958.
138 “Mensaje a 20 millones de argentinos”, proclama del Movimiento Nacional Frondizi
Presidente, Buenos Aires, 1958.
139 Ibidem.
140 La declaración en cuestión fue pronunciada por Frondizi el 22 de enero de 1958.
141 “La UCR intransigente apoya al cooperativismo argentino”, documento de la Comisión
Nacional de Acción Política, Buenos Aires, 1º de noviembre de 1957.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
63
Nosotros gobernaremos con todos los argentinos de buena voluntad, sean o
no radicales intransigentes, para dar a cada familia argentina, seguridad,
vivienda sana, servicios y seguros sociales, ingresos estables y adecuados,
adecuación para sus hijos, y un ambiente moral digno de un pueblo fuerte y
sano. Queremos que en cada hogar argentino se refleje, como en un espejo, la
alegría y las esperanzas de una nación que marcha, con un paso invencible,
hacia sus grandes destinos142.
También se reprodujo y distribuyó por todo el país, llegando a las manos
de Sylvestre Begnis, una declaración pronunciada por Celestino Gelsi, en
Tucumán, en el año 1951, y que resumía la postura partidaria:
Respetamos la religión católica pero la queremos alejada de los intereses de la
política, no siempre serena y bien intencionada... La respetamos en la plegaria
civil del radicalismo argentino que hace vivir en sus filas la voz eterna de la
Galilea, proclamando la libertad de la conciencia y la soberanía del espíritu... y
la respetamos en la plegaria civil, política, divina y humana de Cristo en el
Sermón de la Montaña, una de cuyas bienaventuranzas sigue siendo el látigo
con que se arroja a los fariseos de todos los templos de la libertad143.
El acuerdo electoral entre Perón y Frondizi, negado como tal
reiteradamente por sus protagonistas antes, durante y después de las
elecciones, permitió a la UCRI aventajar a los radicales del Pueblo144.
LA UCRI SE IMPONE EN TODO EL PAÍS
Los dos radicalismos asentaban su caudal en la clase media, pero el último
de los mencionados capitalizó el voto antiperonista, y el segundo dependió para
triunfar del voto peronista. En el orden nacional, la fórmula Frondizi-Gómez,
con 4 millones de votos sobre un total de 9, superó por amplio margen a la
fórmula Balbín-Del Castillo, de la UCRP. El presidente electo obtuvo el 70% de
la Cámara de Diputados, la totalidad del Senado y todos los gobiernos provinciales.
Aun así, su poder era precario. “Los votos eran prestados, y la ruptura con Perón
y sus seguidores una posibilidad muy real”145.
142 ARTURO FRONDIZI, Mensaje a las familias argentinas, Editado por Orden, Buenos
Aires, 1958.
143 CELESTINO GELSI, “Respetamos la religión católica”, oración final del discurso pronunciado
por el doctor Celestino Gelsi el 8 de noviembre de 1951, en la Plaza Independencia de Tucumán.
144 JULIO E. NOSIGLIA, El desarrollismo, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires,
1983.
145 LUIS ALBERTO ROMERO, op. cit., p. 191.

64
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
Fondizi-Gómez (UCRI) ..................................... 4.070.388 (44,80%)
Balbín-Castillo (UCRP) ..................................... 2.617.693 (28,80%)
En blanco............................................................. 864.124 (9,5%)
Sobre un padrón de 10 millones de votantes sufragó el 91%. Después de
este triunfo, la UCRI no volvió a alcanzar semejante caudal de votos, a
causa del no cumplimiento del acuerdo en cuestión. Apenas dos años más
tarde, la ilusión de algunos desarrollistas se desvaneció. En una renovación
parcial de la Cámara de Diputados el voto en blanco logró el 25,1% del
total. El oficialismo sólo alcanzó el 20,5% y su rival más poderoso, el
radicalismo del Pueblo, el 23,9%146.
En las elecciones provinciales del 23 de febrero de 1958, Sylvestre Begnis
obtuvo 395.850 votos; el candidato demócrata progresista, José N. Antelo,
162.305 y el candidato de la UCRP, Julio Busaniche, 119.638147. Es decir,
superó el 45%, contra la UCRP, que tuvo un 25%, y el PDP, con el 18%.
TOTAL DE VOTOS EN LA PROVINCIA DE SANTA FE, 1958
Partido
Gobernador
Presidente
UCR Intransigente
395.850
425.951
Democracia Progresista
162.305
90.544
UCR del Pueblo
119.638
270.489
Votos en blanco
80.382
80.382
Demócratas Cristianos
38.504
38.909
U. P. Populista
27.615
27.371
Socialista
9.355
11.423
UCR de Santa Fe
8.652
1.243
Observados
5.802
5.802
Demócratas
4.431
4.447
Conservadores Populares
3.510
3.607
Comunistas
2.204
888
146 Clarín, 10 de marzo de 1973.
147 La Tribuna, 25 de febrero de 1958.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
65
La boleta de la UCRI, para el distrito Santa Fe, constaba de tres partes.
La primera, bajo una discreta sigla Frondizi-Gómez, contenía el nombre de
los 30 electores de presidente y vicepresidente, encabezada por Enrique
Escobar Cello; y en la parte inferior, la nómina de diputados nacionales, en
el siguiente orden: Héctor Gómez Machado, Ángel Oscar Prece, Juan Carlos
Solanas, Enrique Spangenberg, Augusto Vecchietti, Domingo Beneventano,
Rosario Díaz, Palmira G. de Martín, Bernardo Heredia, Carlos Lischetti,
Bernardo Schweizer, Humberto Salomone, Luis María Gallo y Antonio Sirena.
La segunda parte de la boleta decía, con una muy pequeña sigla, Sylvestre
Begnis-González, el nombre de los electores de gobernador y vice, y el
nombre del candidato a senador (en el departamento Rosario fue Héctor
Pablo Ardigó, y los candidatos a diputados provinciales: Héctor García Solá,
Dante Nasurdi, Fernando J. Viñals, Isaías G. Brobrovsky, Mirto L. Viale,
Enrique J. Rojo, Edith L. Sorrequieta, Luis Méndez, Alfredo Fiorito, Juan
Manuel García, Mariano Bilicich y Lucas Cantón. Por último, la tercera
parte de la boleta incluía en el nombre de los concejales titulares y suplentes,
que en el caso de la Municipalidad de Rosario incluía a 19 ediles titulares y
19 suplentes. La misma estaba liderada por el nombre de Luis Cándido
Carballo, e incluía nombres como los de Segundo Ramón Asenjo, José Gómez
Fuente, Antonio Suárez Salas, Juan Hipólito y Roberto Rosúa148.
Dos hombres de Rosario, ciudad considerada capital del peronismo y en
la cual la UCRI ganó en casi todas las secciones del municipios pasaron a
ocupar un puesto prominente en la triunfante agrupación: el vicepresidente
Alejandro Gómez, y el presidente del bloque de la UCRI de la Cámara de
Diputados, el “rengo” Héctor Gómez Machado. Ambos habían sido socios
pero los separaba un conflicto personal irresuelto. Se alinearon en distintas
tendencias internas de la conducción partidaria y chocaron en variadas
oportunidades. Sylvestre Begnis había dicho en una reunión íntima realizada
el día anterior a las elecciones en la casa de Gómez, en calle 9 de Julio 20:
“Mi suerte es que el vicepresidente será otro rosarino. Tendré para trabajar
por Rosario una gran ayuda”149.
148 Además aspiraban al Palacio Vasallo, José Giusepponi, César Osvaldo Otaño, Hugo
Marcuzzi, Ildefonso Fonseca, José Domingo Juiz, María Delorenzi, Israel Berberou, Ángel
Fortugno, Horacio Acetti, Osvaldo Magui, Juan Eduardo Chacó, Roberto Castillo, Martín
Altuzurraga, David Lifchitz, Pedro Cossio, Griselda Tártara, José Censabella, Aldo Ercole y
Rodolfo Meretta, entre otros. AGPCSB, boleta de la UCRI en las elecciones municipales del
23 de febrero de 1958.
149 Ibidem, 24 de febrero de 1958.

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MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
El hogar del futuro vicepresidente, situado a muy pocos metros de la
antigua estación del Ferrocarril Oeste Santafesino, actual Parque Urquiza, fue
ese fin de semana la meca de la dirigencia frondicista. Un funcionario del
gobierno ofreció al candidato a vicepresidente protección policial en la puerta
de su casa, a lo que Gómez respondió: “Sólo quiero que lo cuiden a Frondizi”150.
Por entonces al preguntársele a Gómez qué haría desde la vicegobernación
a favor de su ciudad natal, aseguró que el deber de todo rosarino que llegara al
poder era la reactivación del puerto de Rosario151.
De él escribió el localista periódico La Tribuna:
Alejandro Gómez –así a secas porque para él el doctorado es una cuestión
profesional y no una expresión de sociabilidad– es una figura familiar en
Rosario. Un rosarino cabal. Su amplia sonrisa y su gesto siempre acogedor y
cordial traducen la hospitalidad de su hogar, de su estudio de abogado, y de
su amplio sentido de solidaridad humana152.
Y de Sylvestre Begnis, destacó:
Es otro hombre de nuestra ciudad que en esta emergencia parece haber sido
objeto de una esperada justicia. Sus inquietudes por los problemas políticos y
sociales, y su aptitud para resultar elegido para misiones directivas, le vienen
de lejos: desde los lejanos días del viejo Colegio Nacional. Entonces fue
dirigente de los estudiantes y en las batallas políticas del Centro fue uno de
los líderes. Graduado como médico en la histórica Facultad de Ciencias
Médicas, su gran contracción al trabajo, para lo que tiene una capacidad
increíble, y su aptitud natural para mitigar el dolor humano, bien pronto se
colocó entre los mejores de nuestra calificada y brillante escuela médica.
Y agregó:
Cirujano entre los mejores, con fama que excedió los límites del país, fue
despojado de sus cátedras y de sus servicios. Discrepaba con la dictadura más
que nada por defender la universalidad de la Ciencia y la dignidad del hombre
que sólo se conserva en la libertad. Pero si es hombre de sentimientos, también
es hombre de ideas y la política lo atrajo por lo que ella tenía como instrumento
para mejorar la condición social y económica del hombre. No llegó a la
política a buscar nada sino a entregarlo todo, incluso su prestigio profesional
y su gran aptitud153.
150 Ibidem.
151 La Tribuna, 5 de febrero de 1958.
152 Ibidem.
153 Ibidem.

SYLVESTRE BEGNIS Y LA INSTAURACIÓN NACIONAL DEL FRONDICISMO. 1954-1958
67
Frondizi, el primer presidente civil en quince años, exclamó “Habrá
libertad dentro de la Constitución y orden dentro de la libertad”154, y quiso
llevar un mensaje de conciliación para todos: “Hoy, 1º de mayo de 1958, el
gobierno de la Nación Argentina, en nombre del pueblo de la patria, baja el
telón sobre cuanto ha ocurrido hasta este preciso instante”. Además anunció
una amplia y general amnistía, que el Congreso sancionó 21 días más tarde,
y aseguró: “Mientras dure nuestro gobierno, en la Argentina nadie será
perseguido por sus ideas, ni por su actuación política o gremial, ni habrá
otras comisiones investigadoras que aquellas que propongan estudiar las
inmensas posibilidades de progreso espiritual y material de la Nación”155.
A las reiteradas expresiones de concordia y amplitud democrática se
agregó un certero golpe de efecto: la promesa de aumento masivo de salarios,
que fue cumplida el 13 de mayo, con un 60% de incremento. El discurso del
mandatario fue una detallada explicación de la política desarrollista.
De los veinte mandatarios que asumieron los destinos de sus respectivas
provincias, Sylvestre Begnis era uno de los mayores en edad, con sus 55;
detrás de Ducca, del Chaco, tenía 59; y Galina, de Chubut, 58; Uranga 52;
Allende 49; y Zanichelli 48. Al mismo tiempo era “más viejo” que el
presidente de la Nación y sus ministros, a excepción del porteño Héctor
Noblía, ministro de Asistencia Social y Salud Pública, que contaba con 57
años. El ministro de Hacienda, Emilio Donato del Carril, nacido en La Plata,
tenía 52; el de Interior, Alfredo Vítolo, de Mendoza, 48; el de Relaciones
Exteriores, Carlos Florit, de Buenos Aires, 29; el ministro de Guerra, Solano
Pacheco, de Buenos Aires, 53; y el de Eduación y Justicia, Luis Mac Kay, de
Entre Ríos, 53. El gobernador de Santa Fe conocía personalmente a la mayoría
de los ministros, con quienes compartió la militancia partidaria y la lucha
por la imposición dentro del partido de la tendencia frondizista156.
Por entonces, en las paredes de las principales ciudades del país
aparecieron las inscripciones: “Perón en el gobierno, Frondizi en el sillón”157.
Por su parte, las Fuerzas Armadas, molestas por la estruendosa victoria
electoral de la alianza con el peronismo –la UCRI había obtenido los dos
tercios de los diputados nacionales (130 diputados contra 52 de la UCRP y 2
del Partido Liberal de Corrientes), la totalidad de las 46 bancas del Senado,
las gobernaciones y la mayoría en las legislaturas provinciales–, presionaron
154 La Capital, 2 de mayo de 1958.
155 El Litoral, 2 de enero de 1958.
156 La Capital, 2 de mayo de 1958.
157 La Tribuna, 8 de mayo de 1958.

68
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (H)
al nuevo mandatario para que se aplicaran los ideales de la Revolución
Libertadora: liberalismo político y económico y evicción de los peronistas158.
En función a los postulados sostenidos por la UCRI y su manifiesta
lealtad a la Declaración de Avellaneda, todo hacía esperar que obrara tal
como se presentara el ala popular y nacional, más avanzada y progresista del
viejo radicalismo, dispuesta a girar hacia la izquierda, en contraposición con
el ala moderada, conservadora y de tendencia hacia la derecha que
representaba el balbinismo159.
“Las elecciones nos habían dado el derecho a gobernar pero no el
poder”160, reconoció Frondizi. Sylvestre Begnis lo comprobó en su propia
provincia, donde debió construir aceleradamente un poder que le garantizara
la gobernabilidad.
ABSTRACT
This investigation analyses the actions of Carlos Sylvestre Begnis and
of the leaders of the Intransigence and Renovation Movement of the Unión
Cívica Radical (Movimiento de Intransigencia y Renovación de la UCR)
from Rosario in the rising importance of this sector in the national direction
of the party. In this regard, it outlines his intervention in the districts of
Entre Ríos and Córdoba (which were hostile to the figure of Arturo Frondizi)
and his positioning as a key player in the establishment of the “Frondicismo”
movement in the political scenario of the nation. Likewise, it discusses the
creation of the Unión Cívica Radical Intransigente in Santa Fe; the Convention
for the Reform of the National Constitution in 1957; the candidacy of Sylvester
Begnis for governor of the Province of Santa Fe; and his electoral triumph in
February 1958, which set him as an example of the model for development
which was established in the Republic of Argentina in those years.
158 ALAIN ROUQUIÉ, Poder militar y sociedad política en la Argentina, t. II, 1943-1973,
Buenos Aires, Emecé, 1982, p. 150.
159 RICARDO GALLO, op. cit., p. 165.
160 ARTURO FRONDIZI, op. cit., p. 62.

Un intento de democratización:
política sindical durante el gobierno
del general Lonardi
(23 de septiembre a 13 de noviembre de 1955)
GUILLERMO E. GINI
En este trabajo hemos pretendido analizar la peculiar relación establecida
entre el primer gobierno posperonista y la Confederación General del Trabajo.
A pesar del vacío documental (no hay actas de la CGT para el período*),
hemos logrado reconstruir un proceso poco conocido y en general relegado
por lo breve ante el más largo proceso del resto de la Revolución Libertadora.
En septiembre de 1955 el general retirado Eduardo Lonardi, que ya
había participado de varias conspiraciones desde 1951, decidió encabezar
una revolución abandonada por el general Aramburu. Mientras este último
entendió que todo intento estaba destinado al fracaso ese año, Lonardi
consideró que la situación era propicia, a pesar de que los oficiales
comprometidos eran pocos y las unidades a favor eran ínfimas en comparación
con las supuestamente leales al gobierno. Inició el movimiento en Córdoba
el 16 de septiembre y llegó triunfalmente a Buenos Aires el 23, donde fue
recibido por una multitud inmensa.
De lo antedicho, sin embargo, se deduce que la conspiración estaba en
marcha desde antes que Lonardi asumiera la jefatura y que las lealtades a su
persona no estaban asentadas. Por otra parte, ésta reunía elementos
políticamente heterogéneos tanto en el ejército como entre los civiles, sin
acuerdo sobre un programa de gobierno y unidos básicamente por el objetivo
fundamental de expulsar a Perón del poder. Los partidos políticos tuvieron
poca participación, pero derrocado Perón en forma inmediata se apersonarían
sus líderes en Casa de Gobierno para participar de los despojos. Todo esto
planteaba una serie infinita de interrogantes, de los cuales uno de los más
importantes era qué hacer con la Confederación General del Trabajo (CGT),
aquella organización que era considerada la columna vertebral del peronismo.
Lonardi, ya fuera que lo tuviese pensado de antemano o que se decidiera
durante los combates de la Revolución, intentó responder a ese
cuestionamiento evitando el enfrentamiento abierto con los trabajadores,
* Según nos informaron en el Archivo de la sede de Azopardo.

70
GUILLERMO E. GINI
conservándoles sus derechos y buscando la democratización del poder sindical
por medio de elecciones transparentes para renovar su dirigencia. Tal respuesta
implicaba una concepción que no era compartida por algunos de los que
habían participado del esfuerzo revolucionario, y la fricción entre las visiones
divergentes sería causa fundamental para el derrocamiento del Presidente en
menos de dos meses.
En este breve trabajo intentaremos exponer el desenvolvimiento de la
política sindical de Lonardi, desde los días de la lucha revolucionaria hasta
el de su derrocamiento, y las luchas que se dieron en torno a sus proyectos.
El enfoque no es el habitual, pues la bibliografía en general ha presentado a
Lonardi como a un nacionalista y a veces como un neoperonista: el trabajo
que publicamos se enmarca dentro de una investigación sobre todo el gobierno
del presidente Lonardi que estamos desarrollando, y la documentación nos
ha enseñado un hombre distinto de los calificativos con que en general lo ha
presentado la historiografía. Lonardi era un demócrata convencido, y trataría
de introducir la democracia en el mundo sindical, pues confiaba en que por
ese camino Perón quedaría en la historia como un mal recuerdo; ése es el
tema central de las siguientes páginas.
El trabajo se apoya en abundante bibliografía, en documentación oficial,
en testimonios inéditos y publicados de la época, en entrevistas a participantes
de los hechos y en la confrontación de periódicos de la época. Los órganos
periodísticos estaban claramente distribuidos: La Nación y Clarín mantenían
una cierta independencia, aunque se unían al coro general de las críticas
constantes al gobierno depuesto; La Prensa pertenecía a la CGT y expresaba
la opinión de ese organismo; La Vanguardia, que renació bajo el gobierno
de Lonardi tras años de clausura, inspirada en el socialismo atacaba la política
conciliatoria del gobierno y a los nacionalistas que se encontraban en él;
finalmente, una serie de diarios que Perón había incorporado a la “cadena”
como El Mundo, Crítica y La Razón, habían sido intervenidos por el Dr.
Busso, ministro de Interior y Justicia, y respondían al ala más dura del
gobierno llegando incluso a expresarse claramente en contra de la política
sindical del presidente. El Boletín Oficial es de escasa utilidad en este período
pues aparece desordenado, publicándose durante todo el gobierno de Lonardi
leyes y decretos del gobierno anterior, y los del nuevo gobierno aparecen
desordenados o algunos quedan sin publicar, por lo que recurrir a los Anales
de Legislación Argentina es muy útil como complemento1.
1 ROBERTO A. FRAGA PATRAO (director), Anales de Legislación Argentina, La Ley, Buenos
Aires, 2ª edición de 1961, t. XV-A.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
71
1. RELEVANCIA DEL TEMA
El problema sindical, evidentemente, conformaría una de las líneas
fundamentales en la política del período posterior a la caída de Perón. Por
ello Lonardi, desde el comienzo, actuó de manera prudente con el objeto de
atraerse a los obreros, pero a la vez indicando que algo debía cambiar, que
las relaciones gobierno-sindicatos habrían de ser diferentes. Por el poder
económico y de movilización de los sindicatos no eran éstos tema que pudiera
dejar de lado partido alguno. Por otra parte las opiniones se encontraban
claramente divididas entre aquellos que pensaban que los sindicatos tenían
una función concreta y fundamental en el país y que las conquistas sociales
eran legítimas y debían conservarse; aquellos otros que deseaban destruir el
poder sindical identificado como parte de la maquinaria del poder del “tirano
en el exilio”; y, por último, aquellos que comulgaban con las ideologías de
izquierda, y que, desplazados de la dirección gremial por una década, veían
en la revolución la oportunidad de recuperar su dominio. Los dos últimos
grupos, aunque muy diferentes en su extracción social e ideas se aliarían,
tácitamente, contra el primero:
La creciente preocupación de los partidos políticos no peronistas, los
sindicalistas “democráticos”, las entidades empresarias, los diarios serios y
los integrantes de las Fuerzas Armadas frente a un presidente que se
manifestaba dispuesto a evocar en los obreros la imagen de un padre o un
hermano y se declaraba contrario a la destrucción de los “instrumentos de
derecho público laborales” estuvo vinculada con algunas circunstancias que
hicieron que la cuestión sindical se transformara en el eje principal en torno
al cual se dieron los principales conflictos políticos durante los escasos dos
meses del gobierno de Lonardi2.
Para Ochoa de Eguileor y Beltrán, la política sindical de Lonardi sería
un punto clave para comprender su desplazamiento del poder el 13 de
noviembre. Según ellos el presidente provisional habría iniciado una política
de apaciguamiento y continuidad respecto de la etapa peronista. Para ello
permitió la subsistencia de la CGT y el Partido Peronista, pareciendo, a la
vez, querer mantener los cambios y desplazamientos de poder de la década
2 MARCELO CAVAROZZI, Sindicatos y política en Argentina, Centro de Estudio de Estado
y Sociedad, Buenos Aires, 1984, p. 14.

72
GUILLERMO E. GINI
anterior. Pero la Marina y los intereses perjudicados por Perón exigirían una
marcha atrás y provocarían su caída3.
Es importante comprender que del mismo modo que el gobierno no
respondía a una sola visión del país, el sindicalismo no era de ninguna manera
un movimiento homogéneo, y que aunque hubiera una importante mayoría,
los grupos minoritarios no dejaban de tener algo de poder. Según Cavarozzi,
los peronistas representaban alrededor del 70% de los trabajadores, pero entre
ellos sólo un pequeño grupo de jerarcas abogaba por el retorno de Perón,
mientras que los dirigentes más jóvenes se hallaban dispuestos a negociar con
el nuevo gobierno con el objeto de sostener las conquistas sociales de la época
peronista. El resto, es decir el otro 30% lo formaban los “independientes”,
radicales, socialistas, comunistas y ex laboristas, todos antiperonistas. El grupo
minoritario se aliaría pronto tácitamente con los enemigos de la política del
presidente, mientras que el grupo de dirigentes peronistas menos conocidos,
que accedería a la secretaría general a principios de octubre, negoció con el
Ministerio de Trabajo apoyado por los ministros fieles a la política de Lonardi:
Sólo el Ministerio de Trabajo y Previsión, desempeñado por el doctor Cerrutti
Costa, desarrollaba una acción de aproximación en los gremios obreros,
alentado por los organismos burocráticos del Ministerio de Guerra, como lo
he dicho, y también por el general Uranga, Ministro de Transportes4.
2. INTENCIÓN DEMOCRATIZADORA DE LONARDI
Desde la “Proclama Revolucionaria”, dada en Córdoba el 17 de
septiembre, Lonardi hizo su primer llamado a los trabajadores a cooperar
con él. Ya estableció entonces la que sería su línea de conducta:
Sepan los hermanos trabajadores que comprometemos nuestro honor de
soldados en la solemne promesa de que jamás consentiremos que sus derechos
sean cercenados. Las legítimas conquistas que los amparan, no sólo serán
mantenidas sino superadas por el espíritu de solidaridad cristiana y libertad
que impregnará la legislación [...]5.
3 J. OCHOA DE EGUILEOR y V. R. BELTRÁN, Las Fuerzas Armadas hablan, estudio de las
actitudes formalizadas de las fuerzas armadas respecto de los problemas político sociales en
períodos críticos (1943-1963)
, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1968, pp. 42-43.
4 BONIFACIO DEL CARRIL, Crónica Interna de la Revolución Libertadora, Emecé, Buenos
Aires, 1959, p. 162.
5 LUIS ERNESTO LONARDI, Dios es justo, Lonardi y la Revolución, Francisco A. Colombo,
Buenos Aires, 1958, pp. 96-100.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
73
La promesa y el tono paternal se mantuvieron en el “Discurso Programa”6.
Ya he dicho en Córdoba que los sindicatos serán libres y que las legítimas
conquistas de los trabajadores serán mantenidas y superadas. Tanto como la
de mis compañeros de armas, deseo la colaboración de los obreros y me
atrevo a pedirles que acudan a mí con la misma confianza con que lo hacían
con el gobierno anterior. Buscarán en vano al demagogo, pero tengan la
seguridad de que siempre encontrarán un padre o un hermano.
Esta propuesta no escondía ningún corporativismo, sistema al que Lonardi
no adscribía sino que surgía de su concepción democrática y liberal:
La libertad sindical, [es] indispensable para la dignidad del trabajador...
Por ello consideraba que su gobierno:
es mucho más favorable a los trabajadores que el régimen depuesto. No he
pensado intervenir la CGT. Mi propósito es inmiscuirme lo menos posible en
la vida autónoma de las organizaciones obreras. Los obreros están naturalmente
inclinados a la práctica de una sana democracia y espero tener en ellos los
mejores auxiliares de mi gobierno.
No cabe tomar las últimas palabras para sostener la teoría de un
peronismo sin Perón. La relación que Lonardi pretende establecer con los
obreros es absolutamente diferente. Los obreros serán auxiliares en cuanto
demócratas, no a modo de una columna vertebral de un partido que Lonardi
nunca pretendió crear ni liderar. El discurso paternalista es fruto de una
conciencia de la existencia real de la masa obrera sin cuya colaboración era
imposible lograr el ideal de Lonardi: un país sin vencedores ni vencidos, una
verdadera democracia, la unidad nacional.
Lonardi entendía que herir a la masa obrera con un discurso agraviante
o con hechos francamente perjudiciales para sus intereses significaría
aglutinarlos en una oposición sorda o abierta que destruiría la posibilidad de
alcanzar su ideal y resucitaría el atractivo de Perón. A esta intuición sumaba
su sentido democrático: los obreros eran libres para agremiarse y defender
sus derechos. Lonardi pretendía superar al peronismo, pues había intuido
que, como explica Ortega y Gasset, una postura antiperonista estaba condenada
al fracaso, como todos los “antis”, que pretenden volver a la época en que lo
6 LUIS ERNESTO LONARDI, op. cit., pp. 213-221.

74
GUILLERMO E. GINI
rechazado no había existido. El peronismo había existido y había cambiado
radicalmente a la Argentina. Lonardi reconoció ese cambio e intentó
reconstruir la Argentina desde esa realidad y hacia sus ideales, que lejos
estaban de ser peronistas.
En este punto no sólo entraban en juego su realismo y su democratismo,
sino también su sensibilidad social. Los obreros tenían derechos legítimos
que debían ser protegidos, por lo que libertad sindical tendría un sentido
muy concreto:
En ningún caso dividiré a la clase obrera, para entregarla con defensas
debilitadas a las fluctuaciones de nuestra economía y de nuestra política. La
libertad sindical no es la anarquía de las organizaciones obreras, ni la supresión
o desnaturalización de los órganos de derecho público indispensables para la
integración profesional7.
Decíamos que las relaciones que Lonardi pretendía establecer con los
sindicatos eran radicalmente distintas de las del régimen anterior. Para Lonardi
los sindicatos no eran para la política, eran sólo para la defensa de los
derechos de los obreros. La politización de los sindicatos redundaba en
perjuicio de éstos, pues terminaba por someterlos a la autoridad y
subordinarlos a los intereses del partido, como había pasado durante el régimen
peronista. Esta idea fue fielmente expresada por el ministro de Trabajo Cerrutti
Costa en un discurso dado el 13 de octubre:
Es necesario que la democracia sindical se imponga definitivamente y que,
libres [los obreros], logren fortalecerse definitivamente y formar una central
obrera potente y enérgica.
.............................................................................................................................
El gobierno va a respetar las organizaciones sindicales. Pero no puede
confundirse “organizaciones sindicales” con “organizaciones políticas” [...]
Cada compañero que tenga ideas políticas que las exprese en el partido
político; pero en el sindicato sólo debe haber sindicalismo8.
Lonardi intentaría plasmar ese ideario en la legislación, y especialmente
por medio de un plan de elecciones limpias de autoridades gremiales.
7 Del comunicado del 12 de noviembre, en LUIS ERNESTO LONARDI, op. cit., pp. 225-232.
8 LN, 14-10-55, p. 1.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
75
3. LOS PRIMEROS DÍAS
Iniciada la Revolución en Córdoba, uno de los temores fundamentales
de los revolucionarios y de todos los opositores al régimen era que Perón,
por intermedio de la CGT, impulsara a los obreros armados a la guerra civil.
En un primer momento esta posibilidad estuvo a punto de concretarse. El 18
de septiembre, Hugo Di Pietro, el entonces secretario general de la
organización, habló por radio convocando a los obreros a la lucha:
La acción contra cualquier foco insurrecto debe ser enérgica y decidida, sin
contemplaciones de ninguna especie. Todo trabajador luchará con las armas
y medios que tenga a su alcance, para aniquilar definitivamente a los traidores
de la causa del pueblo que se han levantado contra el gobierno y los que
intentaren hacerlo. Todos los trabajadores se mantendrán en contacto con sus
respectivos Sindicatos y Delegaciones Regionales de esta Central Obrera
para la acción conjunta o individual que corresponda9.
Este discurso, a tono con los últimos de Perón, sufrió un giro de ciento
ochenta grados al día siguiente, cuando la CGT por un comunicado:
se dirige a todos los compañeros y compañeras exhortándoles a permanecer
en el más perfecto orden y siguiendo, exclusivamente, las indicaciones de la
Central Obrera. Por lo tanto cada trabajador debe permanecer en su trabajo y
en contacto con su respectiva organización sindical, evitando ser confundido
con grupos provocadores que pretenden alterar el orden10.
La CGT había comprendido de qué lado estaba la victoria y se preparaba
para negociar con los triunfadores. No valía la pena sacrificarlo todo; los
mensajes que llegaban de Córdoba indicaban que el jefe de la Revolución
estaba dispuesto a dialogar. Así el 21 en otro comunicado continuaba:
En momentos en que ha cesado el fuego entre hermanos y por sobre todo se
antepone la Patria, la Confederación General del Trabajo se dirige una vez
más a los compañeros trabajadores para significarle la necesidad de mantener
la más absoluta calma [...]
Cada trabajador en su puesto, por el camino de la armonía, para mostrar al
mundo que hay en los argentinos un pueblo de hombres de bien; pues sólo,
9 LP, 19-9-55, p. 2.
10 LP, 20-9-55, p. 1.

76
GUILLERMO E. GINI
en la paz de los espíritus es posible promover la grandeza de la Nación, que
es el modo de afianzar las conquistas sociales11.
Ese mismo día La Prensa, órgano entonces perteneciente a la CGT, en
un editorial de estilo machacón y casi críptico, invitaba a los vencedores, por
medio del diálogo, a hacer un poco la vista gorda y obtener la unidad
nacional:
Y para que tanto mal no sea realidad, las consignas tendrán que ser claramente
expuestas en la mesa de las deliberaciones. Buscar la paz de los argentinos;
proyectar y construir los cauces de una fraternidad que se sobreponga a lo
temporáneo; remodelar procedimientos pero dejando a salvo postulados
definitivamente inscriptos en las conciencias porque así lo decidió el pueblo,
unir voluntades y afanes para proseguir por senderos de concordia, son
lineamientos que no pueden ser tachados de partidistas ni ser excluidos por
banderías. Proceder de otro modo; enredarse en lo intrascendente; dar validez
a lo personal en desmedro de lo general; analizar los detalles que valen
muchísimo menos que el conjunto, serán –entre otros– escollos que
imposibilitarán un andar que permita la unidad del pueblo argentino12.
Según Daniel James:
The CGT’s attitude was in line with Peron´s own fatalistic reaction to the
coup and, with the virtual abdication of the political wing of the movement,
the CGT certainly showed no inclination to stand alone and adopt an aggressive
stance toward the rebels13.
Por otra parte, según algunos autores, hacia el final del gobierno de
Perón los líderes gremiales habían perdido representatividad en las bases por
su constante subordinación a los designios del presidente. Según Louise
Doyon:
11 LP, 22-9-55, p. 1.
12 LP, 21-9-55, p. 2. La cursiva es nuestra.
13 DANIEL JAMES, Resistance and Integration, Peronism and the Argentine Working
Class, 1946-1976, Cambridge University Press, New York, 1993, p. 43. Se trata de uno de
los análisis más lúcidos de la cuestión sindical en el período que estudiamos y existe traducción
al castellano.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
77
hay que admitir que al final los trabajadores se enfrentaron con sus
organizaciones, que perdieron el espíritu combativo que caracterizó el período
anterior14.
En ese momento, en que la situación era todavía confusa, algunos patrones
decidieron que había llegado la hora de librarse de obreros que no habían
podido echar impunemente durante el régimen recientemente caduco. En
Mendoza, respondiendo al espíritu ya proclamado por Lonardi en sus
comunicados, el interventor, general de brigada Roberto Nazar, debió actuar
en favor de los obreros:
En la provincia de Mendoza y ante el conocimiento de que algunos obreros
fueron despedidos por sus patronos, el Comando Revolucionario anunció que
la “revolución no es para los patronos”, advirtiendo al mismo tiempo que
cualquier cesantía debería ser inmediatamente denunciada y que sería
considerada como un acto de sabotaje15.
Así se iban sentando las bases para la colaboración entre el gobierno y
el poder sindical, que durante una década había disfrutado de amplias ventajas,
y que, consciente de su importancia, no estaba dispuesto a cederlas todas. De
todos modos, en este principio de acercamiento, además de entrar en juego
la concepción política de Lonardi, eran aspectos importantes el temor que se
provocaban mutuamente ambas partes. La CGT temía la pérdida de sus
logros, de sus bienes, y algunos dirigentes probablemente también temían
por sus situaciones personales. El nuevo gobierno temía enfrentarse contra
una parte importante de la población que causaría graves perjuicios al país y
podía dificultar sensiblemente el desenvolvimiento económico del mismo.
El 23 de septiembre Lonardi llegó a Buenos Aires, y desde la Casa de
Gobierno dirigió su discurso-programa a la población que se encontraba en
la Plaza de Mayo. El 24, el editorial de La Prensa hacía el siguiente
comentario:
14 “Conflictos obreros durante el régimen peronista (1946-1955)”, en Desarrollo
económico, nº 67 de octubre-diciembre 1977, p. 473.
15 LP, 23-9-55, p. 1. A pesar de la claridad con que el gobierno se expresó y actuó
siempre respecto de este punto, este tipo de situaciones se repitieron a los largo de los dos
meses de gobierno de Lonardi. Así, el 21 de octubre La Nación publica un comunicado del
Ministerio de Trabajo en que se anuncian severas sanciones para quienes continúen en tales
caminos.

78
GUILLERMO E. GINI
Al referirse el general Lonardi a la colaboración que espera de los obreros de
esta tierra, expresó que podían acercarse al presidente provisional con LA
SEGURIDAD QUE SIEMPRE ENCONTRARÁN UN PADRE O UN
HERMANO. Esta afirmación, en boca de un general del Ejército, es garantía
suprema que el pueblo acepta sin reservas16.
El acercamiento con las autoridades centrales del gremialismo nacional
se había logrado. En la mayor parte del país no se produjeron conflictos. La
única zona realmente complicada fue la ciudad de Rosario, donde la paz
llegaría recién el 28 de septiembre. Allí, el 23, se produjeron tiroteos con
armas largas, y los transportes públicos circularon con leyendas peronistas.
El Estado Mayor Naval solicitó al capitán de navío Jorge Perren el envío a
Rosario de un batallón de Infantería de Marina, a lo que éste se negó. Al día
siguiente recibió un mensaje del almirante Rojas que le informaba que el
general Uranga había viajado a Rosario para resolver el problema17. Esta
información era incorrecta, pues quien había viajado a Rosario era el general
León Justo Bengoa18. Entre tanto, allí se producía un paro ferroviario y
tropas del Ejército ocupaban una unidad básica del partido peronista en que
se planeaba una manifestación. Más tarde las tropas dispersaron grupos de
manifestantes en el barrio sur de la ciudad19. El 25 murieron tres manifestantes
en choques con el ejército y la policía. Los rebeldes utilizaron francotiradores
que asesinaron a otras dos personas. La ciudad quedó a cargo del capitán de
fragata (R) Pedro Faveroe20. El general Bengoa se reunió con los dirigentes
de la CGT rosarina y lograron llegar a un acuerdo por el cual éstos se
comprometieron a acatar las directivas de la Central y declararon que ellos
no habían dispuesto el paro21. Tras el acuerdo, los ferroviarios retornaron al
trabajo y se reanudó el servicio. En los barrios “extremos” de la ciudad,
fuerzas del Ejército continuaron las guardias, con las que colaboraban los
vecinos en los barrios “residenciales”. Esa misma tarde la ciudad volvió a la
normalidad22, con lo que el 28 se levantó el toque de queda23.
16 LP, 24-9-55, p. 2.
17 JORGE ENRIQUE PERREN, Puerto Belgrano y la Revolución Libertadora, Instituto de
Publicaciones Navales del Centro Naval, Buenos Aires, 1997, pp. 297-299.
18 Crítica, 26-9-55, p. 4.
19 LN, 25-9-55, p. 4.
20 LN, 26-9-55, p. 2.
21 Crítica, 26-9-55. p. 4.
22 LN, 26-9-55, p. 2.
23 LN, 29-9-55, p. 4. Según DANIEL JAMES el conflicto fue mucho más grave que lo que
mostró la prensa argentina, y recomienda como fuente el New York Times, op. cit., p. 50.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
79
Tanto Cavarozzi24 como Baily25 coinciden en considerar este conflicto
en Rosario, junto con algunas luchas que se produjeron en Berisso, Ensenada
y Tucumán, como las únicas expresiones de una defensa, popular para el
primero y sindical para el segundo, de Perón. Sin embargo, la facilidad con
que los dirigentes rosarinos se avinieron a las negociaciones con el general
Bengoa y el rápido desenlace del conflicto hacen parecer que se trataba más
de una lucha por las conquistas sociales que a favor del ex presidente:
cuando los líderes cegetistas recibieron de boca del militar la promesa del
respeto de sus conquistas según el espíritu que el presidente quería imprimir
a su gobierno, inmediatamente eliminaron el enfrentamiento.
Mientras tanto en Buenos Aires continuaban las negociaciones y el
acercamiento. El presidente Lonardi recibió a De Pietro el 24 y el 25 de
septiembre. A las seis de la tarde del 25, éste dirigió un mensaje a los
trabajadores por Radio del Estado confirmando a los trabajadores que el
Presidente tenía en cuenta sus anhelos:
La Confederación General del Trabajo, con el propósito de aclarar la situación
del movimiento obrero ante los actuales acontecimientos, se ha entrevistado,
en la mañana de hoy, con el presidente provisional de la Nación, general
Eduardo A. Lonardi, quien ha reiterado que el general Perón goza de las más
amplias garantías en lo que se refiere a su seguridad personal, de acuerdo con
las normas del derecho de asilo.
Afirmó el señor presidente provisional que su gobierno garantiza firmemente
a los trabajadores y a sus organizaciones sindicales la vigencia plena de la
justicia social lograda hasta el presente, concretada en las leyes y convenios
conquistados, así como también el más amplio respeto a la Confederación
General del Trabajo y a los sindicatos que la integran, y la seguridad para
actuar en defensa de los derechos e intereses de los trabajadores; y que las
medidas tomadas por gobiernos locales con respecto a algunas organizaciones
del interior del país, las mismas serán reconsideradas por el gobierno nacional,
dentro de la orientación señalada en esta entrevista.
Aseguró, asimismo, el general Lonardi, que no existe propósito alguno del
gobierno de intervenir la Confederación General del Trabajo ni a las
organizaciones que la componen; y que el Poder Ejecutivo no modificará la
situación del diario LA PRENSA26.
24 MARCELO CAVAROZZI, Sindicatos y... cit., p. 15. El autor señala el periódico Democracia,
de Rosario, como fuente fundamental para seguir el desarrollo del conflicto.
25 SAMUEL L. BAILY, Movimiento obrero, nacionalismo y política en la Argentina,
Hyspamérica, Buenos Aires, 1986.
26 LP, 26-9-55, p. 1.

80
GUILLERMO E. GINI
4. LEGISLACIÓN DESDE EL MINISTERIO DE TRABAJO
Como ya hemos indicado, el Ministerio de Trabajo fue asumido por el
Dr. Luis Benito Cerrutti Costa, hombre proveniente de la justicia laboral, en
la que había actuado como abogado gremial, en el último tiempo en la
Unión Obreros Metalúrgicos. Se introducía así un hombre cercano al
peronismo, con importantes contactos en los sindicatos y amplio conocimiento
de la situación de la justicia y de la legislación laboral. Por supuesto que esto
allanaba los caminos para el trato con la CGT, pero a la vez implicaba
conflictos con el ala antiperonista dura del gobierno y la izquierda sindical y
política.
Al asumir el cargo, según su subsecretario Rodolfo Bledel, el organismo
no se encontraba en sus mejores condiciones:
Cuando asumimos los cargos en el Ministerio de Trabajo y Previsión, nos
encontramos con un órgano burocráticamente anquilosado. Carecía de órganos
técnicos de consulta tanto con referencia a las cuestiones sociales propiamente
dichas, como con relación a los problemas conexos, sobre todo de naturaleza
socioeconómica27.
Cerrutti Costa intentó, desde el principio, imponerle energía y un ritmo
positivo a su tarea. Sabía que debía demostrar que era intención del presidente
cumplir con la palabra dada, y que necesitaba ganar espacio de negociación
con los gremialistas. Al presentarse en el Ministerio se dirigió a los empleados
expresando su fidelidad a la política descripta por el Presidente:
Mi labor está dirigida a cumplir los objetivos que inspiran al gobierno
provisional y solicito a todo el personal que continúe en sus puestos. Nadie
tiene que preocuparse por su situación personal, ya que serán respetados en
sus cargos siempre que hayan actuado con honradez y honestidad28.
El 28 de septiembre afirmó que deseaba convertir su Ministerio en un
departamento técnico, donde sin demagogia se escuchasen los problemas de
los obreros. Anunció la pronta publicación de un estatuto del personal
doméstico que daría protección legal a los empleados de ese rubro,
estableciendo jubilaciones, licencias por enfermedad e impedimentos a los
27 RODOLFO BLEDEL, Memorias de un político invisible, edición del autor, Buenos Aires,
1990, p. 71.
28 LP, 28-9-55, p. 3.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
81
despidos intempestivos. Este anuncio respondía directamente a un pedido
hecho por la CGT a través del editorial de La Prensa del día anterior29.
También anunció una nueva ley de accidentes de trabajo, por considerar
arcaica a la entonces vigente. Aclaró que la ley de asociaciones profesionales
continuaba en vigencia aunque se estudiarían algunas reformas para mejorarla,
así como que se estudiaría a fondo el régimen jubilatorio30.
Cerrutti buscó beneficiar a los obreros con el objeto de aliarlos al
Gobierno, o por lo menos tener cartas favorables en los momentos de
negociación. Desde el principio tuvo presente la proximidad del 17 de octubre,
fecha que podía originar conflictos graves por su significado para los
peronistas y antiperonistas, y la realidad de que en marzo del año siguiente,
1956, debían renegociarse los convenios colectivos de trabajo. Además de
los anuncios ya relatados, el 30 se reunió con representantes de las
federaciones industriales. Les solicitó que consideraran la posibilidad de
pagar los sueldos correspondientes a los días de la revolución en que los
obreros no habían trabajado. Algunos dieron un sí inmediato y otros se
comprometieron a considerarlo31.
Para dar tranquilidad a los obreros, la ley de alquileres fue prorrogada
por tres meses, hasta el 31 de diciembre, con el objeto de encontrar para
entonces una “solución de fondo” al problema32. El 10 de octubre se modificó
la Ley 9668 de accidentes de trabajo, que era anterior a 1919, aunque había
sido modificada en 1954. El decreto ley definió claramente quiénes estaban
sujetos a la indemnización por accidentes de trabajo y en el camino al
trabajo, y en qué condiciones; se establece la forma de obtener el monto de
la indemnización, instituyendo topes, tanto para ésta como para el sepelio,
que correría por cuenta del patrón en caso de muerte33. No sólo se hicieron
reformas y mejoras, también insistió en el cumplimiento de leyes ya existentes,
29 LP, 27-9-55, p. 2.
30 LN, 29-9-55, p. 2. Cabe aclarar que poco antes de la Revolución se estaba tratando en
el Congreso una ley para establecer el estatuto del servicio doméstico.
31 LN, 1-10-55, p. 2.
32 LN, 30-9-55, p. 2. Decreto nº 160 en BO nº 17.995 del 4-10-55, s. 1, p. 1. El
complemento de esta ley se decretó el 3 de noviembre, al prorrogarse también, por un año, la
Ley 13.246 de arrendamientos que los mantenía congelados a pesar de la inflación acumulada.
33 LN, 4-10-55, p. 1. Decreto nº 650 en BO nº 18.009, 24-10-55, s. 1, p.1 Según La
Vanguardia la iniciativa de la reforma habría provenido del Dr. Alfredo L. Palacios, socialista.
LV, 27-10-55, p. 3.

82
GUILLERMO E. GINI
como la que obligaba a las empresas con más de 50 obreras a tener salas
maternales34. Ya cercano el 17 de octubre se hizo una importante modificación
de la Ley 11.933 de maternidad. Ésta databa de 1934, aunque había sido
reajustada en 1944. La mujer embarazada, que antes recibía 30 días de
licencia antes del parto y 45 después paso a percibir 60 antes del parto, 45
después y un subsidio de 800 pesos inembargable. El subsidio establecido
anteriormente era de 200 pesos, y había quedado atrasado por la inflación.
Además esta reforma incluía por primera vez al servicio doméstico35.
Estas reformas eran aprovechadas por el ala más dura del gobierno para
criticar el régimen vencido a través de la prensa. Los diarios de la cadena,
intervenidos por el ministro del Interior, Eduardo B. Busso, que hasta el 19
de septiembre habían alabado unánimemente a Perón, ahora lo denostaban
con la misma uniformidad:
[Titular] “Mejora el Gobierno de la Libertad la Ley sobre Maternidad”
[Subtítulo] “Conquista Social Seria, Eficaz y sin Demagogia” [y en un apartado
titulado:] “Obras son amores” [se expresa lo siguiente:]
Sin alardes demagógicos, sin publicidad, pero con la austera dignidad de
verdaderos y auténticos hombres de Estado, al servicio del pueblo –del pueblo
con libertad–, se acaba de superar una de las conquistas sociales logradas por
la clase trabajadora36.
Por su parte, Cerrutti Costa no dejaba de invocar el apoyo del Presidente
a su tarea. El 13 de octubre, en un discurso a los secretarios de los gremios,
tras enumerar las mejoras que se estaban concretando en esos días, dijo:
Por eso, compañeros, en el camino de las conquistas obreras creo que estamos
demostrando que nosotros vamos por el camino que ustedes quieren. Y yo
tengo un deber, un deber de lealtad y de honor, de decirles que el patrocinador
de todo este empuje que estamos haciendo en el campo de la legislación
obrera es el general Lonardi, actual presidente de la República37.
34 LN, 14-10-55, p. 1.
35 LP, 16-10-55, p. 3. Cfr. en Anales de Legislación Argentina.
36 Crítica, 16-10-55, p. 3. La cursiva es nuestra.
37 LN, 14-10-55, p. 1.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
83
5. LA BATALLA POR LOS SINDICATOS
5.1 Asalto a las sedes gremiales
A pesar de todo lo arriba establecido, la situación estaba lejos de ser
idílica. Por el contrario, todos estos actos tenían como telón de fondo una
sorda lucha por el dominio de los sindicatos que se libraba en Buenos Aires
y en el interior entre las autoridades cegetistas y los autodenominados
“sindicalistas libres”, es decir antiperonistas. Estos últimos se lanzaron
literalmente al asalto de los locales sindicales para apropiarse a la vez de su
conducción:
El procedimiento utilizado fue en casi todos los casos el mismo: “trabajadores
constituidos en Comandos Civiles Revolucionarios” (generalmente con la
participación, incluso a veces explícitamente reconocida, de tropas de la
Marina) asaltaron, generalmente en horas nocturnas, las sedes gremiales
expulsando a sus ocupantes y designando autoridades provisionales. En casos
como los de Bahía Blanca y Mar del Plata, donde el control de los gobiernos
locales era ejercido por oficiales de la Marina las ocupaciones fueron paralelas
a intervenciones decretadas por las nuevas autoridades gubernamentales38.
Un ejemplo concreto de lo descripto por Cavarozzi puede encontrarse
entre las noticias del 4 de octubre:
Obreros en disidencia con las autoridades que ejercían su mandato hasta el
presente tomaron posesión anoche, a las 22:30, de la Unión Tranviarios
Automotor, sita en Moreno 2969.
Inmediatamente fue designada una comisión directiva provisional [...]39.
El número de entidades asaltadas fue muy importante40. Una de las
primeras fue La Fraternidad, tomada por ferroviarios el 30 de septiembre. A
partir de entonces se produce una catarata de asaltos, aunque no todos exitosos.
Esta situación irregular se tradujo en una doble presión para el Gobierno.
Por un lado los grupos de izquierda sindical lo presionaban para que
reconociera a las nuevas autoridades que surgían de los asaltos, apoyados
38 MARCELO CAVAROZZI, Sindicatos y... cit., pp. 20-21.
39 LN, 4-10-55, p. 2.
40 Entre los distintos órganos de prensa y la bibliografía consultada hemos constatado
unos 40 pero el número es sin duda mayor, pues muchos de los hechos ocurridos en el
interior no eran informados en la prensa de Buenos Aires.

84
GUILLERMO E. GINI
también por los diarios independientes de corte liberal, como La Nación. El
29 de octubre, refiriéndose a la toma de un sindicato, La Nación afirma que
los dirigentes de origen cegetista lucharon para conservar su autoridad,
mientras que los trabajadores “democráticos” lucharon:
para dar auténtica libertad al gremialismo argentino41.
En otra noticia publicada días antes, establecía:
Los propósitos de recuperación de sus organismos sindicales por parte de los
trabajadores democráticos desplazados de ellos por su insobornable profesión
de fe en esenciales principios de libertad ciudadana y dignidad gremial,
tuvieron en la víspera nuevas manifestaciones con la toma de posesión de
nutrida representaciones de trabajadores [de diversas sedes sindicales]42.
El Gobierno recibía la otra presión de la CGT, que exigía la devolución
de las sedes copadas por los “democráticos”. Obviamente las expresiones de
su órgano periodístico, La Prensa, apuntaban en la dirección contraria a la
de La Nación y otros diarios:
Porque los mismos que defienden la proscripción política en los sindicatos,
trabajan activamente para copar las organizaciones gremiales con la finalidad
de hacerlas embanderar en sus corrientes partidistas43.
Con el objeto de conservar la alianza con el Gobierno y de responder a
las manifestaciones en contrario de los antiperonistas, la CGT no cesaba de
proclamar su asepsia política:
Es imprescindible que la opinión comprenda una situación que, de no ser bien
interpretada, puede derivar en un desentendimiento pernicioso para toda la
comunidad. Nos referimos a la posición de la Confederación General del Trabajo,
central que aglutina a todos los órganos gremiales de la Nación. Y la posición
de esta institución es de total y absoluta prescindencia política, [...]44.
41 LN, 29-10-55, p. 1.
42 LN, 6-10-55, p. 1.
43 LP, 2-10-55, p. 2.
44 Ibidem, la cursiva es nuestra.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
85
Con el correr de los días la situación se volvía cada vez más confusa. A
veces Cerrutti Costa, y hasta el mismo general Lonardi, debía recibir en su
despacho innumerables comisiones representativas de uno u otro bando y
hasta se dio el caso de que atendiera el mismo día a los “tomadores” y a los
“expulsados” del mismo gremio. La respuesta del Gobierno fue incoherente:
en algunos casos se reconoció a las nuevas autoridades, en otros se las
desconoció y se las invitó a devolver el edificio ocupado, y a veces se usó de
la fuerza pública para devolverlos a las autoridades expulsadas. Cualquiera
fuera la respuesta generaba airadas críticas y nuevas visitas por parte de los
diferentes grupos.
La confusión elevó la tensión. El 3 de octubre, Cerrutti se vio obligado a
hacer una declaración, tímida por cierto, mientras comenzaba a buscarse una
solución de fondo:
Algunos episodios que se han producido en estos días –lucha de fracciones
entre diversos sectores– son características propias en el campo sindical de
todos los tiempos, y en el gobierno anterior sucedió en repetidas oportunidades.
Por ello este ministerio se permite aconsejar que, producida la amnistía
[gremial], se busquen soluciones patrióticas y democráticas, llamando a
elecciones en todos aquellos sindicatos donde pueda agudizarse la lucha de
tendencias45.
Ese mismo día los trabajadores “independientes” se habían entrevistado
con Lonardi, a quien explicaron que estaban preparando una huelga para
obtener del Gobierno la intervención de los gremios en manos de peronistas
y le solicitaron la intervención de la CGT.
5.2 El pacto del 6 de octubre
La dirigencia cegetista no se dejó anonadar por el panorama, y tras una
reunión en pleno de los secretarios, el 4 envió una nota al Presidente en la
que deploraba los hechos ocurridos y aprovechaba para:
Señalar que todas las organizaciones que integran la CGT están dispuestas a
afrontar en elecciones realizadas de conformidad con los estatutos que regían
a cada una, la voluntad soberana de los afiliados, para que éstos elijan
democráticamente los hombres que han de regir los destinos de cada entidad.
45 LN, 4-10-55, p. 2.

86
GUILLERMO E. GINI
[...] aceptan que estas elecciones se celebren a la brevedad posible, previa
una amplia amnistía sindical y que las mismas sean fiscalizadas por el
Ministerio de Trabajo y Previsión, o cualquier otra autoridad que se considere
conveniente.
Dirigirse a las autoridades para solicitar que, mediante el imperio de la ley,
pongan fin a las ocupaciones de sindicatos [...]46.
La cúpula dirigente de la CGT había dado el primer paso hacia un gran
sacrificio personal. Ya el 4 corrían rumores sobre la renuncia del secretario
general Hugo De Pietro y todo el secretariado de la central obrera47. Al día
siguiente, tras largas negociaciones, a las 22:30, el ministro Cerrutti Costa
anunció oficialmente el suceso:
En las últimas horas de hoy el secretariado de la CGT y el Consejo Directivo
renunciaron y entregaron la CGT en manos de Andrés Framini, obrero textil,
Luis Nattalini, del Sindicato de Luz y Fuerza, y Dante Viel, de Unión del
Personal Civil de la Nación. La entrega de la CGT se hizo con sujeción a las
siguientes condiciones: Se dispensaba la más amplia amnistía para todos los
miembros del movimiento sindical argentino. Se llamará a elecciones en
todos los gremios dentro de los 120 días, con el contralor del Ministerio de
Trabajo y Previsión, y de acuerdo con lo que establece la ley de asociaciones
profesionales48.
Para Cerrutti los sucesos eran en gran parte obra suya, pues él habría
comentado a los dirigentes gremiales que la Marina pedía la cabeza de De
Pietro pero que el objetivo de ésta era la intervención de la CGT. Como
consecuencia los gremialistas se habrían presentado con la idea de la renuncia
del secretario y la propuesta del triunvirato Viel-Framini-Nattalini49. Por otra
parte los triunviros pertenecían al consejo directivo de la CGT cuando De
Pietro renunció50.
Además, el comunicado dado por la CGT el 6 de octubre indicaba que la
renuncia tenía validez en la medida en que el gobierno cumpliera su parte de
46 LN, 5-10-55, p. 1.
47 Ibidem.
48 LN, 6-10-55, p. 2.
49 JUAN CARLOS TORRE y SANTIAGO SENÉN GONZÁLEZ, Ejército y sindicatos (los 60 días de
Lonardi), Editorial Galerna, Buenos Aires, 1969, p. 141.
50 Idem, p. 33.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
87
lo pactado, se hicieran las elecciones de acuerdo con los estatutos de cada
gremio, y se pusieran los interventores de la CGT en las sedes en conflicto51.
Con este pacto, que se sellaría el día siguiente, el Gobierno pretendía
poner fin al conflicto gremial. Todas las aspiraciones deberían estar
satisfechas: la amnistía permitía a todos los trabajadores, peronistas o
antiperonistas, afiliarse al gremio y ser candidatos para la elección. Con la
fiscalización del Ministerio se garantizaba un comicio limpio en que la masa
trabajadora elegiría democráticamente a sus conductores. Sin embargo, los
asaltos no cesaron, y los pedidos de intervención de la CGT por parte de los
obreros “democráticos” y su entrega a ellos mismos no sólo no amainaron,
sino que, por el contrario, arreciaron cada vez más fuertemente. La realidad
era sencilla: los “democráticos” se sabían una minoría y tenían conciencia de
que en elecciones verdaderamente libres y democráticas la mayoría de los
elegidos serían peronistas.
Para el Gobierno el recambio de la cúpula sindical debía significar un
respiro. La continuidad de De Pietro a la cabeza de la CGT era fuente de
críticas y presiones por sus vinculaciones con el régimen anterior. Las nuevas
autoridades eran menos conocidas, aunque era evidente su extracción
peronista. Sin embargo no hubo paz, pues mantener la CGT funcionando,
aunque fuera por medio de elecciones libres, significaba para muchos
mantener en pie la maquinaria peronista. Y nadie se engañaba tampoco en el
mundo político respecto del resultado de las elecciones libres. Paradójicamente
éstas darían un resultado que era considerado de antemano como
antidemocrático por los antiperonistas.
Para De Pietro el paso dado era uno hacia el costado. Se alejaba de la
conducción sindical abandonando una posición personal muy ventajosa. Como
explicó el editorial de La Prensa:
La situación que amenazaba con convertirse en serio conflicto dentro del
sector obrero ha tenido el final que la patria esperaba: un digno y honroso
51 En copia mimeográfica del original en el archivo de la CGT. Los gremios a ser
intervenidos eran La Fraternidad, la Unión Obreros y Empleados Municipales, Federación
Argentina de Trabajadores de Edificios de Renta y Casas Particulares, Unión Trabajadores
Gastronómicos de la República Argentina, Unión Tranviarios Automotor, Asociación Bancaria,
Sindicato Empleados del Tabaco, Federación Obrera del Tabaco, Federación Gráfica Argentina,
Asociación Marítima Argentina, Federación Obreros y Empleados Telefónicos de la República
Argentina, Sindicato de Vendedores de Diarios, Revistas y Afines, Federación Obrera Nacional
de la Industria del Vestido, Sindicato Conductores de Taxis-Zona B Puerto Nuevo y Sindicato
de Actores.

88
GUILLERMO E. GINI
renunciamiento por parte de las autoridades de la Confederación General del
Trabajo [...]52.
Según Baily la exclusión de De Pietro de la dirección de la CGT se
debió a una
importante rebelión peronista en las bases, que condujo a la exclusión de la
generación más vieja de dirigentes peronistas intransigentes53.
Es cierto que su figura, atada a la imagen del gobierno de Perón, se
había vuelto menos representativa. Por otra parte De Pietro sabía
perfectamente que su alejamiento tendía a facilitar la conservación de las
conquistas laborales y no implicaría un cambio en la orientación de la CGT,
pues la conducción continuaba siendo peronista.
Al día siguiente se firmó el pacto según lo expresado por Cerrutti en su
comunicado, con el agregado de que el gobierno se comprometía a sostener
a las nuevas autoridades designadas, es decir a los interventores de la CGT
que se nombraron, de acuerdo con el gobierno, para muchos de los gremios
tomados por los trabajadores “democráticos”54. Un suceso extraño fue la
desaparición de Dante Viel de la nueva dirección de la central obrera. No
estuvo al día siguiente en la firma del pacto ni volvió a aparecer en las
reuniones con Cerrutti Costa ni con el presidente Lonardi. Según Baily fue
excluido sin que se le dieran explicaciones55. Es probable que su desaparición
se debiera a que pertenecía a un gremio de trabajadores del Estado, lo que
hubiera dado lugar a fricciones entre la nueva cúpula sindical y un gobierno
que pensaba despedir a una parte de éstos, por lo menos a los que no
realizaran tareas reales en servicio del Estado.
A pesar de todo, prácticamente nada cambió. Algunos de los interventores
no pudieron hacerse cargo de los sindicatos que se les habían encomendado,
en otros debieron aceptar colaboradores impuestos por obreros del gremio,
además continuaron las “visitas” y las “notas” a Cerrutti y al Presidente, y
los asaltos de sedes gremiales. Al día siguiente del convenio, Cerrutti Costa
se vio obligado a dar un comunicado en un tono mucho más duro:
52 LP, 8-10-55, p. 2.
53 SAMUEL L. BAILY, Movimiento obrero…cit., p. 174.
54 LP, 7-10-55, p. 3. Ver apéndice 9, tabla 2
55 SAMUEL L. BAILY, Movimiento obrero…cit., p. 174. Según DANIEL RODRÍGUEZ LAMAS
fue vetado directamente por Lonardi, aunque no indica una causa concreta, en La Revolución
Libertadora
, CEAL, Buenos Aires, 1985, p. 154, cfr. nº 16.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
89
Que toda acción de fuerza que tienda a modificar la situación vigente dentro
de los gremios, y a la que se arribara como resultado de la solución
orgánicamente obtenida dentro del respeto de la autonomía sindical,
ampliamente difundida por los periódicos, será considerada como alteración
fundamental del orden, recordando que este Ministerio hará uso de todos los
resortes legales que le competen para reprimirla [...]56.
Ese mismo día fue asaltada y recuperada luego por la fuerza pública la
Unión Argentina de Artistas de Variedades junto con la Asociación Marítima
Argentina, tomada con anterioridad57. Al día siguiente, 8 de octubre, el
ministro debió desmentir el rumor de que De Pietro se había apoderado
nuevamente de la conducción de la CGT58. También se enteró que la Unión
Ferroviaria, tomada y recuperada días antes, había vuelto a ser ocupada, y
que la Unión Tranviarios Automotor, para la cual se había designado
interventor, se hallaba ocupada por trabajadores “democráticos”59.
5.3 El 17 de octubre de 1955
El mismo 8 de octubre los dirigentes sindicales “libres” enviaron un
telegrama al general Lonardi solicitando la renuncia del ministro Cerrutti
Costa porque:
[Natalini, Framini y Viel...] todos ellos [estuvieron] identificados con el
régimen totalitario y [fueron] activos militantes del mismo.
[Su designación...] Constituye una maniobra para asegurar su reelección o la
de elementos agentes de la dictadura depuesta que para tal fin utilizarán el
aparato que sirvió a la misma para someter a los gremios a sus propósitos de
dominación política.
[Cerrutti, que apoyó el procedimiento...] No es una garantía de imparcialidad
en la necesaria y urgente tarea de reorganizar los sindicatos sobre las bases
del sindicalismo libre propiciadas por el Excmo. Sr. Presidente60.
En medio de esta lucha comenzó a hacerse presente la fecha del 17 de
octubre, ya muy cercana. Inmediatamente se inició una campaña por parte
56 LN, 8-10-55, p. 1.
57 Ibidem.
58 LN, 9-10-55, p. 1.
59 Idem, p. 2.
60 LV, 20-10-55, p. 4.

90
GUILLERMO E. GINI
del Gobierno y de la oposición para evitar que se utilizara el 17 para no ir al
trabajo, con el significado político que ello acarrearía. A la cabeza de la
campaña de los sindicalistas “democráticos” se puso el autotitulado
“Movimiento pro Recuperación del Gremialismo Libre”, dirigido por
Francisco Pérez Leirós61, Julio Duré Ameghino, José Fontanella, Mauricio
Díaz, Arturo Huertas y Manuel Pardo. Éstos emitieron un comunicado en
que afirmaban que no trabajar el 17 de octubre entrañaba una actitud
contrarrevolucionaria y que:
la propaganda o la coerción, amenazas y cualquier otro hecho tendiente a
impedir el traba[j]o el día 17 de octubre deben ser contrarrestadas y al mismo
tiempo denunciar a este organismo a quienes pretenden perturbar.
[...] toda propaganda incitando a no concurrir a sus tareas habituales será
considerada como acto revolucionario y en consecuencia debemos proceder
para sofocarlos como revolucionarios.
4. Los trabajadores libres deben [...] d) Estar en permanente contacto con este
organismo para que en caso necesario se utilicen los equipos de persuasión
a fin de desbaratar cualquier intento de alteración de las normas expuestas62.
Una agrupación civil se asignaba a sí misma los calificativos de
democrática y libre, y se proponía apropiarse de la función represora del
Estado de acuerdo con las normas que ella misma exponía en un comunicado:
expresión que encarnaba el espíritu de lo que ya comenzaba a llamarse
“gorilismo”.
El Gobierno, por su parte, también se esforzaba por lograr que el 17 no
se produjeran huelgas ni conflictos. El 13 de octubre Cerrutti Costa se reunió
con los secretarios de los gremios más fuertes y ante ellos emitió un discurso
que pasaba por momentos de una declamación en aras de la democracia
sindical a la apenas velada amenaza:
61 Antiguo dirigente sindical, había sido secretario de los municipales y luego diputado
nacional, además de tener relación con la creación de la CGT. Sus relaciones con el Partido
Socialista, la Unión Cívica Radical y el Partido Demócrata Progresista eran públicas por lo
menos desde el acto del 1º de Mayo de 1936. Cfr. MARIO GASPARRI, “El Congreso General
Constituyente de la Confederación General del Trabajo”, Cuadernos para la Difusión y
Discusión de la Problemática del Movimiento Obrero Argentino del Instituto Arturo Jauretche
,
Confederación General del Trabajo de la República Argentina, S/L, 2002.
62 Crítica, 11-10-55, p. 2. La cursiva es nuestra.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
91
Estamos dispuestos a respetar las ideas de los hombres que están en las
organizaciones sindicales, pero no podemos respetar a nadie que esté en las
organizaciones sindicales a espaldas de sus afiliados y a espaldas de su gremio.
Es necesario que la democracia sindical se imponga definitivamente,[...]
El gobierno va a respetar las organizaciones sindicales. Pero no puede
confundirse “organizaciones sindicales” con “organizaciones políticas”. [...]
Cada compañero que tenga ideas políticas que las exprese en su partido
político; pero en el sindicato solo debe haber sindicalismo.[...]
Se avecinan algunos acontecimientos y algunas fechas. Pero no es posible
que se juegue la suerte del movimiento obrero en un momento político. No es
posible que sabiendo que todo el poder del ejército, de la marina, de la
aeronáutica y de la policía respalda al gobierno, se incite a los trabajadores
a salir a la calle en un determinado día. Yo sostengo que eso es criminal; es
mandar a los obreros a la muerte y es mandar al movimiento obrero a su
destrucción total y definitiva63.
El mensaje era claro: hacer huelga o manifestaciones en relación al 17
de octubre como se habían hecho durante los diez últimos años daría lugar a
la imposición del ala dura del Gobierno para la represión, la intervención de
la CGT y su probable entrega a manos de los sindicalistas “libres”.
El problema del 17 no era ficticio pues había grupúsculos peronistas que
promovían una huelga para ese día. Así, al recuperar las autoridades la sede
del Sindicato Único Portuarios Argentinos (SUPA) habían encontrado panfletos
de carácter subversivo64. Estos grupúsculos comenzaban a encarnar lo que
luego sería la resistencia peronista, que actuaría especialmente tras la caída de
Lonardi y la intervención de la CGT, pero que durante el gobierno del general
ya habían comenzado a cometer desmanes. Por ejemplo, el 14 de octubre, 50
personas ingresaron en el establecimiento de Ducilo en Berazategui y
destruyeron material de la fábrica65. Según Daniel James, en Rosario:
Already by late October the embryos of what would lately be known as the
Peronist Resistance were appearing. In Santa Fe, for example, a Frente
63 LN, 14-10-55, p. 1. La cursiva es nuestra.
64 EL caso del SUPA es uno de los que más fácilmente puede seguirse a través de los
periódicos. Su recuperación y el hallazgo de los panfletos significó una verdadera gaffe para
el ala lonardista del gobierno, y Cerrutti se los recriminó a los dirigentes de la CGT en el
discurso del 13 que hemos citado y en otro mensaje del 14 de octubre.
65 LN, 15-10-55, p. 2.

92
GUILLERMO E. GINI
Emancipador had already been formed and begun to coordinate Peronist
Union opposition66.
Pero afirma que estos primeros movimientos hacia la resistencia no
provenían de la cúpula sindical sino de una oposición que se generaba en los
rangos inferiores de la CGT, es decir en las bases:
The nature of this rank-and-file opposition should be made clear. It was
fundamentally spontaneous, instinctive, confused and headless67.
La campaña del Gobierno se encauzó también en una serie de comunicados
en los que advertía que utilizaría la fuerza pública a discreción para desbaratar
los desórdenes que se provocaran68. El propio Lonardi declaró que:
El Gobierno ha decidido poner inmediatamente fin a la campaña de intentos
de agitación. Deben saber los instigadores y autores que las medidas de
represión serán tan severas como lo requiera la tranquilidad pública69.
La campaña culminó el día 15, con una serie de 8 volantes diferentes que
fueron arrojados desde aviones y vehículos. Uno de ellos se expresaba así:
Ciudadano trabajador: el ejército argentino, defensor de la libertad, le hace
saber que sus armas ampararán al trabajador que cumple con su deber.
El 17 de octubre es día laborable.
Concurra tranquilo a su trabajo, sabiendo que quienes intenten alterar el
orden serán severamente castigados por la autoridad militar[...]70.
La CGT se hizo cargo del tema y el 14 de octubre emitió un comunicado
firmado por Natalini y Framini:
66 Op. cit., p. 51. Un caso posterior se produjo el 10 de noviembre cuando un grupo de
manifestantes intentó ingresar en el salón Príncipe para evitar un acto en memoria del Dr.
Ingalinella. Para desbandarlos se debió apelar a los gases lacrimógenos y a un camión hidrante.
Se produjeron algunas detenciones y estallaron dos petardos en las inmediaciones, en LN, 11-
11-55, p. 5.
67 Ibidem.
68 LN, 13-10-55 y 14-10-55.
69 LN,15-10-55.
70 LN, 16-10-55, p. 1.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
93
conforme a los términos del decreto-ley 584 del 8 de octubre de 1955, el
lunes 17 de octubre será día laborable en todo el territorio de la República,
por cuyo motivo se hace presente a los trabajadores organizados que, ese día,
deben concurrir normalmente al trabajo71.
El día 15 por medio de una circular pedía a los gremios que se abocaran
con prudencia exclusivamente a la actividad sindical72 y, al día siguiente, la
CGT y numerosos gremios enviaron notas e hicieron declaraciones reiterando
que el 17 era día laborable. Los delegados de la central y, caso particular, el
gremio de los carniceros hicieron referencia a la necesidad de lograr la
supervivencia de la CGT73.
A pesar de todo esto, los trabajadores “democráticos” continuaron con
su propia campaña. En un nuevo comunicado, los dirigentes del “Movimiento
Pro Recuperación del Gremialismo Libre” afirmaron que ex dirigentes
desplazados de la conducción gremial pretendían utilizar el 17 de octubre
para realizar actos que demostraran su poderío. Invitaban a los obreros a
denunciar ante ellos toda actividad o propaganda en ese sentido e insistían
en la posibilidad de usar los “equipos de persuasión” a su disposición74. El
16 vuelven a expresarse en el mismo sentido, pidiendo a los obreros especial
vigilancia “para poner en evidencia a cualquier foco perturbador”75.
El 17 amaneció con algunas “pintadas” que amenazaban a quienes
concurrieran a su trabajo, y con las tropas distribuidas en los lugares más
conflictivos para evitar problemas. En Avellaneda, Mendoza y San Luis el
Ejército se hizo cargo de la vigilancia; en Mar del Plata lo hicieron tropas de
Infantería de Marina, y en Tucumán la Gendarmería76. Durante el día no se
produjeron conflictos, y la concurrencia al trabajo fue de entre un 85 y un
100% de los obreros en la mayoría de los sectores77. Los elogios al movimiento
obrero por su actitud, publicados el día 18, son innumerables.
71 LN, 15-10-55, p. 2.
72 Circular nº 182 del 15-10-55, en Archivo de la CGT.
73 LN, 16-10-55, p. 1.
74 LN, 14-10-55, p. 1.
75 LN, 16-10-55, p. 1.
76 LP, 18-10-55, p. 1.
77 LN, 18-10-55, p. 1. Una excepción grande la constituyó el gremio del vidrio, en que
el ausentismo llegó al 40%. Según DANIEL JAMES el ausentismo habría sido del 33% en la
mayoría de los rubros, información que toma del New York Times, al que considera más
confiable, op. cit., p. 51.

94
GUILLERMO E. GINI
5.4 Continúa la lucha
Si el Gobierno esperaba que tras este nuevo triunfo las aguas se calmaran
pronto se vio defraudado. Tras el Caribdis del 6 de octubre y el Escila del
17, la batalla por los sindicatos continuaría llevándolos a un verdadero
Maelstrón. Los copamientos de sindicatos continuaron y se inició una campaña
periodística contraria a la política del ministro e incluso contra la persona de
Cerrutti Costa.
El mismo 17 de octubre, en La Razón, Hipólito Solari Yrigoyen bregaba
en un artículo a favor de la reforma de la Ley de Convenciones Colectivas de
Trabajo, y aprovechaba para declarar que el Ministerio de Trabajo y Previsión
tenía la facultad para entregar la personería jurídica a los gremios en forma
antojadiza. Agregaba que el ministro del ramo no debía ser quien decidiera en
los conflictos de las paritarias sino la justicia laboral78. El día 20, el “Comité
Obrero de Acción Sindical Independiente de la República Argentina”,
encabezado por Alfredo Fidanza, expresó que la convocatoria a elecciones
dentro del plazo de 120 días era, “en el mejor de los casos un tremendo error”,
pues favorecería a los más eficaces colaboradores del gobierno peronista, y
adhirió a una declaración que expresaba entre sus objetivos los de:
Denunciar públicamente el procedimiento del Ministerio de Trabajo y
Previsión, cuya incorrección negativa es evidente.
Solicitar al Poder Ejecutivo Nacional, el cumplimiento de los postulados
revolucionarios; en lo que concierne al movimiento obrero, reintegrando a
los militantes libres y democráticos, sus organizaciones.[...]79.
Miembros del Partido Socialista aprovecharon una visita al presidente
Lonardi para entregarle a éste una nota del Consejo Nacional del PS firmada
por Américo Ghioldi. Esta nota se dirigía directa y expresamente en contra
de Cerrutti, de su política y de la CGT:
Es urgente e indispensable una renovación a fondo de la CGT para eliminar
los agentes a sueldo de la tiranía [...]
Tal obra de depuración y la recuperación de los gremios por los trabajadores
libres ha sido retardada en algunos casos e imposibilitada en otros por el
Ministerio de Trabajo, cuyo titular sirvió a los dirigentes gremiales de la
tiranía, hizo elogios al dictador y ahora ha entregado la intervención de la
CGT a los militantes del régimen derruido80.
78 La Razón, 17-10-55, p. 5.
79 LN, 21-10-55, p. 2.
80 LN, 22-10-55, p. 1.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
95
En esa misma nota se hace mención a la actividad de “neo-fascistas” en
el Gobierno, argumento que luego se utilizaría para justificar el desplazamiento
de Lonardi:
El consejo expresa su alarma por las oscuras maniobras a favor de la
estructuración de un neo-fascismo, encabezado por ex servidores de la
dictadura y que cuentan con la ayuda de funcionarios públicos que pretenden
manipular el movimiento obrero con fines políticos81.
Y según La Vanguardia los representantes socialistas habían aclarado al
Presidente que:
el peligro de que dentro de pocos meses, si las cosas siguen por el camino
indicado por el Ministro de Trabajo, el movimiento obrero estará en manos
de los comunistas y de los peronistas, es decir, del comun-peronismo82.
El ministro Cerrutti Costa incluso fue víctima de una trampa que le
tendieron los gremialistas “libres”. El gremio de los Comisarios Marítimos
se hallaba dividido en tres facciones que estaban en disconformidad con el
interventor de la CGT. Las facciones, en pugna entre sí, solicitaron al
Ministerio de Trabajo que considerara la situación. Cuando Cerrutti Costa
intervino, las autoridades de dos de los grupos escribieron una nota a Lonardi
y a Rojas denunciando presiones “pro afiliación” en una de las entidades83.
En otra ocasión, en una entrevista, se le hicieron preguntas que apuntaban a
dejar en claro su origen peronista. Cerrutti declaró que había militado en el
partido unos ocho meses en el año 1946, y que sólo había hablado a favor
del gobierno depuesto durante los dos primeros años. Explicó que el régimen
peronista le había impedido publicar un libro y se declaró claramente
democrático y contrario al fascismo84.
Mientras tanto, desde el Ministerio se intentaba dar organicidad a las
futuras elecciones gremiales. Algunos sindicatos intentaban poner en práctica
el programa pactado el 6 de octubre, pero habían prevenciones a tener en
cuenta respecto de los estatutos de algunos de ellos. Por ello el Ministerio de
Trabajo publicó una nota en la que solicitaba se abstuvieran de todo acto
previo y de las elecciones mismas hasta que el Gobierno hubiera revisado
81 LV, 27-10-55, p. 4.
82 Ibidem.
83 Idem, p. 2.
84 La Razón, 25-10-55, p. 2.

96
GUILLERMO E. GINI
los estatutos y hubiera dispuesto las medidas necesarias para la correcta
aplicación del pacto y la fiscalización del sufragio85.
La lucha por el control de las sedes gremiales continuaba siendo feroz.
El 22 de octubre, obreros del ramo textil se enfrentaron a tiros por el dominio
del gremio, hasta que la intervención de la policía dispersó a los
combatientes86. Al día siguiente un grupo de obreros, bajo el rótulo de Comité
de Recuperación Sindical, intentó copar la sede de la delegación de la CGT
en Rosario. Debió intervenir el Ejército, que desalojó el edificio de todos los
obreros, de uno y otro bando87. El 24, un grupo de “representantes” de la
Unión Tranviarios Automotor visitó a Cerrutti Costa quejándose de la
intervención cegetista. El ministro, tal vez por debilidad o para complacer en
parte al sector opositor, anunció que la dirección de la UTA quedaría en
manos de los obreros “democráticos”, y éstos, tomando la expresión como
un permiso, fueron y la ocuparon88. Ese mismo día tomó otra medida que
abriría un abismo entre el Ministerio y la CGT: declaró en comisión a todos
los delegados del interior con excepción de los de Córdoba, Tucumán,
Corrientes, La Plata, Avellaneda, Bahía Blanca y Comodoro Rivadavia89.
El 26, Cerrutti Costa debió recibir a una furiosa delegación de la CGT,
que le entregó un memorial con sus exigencias tras expresarse a través de
Andrés Framini, quien tras referirse al pacto del 6 de octubre comenzó a
citar los incumplimientos del Gobierno, refiriéndose particularmente a la
toma de la UTA con “permiso” del ministro. Luego se quejaba de la
parcialidad del Gobierno a favor de agrupaciones como el Movimiento Pro
Recuperación del Gremialismo Libre, a la vez que manifestaba su confianza
en el palabra del presidente Lonardi y descarnadamente hacía referencia a la
falta de acatamiento de lo dispuesto por el Gobierno en las áreas alejadas del
poder central:
Señor ministro: nos hemos enterado de algunas cosas que ya no podemos
tolerar [...] sepa que hablamos con una valentía que emerge de la representación
que dan todos los gremios de la Patria, y no para que las directivas impartidas
por usted sean aceptadas en algunos casos de la Capital Federal y el Gran
Buenos Aires y que fuera de eso cada uno haga lo que se le antoje. [...]”.
85 LN, 21-10-55.
86 LN, 23-10-55, p. 4. Vale la pena comparar el relato de La Nación con el de Crítica,
según el cual los agresores fueron los obreros que ya poseían el control del edificio.
87 LN, 24-10-55, p. 1.
88 LN, 25-10-55, p. 1.
89 Ibidem.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
97
Y finalmente planteaba un límite concreto: o el Gobierno daba una
respuesta clara al reclamo o se rompía la alianza por medio de la huelga y se
perdían los triunfos logrados hasta entonces por la administración de Lonardi.
Nos hemos tomado la libertad, en esta situación, de exigir –aunque plenamente
conscientes que las responsabilidades que tal posición reviste– una contestación
al planteamiento hecho en el plazo de dos días, vencido el cual, de no tenerse
un resultado satisfactorio, no habrá otra alternativa que la de una paralización
total de las actividades90.
Cerrutti Costa respondió con discurso cargado de historia, pero no pudo
hacer nada más concreto que prometer “referir la inquietud de los trabajadores”
al Presidente. En el memorial se exigía la devolución de los gremios a las
autoridades designadas por la CGT, la restitución de las delegaciones regionales,
la libertad de los gremialistas presos y garantías para todos los que actuaban
en el movimiento gremial, y el cumplimiento de lo pactado el 6 de octubre.
Semejante planteo no dejó de tener consecuencias y, el día siguiente, Cerrutti
debió desmentir rumores sobre su posible renuncia91.
Hasta ese momento el ideal de Lonardi se había mantenido claro, pero
la actuación concreta del ministro, que por momentos había sido errática, su
carencia de dominio de las regiones que no estaban sometidas a su influencia
directa, especialmente las administradas por la Marina y Córdoba bajo la
intervención del general Videla Balaguer, y las constantes presiones de la
oposición, a través de la toma de sindicatos y de la prensa, habían sometido
a la alianza entre la CGT y el gobierno nacional a un estrés prácticamente
insoportable. Hacía falta una respuesta y acción enérgica por parte del
Ministerio que restableciera el statu quo del 6 de octubre, o el ideal del
Presidente fracasaría inevitablemente.
6. INTENTO DE REORGANIZACIÓN: HACIA LA DEMOCRACIA SINDICAL
6.1 El plan del Gobierno
El 28 de octubre, por medio de un decreto ley, el Gobierno se lanzó
directamente a lograr el objetivo de la democracia sindical. Para ello diseñó
un proyecto electoral que, de llevarse a cabo, elevaría a la conducción de los
gremios a quienes los afiliados votaran. El proyecto fue explicado al público
90 LP, 27-10-55, p. 4.
91 LN, 28-10-55, p. 2.

98
GUILLERMO E. GINI
por el Director Nacional de Trabajo y Acción Social, Abel Cardellicchio. En
primer lugar, se designaba un administrador de los bienes de la CGT, dejando
el Gobierno en claro que éste no modificaría el estatuto de la central obrera,
sino que sólo administraría sus bienes hasta la elección de nuevas autoridades.
En segundo lugar se creaba un estatuto tipo, que se aplicaría en todos
los gremios en que no contaran con uno semejante al propuesto. Durante el
período preelectoral tres veedores designados por el Gobierno, dos civiles
con un oficial de las Fuerzas Armadas a la cabeza, garantizarían el acceso a
la sede sindical a todos los trabajadores del gremio. Los que desearan afiliarse
tendrían veinte días para hacerlo a partir de la publicación de un bando por
parte de los veedores, invitando al empadronamiento. Los mismos vigilarían
que la amnistía fuera real, sin excepciones de ningún tipo, impedirían toda
alteración del orden en el gremio e intervendrían en la confección de los
padrones. Los obreros se empadronarían por medio de una ficha, que sería
llevada a un fichero central en el Ministerio de Trabajo con el objeto de
eliminar el posible empadronamiento múltiple.
Los veedores serían designados por una junta electoral formada por el
Director Nacional de Trabajo y Acción Social, el Director General de
Inspección de Delegaciones Regionales y el Director General de Asociaciones
Profesionales. Éstos, además, constatarían el cumplimiento de la amnistía,
recibirían y revisarían las denuncias sobre la confección del padrón electoral,
oficializarían los padrones y controlarían y aprobarían la elección.
La junta electoral fijaría el lugar, fecha y hora de cierre del padrón, de
fin de percepción de listas y de la elección. Para ser aprobada una lista debía
estar avalada por el 5% de los afiliados por medio de firmas, y los candidatos
debían estar ya empadronados. Se utilizaría el sistema de lista completa, con
lo que no habría representación de las minorías en el secretariado de cada
gremio. Los veedores, terminado el período electoral, se constituirían en
junta electoral en cada sindicato, las Fuerzas Armadas garantizarían la
elección, y sería presidente de la mesa electoral un empleado del Ministerio
de Trabajo y Previsión. Por último, el voto sería directo, personal, secreto y
obligatorio92. Como complemento, un decreto ley declaraba a todos los
gremios en estado de asamblea hasta la elección de las nuevas autoridades
en el plazo de 120 días93.
92 LN, 29-10-55, pp. 1-2.
93 LN, 1-11-55, p. 1.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
99
6.2 Respuesta de la CGT: la huelga del 2 de noviembre
La CGT se sintió invadida en sus prerrogativas, especialmente por la
disposición que ponía los gremios en estado de asamblea y la que creaba la
figura del administrador de los bienes de la central. Su respuesta fue tajante:
creó una comisión para que elaborara un plan de lucha conformada por Luis
Natalini, Andrés Framini, Rafael Ginocchio, Eustaquio Tolosa, Salvador
Zucotti, Humberto Mandrioni y Rafael Colacco94. El rechazo esta vez también
se manifestó en las bases, y el día 31, mientras los dirigentes de la CGT se
entrevistaban varias veces a los largo del día con Cerrutti Costa y con el
vicepresidente Rojas95, unos 500 secretarios de gremios de la Capital Federal
se allegaron a la sede de la central para discutir la situación. Al ser infructuosas
las negociaciones, Natalini y Framini anunciaron una huelga general a partir
de la 0 hora del 2 de noviembre.
Aunque hombres del ala dura del Gobierno interpretaran esta situación
como un intento de Framini y Natalini de fortalecer su posición en la dirección
de la CGT, en connivencia con los nacionalistas del Gobierno que “buscaban
para sus propios fines el apoyo sindical”96, lo cierto es que la dirección
gremial venía acumulando una serie de agravios y preocupaciones graves.
Un número importante de gremios y delegaciones de la central en el interior
continuaba copado, número que aumentaba por los asaltos que estaban a la
orden del día, y el decreto que declaraba a los gremios en estado de asamblea
les quitaba el control del resto de ellos. Además, por esos días, se había
anunciado el plan económico de Raúl Prebisch y comenzaban a tomarse las
primeras medidas. Según Baily,
Los nacionalistas criollos de la CGT percibieron con mucho desagrado el
Informe Prebisch. Además de las críticas a Perón y su época, las “soluciones”
de los economistas indicaban el deseo oficial de volver a la tradicional
economía exportadora del laissez-faire, que los obreros temían iba a subordinar
sus intereses a los de la oligarquía terrateniente97.
94 RODRÍGUEZ LAMAS, op. cit., pp. 115 y 154.
95 No se pudo lograr una entrevista con el presidente Lonardi, pues éste se hallaba
internado completando un tratamiento por su esclerosis que había sido interrumpido para
comenzar la Revolución Libertadora. Por supuesto que esto perjudicaba las posibilidades de
negociación, al ser Rojas favorable a la intervención directa de la CGT.
96 JORGE E. PERREN CALTE, op. cit., p. 321.
97 SAMUEL L. BAILY, op. cit., p. 177. Cabe aclarar que el autor se equivoca respecto de la
fecha de la huelga, que ubica el 31 de octubre y cuando dice que ésta fue exitosa, ya que se
suspendió a poco de haberse iniciado, y también cuando afirma que Lonardi negoció
personalmente la solución, como demostraremos más abajo.

100
GUILLERMO E. GINI
De hecho, el mismo día en que se había adoptado el proyecto electoral,
por el decreto 2000/55 se había devaluado el peso, fijando el valor del dólar
oficial en 18 pesos moneda nacional98, mientras que se permitía la fluctuación
de un dólar libre que llegó a cotizarse a 31 pesos moneda nacional el 3 de
noviembre99. Obviamente esto implicaba un alza en los precios en los
productos importados y en todos los productos nacionales que implicaran
insumos extranjeros en su producción o se manejaran de acuerdo con un
precio internacional en dólares. Además, Prebisch, teniendo en cuenta la
cercana fecha de negociación de los contratos colectivos de trabajo, había
indicado que no deberían aumentarse los salarios porque ello impulsaría aún
más la inflación. En pocas palabras, el salario se depreciaba sensiblemente.
Narra Bledel en sus memorias que en una reunión con Rojas, Framini y
Natalini, este último tomó la palabra y
Consideró que, sin ser un técnico, desde el punto de vista obrero, veía en el
plan Prebisch un instrumento de gobierno que tendría efectos negativos para
su clase, en primer lugar ante el violento desplazamiento que se había operado
en los tipos de cambio, cuya incidencia sobre los artículos de primera
necesidad, presagiaba como inevitable. Sostuvo que no sólo era exagerada,
sino falsa, la afirmación expuesta en el Informe Preliminar de la Comisión
Prebisch, según la cual el país vivía la crisis más profunda de su historia [...]
Por último puso énfasis en la distribución del producto nacional: más del
50% de él era canalizado por el renglón sueldos y salarios y ello gracias a la
política económica peronista100.
El 1º de noviembre fue un día de actividad febril, pues el Gobierno
deseaba impedir la huelga a toda costa. Cerrutti pasó toda la mañana reunido
con distintos funcionarios en Casa de Gobierno analizando la situación. Al
medio día se anunció que por la noche el ministro se dirigiría al pueblo en
un discurso que se divulgaría por radio. A las 16 horas, Rojas y Bengoa se
reunieron para tratar el tema. Una hora más tarde se les sumó el ministro del
Interior y Justicia, Dr. Busso, y más tarde Cerrutti Costa que llegaba de otra
reunión con Goyeneche. El presidente Lonardi permanecía prácticamente
ajeno al asunto pues se hallaba internado terminando un tratamiento contra
la esclerosis que lo afectaba, abandonado en septiembre con el objeto de
iniciar la revolución. A las 20:45 Cerrutti leyó su discurso, en el que tras
98 LN, 29-10-55, p. 1.
99 LN, 4-11-55, p. 1.
100 RODOLFO BLEDEL, Memorias... cit., pp. 73-74.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
101
recordar los beneficios otorgados a los obreros por el gobierno de la
Revolución anunció que se haría lugar al Ministerio de Trabajo en las
discusiones de temas económicos para representar a los trabajadores. Luego
expresaba:
Pero no sólo eso ofrece el Gobierno Revolucionario a los trabajadores sino
que además les devuelve las bases fundamentales de la dignidad humana,
pues al darles la democracia y la libertad en forma concreta, hace volver el
problema social a su fin último, que es el hombre.
Según Cerrutti eso era trascendental pues los compromisos políticos con
el gobierno anterior habían convertido a la CGT en un gigante con pies de
barro, citando ejemplos concretos de debilidad ante Perón que había
perjudicado a la masa obrera.
Podemos decir que la Confederación General del Trabajo fue durante
mucho tiempo el principal muro de contención de las aspiraciones que tenían
los trabajadores y, excepto en muy pocas oportunidades, apoyó siempre la
declaración de ilegalidad de las huelgas que hacía el Gobierno, y luchó a su
lado para el rompimiento de las mismas.
Frente a todos estos hechos, que nadie podrá negar, el gobierno lanza un
decreto auténticamente revolucionario, por medio del cual se colocan en
estado de asamblea a los mismos; se fijan todas las normas que aseguren la
libre expresión de sus afiliados, en cuanto a la elección de sus representantes,
sin cortapisas de ninguna índole101.
Luego justificaba la presencia del administrador como método para
asegurar la equidad para todos los sectores del movimiento obrero. Terminó
criticando la huelga, e insinuando una vez más que los obreros se jugaban su
destino en la decisión de realizarla.
Al finalizar el discurso designó administrador de la CGT al coronel
Manuel Reimúndez, quien, según Cavarozzi, pertenecía al ala nacionalista-
organicista del Ejército102. En la CGT los líderes gremiales se reunieron para
101 LN, 2-11-55, p. 1.
102 MARCELO CAVAROZZI, Sindicatos... cit., p. 22. Sobre el accionar posterior de Reimúndez
ver ROBERT A. POTASH, El ejército y la política en la Argentina 1945-1962, de Perón a
Frondizi
, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1984, pp. 104 y ss.

102
GUILLERMO E. GINI
discutir la situación planteada por el discurso, pero resolvieron rápidamente
continuar con la huelga. Según Eustaquio Tolosa, uno de los miembros de la
comisión de huelga, el criterio era que el gobierno aún no se encontraba
consolidado,
y si los trabajadores adoptábamos una posición firme, sin concesiones, lo
habríamos de hacer retroceder, resguardando la autonomía de nuestras
organizaciones103.
Según el mismo testimonio Hugo De Pietro se habría encontrado presente
en la reunión y habría aconsejado ceder en todo, sin embargo los periódicos no
informan de su presencia. De todos modos, a las 23, Framini y Zucotti partieron
hacia el Ministerio de Trabajo donde se reunirían con Cerrutti Costa.
Según el relato de Torre y Senén González, al volver Cerrutti de su
alocución radial se habría encontrado con el Ministerio ocupado por tropas
de la Marina. El oficial al mando le habría advertido que por órdenes
superiores debía abstenerse de nuevas gestiones con los gremialistas y le
habría informado que las tropas estaban allí para protegerlo en vistas de los
hechos que habrían de ocurrir tras el comienzo de la huelga general104. Los
periódicos no informan de la presencia de tales tropas, aunque el testimonio
de Tolosa incluido en la misma obra lo confirma.
Al salir del edificio los líderes de la CGT, tras la tardía reunión con
Cerrutti, no hicieron declaraciones, pero al poco de volver a la sede de la
CGT se levantó la huelga. Había durado sólo una hora.
A pesar de su corta duración oficial la huelga no dejó de ser importante a
causa de los horarios de ingreso y egreso de las fábricas y los talleres. En el
Mercado de Hacienda de Liniers y en el Frigorífico Nacional el paro tuvo total
acatamiento. En Avellaneda y Lanús, en los grandes establecimientos de la
carne, vidrio, hilanderías, cerámicas y metalurgia, en los turnos que habían
comenzado en la noche del 1º, los obreros abandonaron las tareas a la 0 hora, y
los que comenzaban en ese horario no concurrieron, siendo el acatamiento casi
total. Para la tarde del 2 la situación se había normalizado, y los transportes y
el comercio funcionaban normalmente. En La Plata, en el turno de la madrugada,
faltó alrededor del 30% de los trabajadores y las empresas trabajaron a un
103 JUAN CARLOS TORRE y SANTIAGO SENÉN GONZÁLEZ, Ejército y Sindicatos (los 60 días
de Lonardi), Editorial Galerna, Buenos Aires, 1969, p. 146.
104 Op. cit., pp. 75-76.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
103
ritmo menor de lo habitual. En Rosario, en cambio, la situación fue
prácticamente normal, salvo ausentismos más importantes del gremio
metalúrgico y que los tranvías circularon con custodia militar por la mañana,
mientras que en Santiago del Estero los obreros de Agua y Energía sabotearon
los servicios de luz y agua corriente para Santiago, La Banda y Río Hondo105.
El comentario de los hechos en La Vanguardia reflejaba su clara
oposición a la política sindical del Gobierno:
La osadía o la insensatez de los presuntos dirigentes gremiales nos parece, en
cierta manera, explicable, pues no otra cosa se puede esperar de quienes se
han formado sindicalmente en la escuela del absurdo y de la incongruencia.
Estos buenos alumnos de Perón no podían obrar de otra manera. Pero lo que
resulta incomprensible es que a siete semanas de una revolución triunfante,
que ha sacudido al poderoso régimen totalitario en sus bases más profundas,
[...] la opinión pública deba estar pendiente de tratativas de esta naturaleza
entre un secretario de Estado y un grupo de títeres del movimiento gremial,
que no representan sino al resentimiento de los que hoy se ven despojados de
sus prebendas106.
Otros periódicos, en los días siguientes, publicaron agradecimientos de
los dirigentes cegetistas al presidente Lonardi por su supuesta intervención
patriótica que habría permitido el corte de la huelga. Sin embargo, Lonardi
no intervino, o en todo caso lo hizo de manera indirecta. Según Senén
González:
El ministro de transporte, Juan José Uranga, Bengoa y Cerrutti Costa logran,
con el aval del presidente Lonardi, volcar la situación en favor de un nuevo
acuerdo con los dirigentes de la central obrera. Por el mismo ratifica la
permanencia de Framini y Natalini al frente de la CGT y se procura acelerar
la solución de las situaciones conflictivas que impiden la realización de
elecciones107.
Mucho más interesante es el relato del ahora contraalmirante Jorge
Enrique Perren:
105 LN, 3-11-55, pp. 1 y 3.
106 LV, 3-11-55, p. 4.
107 SANTIAGO SENÉN GONZÁLEZ, Breve historia del sindicalismo argentino, Alzamor
Editores, Buenos Aires, 1974, p. 90.

104
GUILLERMO E. GINI
el Ministro de transportes General Uranga llamó a su despacho al Ministro de
Trabajo, doctor Cerrutti Costa, y, en presencia del Ministro de Ejército, General
Bengoa, del Secretario del Presidente, Mayor Guevara, y del jefe de la SIDE,
Teniente Coronel Taquini, lo obligó, invocando el nombre del Presidente, a
aceptar un pacto con los dirigentes de la CGT Framini y Natalini, por el cual
el gobierno se comprometía a “mantenerlos al frente de la CGT a los efectos
de asegurar la estructura sindical”, a cambio de que levantaran la huelga que
habían ordenado.
Al llegar el general Lonardi a su despacho, se encontró con el hecho
consumado. El General Uranga debió admitir que había usado el nombre del
presidente sin su autorización, pero el general Lonardi, ayudado por los
ministros militares, se avino a soslayar el episodio108.
La versión de Perren parece verse corroborada por un recuerdo un tanto
confuso de la primera dama Mercedes Villada Achaval:
Después de unos días de permanencia en el Sanatorio Ottamendi, donde se
interna para un examen médico, sale con estricta recomendación de reposo;
[...] el teléfono sonó en las primeras horas de la madrugada, atendí yo
rápidamente el llamado. Era la voz del Almirante Rojas. –Por favor Sra.
Despierte al Gral., que es algo muy urgente. – Desperté a mi marido y oí sólo
su voz que respondía a Rojas: Encuentro perfecta la resolución del Ministro
de Transporte de impedir esa huelga por medios pacíficos. ¡Ojalá todos los
ministros me solucionaran como el Gral. Uranga los problemas pendientes!
Sería para mí una gran tranquilidad. – No opino como ud. Almirante que
habría que dejar estallar la huelga para usar la represión; esos medios drásticos
resultan contraproducentes109.
Descubierto el ardid de Uranga, la situación habría terminado con una
promesa de Lonardi a Rojas de someter al general ministro a sumario militar,
lo que no se llevó a cabo110.
108 JORGE E. PERREN CALTE, op. cit., p. 321.
109 MERCEDES VILLADA ACHAVAL DE LONARDI, Memoria inédita, p. 55. Calificamos al
recuerdo de confuso porque la autora lo ubica en la víspera del 17 de octubre; sin embargo los
detalles coinciden totalmente con los sucesos en torno al 2 de noviembre y para nada con los
del 17. Probablemente, al escribir sus memorias años más tarde, confundió la fecha por
razones obvias. La última parte del diálogo parece un poco forzada para aclarar el punto en
que no estaban de acuerdo.
110 TORRE y SENÉN GONZÁLEZ, op. cit., p. 78.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
105
El nuevo pacto implicaba que la alianza con la CGT se sostenía, a la vez
que ésta aceptaba las disposiciones del Gobierno para dar organicidad a la
democracia gremial. El Gobierno aceptaba la continuidad de Framini y
Natalini, y éstos cedían espacio para que actuara el coronel Reimúndez
como administrador.
El mismo día 2 Lonardi reglamentó el acuerdo por medio de un
comunicado. Además de lo ya expuesto, estableció que en los gremios que
se encontraran ocupados los veedores formarían comisiones mixtas de las
partes interesadas; en los gremios sin conflictos se actuaría en todo de acuerdo
con el decreto original; y en las delegaciones regionales de la CGT en que
hubiera conflicto, el ministro de Trabajo designaría un interventor que debía
ser miembro de las Fuerzas Armadas111.
Es difícil ver el resultado final como un triunfo cegetista. Los gremialistas
sólo habían logrado mantener sus posiciones personales y autoridad sindical,
mientras que entregaban la administración de los bienes, incluso La Prensa,
y el control de las elecciones al Gobierno, a la vez que retrocedían respecto
de lo pactado el 6 de octubre: el Gobierno no debía devolver los gremios
tomados a sus directivos peronistas ni colocar las delegaciones de la CGT en
manos de la central. Así el Gobierno volvía a ganar aire mientras se sostenían
las relaciones con el movimiento obrero. La situación, una vez que se
designaran los veedores, sería prácticamente la de una intervención concertada,
e incluso, en algunos gremios, debería usarse el estatuto pautado por el
Gobierno y no el del gremio. Un representante del SUPA, Eustaquio Tolosa,
que se había opuesto al acuerdo con el Gobierno, pensaba que éste
permitió meter al gobierno dentro de la CGT: desde entonces cualquiera se
anima hacerlo112.
7. LOS DÍAS FINALES
El 3 se designaron los veedores militares y el 4 los civiles. La distribución
de los primeros se realizó por tercios entre las tres Fuerzas, mas no deja de
llamar la atención que la Marina se hizo cargo de la mayoría de los más
importantes: Sindicato obreros y empleados de YPF, Sindicato Único de
Petroleros del Estado, Luz y Fuerza, Unión Ferroviaria, Unión Tranviarios
111 LN, 3-11-55, p. 1.
112 TORRE y SENÉN GONZÁLEZ, op. cit., p. 151.

106
GUILLERMO E. GINI
Automotor, Unión Obrera Metalúrgica y Sindicato Argentino de Prensa113. Es
decir que la Marina controlaba la energía, el transporte y la difusión de noticias.
A pesar del nuevo triunfo, el ideal de Lonardi lejos estaba de concretarse.
Una vez más, las aguas no sólo no se calmaron sino que se volvieron más
turbulentas. La razón es obvia, pues, como explicaba un editorial de De
Frente, el ideal de Lonardi no convenía a muchos de los abanderados del
mismo:
Cuando falló el primer golpe [lucha a tiros por el sindicato textil del 22 de
octubre] y la fauna volvió a la carga en las antesalas oficiales, el Ministerio
de Trabajo y Previsión dispuso la realización de elecciones en todos los
sindicatos dentro de un plazo perentorio. Fue la respuesta al estribillo de
“sindicalismo libre” y la materialización de la libertad y democracia solicitadas.
Pero la fauna no quiere elecciones, y están dispuestos a hacer caer al ministro
si se lleva el problema a las urnas.[...] La voz de orden en la fauna antiobrera
es clara y rotunda: no quieren elecciones de ninguna manera porque han
llegado a un descubrimiento sensacional, los peronistas son más, muchísimos
más y no los van a votar114.
La “fauna”, como llama De Frente a los sindicalistas de izquierda, a los
socialistas y a los radicales, continuó con sus expresiones habituales a través
de la prensa diaria y por medio del asalto de sedes gremiales que no cesó en
ningún momento. A partir del 28 de octubre, es decir del mismo día en que
el Cerrutti Costa anunció la organización de elecciones, el diario Crítica
inició una verdadera campaña contraria a la política del Gobierno. A intervalos
irregulares comenzó a publicar una sección especial titulada “A dónde va el
movimiento obrero” que se destacaba claramente, con su titular escrito en
letra cursiva en negrita. Se trataba de una serie de entrevistas a obreros que
siempre aparecían vestidos con saco y corbata, se expresaban mucho mejor
que Framini y Natalini, e incluso que Cerrutti Costa, y siempre opinaban lo
mismo: bregaban por la intervención de la CGT por parte del Gobierno y la
entrega de los gremios y de la misma central a los obreros “democráticos”, y
de vez en cuando arrojaban una indirecta contra los nacionalistas en el
Gobierno. Citemos algunos ejemplos:
113 LN, 4-11-55, p. 1.
114 De Frente, nº 85, 31-11-55, p. 7.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
107
[Sebastián Marotta115:] La CGT es la negación más categórica de estos
principios que deben informar a cada organización obrera genuina[...]
Por su situación de dependencia del régimen depuesto, correspondía,
lógicamente, que el gobierno revolucionario la hubiese intervenido y con ella
a todos los sindicatos, [...]
Hay opinión formada en los medios obreros que ciertos personajes del régimen
depuesto [...], inspiran desde las sombras esta extraña política contemplativa
que se sigue con la CGT y sus sindicatos, pues se dice que abrigan aquéllos
recónditas esperanzas de heredar el gobierno abandonado por Perón. [...]
Son muchos los que temen que los sindicatos obreros y la CGT, a cuyo
ámbito no llegaron los aires de la revolución libertadora, sigan siendo
instrumentos políticos y sirvan a la nueva fuerza que ya se insinúa como la
heredera del régimen caído y gestora, a la vez, de una suerte de
neojusticialismo116.
Para el estatal Alejandro Silvetti el primer acto de gobierno de la revolución
debió haber sido la intervención de la CGT117. Más adelante, en otra edición,
opinaba Juan Carlos Masón:
Los errores cometidos desde la Revolución hasta la fecha deberán ser
rápidamente subsanados, destruyendo las quintas columnas sobrevivientes.
Quienes trabajan para el retorno de la tiranía deben ser radiados de toda
posibilidad de contacto con la masa [...]118.
En aquel entonces el término “quinta columna” era todavía una referencia
clara al nazismo, pues aludía a la creencia de que las comunidades alemanas
formaban, en los países en que habitaban, grupos de apoyo para entregar los
gobiernos a los nazis, creencia bastante extendida durante la guerra.
115 Dirigente sindicalista puro de activa participación en la creación de la CGT, muy
activo en la fusión de la Unión Sindical Argentina (USA) y la Confederación Obrera Argentina
(COA); Cfr. MARIO GASPARRI, op. cit.
116 Crítica, 28-10-55, p. 4.
117 Crítica, 29-10-55, p. 3. El verdadero apellido de Silvetti era Fandiño, entonces obrero y
representante del gremio ebanista. En 1909 había sido deportado en virtud de la ley de Residencia,
pero había regresado con documentación y nombre falsificados. En 1922 había sido Secretario
General de la USA. Participó en la creación de la CGT y fue director de su periódico en 1932
desde donde, según Mario Gasparri, actuó con “sutil autonomía”, op. cit., p. 5.
118 Crítica, 14-11-55, p. 2. Éste se publicó al día siguiente de la caída de Lonardi.

108
GUILLERMO E. GINI
Varios solicitaban la suspensión de las elecciones hasta que se hubieran
producido las investigaciones que mostraran a los obreros cómo los cegetistas
habían cometido robos y fraudes sin cuenta:
[Julio Falasco:] Es absurdo. Si no pueden elegir al nuevo gobierno de la
Nación en 120 días, porque primero es necesario investigar latrocinios,
crímenes y abusos de todo orden, no veo cómo eso es posible realizarlo en el
movimiento obrero, dejando al frente a los mismos traficantes y delatores de
la tiranía119.
Por último, con sorpresa, nos encontramos con que algunos sindicalistas
“libres” habían luchado a favor de la Revolución, y eso era un buen currículum
para pedir la entrega de la CGT:
[Ángel Di Giorgio:] Los trabajadores deben consolidar la revolución libertadora
recuperando todos los sindicatos. Los obreros libres podrán así prestar respaldo
y colaboración al gobierno en la construcción democrática. Ello será
consecuencia inmediata del paso de la CGT a manos de representantes
legítimos, caracterizados por su resistencia al dirigismo del régimen depuesto
y su lucha a favor de la revolución120.
Por su parte las agrupaciones de sindicalistas “libres” y los partidos
políticos aprovecharon la huelga decretada para el 2 de noviembre para
hacer declaraciones. El Movimiento Pro-Recuperación del Gremialismo Libre
explicaba que la huelga sólo se había hecho en el papel, que los dirigentes
gremiales carecían de la “más elemental educación societaria”, y que el
movimiento obrero organizado del país estaba
indispuesto con una dirección que sólo ha servido a la tiranía y esclavizado a
los productores121.
Otra clara campaña periodística se había encarado desde las páginas de
La Vanguardia desde el día mismo de su reaparición. El 20 de octubre
aclaraba que
119 Crítica, 2-11-55, p. 2.
120 Crítica, 31-10-55, p. 1.
121 Crítica, 3-11-55, p. 2.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
109
en lo que a la dirección de los gremios se refiere, no puede afirmarse que la
revolución haya llegado a todas partes. En este aspecto particular del proceso
post-revolucionario parecería haberse paralizado el impulso liberador que
alentó el espíritu de la resistencia y movía el brazo armado de los
trabajadores122.
Inmediatamente agregaba en un apartado el curriculum vitae del doctor
Cerrutti Costa, destacando las actividades peronistas en su pasado, en general
sin dar fechas, o las pocas que daba eran coincidentes con las expuestas por
el ministro en su defensa. El jueves siguiente informaba:
Es opinión generalizada de que la conducta con la CGT no puede ser más
peligrosa, y que la designación del ministro de Trabajo no fue un acierto, ni
es una garantía123.
En esa misma edición insinuaba que Cerrutti pregonaba las elecciones
con el objeto de favorecer al peronismo y que él mismo era un peronista:
Partidario de las elecciones inmediatas es el ministro de Trabajo, peronista
ayer, cuyo arrepentimiento no hemos conocido todavía, pues hasta el presente
los libros escritos por él son de elogio al dictador, y los discursos pronunciados
últimamente como funcionario conservan un estilo peronista inocultable124.
En su edición del 10 de noviembre, última antes del derrocamiento, La
Vanguardia decidió copiar el estilo de Crítica y publicó tres entrevistas a
gremialistas de saco y corbata (Lucio E. Luna, Emilio Cañería y Diego
Martínez), que se expresaron en el mismo sentido que los antes citados.
Crítica y La Vanguardia fueron, en la prensa, los más tenaces opositores
a la política sindical de Lonardi. Sin embargo, más allá de lo expuesto, cabe
destacar algunas diferencias: mientras La Vanguardia, que podía publicarse
nuevamente gracias a la amplia libertad de prensa otorgada por Lonardi, era
un órgano independiente del Estado y respondía al Partido Socialista, uno de
cuyos representantes en la Junta Consultiva era el director del periódico,
Américo Ghioldi, Crítica pertenecía a la cadena construida por Perón, seguía
atada al Estado y su director había sido designado por el Dr. Busso, ministro
del Interior y Justicia del Gobierno.
122 LV, 20-10-55, p. 4.
123 LV, 27-10-55, p. 4.
124 Ibidem.

110
GUILLERMO E. GINI
El Centro de la Juventud Dr. Emilio Ravignani de la UCR comité de la
Capital también hizo una declaración notable:
el movimiento pro Gremialismo Libre se encuentra libre del bagaje de diez
años de dictadura y que la actual CGT no puede pretender un trato de
igualdad de derechos con los gremialistas libres, puesto que sus dirigentes
son los mismos personeros del gobierno depuesto125.
La Junta de la Federación Socialista se unió al coro de los críticos el 10
de noviembre, cuando el gobierno de Lonardi estaba sumamente debilitado,
pues había sido forzada la renuncia del general Bengoa, importante
colaborador en las tratativas con los gremios, y su caída era prácticamente
previsible.
[La solución dada a la situación de la CGT] pone en peligro el cumplimiento
de los postulados de la Revolución y las posibilidades de alcanzar una pronta
y efectiva restauración democrática en el país. [...]
[Resolvió:] Advertir con toda claridad que no ha de permanecer impasible
ante situaciones que sólo pueden favorecer a grupos antipopulares que tratan
de hilvanar en la sombra una nueva aventura dictatorial y crear obstáculos
artificiales a la marcha depuradora de la Revolución126.
La última referencia a los nacionalistas no puede ser más clara. De lo expuesto
a lo largo de este trabajo puede deducirse que la historia del intento de
organización de un gobierno fascista o neoperonista es anterior a la caída de
Lonardi, y fue creada por la izquierda sindical y política. Más tarde la
tomarían los nuevos gobernantes para justificar el golpe palaciego y el propio
Perón en sus publicaciones en el exterior, que llegaban al país
clandestinamente con el objeto de desprestigiar a quienes pudieran pretender
ocupar su puesto de liderazgo entre los obreros.
El 8 de noviembre por la noche los sindicalistas “libres” volvieron a
asaltar y coparon la delegación cordobesa de la CGT127. Ante esto y otras
situaciones por el estilo, Natalini y Framini enviaron un telegrama de queja a
Cerrutti Costa y a Lonardi indicando que no se habían formado las comisiones
de parte en los gremios tomados, no se habían nombrado los interventores
125 LN, 3-11-55, p. 4, la cursiva es nuestra.
126 LN, 11-11-55, p. 1.
127 LN, 12-11-55, p. 1.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
111
para las delegaciones ocupadas, y que continuaban los asaltos a los gremios128.
Nada había cambiado cuando el 13 de noviembre Lonardi fue desplazado
del poder y con él cayó su ministro Luis Benito Cerrutti Costa. Al día
siguiente se inició una huelga a favor del general Lonardi, y la respuesta del
nuevo gobierno fue la intervención de la CGT.
8. CONCLUSIONES
Cuando Lonardi asumió la conducción de la Nación en los días de la
Revolución, con sumo realismo procuró un acercamiento con la importante
porción del país que conformaba el mundo obrero. Para ello prometió y de
hecho respetó las conquistas del período peronista. Al mismo tiempo, su
ministro de Trabajo fue diseñando un proceso de democratización sindical
por medio de elecciones libres fiscalizadas por el gobierno revolucionario.
El resultado más probable de tal política sería un gremialismo en su mayor
parte peronista legitimado por el sistema democrático. Lonardi esperaba que
por ese camino Perón fuera pasando al olvido y los sindicatos aceptaran
cumplir su rol específico alejándose de la política partidaria.
Dentro y fuera del Gobierno su liderazgo suscitó oposición entre quienes
rechazaban la idea de un sindicalismo fuerte y entre quienes sabían que el
resultado de las elecciones los dejarían fuera del manejo de los sindicatos
una vez más. Unos y otros no estaban dispuestos a dejar que la oportunidad
de la Revolución se les escapara de las manos.
Lonardi se oponía tanto a la destrucción del poder sindical como a la
entrega de su conducción a quienes no fueran elegidos por éstos; a lo primero
porque entendía que los gremios tenían su función en la sociedad, y a lo
segundo porque pensaba que si Perón tenía alguna chance de retornar al
poder, ella residía en el aglutinamiento de los obreros en torno a su figura.
Destruir o entregar los sindicatos, según Lonardi, tendría ese resultado.
A cañonazos no conseguirán nada más que exacerbar a los obreros y fortalecer
al peronismo, en forma tal que no sería extraño que dentro de seis meses
estuviera nuevamente Perón en la Casa de Gobierno, o una guerra civil
asolara al país129.
128 LN, 13-12-55, p. 2.
129 Al capitán de navío Rial pocas horas antes de ser depuesto, en LUIS ERNESTO LONARDI,
op. cit., p. 239.

112
GUILLERMO E. GINI
Aunque Lonardi fue en el ámbito sindical, así como también en el
militar, el fiador de que se buscaría un país sin vencedores ni vencidos, en
realidad careció del poder y del manejo político para concretar su ideal de la
democracia sindical. Sin embargo éste no era una ilusión fútil; por el contrario,
provenía de una intuición profunda de la realidad de país. Para Lonardi la
mayoría de los obreros era peronista, y tenía razón. Comprendía que era
imposible destruir esa realidad por la fuerza, y que por ese camino el final
sería el contrario al deseado: el retorno de Perón.
Luis Benito Cerrutti Costa no conocía a Lonardi antes de que éste lo
llamara al Gobierno, y en muchos puntos, como en el de las ideas económicas,
su pensamiento era distinto y hasta opuesto al del Presidente. Sin embargo,
en el cumplimiento de su labor específica demostró una fidelidad fuera de lo
común al ideal del general Lonardi que, por imposición de las circunstancias
o por convicción personal, compartía. Pero, así como el Presidente carecía
de poder para imponer su ideal, Cerrutti tampoco lo tuvo. Sin embargo se
mostró hábil en la negociación y diligente en la puesta en práctica de las
políticas específicas. Percibía claramente que en el Gobierno y fuera de él
fuerzas poderosas atentaban contra su política, y hasta llegó a insinuarlo en
discursos ampliamente difundidos. La existencia en el Gobierno de un grupo
en clara oposición al punto de vista de Lonardi sirvió a Cerrutti Costa como
un as a poner en juego en la relación con los sindicatos, por lo menos al
comienzo, cuando éstos no se sentían suficientemente fuertes. Así, para el
17 de octubre Cerrutti había dado a entender que si se hacían manifestaciones
el ala dura del Gobierno tendría la excusa para liquidar a la CGT. Aún con
más claridad lo expresó ante la huelga del 2 de noviembre, pero en este caso
sin resultado y la situación fue salvada por una maniobra del general Uranga
que invocó la autoridad del presidente ausente. A pesar de los triunfos
parciales, finalmente el tiempo se agotó y sus esfuerzos fueron en vano.
El principal apoyo a la política sindical de Lonardi, como bien dice
Cavarozzi, provino de la propia CGT, que advirtió inmediatamente el carácter
heterogéneo del Gobierno:
La tentativa de no perder las posiciones de control del aparato sindical a nivel
nacional y local se apoyó en una doble movida: por un lado se admitió el
“error” de la excesiva peronización de las organizaciones gremiales [...], y,
por el otro, se trató de impedir que el alejamiento de Perón de la escena
política argentina, en ese momento sentida por la mayoría de los actores
políticos –incluidos los sindicalistas peronistas– como una desaparición
definitiva, produjera una ruptura de la relación que se había establecido entre
sindicatos y Estado durante la década anterior130.
130 MARCELO CAVAROZZI, Sindicatos y política... cit., pp. 18-19.

UN INTENTO DE DEMOCRATIZACIÓN: POLÍTICA SINDICAL...
113
Pero esta política estaba destinada al fracaso, porque todos los grupos
que querían una completa desperonización del país –la izquierda política, la
izquierda sindical, la derecha liberal, parte del Ejército y casi toda la Marina–
no sólo estaban dispuestos a hacer caer al ministro, y en esto se equivocó De
Frente, sino hasta al mismo Presidente. Esos grupos sometieron al Gobierno
a una constante presión desde la lucha en la calle y a través de una prensa
que el mismo Gobierno les había entregado. A cada triunfo de éste la respuesta
era la opuesta a la que esperaba: más presión. También lo percibió así
Samuel Baily:
Lonardi había proseguido una política de reconciliación con la joven
generación de gremialistas moderados del peronismo, creyendo que era el
camino más rápido para volver al país al gobierno constitucional de los
civiles. Su política logró éxito en la medida en que obtuvo el apoyo de la
CGT y la mayoría de los trabajadores, pero no alcanzó a resolver todos los
problemas de la forma prevista. La facción de los militares liberales se lanzó
al golpe en parte porque los peronistas todavía controlaban la CGT, luego de
dos meses de ocurrida la revolución131.
Lonardi y quienes lo derrocaron tenían dos conceptos diferentes de democracia
sindical. Para el primero significaba el libre acceso de todos los obreros a la
elección de autoridades, tanto como elector como en el rol de candidato.
Para los otros significaba eliminar al peronismo. Tiempo más tarde Perón
valoraba los beneficios que había obtenido del cambio que se produjo tras la
salida de Lonardi del poder:
He operado sobre las torpezas de estos vándalos [...] Si hubieran elegido el
camino de la Justicia Social, siquiera moderada, y aún fuese a título de
recurso demagógico, yo hubiera perdido irremediablemente la partida132.
Sobre el resultado que hubiera tenido el planteo del jefe de la Revolución
Libertadora nada podemos decir como historiadores, pero su fracaso produjo
el resultado vaticinado por Lonardi: la persecución de los peronistas, la
división del país y el desgaste de los gobiernos carentes de legitimidad en un
país que había optado por el sistema democrático trajeron la guerra civil,
recrearon el mito del líder y, en 1973, Perón regresó.
131 SAMUEL L. BAILY, op. cit., p. 179.
132 ENRIQUE PAVÓN PEREYRA, Conversaciones con Juan D. Perón, Colihue/Hachette,
Buenos Aires, 1978, p. 135

114
GUILLERMO E. GINI
ABSTRACT
In September 1955, General Eduardo Lonardi became the last minute
leader of the Revolución Libertadora, military coup that sent Juan D. Perón
into exile. In the midst of combat he proclaimed himself President and
immediately started addressing workers in order to establish a feasible
dialogue. After stating in his first speech to the Nation that his main aim
was to reestablish the civil and political rights, moved by his democratic
beliefs, he started an uncertain road towards the democratization of the
Labor organizations, Peron´s movement proclaimed backbone. The strife
that put face to face the excluded minority left labor leaders and the peronist
majority for the control of the unions became an important issue within a
government divided between those who wanted to banish all that was peronist
from the face of earth, and those few collaborators, as the Minister of
Labor Cerrutti Costa, who followed Lonardi´s lead in favor of a united
Argentina. This article tries to show how this conflict evolved from the
beginning to the 13th of November when another coup finished with the first
government of the Revolución Libertadora, with a special focus on the
development of policies towards the democratization of the Labor Unions
that composed the General Confederacy of Labor (CGT).

Del esplendor a la crisis.
Las Misiones de guaraníes entre 1734 y 1744
ERNESTO J. A. MAEDER
Al finalizar el primer tercio del siglo XVIII podría creerse que las Misiones
jesuíticas de guaraníes habían alcanzado su plenitud. Los distintos mapas de la
época mostraban el amplio territorio en el que se distribuían los treinta pueblos
que, según todas las noticias, gozaban de estabilidad y paz, configurando una
vasta cristiandad indígena como no se tenía noticia de otra en América. Las
Misiones aparecían ante el mundo como una especie de república cristiana,
conducida por la Compañía de Jesús e insertada dentro de la jurisdicción y
potestad de los reyes de España. Este cuadro casi idílico sirvió años después
para que Muratori divulgara esta imagen por toda Europa bajo el sugestivo
título de Il cristianesimo felice nelle Misioni de’Padri della Compagnia di
Gesú nel Paraguai,
pintura triunfante que pareció prevalecer en esos años1.
Sin embargo, la realidad histórica que se corrobora en la década de 1730
dista mucho de parecerse a esa imagen estática de una sociedad feliz. Los
problemas de la misma, agravados por conflictos externos y tensiones internas,
concluyeron por provocar una crisis de proporciones. Crisis que, a juzgar
por los términos de la carta que el Padre General dirigió en 1737 al P.
Provincial del Paraguay, era profunda y afectaba incluso la misma continuidad
de las Misiones. En dicha carta, el P. Francisco Retz no solo reseña desolado
las calamidades que entonces afligían a las Misiones, como epidemias,
hambres y disolución de costumbres, sino que a ello añadía:
Y si bien todo esto me contrista y aflige sumamente, no puedo negar me
aumenta la aflicción y cuidado del fin de esas Misiones, con las noticias que
me dan del sumo decaimiento de ánimo que todo esto ha causado en los
misioneros, queriendo muchos dejar las misiones y mirándolas otros con
suma tibieza y casi todos como cosa ya perdida [...].
1 LUDOVICO ANTONIO MURATORI editó su obra en dos partes, que se publicaron en Venecia
en 1743 y 1749. En las décadas siguientes fue traducida al francés, inglés y alemán y
reeditada varias veces.

116
ERNESTO J. A. MAEDER
Los términos de la carta indican la gravedad de la crisis, que afectaba no
sólo a las poblaciones guaraníes, sino a la misma provincia jesuítica. Una
crisis de confianza en la perduración de su obra misionera, allí mismo donde
se creía haber alcanzado los mejores frutos en esa labor.
Esta crisis de las Misiones no es desconocida en la historiografía. En
otras oportunidades varios autores han señalado la incidencia que en ella
tuvieron los problemas políticos externos, como la rebelión de los comuneros
entre 1730 y 1735 y el conflicto por Colonia del Sacramento (1734-1737).
Por nuestra parte nos hemos detenido especialmente en el estudio de la
declinación demográfica que devastó a los guaraníes entre 1733 y 17402. Es
propósito de este artículo examinar los problemas internos que gravitaron en
la vida doméstica de las Misiones en esa misma etapa. Entre ellos, el papel
que le cupo a las distintas jerarquías de la Compañía de Jesús como a los
propios guaraníes, frente a los problemas que entonces condicionaron el
funcionamiento regular de los pueblos.
CONFLICTOS EN EL RÍO DE LA PLATA Y SU REPERCUSIÓN EN MISIONES
Las Misiones jesuíticas de guaraníes constituían un vasto distrito, en
general aislado y relativamente autónomo, aunque en lo político, sus pueblos
se hallaban bajo la jurisdicción de los gobernadores de Buenos Aires y del
Paraguay. En razón de ello, los conflictos producidos en cada una de esas
jurisdicciones concluyeron involucrando a las Misiones. Dos sucesos tuvieron
especial importancia en esta década: el alzamiento de los comuneros del
Paraguay y, en el Río de la Plata, el enfrentamiento con Portugal por Colonia
del Sacramento.
Como es sabido el alzamiento comunero en Asunción tuvo diversas
alternativas entre 1721 y 1735, en que fue definitivamente sofocado. La
primera etapa (1721-1725) culminó con la prisión de José de Antequera y el
restablecimiento del gobierno en Asunción. Directamente comprometidos en
ese conflicto se hallaban tanto un sector del vecindario de Asunción como el
Colegio de la Compañía de Jesús en esa ciudad, e indirectamente, los pueblos
2 Dicha crisis fue planteada con toda franqueza por GUILLERMO FURLONG S. J., en Misiones
y sus pueblos de guaraníes, Buenos Aires, 1962, pp. 631-632, aunque destacando las cuestiones
políticas externas más que sus causas internas; MAGNUS MÖRNER, en Actividades políticas y
económicas de los jesuitas en el Río de la Plata
, Buenos Aires, Paidós, 1968, pp. 125-133,
también se detuvo en la crisis señalando la caída de la población guaraní y las arduas
negociaciones sobre la cuestión del tributo y el sistema de administración de los pueblos.

DEL ESPLENDOR A LA CRISIS. LAS MISIONES DE GUARANÍES ENTRE 1734 Y 1744
117
de las Misiones de guaraníes, como uno de los motivos de la disputa. Tras
un quinquenio relativamente tranquilo, se desató entre 1730 y 1735 una
nueva etapa del movimiento comunero, bajo el influjo de Fernando de
Mompox. La rebelión, tras una nueva expulsión de los jesuitas, concluyó
dominada con el apoyo de las milicias guaraníes.
A su vez, en el Río de la Plata volvió a renovarse la disputa internacional
por Colonia del Sacramento. Las autoridades de esta plaza portuguesa,
fortificada y dotada de una importante guarnición, se negaban a precisar el
límite territorial de su jurisdicción y utilizaban en su provecho los rebaños
vacunos que pastaban en la Banda Oriental. La apropiación de esos recursos,
que incluían también el patrimonio ganadero de las Misiones, se realizaba
con el auxilio de las bandas charrúas y al amparo de la impunidad que
reinaba en esas regiones virtualmente desiertas.
Desde Madrid se dispuso que el gobernador de Buenos Aires, Miguel de
Salcedo, notificara a su par de Colonia el cumplimiento de la demarcación.
Negada esta petición, Salcedo recibió el 18-IV-1735 orden de sitiar y tomar
la plaza. Para ello requirió la cooperación de las milicias guaraníes. Después
de veintidós meses de sitio infructuoso, se llegó a un armisticio y al abandono
del asedio.
Estos dos procesos, a los cuales eran inicialmente ajenas las Misiones,
tuvieron graves consecuencias para ese distrito. En el caso del Paraguay y
entre 1732 y 1735, se movilizaron contingentes de 3.000 y 6.000 indios que
se acantonaron entre los ríos Tebicuary y Aguapey, en temporadas de ocho y
dieciséis meses respectivamente. Otra convocatoria dentro de ese mismo
trienio reunió 5.400 guaraníes más durante otros siete meses. Por otra parte,
se enviaron al sitio de Colonia 3.000 guaraníes en 1735, y a fines de ese
mismo año otros 1.000 más. En marzo de 1736 se los licenció, despachándolos
de regreso.
Las consecuencias de estas movilizaciones no tardaron en hacerse sentir.
A lo largo de esos años las Misiones y particularmente los pueblos ubicados
al sur del Tebicuary, como San Ignacio Guazú, Nuestra Señora de Fe, Santa
Rosa y Santiago, padecieron directamente las consecuencias de la prolongada
campaña de las milicias y de las tensiones generadas en el teatro de los
sucesos. El alejamiento de los hombres de sus pueblos repercutió en la caída
de la producción de alimentos. Pero mayor significación tuvo la deserción,
la demanda de alimentos a costa de las poblaciones y la quiebra de la
disciplina social en los pueblos y aun en los contingentes armados.
A ello debe agregarse otro problema que enrareció el ambiente, ya de
por sí tenso en aquella época. Una serie de rumores, denuncias y planteos
aludieron en esos años al presunto monopolio que los jesuitas tenían en las

118
ERNESTO J. A. MAEDER
Misiones sobre la mano de obra guaraní, en perjuicio del vecindario de
Asunción. Y por otra parte, la acusación explícita de que el número de
tributarios de Misiones era muy superior al acordado y que en razón de ello,
los jesuitas defraudaban al fisco en cifras cuantiosas. La cuestión era muy
grave, ya que ponía en duda ante la Monarquía el crédito que merecía la
Compañía de Jesús3.
Estos temas tuvieron un largo trámite y difíciles negociaciones, que
luego de muchas instancias se resolvieron en 1743, luego de verificarse la
verdadera dimensión de la población tributaria y de reiterarse la confianza
real en la administración de los jesuitas. Las inquietudes y las tensiones
alimentadas por esas y otras denuncias y sospechas acerca de lo que
verdaderamente acontecía en los pueblos, sin duda gravitaron en las decisiones
pastorales que los jesuitas debieron adoptar en esos años en las Misiones.
CRISIS DEMOGRÁFICA Y SOCIAL
A las causas externas se agregará la vertiginosa disminución de la
población guaraní, hecho que precipitará la crisis en las Misiones. Las cifras,
en ese sentido, son elocuentes por sí mismas: los 141.182 habitantes que
reunían los treinta pueblos en 1732, se redujeron a 73.910 en 1740. Ello
significa que en el lapso de ocho años, se perdió el 47.7% de la población
guaraní inicial. Una verdadera tragedia demográfica, que contribuyó a
precipitar la crisis social.
La disminución de la población se produjo tanto por defunciones como
por emigración. En el primer caso, la elevada mortalidad de esos años no fue
consecuencia de bajas en la guerra sino producida por el hambre y las
epidemias. La crisis alimentaria, por declinación en las siembras y pérdida
de cosechas, se agravó en 1735 como consecuencia de la mortandad de los
rebaños causada por las sequías y langostas en las estancias del Uruguay. A
su vez, las epidemias de sarampión y de viruelas, iniciadas en los pueblos
del sur y particularmente en Yapeyú, se extendieron a la totalidad de las
Misiones, causando elevada mortalidad en 1734, con agudos rebrotes en
3 La Real Cédula del 28 de diciembre de 1743 resume en sus considerandos este tipo de
imputaciones y problemas. Su texto en PABLO HERNÁNDEZ S. J., Organización social de las
doctrinas guaraníes de la Compañía de Jesús, I, Barcelona, G. Gili, 1913, pp. 466-495. A
ello debe agregarse el informe de 1731 del corregidor Matías Angles y Gortari, que aunque
ajeno a ese expediente, corresponde a esta misma época. Su edición en español se tituló Los
Jesuitas del Paraguay,
y fue editada en Asunción en 1896.

DEL ESPLENDOR A LA CRISIS. LAS MISIONES DE GUARANÍES ENTRE 1734 Y 1744
119
1738-1739. Los registros de los jesuitas anotan 10.130 fallecidos en 1734;
6.044 en 1735; 975 en 1736; 4.674 en 1737; 18.013 en 1738; 13.859 en 1739
y 4.499 en 1740. Más de la mitad de los fallecidos eran párvulos. En total,
58.194 víctimas de esas epidemias4.
No menos importancia que el hambre y las epidemias tuvo la emigración
de los guaraníes. Como consecuencia del desorden en la vida comunal,
introducido tras la forzada permanencia en los campamentos militares y la
intranquilidad reinante en los pueblos, golpeados por el hambre y la peste, una
parte de la población se dispersó y emigró. Un texto coetáneo así lo describe:
Los trabajos y miserias que han afligido este año han sido mayores que los del
antecedente de 1734. El desparramo de indios e indias por la hambruna, que
prosiguió y proseguirá, ha sido aún mayor. Los muertos que se hallaron por las
pampas, pantanos y montes eran frecuentes; no pocos han sido comidos por los
tigres y las muertes violentas entre los andariegos, tampoco han sido raras5.
El desbande de los guaraníes acosados por tantas calamidades se dirigió
en varias direcciones. Por una parte los emigrantes se desbordaron hacia la
periferia de los pueblos en busca de sustento, periferia en general despoblada
donde corrieron la suerte ya descripta en el texto anterior. En algunos casos
alcanzaron las chacras y estancias de los criollos, donde quedaron como
peones sin ser denunciados. Emigración incipiente que se acentuaría con
posterioridad a 1768.
Otros emigraron en grupos y llegaron a formar pueblos autónomos
calcados sobre el modelo de las reducciones. Ejemplo de ello fue el pueblo
de desertores guaraníes que se formó próximo a la laguna Iberá. Una detallada
descripción del padre Bernardo Nusdorffer informa que en 1736 dicho pueblo
ya estaba instalado, con veintitrés hileras de casas y poblado con guaraníes
prófugos de trece pueblos; tenía organizado su cabildo, se mantenían en las
devociones cristianas en la iglesia, aunque prevalecía entre sus habitantes la
desorganización familiar y varios desórdenes en la administración del ganado.
En los alrededores de la población dice “hay muchos desparramados como
4 ERNESTO J. A. MAEDER y ALFREDO S. C. BOLSI han estudiado en su oportunidad este
problema, con abundancia de datos y cálculos demográficos que amplían incluso estas cifras,
en “Evolución y características de la población guaraní de las Misiones jesuíticas, 1671-
1767”, Historiografía 2, Revista del Instituto de Estudios Historiográficos, Buenos Aires,
1976, pp. 113-150.
5 MAEDER y BOLSI, op. cit., p. 130.

120
ERNESTO J. A. MAEDER
ermitaños, que viven en las isletas de los montes, entre el Miriñay y el río
Corrientes, apartados unos de otros, con sus mujeres”6. El pueblo no
sobrevivió, ya que, como consecuencia de los robos de caballos, los vecinos
de Corrientes cayeron sobre él, incendiaron sus ranchos y dispersaron a sus
pobladores. En 1736 el cura de La Cruz envió a sesenta guaraníes armados
al pueblo del Iberá para disuadirlos y logró la recuperación de doscientos
cincuenta fugitivos7.
Un tercer ámbito de dispersión lo constituyó la frontera oriental. Esta región
del actual Rio Grande do Sul, que comenzaba a ser ocupado por los portugueses
y en cuyo territorio se hallaban las extensas estancias de las Misiones, atrajo
también a emigrantes guaraníes. Nusdorffer los llama andariegos y noveleros,
que se sumaron a las bandas de charrúas y marginales de todo tipo que vivían en
esas campañas. Entre ellos, desertores de la expedición a Colonia y fugitivos de
la peste y el hambre, integraron esos contingentes de
gente perdida, ya de españoles, ya de indios infieles minuanos, ya aun de los
noveleros guaraníes, por ese interés de ropa y de otros géneros, se junta esta
gente con ellos y viendo faltaba a los portugueses ganado vacuno, mulas y
caballos, fue esta gente vagabunda animándose más por el interés [...] se
juntaron en número bastante [...] espiaron a los pastores y estancias [...]
comenzaron a cometer las estancias de Misiones8.
La disminución de la población por muertes y emigración, la subsistencia
alimentaria amenazada y la desorganización social producida tenían que plantear,
forzosamente, la revisión de la administración temporal y espiritual de los pueblos.
PROBLEMAS INTERNOS EN MISIONES
Si bien es cierto que los conflictos externos del Paraguay y de Colonia
contribuyeron a precipitar la crisis demográfica y social que sacudió a las
Misiones, cabe preguntarse por la situación interna de los pueblos y las
responsabilidades que pudieron corresponderle a los jesuitas y a los indios
en esta coyuntura.
6 Sobre este caso, ERNESTO J. A. MAEDER, “Un desconocido pueblo de desertores guaraníes
en el Iberá (1736)”, en Folia Histórica del Nordeste 1, Instituto de Historia de la Facultad de
Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste, Resistencia, 1975, pp. 101-107.
7 Carta Anua de 1734-1743, inédita, fs. 272 y 568.
8 BERNARDO NUSDORFFER, “Lo que pasa a las Misiones de los Indios Guaraníes con los
vagabundos y portugueses ya de algunos años a esta parte en sus estancias de ganado vacuno
y en lo demás. (1743)”, en ARCHIVO NACIONAL DE CHILE, Jesuitas, v. 190, pieza 4.

DEL ESPLENDOR A LA CRISIS. LAS MISIONES DE GUARANÍES ENTRE 1734 Y 1744
121
La información disponible sobre la vida doméstica es abundante y
proviene, casi totalmente, de fuentes jesuíticas. Entre ellas, las cartas y
directivas de los Padres Provinciales a los misioneros y las decisiones tomadas
luego de las visitas periódicas que éstos realizaban a las Misiones9. A ello se
agregan las cartas del Padre Prepósito General al Padre Provincial o al Padre
Superior de Misiones, sobre asuntos que llegaban a su conocimiento por
diferentes vías, y las directivas y preceptos que remitían desde Roma10. Las
cuestiones planteadas en esa documentación atañen a los aspectos económicos
y administrativos, tanto como a la labor pastoral seguida con los indios y a la
disciplina interna de los religiosos allí establecidos.
Entre los temas económicos cabe destacar el deterioro de las existencias
ganaderas, saqueadas en la frontera oriental o consumidas desatinadamente
en los pueblos afectados por la hambruna. Ello determinó que en 1735 se
reemplazara a los indios por capataces criollos en las estancias; que se
regulara minuciosamente el precio de los animales, el costo de los peajes y
que desde 1741 se prohíba a los pueblos proveerse de arreos de ganado
comprados a los hacendados de Corrientes y el Paraguay.
La política de desdoblar los pueblos excesivamente poblados, que tan
buenos resultados había dado entre 1685 y 1718, fracasó en esta etapa. A
principios de 1734 se había encomendado al P. Jaime Bonenti que realizara
el traslado del excedente de población del pueblo de Loreto a un nuevo
asentamiento, que se colocó bajo la advocación de San Antonio de Padua.
En ese mismo año se inició la siembra, el trazado de la plaza y la preparación
de las viviendas en el nuevo sitio, ubicado a media legua del río Aguapey, en
territorio de la actual provincia de Corrientes. El P. Bonenti enfermó y fue
reemplazado por el P. Antonio Estellez. Sin embargo, en las juntas celebradas
9 Los Padres Provinciales realizaban visitas completas a los pueblos cada bienio, que en
esta etapa se llevaron a cabo en 1729, 1731/2, 1735, 1737, 1739, 1741/2, 1744/5 y 1747. La
duración de esas visitas era prolongada y demoraba entre cuatro y seis meses, aproximadamente.
A su vez cada visita se detenía en cinco pueblos principales, a los cuales se convocaban para
la ocasión a los curas y compañeros de las doctrinas más cercanas. En esos lugares se
celebraban las Juntas, en cuyo transcurso se escuchaban los problemas existentes y se tomaban
decisiones que luego el P. Provincial trasladaba a sus cartas y órdenes. Éstas en Cartas de los
Provinciales (1623-1754), manuscrito en la Biblioteca Nacional de Madrid, MS 6976. Un
extracto de lo tratado en las Juntas en el Libro de Consultas, Archivo General de la Nación
(en adelante AGN) MS de la Biblioteca Nacional 62.
10 Una copia parcial de esas Cartas, en particular las dirigidas por los Padres Generales
Miguel Ángel Tamburini (1711-1727) y Francisco Retz (1730-1737), nos fue facilitada por el
arquitecto Carlos Page, a quien agradecemos su gentileza.

122
ERNESTO J. A. MAEDER
en Concepción el 22-VI-1735 se debatió la conveniencia de continuar con
esos trabajos, dado que la epidemia que diezmó a Loreto en esos años tornó
inviable la división del pueblo. Desde entonces ya no se habló del nuevo
pueblo de San Antonio de Padua11.
Otras medidas apuntan a un mejor ordenamiento interno, como la
autorización para sacar maderas de los montes comunes (1730-1735), la
visita periódica a las estancias (1733), el mantenimiento aseado de los tambos
y capillas en los caminos (1732), la permanente dotación de barcos en los
pueblos del Paraná y de canoas en los del Uruguay (1739), el cuidado y
resguardo de las ramas de fuego y de destacamentos entrenados en cada
pueblo (1741) o la proporción de ganancias que habría que aplicar a la venta
de géneros remitidos por las procuradurías, configuran parte del listado de
cuestiones económicas y administrativas que se debatían entonces en
Misiones.
En cuanto a los indios, su fracaso en la gestión al frente de las estancias
y la remoción periódica de los regidores en los cabildos, “por los
inconvenientes habidos”, indican negligencia en ambos servicios; a ello debe
agregarse el generalizado malestar e indisciplina que originaban fugas, raterías
y violencias.
En lo que se refiere a la vida y labor pastoral de los jesuitas, las
informaciones y medidas tomadas apuntan a corregir un cuadro que presentaba
síntomas de rutina y estancamiento espiritual. Algunas costumbres y abusos
son especialmente señalados, tales como restablecer la sencillez en los viajes
(1731), no concurrir las congregaciones de Córdoba acompañados de séquitos
de indios (1735), evitar la adquisición de ornamentos y vestiduras innecesarias
y donar lo superfluo a las capillas necesitadas (1735), despedir a los sirvientes
indios que vivían en la casa del cura (1725-1735), mantener un sereno
permanente para avisar en caso de necesidades espirituales urgentes (1732),
evitar litigios y resolver con rapidez los pleitos entre los pueblos (1732),
moderar los gastos en las fiestas patronales; no enviar regalos a los
11 Este episodio está referido en la Carta Anua de 1734-1743, inédita, en fs. 228 y 272 y
en el ya citado Libro de Consultas, fs. 39v. Entre 1731 y 1733 Loreto tuvo una población que
osciló entre 7.048 y 6.077 habitantes. La epidemia redujo esa población entre 1735 y 1736 a
4.284 y 1.937 habitantes, respectivamente. Esta política demográfica fue nuevamente planteada
en 1744, año en el cual se consideró la posibilidad de dividir los pueblos de Santa Ana “con
mucha gente” y también los de Nuestra Señora de Fe y de Santo Ángel. Para ello se acordó la
previa consulta a los indios, sin que al parecer, se hayan concretado esas iniciativas, Libro de
Consultas cit., fs. 140v y 143.

DEL ESPLENDOR A LA CRISIS. LAS MISIONES DE GUARANÍES ENTRE 1734 Y 1744
123
procuradores de Santa Fe y de Buenos Aires, para facilitar los trámites de
compras y ventas (1744) y otras cosas por el estilo. Todo indica un cierto
deslizamiento hacia la comodidad y una actitud que se parece más a la de
administradores que a la de pastores de esos pueblos.
Pero la crisis y los comportamientos también evidencian otros excesos
en la conducta de algunos curas, que fueron señalados con toda franqueza
por sus superiores: el mal trato y castigos desproporcionados por una parte y
exigencias desmedidas en el trabajo de los indios.
Las llamadas de atención en lo que se refiere a los castigos parecen ser
anteriores a esta crisis. Lo mismo puede decirse de los cotíguazú, que en
algunos lugares parecen haberse transformado en verdaderas prisiones. El
despotismo o el carácter irascible de algunos curas dio lugar a medidas severas
de remoción y castigo para los inculpados. También se determinó que cada
cura se desempeñara sólo durante un quinquenio en cada pueblo. En 1735 el P.
Provincial Jaime Aguilar reclamaba más afecto para con estos “pobrecitos [...]
porque con mucho fundamento creo que una de las causas por que algunos
pueblos están casi desiertos y sin gente es el estudiado o afectado rigor con
que algunos tratan a los que por tantos males son atribulados”. Y en cuanto a
las exigencias de trabajo, recomienda antes que los castigos, las “buenas razones,
algún premio de comida o rescates, pagando bien a los que van a los yerbales
el justo precio de su trabajo, no retardándoselo, ni minorándoselo, ni
entrampándoselo con indignas sutilezas”12.
Los superiores también advierten que en algunos pueblos había descuido
en la atención pastoral, especialmente en la catequesis de los niños y falta de
solicitud para con los moribundos. Varios padres provinciales advierten “que
se ha faltado mucho en algunos pueblos, lo que se conoce por la ignorancia
que tienen de ello los mayorcitos”, insistiendo en que los curas asistan y
vigilen esa instrucción (1735 y 1742). Y en cuanto a los moribundos, también
está señalada en 1739 y 1742 esa negligencia. En una de sus cartas, el Padre
Provincial Antonio Machoni ordena que se los visite y alimente y que “no se
12 Cartas de los Provinciales... cit., del 23-IX-1735. El problema era ya antiguo. El
Padre General escribía en 1713 aludiendo a la soberbia de algunos curas inobedientes o
mandamás en los pueblos, cargando de trabajo a las indias con el hilado, por la vanidad de
tener pueblos ricos y almacenes llenos. “En otros tiempos –decía– los indios de esa Provincia
eran mirados de los padres como hijos; hoy ya padecen de los mismos trabajos y exacciones
de que se quejan [...] hasta hacerlos trabajar en días festivos. No permita –le dice al Padre
Provincial– que sean esos pobrecitos molestados con demasiado trabajo”.

124
ERNESTO J. A. MAEDER
haga con omisión y descuido, como lo he reparado en algunos pueblos,
dando a los enfermos unos pedazos de carne hervida, sin un poco de maíz, ni
una migaja de pan blanco que come el cura. ¡Quiera Dios que esto no sirva
de confusión el día del Juicio!”13.
Todos estos problemas, repetidamente señalados en la correspondencia
del Padre General y trasmitidos en las cartas de los Padres Provinciales,
ponen en evidencia que una parte de la antigua disciplina parecía haberse
resquebrajado en las Misiones. Los señalamientos en algunos casos venían
de antiguo y se los reiteraba en más de una ocasión. En 1734 el Padre
General Francisco Retz se quejaba que no se llevara a cabo la rotación
periódica de los curas,
sea por que los Provinciales no leen los despachos enviados a sus antecesores,
o porque les falta valor para poner en ejecución lo que se manda, facilitando
su omisión lo tarde que esto se sabe en Roma y lo más tarde que puede
remediarse [...] y evitar con esa rotación aquel despótico dominio [que los
curas] pretenden después de algunos años para conservarse en los curatos,
especialmente si son pingües14.
LA RESTAURACIÓN DEL ORDEN MISIONAL
La difícil situación por que atravesaron las Misiones en la década de
1730, así como las críticas a que quedó expuesta la administración jesuítica en
ese distrito movieron a sus autoridades a corregir con toda energía las causas
del problema. Dicha reacción fue impulsada desde sus máximas jerarquías,
romana y cordobesa, que buscaron con ello alcanzar “la restauración de las
Misiones” y disipar la confusión en que se hallaba envuelta en ese momento15.
La diligencia y energía puesta de manifiesto por los Provinciales Jaime
Aguilar (1734-1738), Antonio Machoni (1739-1743) y Bernardo Nusdorffer
(1743-1747), así como por los P. Superiores de Misiones designados en esa
misma etapa, permitieron que al cabo de una labor perseverante se lograra
corregir muchas de las deficiencias, recuperar una buena parte de la población
perdida y, sobre todo, restablecer el antiguo impulso misional16.
13 Cartas de los Provinciales... cit., fs. 294 y 302.
14 Cartas del Padre General... cit., Roma 1, IV, 1734.
15 Un papel muy destacado y enérgico le cupo a los Padres Generales Tamburini y Retz
en la restauración del orden misional.
16 Los Padres Superiores de Misiones en esa etapa fueron Jaime Aguilar (1730-1733),
Bernardo Nusdorffer (1734-1738), Rafael Caballero (1739-1742) y José Vebersker (1743-

DEL ESPLENDOR A LA CRISIS. LAS MISIONES DE GUARANÍES ENTRE 1734 Y 1744
125
El listado de las medidas correctivas y ordenadoras de esos años es
bastante extenso. Algunas ya han sido adelantadas en páginas anteriores.
Pero para comprender el espíritu que movió esas iniciativas bastan algunos
ejemplos. Los campos de aplicación de las mismas responden tanto al plano
disciplinario y religioso, como al trato con los indios y la concordia doméstica,
el reordenamiento económico o son medidas específicas, tendientes a
restablecer la confianza de la Monarquía en la administración misional de
los jesuitas.
Como correspondía al espíritu de la Compañía de Jesús, el camino de la
enmienda comenzó por recordar a los misioneros sus obligaciones
fundamentales. Entre ellas, la lectura y aplicación puntual del libro de usos y
costumbres establecidas17. Y además renovar las oraciones ante las
adversidades y predicar el rezo de la novena a San Francisco Javier, con su
texto en guaraní (1735). También se disponía mantener estrecha vigilancia
sobre los deberes pastorales y la observancia de las reglas, así como hacer la
renovación de los votos con el debido recogimiento (1740). En todos los
casos los Padres Provinciales apelan al llamado “orden antiguo”, constituido
como el modelo a seguir en la restauración del espíritu misional18.
El trato con los indios y la paz interior merecieron también especial
atención. Entre las medidas tomadas, tal vez las que mejor reflejan el cambio
de actitud fueron aquéllas referidas al trabajo indígena. Desde tiempo atrás
se les exhortaba desde Roma a no sobrecargar de trabajo a los indios. Ahora
serán los Provinciales Aguilar y Machoni los que abordarán decididamente
esta cuestión. Determinaron así que las obligaciones laborales de los indios
se limitaban a lograr su sustento, pagar el tributo y ayudar a los enfermos y
huérfanos. Es decir que su obligación tenía un límite y lo que excediera de
1746). Dos de ellos, Aguilar y Nusdorffer, llegaron a Provinciales con una experiencia previa
en el gobierno de las Misiones.
17 Se alude con ello a un registro titulado Usos y costumbres comunes a nuestras
reducciones, aprobados y confirmados por el P. Visitador Andrés de Rada. El texto describe
minuciosamente los horarios, devociones y distintas tareas pastorales y prácticas que
correspondían a los misioneros allí destacados. Fue dictado entre 1663 y 1669. Texto inédito
en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, Colección Pedro de Angelis, I.29.8.24.
18 En este aspecto, ya el Padre Provincial Jerónimo Herrán repetía lo ordenado por el
Padre General, quien recordaba que “antes era otro el estado de las Misiones, cuando era más
exacta su observancia. Vuestra Reverencia no ignora la importancia del asunto, cele su entero
cumplimiento, ni deje a los transgresores sin la penitencia que merecieren”. Cartas de los
Padres Provinciales...
cit., 13-XI-1732.

126
ERNESTO J. A. MAEDER
ello no podía ser exigido y menos aun, sancionado con castigos19. El P.
Aguilar, en una exhortación no exenta de dramatismo, había reclamado a los
misioneros paciencia y caridad:
Ruego a vuestras paternidades, por las llagas de Cristo, que se vistan de
compasión y gobiernen a estas almas con espíritu de blandura y amor, que es
el único con que nuestros mayores, rigurosos sólo consigo mismos, los ganaron
y concluía:
ordeno estrechísimamente que no castiguen ni hagan castigar a hombre ni
mujer alguna por ningún defecto o exceso que no llegue a pecado mortal. Y
no es tal pecado, ni ninguno, el no querer trabajar para el común en obras, en
sementeras, en tejer, en hilar o hacer yerba y otras semejantes faenas20.
Este planteo comprensivo no dejó de suscitar dudas en su aplicación, ya
que la falta de alimentos hacía que los curas exigieran un mayor rendimiento
laboral por parte de los indios. Ello se hizo presente en la visita a las
Misiones de 1735, en la que se acordó que todos los indios hicieran sus
abambaé o chacras familiares y que los muchachos de 15 y 16 años fueran
obligados a ese trabajo antes de casarse “pues en estos tiempos depende de
esto la conservación de los pueblos”21.
La misma paciencia se requería de los curas para con los prófugos,
considerados como hijos pródigos; el disimular daños y hurtos de menor
entidad “que no lleguen a pecado mortal”, así como demostrar estimación y
respeto por los caciques. Todo ello en una política tendiente a restablecer la
concordia dentro de los pueblos22.
19 Según el P. Antonio Machoni, el indio “debía ser persuadido de sus obligaciones,
advertirle que la ociosidad era una culpa grave y que el misionero debía determinar con
prudencia si correspondía castigo, y que éste se aplicara con la moderación debida”. Cartas
de los Padres Provinciales... cit., del 28-VI-1740.
20 Cartas de los Padres Provinciales... cit., Candelaria, 23-IX-1735.
21 No obstante, algunos meses después se hizo consulta en Córdoba ante la noticia de que
cuatro o cinco curas azotaban a los indios que no acudían a las chacras comunes o tupambaé, pese
a haber oído las exhortaciones del Padre Provincial. En esa consulta del 20-XI-1735 se escucharon
varias opiniones y el P. Aguilar dijo que les pondría el precepto. Esto significaba un mandato u
orden por el cual el superior intima o hace observar su cumplimiento a sus súbditos. Libro de
Consultas cit., fs. 45. En la visita de 1741 se volvió a tratar el tema y explicar el precepto que
prohibía obligar a los indios a trabajar fuera de su propia chacra, así como los problemas que ello
ocasionaba en la producción. Libro de consultas... cit., Santa Rosa, 1-X-1741.
22 Si bien en estas cuestiones prevalecía la lenidad, no se omitía el castigo al indio
sorprendido en su huida con mujer ajena. Libro de Consultas... cit., visitas de 1735 y 1742.

DEL ESPLENDOR A LA CRISIS. LAS MISIONES DE GUARANÍES ENTRE 1734 Y 1744
127
En el orden económico también se corrigieron muchas cosas en lo relativo
a compras, precios, fletes, peajes, limitándose el equipamiento a lo
indispensable y llegándose a prorratear entre los pueblos deudas pendientes
con el oficio de Buenos Aires. Se desterraron así comportamientos que no
fueran solidarios, como ocurrió en la visita de 1741, en la que se recomendó
“que a los pueblos necesitados se los socorriera de limosna y no por deuda
acreditada, ya que no se podía pedir el pago al que carecía de recursos, en la
calamidad presente”23.
Una de las medidas más eficaces fue detener la declinación de la
ganadería, diezmada en la mayoría de los pueblos. Para ello se crearon entre
1735 y 1737 dos grandes estancias en San Miguel y en Yapeyú, para desde
ellas surtir al resto de los pueblos. En esa oportunidad se debieron comprar
en Buenos Aires y otros lugares 40.000 reses para cada una de ellas. El P.
Superior quedó investido de plena autoridad para velar por el cuidado y
aumento de esta reserva. Esta previsión dio buenos resultados y en abril de
1741 se autorizó a sacar de allí una crecida cantidad de animales, ya que
unos doce pueblos recibieron a título de donación para restablecer sus propias
estancias entre 4.000 y 5.000 cabezas cada uno de ellos24.
La experiencia pasada requería también tomar otras previsiones
adicionales, ante el temor de que aun esos rebaños llegaran a agotarse. El P.
Provincial Antonio Machoni dispuso que en todos los pueblos se hicieran
“grandes sementeras para que los indios se acostumbren, restringiéndoles
poco a poco la carne”. Buscaba con ello una dieta más equilibrada y un
retorno a las prácticas agrícolas tradicionales de los guaraníes25.
Finalmente, quedaban varias cuestiones internas por resolver, algunas de
las cuales se tornaron urgentes a partir de la Real Cédula del 28-XII-1743.
Entre ellas la permanencia de jesuitas extranjeros en las Misiones, la custodia
de las armas de fuego en los pueblos, la enseñanza del castellano a los indios y
la necesidad de contribuir con el diezmo a los diocesanos.
La presencia de jesuitas extranjeros siempre había suscitado resquemores
entre los españoles. En alguna ocasión habían llegado al P. P. General noticias
de desavenencias atribuidas a curas extranjeros, que imponían en sus doctrinas
usos y costumbres ajenas a la tradición hispana. “No tengo palabras para
expresar el dolor y desagrado que me causaron esas noticias”, decía el Padre
23 Libro de Consultas... cit., f. 115.
24 Libro de Consultas... cit., f. 118.
25 Cartas de los Padres Provinciales... cit., del 7-III-1742.

128
ERNESTO J. A. MAEDER
Retz; y seguidamente ponderaba la gravedad de que esas noticias llegaran a
oídos del Consejo de Indias y del Rey “con daño y ruina total de las Misiones
y descrédito de la Compañía”. Ordenó pues “sacar de inmediato a esos
sujetos”26.
Al margen de estos casos circunstanciales, se cuidó de colocar siempre
el retrato de Rey en las armerías, custodiar las armas de fuego y mantener en
vigencia únicamente los usos y costumbres practicados en España27.
La enseñanza del castellano y el pago del diezmo se plantearon
inmediatamente después de conocida la Real Cédula de 1743. En la visita
del P. Provincial en octubre de 1744 se pidió el parecer de los curas y
consultores sobre ambos temas: “que se procure que los indios hablen
castellano, por convenir así al Real servicio, como a la Compañía para
desvanecer las calumnias que se han suscitado en este punto”. Y en cuanto al
diezmo, se pidió que se le hiciese saber el modo y la forma con que los
indios podrán contribuir con alguna parte de esa donación28.
La solución adoptada y los medios para lograrlo exceden en ambos
casos a la época tratada en este artículo. Baste saber que en 1750 se acordó
que cada una de las treinta doctrinas contribuyera con 100 pesos en concepto
de diezmo. Y que los progresos en materia de enseñanza del español resultaran
escasos luego de las dificultades que ocurrieron tras el alzamiento guaraní
que sobrevino después del tratado de Madrid de 1750.
26 Carta del Padre General Francisco Retz desde Roma, del 13-XII-1732 al Padre Provincial
Jerónimo Herrán. Esta preocupación volvió a reiterarse en otra carta del 15-VII-1737, en la que
alude a que la diversidad de nacionalidades pudo haber contribuido a ciertas desuniones y
querellas en las Misiones. Cartas de los Padres Generales... cit. De todos modos, es evidente
que la presencia de los jesuitas extranjeros, si bien pudo incluir algunos deslices como el citado,
contribuyó significativamente al desarrollo de las Misiones en las más diversas expresiones de
la vida artística y pastoral.
27 Con ocasión del conflicto de los comuneros, se había incrementado el armamento en
las Misiones. Según la Carta Anua de 1734-1743, se habían adquirido entonces 893 escopetas,
2 cañones de 3 varas de largo, 8 cañones pequeños, 675 libras de pólvora, 20.116 libras de
plomo, 4.383 lanzas, 401.863 saetas con punta de hierro, 490 espadas y una dotación de
5.926 caballos y 2.726 mulas, “todo para esta guerra”, op. cit., fs. 244v.
28 Libro de Consultas... cit., fs. 143-144.

DEL ESPLENDOR A LA CRISIS. LAS MISIONES DE GUARANÍES ENTRE 1734 Y 1744
129
CONCLUSIONES
De lo expuesto en estas páginas se desprenden las siguientes conclusiones:
1° En la década de 1734-1744 las Misiones jesuíticas de guaraníes
atravesaron una de las crisis más profundas de su historia. Buena parte de la
misma fue provocada por la participación de los guaraníes en dos conflictos
ajenos a su jurisdicción, en el Paraguay y en Colonia del Sacramento, hechos
que contribuyeron a alterar la vida regular de las Misiones, alejar de ellas
contingentes crecidos de indios y concitar sobre la administración de los
jesuitas informes y críticas tendientes a desacreditarlos ante la Monarquía.
2° A ello se sumó una serie de calamidades interiores que agravaron el
cuadro: epidemias, hambres e indisciplina social que se tradujeron en
emigración y fuerte caída de la población guaraní, disminuida en pocos años
a casi la mitad de la existente al comienzo de la década.
3° A la suma de estos factores se añade una serie de deficiencias y
excesos en la atención de pueblos por parte de los misioneros jesuitas. Y si
bien este problema no llegó a ser general, las autoridades de la Compañía de
Jesús lo advirtieron en diferentes oportunidades. Según esas evidencias, las
Misiones parecen atravesar en este momento crítico una administración
centrada más en los intereses materiales que en el servicio pastoral de los
indios, tal como lo exigía la vocación de los propios jesuitas.
4° Ante la evidencia de la crisis y la necesidad de restablecer el antiguo
orden misional, las autoridades de la Compañía actuaron con energía,
procurando la separación de quienes no eran idóneos en ese ministerio,
recuperando buena parte de la población guaraní, restableciendo el orden y
los servicios pastorales y procurando, a través de una política de mayor
sensibilidad, restablecer la concordia interior y la confianza de la Monarquía
en su gestión misional. El dictado de la Real Cédula de 1743 corrobora en
buena medida que ese logro parece haber sido alcanzado. Y que las Misiones
se hallaban en franca recuperación tras la crisis de la década pasada.
ABSTRACT
During the 1734-1744 decade, the Guaranies Jesuit Missions underwent
one the most serious crisis they had ever suffered, specially when they
thought they had reached the summit. At that time, some conflicts foreign to
their jurisdiction in Paraguay and Colonia del Sacramento arose, as well as
some internal calamities, demographic drop and serious deficiencies in the
pastoral services rendered to people. The strong and efficient participation of
the different hierarchies of the Society of Jesús (“Compañía de Jesús”) allowed
to restore the so-called “old order” and surmount the crisis.

El 90. La crisis económica y política vista
desde la gráfica satírica de la época
ANDREA MATALLANA
Este artículo aborda la descripción que las publicaciones de humor
político y satírico argentino del siglo XIX hicieron sobre la crisis económica
y política de 1890.
Desde las experiencias irónicas del Padre Castañeda (en las primeras
décadas del siglo XIX en adelante), el campo de la prensa satírica tuvo un
desarrollo extremadamente significativo. Un sinnúmero de emprendimientos
editoriales se iniciaron durante esos años, destacándose las dos publicaciones
que tomaremos en el análisis que, habiendo surgido en años diferentes, se
entrecruzan en sus miradas sobre el acontecimiento del 90.
La prensa satírica se inscribe dentro de la expansión del campo periodístico;
en aquellos años un diario era una necesidad política y también una empresa
fácil de llevar a cabo. Como bien lo señaló Tim Duncan en relación con la
prensa seria, ya no eran panfletos políticos y poseían una estructura editorial,
seguían ligados a posiciones políticas claramente definidas.
Estas publicaciones fueron importantes medios para revelar la vida
política del país, para expresar posiciones ideológicas: un ideario y un
imaginario relacionado a la organización del Estado1.
Las caricaturas publicadas en periódicos como El Mosquito o Don Quijote
no sólo generaron un discurso satírico; vistas en la distancia nos permiten
observar verdaderas críticas políticas e inclinaciones ideológicas bien claras
representadas a partir de un dibujo que está muy lejos de ser inocente. En este
sentido, es importante señalar que estas publicaciones se inscribieron en una
1 La dimensión de la importancia de poseer un medio periodístico y la posibilidad de
expresar las ideas en él quedan claramente evidenciadas en la famosa frase que Ramón A.
Cárcano le enviara a Juárez Celman en 1883: “Un diario para un hombre público es como el
cuchillo para un gaucho pendenciero, debe tenerse siempre a mano”. Citado en ROBERTO
ETCHEPAREBORDA, Tres Revoluciones, Buenos Aires, Pleamar, 1968, p. 20 y en TIM DUNCAN,
“La prensa política: Sudamérica” en GUSTAVO FERRARI y EZEQUIEL GALLO (comp.) La Argentina
del 80 al Centenario, Buenos Aires, Sudamericana, 1980, p. 761.

132
ANDREA MATALLANA
tradición de la sátira argentina, que se desarrolló de un modo muy veloz
posteriormente a Caseros, como bien lo señaló Vicente Quesada:
todos querían escribir para el público, y usar de la libertad de decir lo que se
piensa, de gritar, de criticar, de reír. Un periódico!, era el ideal de todos, era
un plato vedado y que era preciso gustar; pero para que fuese sabroso era
preciso que fuera burlesco2.
El Mosquito se comenzó a publicar el 24 de mayo de 1863 y perduró
hasta el 16 de junio de 1893; se editaron un total de 1.580 números. Enrique
Meyer fue su fundador, dibujante y litógrafo francés, colaborador de diferentes
periódicos. Posteriormente se incorporó Enrique Stein, en 1868, quien adquirió
el periódico y lo mantuvo hasta 1893. Stein, también participó en diferentes
empresas editoriales en Buenos Aires, desarrolló intensamente sus
vinculaciones políticas con los hombres del PAN y algunos empresarios de
la época. En los intercambios epistolares que Stein mantenía con diferentes
políticos, entre ellos el propio Roca como también Mitre, pueden verse las
relaciones de interés del director y de los políticos en salir reflejados en un
apartado de la publicación cuyo título era Galería Contemporánea.
En 1875-1880, El Mosquito estableció como ejes de sus preocupaciones
el estado de la política y la crítica a determinados personajes. En este sentido,
el fraude fue uno de los hechos más destacados, independientemente de la
época en la que se lo analice, donde señalaba que:
Efecto singular de la generación espontánea! La población de la ciudad y de
la campaña de Buenos Aires aumentaron en un 750% pero, cosa singular, en
ciertos partidos o parroquias son sólo mitristas los que nacen y en otros son
puros avellanedistas. Los recién nacidos salen todos a luz mayores de edad3.
Cualquiera sea el caso que se observe, Don Quijote o El Mosquito, el
humor se produce a partir de la satirización de dos ejes: las situaciones o la
ridiculización de determinados personajes. En el primer caso, se coloca a
ciertos miembros de la clase política en situaciones ridículas o extrañas,
mientras que el segundo se puntualiza en algún rasgo determinado de su
personalidad y desde ahí se construye la caricatura (en tanto deformación del
retrato) o la crítica escrita. Así, por ejemplo, El Mosquito se enfrentaba a
2 VICENTE QUESADA, Memorias de un Viejo, Buenos Aires, Ediciones Ciudad Argentina,
1998, pp. 169-170.
3 El Mosquito, nº 627, 10 de enero de 1875, Buenos Aires.

EL 90. LA CRISIS ECONÓMICA Y POLÍTICA VISTA DESDE LA GRÁFICA SATÍRICA...
133
determinadas personalidades políticas: Mitre fue objeto de serias críticas.
“Don Bartolo”, como se lo denominaba, fue duramente criticado una vez
fracasado su intento de llevar a cabo una revolución en 1875. Allí El Mosquito
da las señas particulares del pasaporte, con el que éste entraría a la historia:
El pasaporte que dará la historia a D. Bartolo para la inmortalidad.
Nombre: Bartolo Sierra Chica.
Nacionalidad: nació en Patagones pero se considera Brasilero.
Edad: 54 derrotas.
Estado: interesante.
Oficio: fabricante de Hesperidina falsificada (la de Mitre).
Patriotismo: no sabe lo que es.
Talento: el de caer siempre como los galgos, sobre las patas.
Ciencia: pretende conocer la gramática castellano y el libro de 40 hojas.
Virtudes; discípulo de Catriel.
Hechos meritorios: memorable destrucción de paisandú, aniquilamiento de
Paraguay a beneficio de los brasileros, revolución del 24 de septiembre, etc.
[...].
Señas particulares: ambicioso, quiere a toda costa ser presidente,
completamente nulo en política, diplomacia, arte militar, revolución,
periodismo, etc., etc. [...].
Resumen: su gran incapacidad es conocida y bastante popularidad entre los
poseedores, el alto comercio y los limpia botas.
Invitamos a los inmortales a que lo echen de puntapiés de cuando se presenta4.
Otro de los personajes políticos objeto de duras críticas será Domingo
Sarmiento. Considerado un loco, un ególatra, un banal, un superficial. En
1879, cuando se llegó a especular con una posible candidatura de Sarmiento
para reemplazar a Avellaneda, El Mosquito señalaba que la candidatura de
Sarmiento era la más acertada, porque
la vida porteña nunca fue más lujosa y elegante. Todos estábamos locos como
él y durante casi todo el período de su gobierno, la república presentó el cuadro
más curioso que se pueda ver: parecía una inmensa reunión de extravagantes
dirigida por el más estrafalario de todos5.
4 El Mosquito, nº 666, año 13, octubre 1875, Buenos Aires.
5 El Mosquito, nº 856, junio 1879, Buenos Aires.


134
ANDREA MATALLANA
El Mosquito, nº 904, octubre 1880.
Don Quijote, fundado en 1884, surgió de la inspiración del dibujante español
Eduardo Sojo, quien firmaba bajo el seudónimo Demócrito. Desde 1886 a 1893
fue el principal periódico satírico humorístico que compitió con El Mosquito, no
sólo en términos de alcance al público sino también en términos ideológicos.
Comparativamente, el modo de proceder de los directores de ambas
publicaciones fue totalmente distinto. Enrique Stein supo cultivar las
relaciones con el poder y resguardarse bajo la amistad de Roca, Juárez
Celman, etc. Don Quijote, en la pretensión de llevar hasta las últimas
consecuencia su lema “Se compra pero no se vende” confrontó no sólo con
el poder político, sino con diferentes actores de los partidos locales.
Varios políticos fueron objeto de su crítica política, aunque durante el
período 1884 a 1890, el entorno de Roca fue el motivo predilecto de sus
escritos. Así, en una sección denominada Semblanzas aparecía:
PELLEGRINI
Ministro de sopetón
se sabe perfectamente
que alcanzó esta posición
no por obra de varón,
sino milagrosamente.

EL 90. LA CRISIS ECONÓMICA Y POLÍTICA VISTA DESDE LA GRÁFICA SATÍRICA...
135
MARCOS JUÁREZ
Visco, atroz, fenomenal
garduña como carancho,
sentimiento de chacal,
y estúpido como un chancho.
Este gaucho beduino
deshonra al género humano
y al noble pueblo argentino
para que triunfe su hermano.
PABLO GROUSSAC
Como periodista es nulo,
como poeta, un chambón,
como francés renegudo,
como argentino, peor;
como bibliófilo, cero
con que ... apagá y vámonos.
En estos perfiles de los políticos y aliados a Roca, también se incluyen
las caricaturas. Por ejemplo aparecía en la época una tira cómica llamada
“Historia de Celemín desde el principio hasta el fin”, una historieta de trazos
vulgares, gruesos, que cuenta la vida y desventuras de Juárez Celman, hasta
llegar a ser candidato a presidente6.
Merecen un apartado especial las críticas dirigidas a Julio A. Roca.
Contrariamente a la posición condescendiente de El Mosquito, Don Quijote
ejerció un humor frontal, directo, cuestionando la capacidad de Roca y sus
valores éticos. Esta oposición que se delinea desde el comienzo de la
publicación, continúa más allá de la primera presidencia de Roca, y alcanza
incluso a su entorno. En el discurso del periódico, Roca aparece
indistintamente interpelado por su nombre o como “el zorro”, como era
generalmente caricaturizado.
Un recurso clásico del humorismo político es la reafirmación de metáforas
de la “antigüedad histórica”. Imágenes de la Roma antigua, del paradigma
cristológico, entre otros, fue muy efectivo en términos de satirización de la
política.
Tenemos en la República un divino emperador, pretores, circo, fieras, víctimas y
pueblo que palmotea al ver aquéllas devorando los palpitantes miembros de ésta.
6 Don Quijote, nº 100, 20-02-1886.

136
ANDREA MATALLANA
El césar argentino necesita sangre, no para divertirse como los césares romanos,
sino para ahogar en ella a los que se oponen a sus planes. La república entera
es un inmenso circo y cada provincia por sí uno más pequeño7.
Al momento de finalizar la presidencia, en ocasión del último discurso
ante el Congreso Nacional, cuando Roca se encontraba ingresando al edificio
del Congreso, un individuo lo agredió a golpes produciéndole un corte en la
frente, lo que ocasionó que Roca decidiera leer sólo la última parte de su
discurso presidencial. Don Quijote se burló de esto caricaturizándolo de ahí
en adelante con una venda en su frente.
Como en el caso de El Mosquito, que lo hacía casi una década antes, las
elecciones y el fraude fueron motivo de su crítica y una especial preocupación:
Las elecciones en Capital
A pesar de los mil fraudes
como votar los tachados,
los marinos, los carteros
y los basureros tanos.
Que es la gente más decente
del guari-celmista bando
como rata por tirante
escaparon boleados
en la elección del domingo
siete del mes en que estamos.
• El voto de los menores de edad y de los inmigrantes...
Pues, y en Catedral al Sud?
Qué beduinos! Qué bárbaros!
Allí apareció un juarista de 12 a 14 años
cuando marcaba el registro
que contaba veinticuatro.
Al preguntar el fiscal al infantil ciudadano
por su nacionalidad, él respondió
sin empacho: Gallego de la Coruña.
Y bautizado en Betanzos
7 Don Quijote, nº 98. 6-02-1886.

EL 90. LA CRISIS ECONÓMICA Y POLÍTICA VISTA DESDE LA GRÁFICA SATÍRICA...
137
Más allá de las características comunes, en el trato de ciertas situaciones
políticas, y diferenciándose de El Mosquito, esta publicación tuvo varios
incidentes con el poder, quizás el más importante fue el protagonizado por
Mansilla, a la sazón diputado nacional (que había sido caricaturizado como un
carnero junto a otros diputados nacionales que presionaban a la república en
una prensa, mientras ésta escupía monedas). A los efectos de defenderse de las
críticas de Don Quijote, Mansilla presentó un recurso ante la Cámara de
Diputados y solicitó que se encarcelara a Sojo (principal responsable de la
publicación) por el tiempo que durara el ciclo legislativo. Efectivamente, el
dibujante fue encarcelado y posteriormente dejado en libertad por un recurso
presentado por el diputado Portela. Este hecho fue reseñado oportunamente
por el Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados. La envestida de Don
Quijote no tardó en aparecer en sus páginas, haciendo un descargo muy claro
de lo que era su posición frente a los personajes del gobierno:
Cuando Ud. no defendía
más no atacaba el gobierno,
su lápiz tenía chic, hoy es un chirigotero.
No hace más que mamarrachos,
y gana Ud. el consejo
de que sea más decente
al puntar sus adefesios
que los titule mejor,
que los venda al que más precio
[...]
Lucio V. Mansilla se defendió diciendo que entre lo malo que había
traído la inmigración estaban las personas como Sojo (autor de la caricatura)
un galleguito, una especie, como diría Sarmiento, de piojo fétido, capaz de
envenenar, no con la moderdura, con el simple contacto de sus patas! [...] El
que pretende enlodarnos es un galleguito infame, que paga de esta manera la
hospitalidad que recibe [...] El galleguito Sojo a cualquier casa a cualquier
parte que vaya, siempre será el galleguito Sojo. Y encárguese cada uno de
nosotros de darle una paliza, si lo tiene a mano, que yo, por mi parte, he
hecho ese compromiso y lo cumpliré!8.
En 1891, nuevamente la política va a intentar cancelar las críticas de la
publicación con el secuestro de las piedras litográficas, por parte de Capdevila
8 Ibidem.

138
ANDREA MATALLANA
(el jefe de la policía); en 1893 se volvió a repetir la escena de censura con el
secuestro de uno de los numeros semanales.
LA REVOLUCIÓN DEL NOVENTA: UNA MIRADA CRÍTICA
De acuerdo con la publicación que se lea, tendremos una mirada diferente
de la Crisis del Noventa. Cuando nos concentramos en El Mosquito, vemos
que el problema de la crisis económica del 90 es más bien tratada como una
crisis del progreso, más que reflejar las peculiaridades de la especulación,
los vaivenes económicos o el clima caótico. Es una crisis que pone en
cuestión la confianza pública representada por una mujer que se ha
desengañado con el manejo económico de la clase política.
La confianza pública, en un tratamiento diferente a la imagen femenina
por autonomacia que reflejará la crítica de Don Quijote (la República),
representa una especie de atentado hacia valores públicos y a la creencia en
el funcionamiento del sistema.
No hay una responsabilidad política directa, al menos no es señalado de
ese modo, más bien es la clase política que ha fallado, y la dinámica propia
de la economía que ha colapsado.
En general, las imágenes, además de no contener deformaciones de los
personajes políticos, dejan entrever un cierto mensaje de voluntarismo: todo
volverá a su cauce normal.
El caso de Don Quijote es completamente diferente en su tratamiento
político. Más que una crisis del progreso de lo que se trata es de una crisis
política, graficada a través de la idea de corrupción, ausencia de valores y de
la especulación política y no sólo económica. La visión que Don Quijote
tenía del hacer político del orden conservador puede resumirse muy claramente
en la crítica que realiza de la figura de Roca, al momento de alejarse de la
presidencia de la Nación:
La subida de Roca al poder fue fatal al país, su bajada tiene también que
serlo. Entre tanto preparados para el combate que no vacile en presentarnos y
digamos como los antiguos gladiadores: Are, Cesar, Morituri te salutant.
Desde 1889 describió la crisis del gobierno de Juárez Celman como una
situación caótica en la cual la República era dañada, dejó entrever que Roca era
quien manejaba los hilos del poder, estaba detrás del escenario político –quizás
esperando la caída de Juárez Celman– y satirizó duramente al entorno juarista:
Marcos Juárez, Pellegrini “el Pelele gringo”, Cárcano, entre muchos otros.


EL 90. LA CRISIS ECONÓMICA Y POLÍTICA VISTA DESDE LA GRÁFICA SATÍRICA...
139
Don Quijote, año 7, nº 37, 17-05-1891.
La crisis del 90 fue definida por Don Quijote como la opción del “pan y
circo”, o del “Pan – PAN9. – y queso”. Describía allí cómo se repartían los
miembros del PAN, en el gobierno nacional tanto como en los gobiernos
provinciales, la “torta” o el “queso”, y con que poco pretendían conformar a la
ciudadanía; en definitiva marcaba cómo se aseguraban el clientelismo político. De
acuerdo con este texto todos los políticos esperaban que se terminara esa
“cordobesada” –recordemos que Juárez Celman era oriundo de Córdoba– y que en
cualquier momento el Presidente cayera por la insostenible situación política. Esto
no hacía más que reflejar un clima de la época, descripto por Alem como “un
gobierno que representa la ilegalidad y la corrupción”, que obliga a la ciudadanía a
“vivir sin voz ni voto la vida pública de un pueblo que nació libre”10.
Tal como las cosas van
En esta cordobesada
Si no nos dan la tostada
Es porque ya no tendrán
Pan.
Cualquier ministro travieso
Que quiera administración
9 Partido Autonomista Nacional.
10 Citado en BOTANA y GALLO, op. cit., p. 231.

140
ANDREA MATALLANA
Que espera sin dilación
La renuncia y a más de eso,
Queso.
Señales de retroceso
el país comienza a dar,
y no dejen de tragar
lo del partido camero
Queso.
En Córdoba y Tucumán
en Mercedes y Entre Ríos,
pide el pancismo con bríos
y con muchísimo afán
Pan.
Pero se aflaca el acceso
de la carpanta inaudita,
con una rebanadita
del inventado para eso
Queso.
Ya las razones de peso
del Senado y el Congreso
en pesos se han convertido,
Con que ¡Viva el gran partido
Nacional de Pan y Queso!11
Estas críticas políticas le valieron, en 1890, nuevas reacciones de censura
por parte del Gobierno. Fue el caso del secuestro de las piedras litográficas,
para que no pudiera imprimirse la publicación:
Así que tiren al mar
Con la piedra en el pescuezo,
Por que si a mí me valiera,
Te la estampaba en los sesos.
Veremos quién de los dos
Es el que se cansa antes,
11 Don Quijote, 7-4-1889, año 5, nº 34.


EL 90. LA CRISIS ECONÓMICA Y POLÍTICA VISTA DESDE LA GRÁFICA SATÍRICA...
141
Si tú en detener las piedras
O yo en desacreditarte.
Don Quijote tuvo una mirada más atenta a la posición política
revolucionaria encarnada entre otros por Alem, y la apoyó vivamente, en un
llamamiento por desenmascarar el poder político, y a Roca al que seguía
considerando como el manipulador de los hilos políticos. Se definió en el
año 1891 como “revolucionario del Parque”, y sentó una posición firmemente
republicana. Es decir, el discurso crítico de este periódico puede pensarse en
términos claros de discurso ideológico. Más allá de la crítica, hay una
definición de un adversario político y un ideal al que se aspira.
Muchas de las caricaturas pondrán el acento en la figura de la República,
esa bella mujer que va a ser una y otra vez violentada, lastimada, defraudada.
Mientras que El Mosquito acentúa más la imagen de la confianza pública,
que siempre aparece intentando ser conquistada por los políticos.
La revolución del 90 enfrentó en un intercambio de críticas a Don
Quijote y El Mosquito, este último se había manifestado en contra del
derramamiento de sangre que la revolución había producido, y criticó las
manifestaciones de Don Quijote que exigía la caída de Juárez Celman. El
Mosquito representa en su Galería Cómica a Don Quijote como una liebre
vestida de Quijote, mostrando que tras ese discurso revolucionario no hay tal
Quijote sino que se esconde un cobarde.
Si bien en ambos casos la imagen crítica trasciende al propio chiste
político, hay una diferencia que puede apreciarse en recurso del estilo y del
dibujo. El Mosquito si bien ridiculiza a los políticos, acentúa las situaciones.
Es decir, la ridiculización se da en función en la que aparecen los políticos.
El Mosquito, año 27, nº 1422, 13-04-1890


142
ANDREA MATALLANA
En el caso de Don Quijote utiliza el recurso de la animalización de los
políticos y la deformación para exagerar la crítica. Es la degradación física
lo que acentúa el chiste político: Juárez Celman es un burro, Mansilla un
carnero, Marcos Juárez un monstruo, Carcano un mono, Roca un zorro.
Cuando El Mosquito criticó también animalizó o, como en el caso de
Sarmiento, feminizó la figura política.
Hay, además, en el caso de Don Quijote, un recurso muy típico del
humorísmo gráfico europeo: la apelación al imaginario antiguo. En tal sentido,
utiliza imágenes como el calvario para dar cuenta del clima político, las
calaveras para acentuar la negritud, el clima de muerte, y recurre a la imagen
de la República, como la principal víctima, o al Cristo (el pueblo).
En la crisis del 90 unos acentúan la monstruosidad de la política, mientras
que El Mosquito no deja de dibujar a los políticos afines al PAN como
personas, sólo que la situación en la que los incluye es una situación ridícula:
cocineros, zapateros, albañiles, etcétera.
Examinar el imaginario político satírico y el humor gráfico, nos permite
encontrar no sólo nuevas expresiones de representación de la política en una
época, sino nuevas fuentes historiográficas a través de las cuales podemos
analizar los acontecimientos históricos. Estas publicaciones formaron parte
del corpus de las producciones culturales de una época, su utilización implica
incorporar elementos novedosos y densificar las descripciones de los hechos
políticos.
Don Quijote, año 9, nº 33, 02-04-1893.

EL 90. LA CRISIS ECONÓMICA Y POLÍTICA VISTA DESDE LA GRÁFICA SATÍRICA...
143
ABSTRACT
This article analyses the 1890 economic and political crisis in Argentina
from the point of view of the political image. The view of these events is
focused on the perspective of the graphic political humor.
The period between 1860 and 1890 is that of the appearance of great
national newspapers and of literary enterprises of diverse nature. Towards
the 90´s, two of the main newspapers of political humor had gained
importance: El Mosquito and Don Quijote. Together, the former founded in
the mid 1800 and the latter in the 80´s, they represented a flow of political
criticism to the so called unicato, personified by Juárez Celman.
By examining the image, as historical document, the characteristics of
the economic and political crisis of the period are analyzed.

Relaciones comerciales franco-argentinas
1880-19141
HEBE CARMEN PELOSI
I
El período del que nos ocuparemos hace al nacimiento del mercado
mundial que se articuló con el origen de una verdadera política internacional
de los países latinoamericanos. En ese período la expansión económica del
continente estuvo inducida por las exportaciones como resultado de la
atracción de la demanda en las economías industriales avanzadas. “La
creciente demanda de importaciones por parte de los centros industriales del
Atlántico Norte fue lo que impulso el avance de la vida económica
latinoamericana”2.
En esos años la intelectualidad argentina se orientó decididamente hacia
Europa, prevaleció “la alianza de subordinación con la potencia hegemónica
en ese momento, Gran Bretaña, la total apertura del comercio con ella y el
aplazamiento de toda propuesta de integración con los países vecinos”3. Nos
integramos en una unidad europea mundial, por ello todo lo que pudiera
arbitrarse para el desarrollo particular y nacional debió incluirse en ese
ámbito y condicionó la interacción.
La oligarquía argentina se propuso decididamente incluir al país en el
nuevo ordenamiento mundial y aceptó la estrategia trazada por los principales
países europeos; lo más importante de su política exterior comercial estuvo
estrechamente relacionado al desenvolvimiento de esa economía. Existió
una tendencia general en dicha clase a prestar una atención desmedida a los
1 Este trabajo forma parte de una investigación en curso de elaboración sobre las
“Relaciones internacionales franco-argentinas, 1880-1918”.
2 LESLIE BETHELL (ed.), Historia de América latina, vol. 7, Barcelona, 1991, p. 9.
3 PABLO LACOSTE, “Las propuestas de integración económica sudamericana: de Juan
Bautista Alberdi a Alfredo Palacios (1849-1939)”, pp. 311-313, citado por M. C. LUCCHINI,
TEODORO V. BLANCO y ÁNGEL CERRA, “El pensamiento industrialista argentino en el período
entreguerras. El estudio de un caso: la influencia de List en Bunge”, Estudios Interdisciplinarios
de América Latina y el Caribe
, vol. 11, nº 2, julio-diciembre 2000, pp. 151-170.

146
HEBE CARMEN PELOSI
mercados exteriores, base de su política internacional, que se mantuvo a lo
largo de varias generaciones4.
La diplomacia comercialista estuvo dirigida hacia el continente europeo.
Los nuevos intereses económicos procuraron mercados para la producción y
el consumo y revirtieron en la necesidad de anudar, en profundidad, nuevos
vínculos entre los países intensificando las relaciones internacionales5.
Las relaciones franco-argentinas durante el período que intentamos
estudiar estuvieron acotadas a lo comercial; ello no impidió que existiese
una corriente del país galo hacia la Argentina que se manifestó en el campo
cultural porque la oligarquía argentina recepcionó los modelos culturales
que se vivían en el hexágono.
La investigación reconoce como objetivo principal analizar las relaciones
comerciales con Francia, en base a los despachos de los ministros argentinos
en Francia existentes en el Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores
argentino, así como archivos personales y revistas y diarios de la época.
II
El año 1880 representó un viraje en el progreso de la República Argentina.
Podemos anotar la culminación de la campaña al desierto, la federalización
de Buenos Aires y el ascenso de Julio A. Roca a la presidencia del país. A
partir de entonces se acentuó la tendencia a un desarrollo sostenido y vigoroso
de su comercio internacional como puntal de transformaciones y
modernización que se detuvo en 1914, como consecuencia de la Primera
Guerra Mundial, es el “redescubrimiento” de la Argentina6. El país crecía a
un ritmo semejante al de Alemania en su proceso industrializador de fines
del siglo XIX, “el país enriquecido, producía más de lo que consumía,
afianzando así un mayor bienestar colectivo”7.
4 “Un país exportador de materia prima y sobre todo de materia prima como la nuestra,
es un país tributario de otras naciones y expuesto incesantemente a oscilaciones de fortuna y
de bien estar y a peligros que sólo pueden medirse por la proporción que la mayor o menor
demanda de su materia prima, fija en los mercados que la manufacturan”, “Un proyecto
salvador para la industria rural”, La Tribuna, 26-IX-1869.
5 BEATRIZ SOLVEIRA, “La política internacional: relaciones exteriores y cuestiones limítrofes
(1862-1914)”, en ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA, Nueva Historia de la Nación Argentina,
t. 5, Buenos Aires, 2000, pp. 209-236.
6 GUIDO DI TELLA y MANUEL ZYMELMAN, Las etapas del desarrollo económico argentino,
Buenos Aires, 1970; y CARLOS F. DÍAZ ALEJANDRO, Ensayos sobre la historia económica
argentina
, Buenos Aires, 1983.
7 FEDERICO PINEDO, Siglo y medio de economía argentina, México, 1961, p. 74.

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
147
Creció el volumen de exportación de materias primas del Río de la
Plata, en especial productos derivados de la ganadería y los cereales. La
Argentina ya era exportadora de lana, la década de 1860 fue una época de
gran impulso por crecimiento y consolidación del mercado nacional así como
por el movimiento hacia la escena internacional8.
A ello debemos agregar que los principales productos que se exportaron
entre 1860 y 1880 –lana, cueros y carne salada– se vieron superados por otros
debido a adelantos técnicos, a la expansión de la superficie explotada en la
pampa húmeda, la inmigración que proporcionó mano de obra, el aporte del
capital extranjero, cuya particular contribución consistió en la creación y
expansión de servicios de transportes, y el hallazgo de mercados en expansión.
Debemos ver el desarrollo económico argentino dentro del marco de mercados
europeos florecientes tanto para los cereales como para los productos
ganaderos, y de un mercado doméstico floreciente con el aumento de la
población y los ingresos reales9.
El primer cargamento de cereal se exportó en 1875; cinco años después
la agricultura alcanzó un volumen semejante a la ganadería para convertirse
en el rubro predominante de las ventas argentinas al exterior. Le Frigorifique,
barco que desde Francia llevó carne congelada en dirección a Paraguay,
respondía al sistema inventado por el francés Carlos Tellier en 1876,
innovación que impulsó la exportación de carnes argentinas. A partir del 80
el boom cerealero y el frigorífico fueron los causantes del despegue de la
economía rioplatense. “La explosiva producción de granos y carnes, en
Argentina, hace que, comparando el quinquenio 1881-1884 con el de 1910-
1914, el valor global de las exportaciones se vea multiplicado por 6,5 veces,
en tanto el valor de las exportaciones agrícolas por cincuenta veces”10.
Recordemos que la Sociedad Rural se fundó en 1866, casi un decenio
después se realizó la primera Exposición ganadera, y los frigoríficos
Sansinena, River Plate y Terrason comenzaron a exportar carne ovina y
vacuna a partir de 1883.
8 Para el tema cfr. HILDA SÁBATO, Capitalismo y ganadería en Buenos Aires: la fiebre
del lanar 1850-1890, Buenos Aires, 1989, p. 204.
9 A. G. FORD, “Comercio exterior e inversiones extranjeras”, en E. GALLO Y A. FERRARI,
La Argentina del ochenta al Centenario, Buenos Aires, 1980, pp. 497-512 y p. 498.
10 ENRIQUE AROCENA OLIVERA, “Un siglo de economía rioplatense”, AAVV, Comercio
internacional, integración y estabilidad monetaria. En homenaje al doctor Federico Pinedo,
Buenos Aires, 1996, pp. 33-70 y p. 48.

148
HEBE CARMEN PELOSI
Las tarifas aduaneras fueron uno de los problemas centrales de la
diplomacia comercialista llevada a cabo por el gobierno argentino11. En
opinión de Sáenz Peña, “las legaciones argentinas acreditadas en Europa
deben llevar con preferencia la actividad de sus trabajos sobre la política
económica”12.
En Europa soplaban aires proteccionistas a fines del siglo XIX. Los
historiadores están acordes en establecer la fecha de 1879 en que Alemania
tomó disposiciones proteccionistas, como punto de partida de dicha era13.
Pero antes de esa fecha esa política ya había sido precedida por Austria,
España y Rusia. Este último país nunca había dejado de serlo y llegó a tener
las tarifas más proteccionistas de Europa. Francia participó de esta política y
dicto la ley Méline de 1892 acentuada en 1911.
Las discusiones comenzaron en el Parlamento francés en 1876 en
comisiones especializadas, la tendencia general europea era un argumento
continuamente invocado. L’Economiste européen, dirigido por E. Théry,
seguía las ideas de A. Wagner y F. List en Alemania, quienes afirmaban que
era necesario contar con un equilibrio interno antes de abrir las fronteras a
los productos extranjeros. Cerrar las fronteras! era el grito invocado para
evitar los males que venían del exterior. Sin embargo no faltaban opositores
a esta tendencia, entre los que podemos citar a P. Leroy-Beaulieu, director
de L’Economiste français, conocido por los lectores argentinos a través de la
Revue Sudaméricaine14.
11 N. GIRBAL DE BLACHA, “Comercio exterior argentino y producción agrícola (1900-
1914)”, en Investigaciones y Ensayos, Buenos Aires, 1979; NATALIO BOTANA y EZEQUIEL
GALLO, De la República posible a la república verdadera (1880-1910), Buenos Aires, 1997.
12 Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria (MMRE), “Circular a las legaciones
argentinas en Europa”, Buenos Aires, 1891, p. 40. Los informes de los ministros argentinos
en Europa hacen notar que “las tarifas aduaneras tienden a reemplazar las luchas armadas por
conquista o protectorado de territorios al servicio de aquel interés comercial [...] teniendo por
arma los productos de la industria, por teatro la acción del comercio y por campos de batalla
los mercados”, cfr. Memoria, José F. López, Berna, 30-8-1890, p. 42.
13 En este punto seguimos a PIERRE LEON, Storia economica e sociale del mondo. Il
Capitalismo 1840-1914, v. 4, Bari, 1980; PAUL BAIROCH, “La France dans le contexte international:
politique commerciale et commerce extérieur 1890-1990”, en Association pour le developpement
de l’histoire économique. Comité pour l’histoire économique et financière de la France, Le
commerce extérieur français de Méline à nos jours
, Colloque tenue à Bercy, 3-6-1992, París,
1993, pp. 2-33; F. BRAUDEL y E. LABROUSSE, Histoire économique et sociale de la France, t. IV,
L’ère industrielle et la société d’aujourd’hui (1880-1980), París, 1979.
14 La Revue Sudaméricaine publicada en París fue editada y dirigida por Pedro S.
Lamas, quien se había desempeñado como cónsul y secretario de primera clase de la Legación
argentina en París, era miembro de la Académie Nationale des Sociétés de Géographie de

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
149
La orientación proteccionista de Francia dependió de la coyuntura. Europa
pasaba por un período de fase B, que puede colocarse entre 1870 y 1890, del
que el continente salió a mediados de 1891, el nuevo período de euforia se
extendió hasta la víspera de la Primera Guerra Mundial, a la “gran depresión”
sucedió “la belle époque”. Las innovaciones tecnológicas tuvieron una estrecha
relación con esta periodización.
El director de la Revue Sudaméricaine refutaba continuamente las noticias,
según él inexactas, que se publicaban en las revistas económicas francesas sobre
medidas económicas y financieras establecidas por el gobierno argentino. En
efecto el Journal des économistes, dirigido por M. G. de Molinari, afirmaba que
el proteccionismo está en camino de recrudecer en el nuevo mundo como en
el antiguo; el gobierno de la República Argentina ha aumentado al 15%
todos los derechos de importación y exportación, haciendo que esta medida
se aplicase a las mercaderías en depósito y en rada... el objetivo es fiscal,
después de haber recurrido al papel moneda para llenar los déficits crecientes
de sus presupuestos se ha dirigido a la protección, es una política financiera
que recuerda la de los salvajes de la Luisiana, de la que habla Montesquieu:
“cortar el árbol para obtener la fruta”.
Lamas refutó estas consideraciones, los derechos de aduana no habían
sido aumentados en la Argentina sino que, por el contrario, se “los bajó;
mientras que los negociantes aumentaron de 20 a 30% los precios de venta
de los artículos, el Estado se contentó con un bono de 15% sobre los derechos
fijados por la importación”. El director se quejaba que era Francia quien
perjudicaba a los productos argentinos: cereales y ganado en pie15.
Louis Guilaine, subdirector de la Revue Sudaméricaine, insistía en que
Francia manifestaba una marcada tendencia hacia un sistema protector que
se extendía tanto “a su movimiento de emigración como a su comercio
internacional”. Ésta era la razón por la cual había elevado la tasa sobre los
Paris, de Statisque de Paris, d’Etnographie américaine de France, de la Société Académique
franco-hispano-portugaise de Geographie de Lisboa, etc. La edición comenzó en 1882, era
bimensual, aparecía el 1º y 15 de cada mes, el objetivo era “tender un puente en el dominio
intelectual entre Europa y las naciones del continente americano” (año I, nº 1). La revista se
ocupaba de aspectos políticos, económicos, financieros y comerciales de los países
latinoamericanos, contaba entre sus colaboradores varios de los principales hombres de letras
de América latina. Lamas fue nombrado Comisario General de Inmigración en 1886 y acentuó
los temas sobre la inmigración en la revista.
15 P. LAMAS, “Le système proteccioniste en France et dans la Repúblique Argentine. Une
nouvelle erronée du Journal des économistes”, Revue Sudaméricaine (RS), 3º vol., 3º año, nº
70, París, 1-6-1885, p. 506.

150
HEBE CARMEN PELOSI
trigos extranjeros a 3 fr. en 1885; en el Parlamento francés la tendencia era
“más fuerte que nunca”, el articulista argentino no se privó de dar consejos a
las autoridades francesas. El gobierno francés adoptó en 1855 la ley sobre
los cereales, actuó bajo el imperio de alarmas mal fundadas y de visibles
preocupaciones políticas, se creía ver a Francia inundada de trigos extranjeros,
su agricultura arruinada por la concurrencia irresistible de la importación
extranjera ....sin embargo se constata que: 1. la agricultura en lugar de perder
terreno en Francia lo ha ganado y 2. que aumentó la producción de litros de
leche. Francia debe mejorar las condiciones de la producción agrícola por
medidas interiores que no afecten sus relaciones económicas con el exterior,
y favorezcan una clase de productores en detrimento de las otras16.
La “guerra de tarifas” era criticada por Lamas, quien aludía a las graves
consecuencias que ésta tenía sobre el mercado de cereales. Esta política “la
arruinará inevitablemente [a Francia] por que su organización económica
esta basada, en gran parte, en la transformación industrial de materias primas
que exporta del extranjero”. La pregunta surge sola, ¿el perjuicio era para
Francia o para la Argentina?
Lamas dio un paso más al referirse al sistema proteccionista francés que
impedía la importación de cereales del extranjero, y en un desafío manifiesto
proclamaba que si los otros estados europeos obraran de la misma manera,
cerrando sus puertos a los cereales de la República Argentina, los capitales,
los brazos, la actividad empleada en sembrar y recoger trigo, maíz en las
praderas argentinas en vista a la exportación, la llevaría forzadamente a
crear o desarrollar las industrias manufactureras cuyos productos
reemplazarían a los de Francia. Y para crear estas industrias manufactureras
los interesados podrían dirigirse a los poderes públicos diciéndoles: “en el
extranjero no quieren nuestros cereales, nos ponen derechos cada vez más
elevados, nos vemos obligados a hacer otras cosas, tejer las lanas nosotros,
en lugar de hacerlo en Francia, para esto hay que doblar, aumentar los
derechos sobre los tejidos extranjeros, proteger nuestra naciente industria
nacional”. Los poderes públicos harán caso de estas pretensiones, será la
guerra de tarifas, de parte de la República Argentina sería una represalia
forzada, justificada, necesaria17.
16 LOUIS GUILAINE, “La politique économique de la France et les intérêts français dans
l’Amérique du Sud”, RS, 3º vol., 3º año, nº 99, 15-8-1886, pp. 49-51.
17 P. S. LAMAS, “Mauvais régime économique. Le relèvement des droits sur les cereales”,
RS, 5º vol., 5º año, nº 113, París, 15-3-1887, pp. 385-386.

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
151
Cuesta creer que viviendo en París al articulista, si bien es cierto que su
objetivo era la defensa de los intereses argentinos, le costase tener en cuenta
el proceso gradual que significó la industrialización europea del último tercio
del siglo XIX y lo que ella comportaba.
Sin embargo, Lamas no dejaba de recomendar que los países
latinoamericanos tenían que “tomar conciencia de la potencia, los recursos
de nuestras regiones vírgenes, ricas, exuberantes, que pueden disponer de
todos los elementos propios para la vida y felicidad de las poblaciones”, al
mismo tiempo que debían estudiar la posición económica de las naciones
europeas “frente a los problemas que resultan de la más grave densidad de
población con relación al agotamiento relativo de la tierra”18.
Está latente acá, en el Comisario General, el problema de la inmigración,
que él esgrimió como bandera de propaganda argentina.
La prédica de la revista se concentró en que las naciones latinoamericanas
tenían que independizarse económicamente. La Argentina a pesar de sus
exportaciones mantenía un saldo deudor con los países europeos por la
importación de herramientas industriales y productos manufacturados. El
objetivo era que las naciones del continente sudamericano debían bastarse a
sí mismas19.
Estados Unidos aprovechó la ocasión para convocar a un congreso a los
países latinos de América para intensificar su comercio y alejar al continente
de la influencia europea. Lamas lo denunció en una carta dirigida a varios
diputados franceses a quienes ofreció leer su revista, así como un folleto de
su autoría en el que enunciaba los peligros de la guerra aduanera entre
Francia y la República Argentina. De esta manera Francia hacía “el juego a
sus competidores ingleses y alemanes [...] a quienes abandona su parte [en el
comercio con América latina]”20.
Lamas invocaba la amistad franco-argentina basada en la reciprocidad de
relaciones internacionales con el objeto de evitar los fuertes impuestos aduaneros.
Si bien es cierto que la política francesa respondía a los reclamos de los
agricultores, sin embargo producía un perjuicio enorme a industrias francesas
cuyos productos caían bajo el golpe de nuevas tasas. En opinión de Lamas los
intereses extranjeros se veían molestados por atender reclamos sectoriales.
18 P. S. LAMAS, “La politique economique internationale des pays latins du Nouveau
Monde. L’Europe vis-a-vis de l’Amérique”, RS., 6º vol., 6º año, nº 122, París, 1-8-1887, p. 25.
19 L. GUILAINE, “Necesité et effets du proteccionisme chez les nations sud-américaines”,
RS, 6º vol., 6º año, nº 139, París, 11-3-1888, p. 395.
20 P. S. LAMAS, “Les droits sur le maïs où la guerre douanière declarée par la France a la
République Argentine”, RS., 6º vol., 6º año, nº 147, París, 6-5-1888, p. 521.

152
HEBE CARMEN PELOSI
III
El ministro argentino en el país galo informó, desde el comienzo, sobre
las discusiones en el Parlamento francés acerca de la posibilidad de recargar
fuertemente la importación de carnes conservadas. Los sectores librecambistas
buscaron agruparse para oponerse a las futuras medidas, el “Comité de
Défense de l’exportation française” lanzó una protesta “contra todo aumento
de la tarifa actual de las aduanas”, solicitó el retorno al régimen de tratados
de comercio que había dado prosperidad a Francia. El presidente Eduardo
Lockroy afirmó: “nos llevan a una situación comercial en la que nos
encontrábamos bajo la Restauración y la Monarquía de Julio [...] queremos
evitar un Sedán, un Sadowa económico”21.
En previsión de futuros problemas, el representante argentino solicitó una
entrevista con el ministro de Relaciones Exteriores francés, Alexandre Ribot,
y fue acompañado por el representante uruguayo, ya que compartían problemas
similares. Ribot les aseguró que haría todo lo que estaba a su alcance para que
fueran tomados en cuenta los reclamos por las comisiones aduaneras pero al
mismo tiempo dejó en claro que no abrigaba muchas esperanzas ya que era
bastante poderosa la reacción proteccionista en las cámaras22.
En 1885 los cereales y las carnes recibieron fuertes medidas
proteccionistas en las Cámaras francesas, el quintal de trigo pasó de pagar
0,60 francos a 3 fr. y el quintal de ganado en pie de 15 a 25 fr. nuevamente
aumentado en 1887 a 5 y a 30 fr. respectivamente23, medidas que provocaron
la reacción de los países exportadores de cereales y de carnes.
Una enmienda propuesta en la Cámara de Diputados establecía que las
carnes congeladas que se introdujeran en Francia debían presentarse en
cuartos, lo que tornaba inaceptable la venta al detalle en los mercados de
21 ARCHIVO DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES (AMRE), Francia, caja 437, 41, nº
108, París, 19-12, Bosch a Eduardo Costa, París, 17-12, Paz a Bosch, las dos de 1890.
22 AMRE, ibidem, nº 20, París 18-2. y 24 París 20-2, los dos de 1891, José C. Paz a
Zeballos, el ministro envía los aumentos proyectados en las tarifas aduaneras, conocidos por
vía oficiosa, así como las consideraciones que han merecido en el seno de las comisiones.
23 La tarifa sobre el trigo en Francia respondía a la primera tarifa general de aduanas, la
que estableció al precio de 0,60 el quintal, en 1885 pasó a pagar un derecho de 3 fr, en 1887
se elevó a 5 fr., en 1891 se redujo nuevamente a 3 fr. y en 1894 pagó 7 fr., “Les discussions
de la Société de économie politique de Paris”, séance du 5-7-1900, en L’Economiste français,
París, 21-7-1900, pp. 89-90.

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
153
Francia. La razón era que la res entera tornaba casi imposible la inspección
higiénica. Una nueva entrevista con el ministro de Relaciones Exteriores no
obtuvo ninguna solución puesto que el problema se planteaba en las Cámaras
francesas. Paz consideraba que el golpe que se preparaba respondía a presiones
de industriales sobre los diputados porque “consideraban a las carnes
argentinas como un concurrente pernicioso a sus intereses”24.
Las Cámaras francesas sancionaron nuevos recargos aduaneros. El
perjuicio que entrañaba para nuestras mercaderías originó instrucciones de
Zeballos a Paz para que obtuviera alguna salida ventajosa para las
exportaciones de carneros congelados ya que el gobierno argentino había
concedido a los reclamos franceses, por medio de la tarifa de avalúos de
entre un 10,15 y 20% de rebaja respecto del arancel anterior sobre las
importaciones de casimires, paños y similares25. Sin embargo, nada se obtuvo
del gobierno francés en este tema26.
Edmond Delville fustigó la posición francesa al sostener que “Europa se
está defendiendo con tarifas al parecer absurdas, intransigentes. Francia no
puede mostrarse librecambista cuando varias naciones se encaprichan en
rechazar el principio”. El articulista advertía sobre los inconvenientes que
podía traer a la industria francesa este “desmedido proteccionismo”27.
24 AMRE, ibidem, nº 48, París, 5-6-1891, Paz a Costa, en la entrevista que sostuvo con
el ministro de Relaciones Exteriores le expuso “la situación del frigorífico Sansinena que
enviaba carne a Francia desde hacía tres años en cantidades menores a las que importaba a
Inglaterra. Estas últimas alcanzaban a 65.000 carneros congelados, mientras que a Francia
llegaban 20.000 de raza Rombouillet, la congelación perjudicaba su apariencia, razón por la
cual se vendía a más bajo precio y era consumida por la clase media y media baja, por
consiguiente no entablaba competencia con la carne fresca de los mataderos. Si la ley
estableciese que las reses deben entrar cortadas eso elevaría el precio hasta hacerlo prohibitorio,
en tal situación el frigorífico prefiriría retirarse. Esta empresa había obtenido en la Exposición
Universal de 1889 el gran premio de su sección y dos medallas de plata”.
25 MMRE, 1891-1892, Buenos Aires, 1892, en el Archivo del Ministerio de Relaciones
Exteriores, Francia, 1891, caja 466, en el legajo 11 se consigna “Gestiones para menos
impuestos a productos argentinos”, la documentación del legajo no existe.
26 Algo semejante sucedía con la exportación a Bélgica, según informaba Carlos Calvo y
Capdevila “la importación de reses en pie y carnes frescas se introducían en franquicia pero
en esa época se impusieron a ambos productos derechos que hoy producen resultados
desastrosos”, Bruselas, 30-9-1890, cfr. Memoria, 1891, p. 63.
27 “La Aduana Francesa y la República Argentina”, París, 2-11-1891, no figura el
nombre del periódico, AMRE, caja 599, 8.

154
HEBE CARMEN PELOSI
La República Argentina había firmado un convenio comercial con Francia
en 1853, por el cual otorgaba al país galo el tratamiento de nación más
favorecida, pero Francia no estableció la reciprocidad del privilegio que le
otorgaba la Argentina28. Esto traía como consecuencia que nuestro país sufriera
tasas de impuestos máximos a la entrada de mercaderías y reclamaba una
solución de parte de la Cancillería.
Estanislao Zeballos fue quien dio órdenes precisas a nuestro ministro en
Francia, Carlos Calvo, para poner remedio a esta situación. Éste fue el
origen de la Convención de comercio adicional al tratado de 1853 firmado
por el ministro de Relaciones Exteriores argentino Zeballos y el ministro
francés acreditado ante el gobierno argentino Carlos Rouvier, por el que
Francia concedía a la Argentina el tratamiento de nación más favorecida29.
Esto implicaba para los productos argentinos ser gravados con la tarifa mínima
en lugar de la máxima30.
El afianzamiento de las barreras aduaneras reconoció un jalón
fundamental en la ley del 17 de enero de 1892 conocida con el nombre de
“tarifas Méline”, quien se puso a la cabeza del movimiento en la Cámara y
había ejercido el cargo de presidente de la comisión de Aduanas. Méline era
diputado por el Departamento de Vosgos, presidente de la comisión
parlamentaria encargada de preparar la ley aduanera, fue el organizador de
la Asociación de la Industria y la Agricultura francesas fundada en 1890,
grupo de presión que reunía intereses sectoriales que se creían amenazados
por la competencia extranjera. La ley fue discutida de abril a julio de 1891
en la Cámara de Diputados y de noviembre del mismo año a enero de 1892
en el Senado francés, finalmente fue aprobada por 385 votos contra 111; la
III República Francesa se consagraba como proteccionista.
28 Tratado entre el director provisorio de la Confederación Argentina y el Emperador de
los franceses, San José de Flores, 10-VII-1853.
29 “Argentina había firmado acuerdos comerciales con la cláusula de nación más favorecida
con Suecia, Noruega y Paraguay en 1885, Italia en 1894, Suiza en 1892, Persia en 1902,
Bélgica en 1903, Rusia en 1913”, ROBERTO T. ALEMANN, Breve historia de la política económica
argentina, 1500-1899
, Buenos Aires, 1992, p. 167.
30 Ley 2895, Convención adicional al tratado del 10-VII-1853, “queda entendido que
mediante la aplicación de esta disposición y la del art. 8º del Tratado de 1853, los nacionales,
así como los productos y los buques de cada uno de los dos países tendrán derecho en el otro,
sin restricción alguna, al tratamiento de la nación más favorecida, especialmente en materia
de tarifas”, MMRE, 1891-1892, Buenos Aires, 1892, pp. 585-596.

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
155
Los industriales textiles, de la metalurgia y los agricultores llevaron a
cabo una activa campaña. Ellos retomaban las ideas de un profesor de economía
política P. Cauwès, discípulo de F. List, cuyo curso de economía política
exaltaba la noción de economía nacional. La ley del 11-1-1892 sometió a los
productos extranjeros a dos tarifas: una general máxima, en caso de ausencia
de una convención particular, otra mínima aplicada a los países con los cuales
existía una convención; en los dos casos los derechos eran mucho más altos
que los precedentes. Jules Ferry coincidió con estos planteos.
Las protestas de los países europeos se sucedieron. En Suiza, como
consecuencia, el gobierno de los cantones aumentó los derechos sobre
importaciones francesas, a las que aplicó derechos de máxima, como había
ocurrido antes con España31. Con Italia la guerra aduanera duró cinco años, y
a España se le concedieron compensaciones vitivinícolas.
El espíritu proteccionista se reflejó, una vez más, en la ley de “cadenas
o candado” aprobada por las Cámaras francesas en julio de 1897. Entraban
en ella los vinos, las carnes y los cereales y confería al Poder Ejecutivo
autorización de percibir el aumento de derechos de aduana con la reserva de
devolver el importe de esos derechos a los que los habían pagado, en caso de
que el Parlamento no sancionase por ley el aumento decretado32. La ley se
aplicó en 1898, 1899, 1901, 1907.
31 AMRE, Francia, 1893, caja 521, 21-2, Memoria de la Legación de 1892, París, 14-3-1893,
José C. Paz a Tomás S. de Anchorena.
32 “art. 1. Todo proyecto de ley presentado por el Gobierno y tendiente a una elevación
de derechos de aduana sobre los cereales o sus derivados, los vinos, los animales en pie o
carnes frescas de consumo, será seguido de un decreto, que contendrá una disposición especial
ordenando su ejecución inmediata. El gobierno tomará las medidas necesarias a fin de que ese
decreto, al día siguiente de la presentación del proyecto de ley, sea publicado en el Journal
Officiel
y anunciado por carteles antes de la apertura de las oficinas de la Aduana.
Inmediatamente después de la publicación y de la fijación de carteles arriba prescriptos los
nuevos derechos serán aplicables a título provisorio. art. 2. Las mercaderías enumeradas en el
art. 1 conservarán sin embargo el beneficio de la antigua tarifa, cuando se justifique que, en
una fecha anterior al depósito del proyecto de ley, ellas fueron embarcadas directamente para
un puerto francés o puestas en camino directamente de Europa con destino a Francia. art. 3.
El suplemento de impuestos provisoriamente percibido y consignado en la aduana, no
pertenecerá definitivamente al Tesoro Público sino después del voto de la ley. Si el proyecto
del Gobierno fuera retirado o rechazado por las Cámaras, o sólo parcialmente adoptado, la
diferencia entre el derecho percibido o el que estuviera legalmente mantenido o establecido
deberá ser reembolsado a los declarantes”, AMRE, caja 623, 13, nº 27, París, 13-7-1897,
Miguel Cané a Amancio Alcorta, adjunta el decreto traducido.

156
HEBE CARMEN PELOSI
Esta devolución era “ilusoria e inmoral” a tal punto que el Parlamento
italiano, patria del catenaccio, la omitió en el texto de la ley. Miguel Cané
veía la ley como una “amenaza” para nuestro comercio. Las carnes y los
cereales involucraban a nuestros productos, mientras que los vinos aludían a
España e Italia. Nuestro representante opinaba, con acertado criterio, que tan
pronto como es conocido el decreto del Poder Ejecutivo aumentando los
derechos sobre uno o todos de los artículos indicados, la mayor acción en el
precio de venta de dichos artículos se establece en el acto y es el consumidor
anónimo el que paga la diferencia. En el caso posible, pero no probable de
una anulación del decreto, por voto de las cámaras, la devolución se hará a
los que han pagado los derechos, pero como éstos los han cobrado ya una
vez del bolsillo del consumidor, resulta que esta tan decantada ley no es sino
una protección del intermediario, de la que no aprovecha el productor y de la
que sufre el que consume.
Cané recibió una invitación para celebrar una conferencia con Delavaud,
jefe de la sección América del Sur, creada por el ministro de Relaciones
Exteriores Gabriel Hanotaux33. Existía de parte del Ministerio el deseo de
acercar posiciones porque algunos diarios franceses habían publicado una noticia
procedente de Buenos Aires en la que se afirmaba que el gobierno argentino
iba a tomar represalias contra el “Act Dingley” decretado por Estados Unidos.
Aunque el proteccionismo era la política instrumentada por el gobierno
francés, el funcionario le hizo notar a Cané “que nuestro país era de los
que menos podían quejarse de eso, puesto que dos de nuestros principales
productos, lanas y cueros eran admitidos con franquicia”. El vocero del
gobierno francés ofreció al nuestro técnicos para nuestras industrias, obras
de arte, ingeniería que nos fuera necesaria, es decir importar técnicos y
aumentar sus ventas. Al mismo tiempo propuso que el gobierno argentino
tomase medidas que reflejasen su deseo de mejorar las relaciones
comerciales con Francia. Por ejemplo, ofrecía reducir los impuestos de
aduana que pesaban sobre los artículos franceses en la Argentina, aún más
revisar la tarifa de avalúo que estimaba algunos artículos, como el charol,
porcelanas tiernas, etc., como “exorbitantes”, en su opinión. Recomponer
las relaciones, o mejor dicho “ponerlas en un pie de cordialidad” según el
lenguaje de la época, era para el Ministerio de Relaciones Exteriores francés
conseguir más ventajas y rebajas aduaneras para los productos franceses
sin ceder un ápice en lo que hacía a los argentinos.
33 Recordemos que Hanotaux fue el fundador del Comité France-Amérique y defendía la
causa de las naciones latinoamericanas, cfr. H. PELOSI, Argentinos en Francia, franceses en
Argentina, una biografía colectiva, cap. III, Buenos Aires, 1999.

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
157
Nuestro representante era partidario decidido “de la denuncia de los
tratados existentes para quedar en libertad de celebrar convenciones parciales
en las que los intereses comunes fueran respetados”; resultaba imposible
hablar de “simpatía” en las relaciones internacionales cuando el tratamiento
que se dispensaba a nuestros productos era francamente discriminatorio.
Su opinión era que la cuestión no se arreglaría por gestiones diplomáticas,
el gobierno francés estaba fuertemente enrolado en una política proteccionista
que mostraba cierta prosperidad aparente y contentaba a la mayoría de los
electores, es decir veinte millones de campesinos. En su opinión la solución era
“a los malos tratamientos, responderemos con malos tratamientos [...] la cláusula
de nación más favorecida se ha convertido en un dogal para nuestra producción”34.
El ministro de Relaciones Exteriores francés Gabriel Hanotaux se
declaraba libre cambista y reconocía que era inútil alimentar esperanzas
sobre un cambio de política económica de parte de las Cámaras francesas.
Francia se mantuvo proteccionista hasta 1914. Cané insistía reiteradamente
en que era necesario implementar una política comercial que se integrara en
un marco global35.
IV
Sobre las carnes argentinas pesaba un impuesto excesivo que
imposibilitaba en gran medida su introducción, pero además las mismas eran
objeto de medidas vejatorias e injustificadas. En un artículo de La Prensa se
especificaba, aún más se hablaba, de una “campaña emprendida en Francia,
por los consejos generales de algunos departamentos, contra la introducción
de ganado argentino en aquel país, cada vez con mayor empeño”. Se
pretextaban razones de salubridad, se declaraba que el ganado argentino
padecía epizootias, “la supuesta enfermedad no es más que un pretexto para
evitar la competencia”. El diario solicitaba a la Cancillería que hiciese una
reclamación firme y eficaz contra la propaganda iniciada por los consejos
departamentales de Francia, desconociéndoles el derecho de predicar el
34 AMRE, caja 623, 13, nº 46, París, 21-9 y nº 27, 13-7-1897, Miguel Cané a Amancio
Alcorta, Méline estuvo al frente del Ministerio desde el 29 de abril de 1896 hasta noviembre
de 1898, retuvo en sus manos el Ministerio de Agricultura.
35 AMRE, caja 623, 23, nº 61, Buenos Aires, 22-10-1897, Alcorta a Cané le comunica
que informó al Ministro de Hacienda: “esto confirma mis anteriores notas de que hay que
estudiar lo que hay que hacer en materia comercial con Francia, España, Brasil, Estados
Unidos o Chile”.

158
HEBE CARMEN PELOSI
desprestigio de nuestros ganados, atribuyéndoles enfermedades temibles,
suficientes para deprimir su precio y aún cerrarles los mercados exteriores36.
En alguna oportunidad, sin embargo, la acusación fue veraz. Así lo
informaba el cónsul en Marsella Francisco Molina Salas avisando que habían
llegado dos cargamentos de carneros atacados de sarna. El veterinario francés
ocupado del asunto quiso enviarlos de regreso al país de origen, pero la
mediación encarada por el cónsul permitió que fueran puestos en cuarentena
para evitar pérdidas a los productores argentinos. La cuarentena que se les
impuso facilitó que una vez curados pudiesen ser vendidos, pero como el
levantamiento de la medida por parte del Ministerio de Agricultura francés
no llegaba, los propietarios decidieron venderlos en el mercado local a precios
irrisorios, impuestos por los matarifes.
El cónsul insistió en la necesidad de atender a las normas vigentes en
los mercados franceses. Las disposiciones argentinas respecto de la venta de
ganado en pie no estaban actualizadas, respondían a un período en el que el
país no estaba en condiciones de realizar este comercio en gran escala.
Francia recibía carneros de Argel que no pagaban derechos y cuyo flete era
mínimo. Este tipo de flagelo de la ganadería existía también en África y
había reglas de comercio internacional, continuamente actualizadas, se
imponía que el Ministerio de Agricultura y Ganadería argentino conociese y
difundiese entre los productores esas reglas. El funcionario argentino insistía
en que era necesario tomar “precauciones” para evitar inconvenientes que
generaban pérdidas37.
Sin embargo Gabriel Martínez Campos, a cargo de la Legación argentina
en París, no dejó de notar que a los carneros argentinos se le imponían
medidas sanitarias rigurosas, ya que no siempre estaban enfermos de sarna,
existía una “mala voluntad manifiesta del gobierno francés”. Ello comportaba
un riesgo para la carne de exportación38.
Las medidas del gobierno francés se volvieron más estrictas, con o sin
razón, el procedimiento para impedir la llegada de animales en pie y evitar
la competencia, se tornó evidente. Martínez Campos realizó un pedido a las
36 AMRE, ibidem, 18, Buenos Aires, 21-8-1897, Alcorta a Cané, La Prensa, 21-8-1897,
Alcorta lo autoriza para publicar la rectificación del caso.
37 AMRE, Francia, 1895, caja 574, 9, Marsella 1-7-1985, Molina Salas a Amancio
Alcorta.
38 AMRE, ibidem, s/nº, París, 12-9-1895, Gabriel Martínez Campos a Alcorta, éste contesta
que “no se embarcan carneros con sarna, ejerza prolija vigilancia”, Buenos Aires, 13-9-1895,
Alcorta a Martínez Campos.

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
159
autoridades francesas a propósito de las medidas tomadas en el puerto de
Dunkerque con un cargamento de carneros no contaminados39.
El periódico The Times of Argentine se refirió a la cuasiguerra comercial
entre Francia y la Argentina, develando aspectos confrontados por ambas naciones.
El gobierno francés había comunicado a las Cámaras el problema y anunció que
si la sarna continúa en los cargamentos de animales procedentes de la
Argentina, su importación será prohibida... no habrá consideración alguna
que tener con la Argentina desde que imponía derechos extraordinarios a los
vinos franceses y que todas las gestiones para obtener una reducción habían
sido inútiles... se quieren poner trabas a aquella, hasta tanto los argentinos
quieran beber vino francés.
El articulista es aún más explícito y recuerda que muchos rebaños
franceses padecen de sarna, así como los importados de Argelia, y con
humor inglés agrega: “Francia importa, por este medio y en una sola semana,
bastante sarna para infestar todas las majadas de Francia, pero el quid es el
vino francés”. Otra de las acusaciones, de las que se hacía eco el diario, es
que el cónsul argentino en Dunkerque es consignatario de hacienda y la
que llega dirigida a su nombre era aprobada mientras que las otras recibían
sanciones40.
El cónsul en Dunkerque Alberto Miné se defendió de estas acusaciones
y afirmó que no llegó al puerto ningún cargamento consignado a su nombre.
Por su parte el ministro argentino informó a la Cancillería argentina que no
existían en la aduana de dicho puerto registros de cargamentos consignados
a nombre del cónsul, al mismo tiempo que aclaraba que “era uno de los
funcionarios consulares más celoso, más activo e inteligente”41.
39 “Del vapor inglés Port Jackson el 3 de agosto desembarcaron 1.400 carneros en buen
estado, 138 estaban sarnosos o sospechosos de sarna, el dueño protestó y se procedió a un
examen minucioso y el inspector francés dictaminó que estaban todos con sarna. El dueño los
hizo examinar por uno de los principales negociantes en carneros de la región, miembro del jury
de concursos y declaró que ninguno estaba sarnoso. Los importadores decidieron impugnar el
informe del Inspector con un contra examen pericial”, AMRE, caja 574, 9, s/nº, París, 8-9-1895,
Martínez Campos a Hanotaux.
40 “Esclarecimiento que se impone”, La Prensa, 8-2-1895, AMRE, caja 574, Dunkerque,
25-5-1896, A. Miné a Miguel Cané.
41 AMRE, ibidem, nº 24, París, 28-III-1895, Cané a Amancio Alcorta, quien recuerda
que cuando cumplía funciones en España “pasé una nota a los cónsules que recibían
consignaciones, embarcaban mercaderías, etc. para que eligiesen entre el cargo y eso, pido
autorización para imponer la misma a los cónsules en Francia”.

160
HEBE CARMEN PELOSI
Cané no dejó pasar la oportunidad y decidió aclarar la cuestión con el
ministro de Relaciones Exteriores francés. Le recordó que había dejado pasar
el discurso del ministro de Agricultura en la Cámara de Senadores porque lo
consideró un arma política; sin embargo era necesario aclarar las inexactitudes
que el mismo proclamaba. Por una parte, el ministro había afirmado que los
vinos franceses sufrían derechos diferenciales. Cané se veía en la obligación
de declarar que para estos vinos regía la misma tarifa sujeta a escala alcohólica
que se imponía para todos los de procedencia extranjera. No se aplicó a los
vinos franceses ningún recargo distinto. Por otra parte, desmintió que el
gobierno argentino no tomase medidas para impedir el embarque de ganado
ovino con sarna. Para demostrarlo estaban las notas cursadas con su gobierno
sobre el tema.
La reclamación la realizaba en ese momento porque había esperado el
cambio de gabinete, aunque dejaba sentado que las relaciones internacionales
no podían estar sujetas a maniobras de política parlamentaria. Y agregó: el
comercio con Francia es de 250 millones de francos por año, semejante al
que Francia sostiene con toda la América del Sur, los cereales no pueden
llegar por un precio prohibitivo, sobre las carnes gravitaba el máximum
aduanero, si a ello se agregaban inquisiciones sanitarias injustificadas, esto
traería como consecuencia represalias de mi gobierno, empeñado en mantener
buenas relaciones.
El ministro Hanotaux respondió con la misma cortesía de siempre,
reconoció que era un diputado de una región francesa el que más insistía y
consideró que la cuestión podía darse por aclarada42.
En abril Méline fue nombrado primer ministro, se reservó el Ministerio
de Agricultura y acogió rápidamente pedidos de los ganaderos, quienes le
solicitaban que tomara medidas tendientes a restringir la importación de
ganado extranjero a Francia. En la Sociedad de Agricultura uno de los
miembros informó que Méline les había hecho llegar la noticia que, en
virtud de un decreto vigente, todos los animales de raza bovina que entraban
a Francia eran sujetos a la prueba de la tuberculina, pero que esa medida no
había dado resultado con los novillos del Río de la Plata porque eran tan
bravos que era imposible tubercunilizarlos.
En cuanto a los carneros que llegaban de esa región de Sudamérica
realizaban el viaje en cubierta, en pisos diferentes y por cada 100 carneros
había un peón encargado de alimentarlos y vigilarlos. Los sarnosos servían
42 AMRE, ibidem, 17, nº 17, París, 21-5-1896, Cané a Alcorta, “Informe sobre la
reunión de Cané con el ministro de Relaciones Exteriores francés Gabriel Hanotaux”.

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
161
para alimentar la tripulación o si eran muchos se los arrojaba al mar antes de
arribar a puerto. El veterinario sólo disponía de 24 horas para la inspección
del cargamento.
Estas explicaciones venían al caso porque había llegado a Calais el
vapor Schonburg con 114 carneros procedentes del Río de la Plata que
fueron confiscados y matados por orden del veterinario inspector, después
de comprobar que varios de ellos, según decía el inspector, tenían sarna. Los
enfermos fueron confiscados y los sanos fueron entregados a sus
consignatarios.
La reiteración de estos problemas indujo a Méline a decidir nuevas
medidas con respecto al ganado en pie. Éstas eran que se sometiese al
ganado importado a una cuarentena de ocho días por lo menos, que se
estampase una marca en las carnes congeladas, como existían muchas aduanas
habilitadas para la introducción de ganado y como en algunas la inspección
no ofrecía garantías, varias de éstas debían ser suprimidas43.
La razón era siempre la misma, una política proteccionista que impedía
la entrada de nuestras carnes en Francia y que además nos perjudicaba pues
en varias oportunidades los animales fueron sacrificados, con razón o sin
ella, con pérdidas para los productores. Si bien es cierto, los representantes
argentinos reclamaban cuando era necesario, el gobierno argentino no se
hizo presente con una política firme y coherente.
Nuevas medidas dispuso el gobierno francés al comienzo del siglo XX
sobre la importación de ganado argentino. Quizá como represalia a una
medida dictada por el gobierno de nuestro país por la cual la dirección de
Agricultura y Ganadería impuso una “observación sanitaria de 15 días” a los
animales procedentes de Francia, motivada por la comprobación oficial del
recrudecimiento de la fiebre aftosa que, según el Ministerio de Agricultura
francés, estaba instalada en 66 de los 86 departamentos que componían el
territorio44. En junio de 1900 el Ministerio de Agricultura francés prohibía la
importación en el territorio galo de ganado argentino, aduciendo la aparición
de fiebre aftosa.
La contra réplica argentina no se hizo esperar, “los puertos argentinos
quedaron cerrados al ganado francés de especies ovina y porcina”, como
43 AMRE, caja 599, 25, nº 68, París, 3-11 y 26, nº 70, París 15-12-1896, Cané a Alcorta.
44 AMRE, caja 717, 2, París 11-1-1900, Calvo a Alcorta le comunica que producen mal
efecto las medidas sanitarias tomadas contra el ganado francés, la respuesta del ministro de
Agricultura Yofre a Calvo, nº 118, Buenos Aires, 23-1-1900.

162
HEBE CARMEN PELOSI
consecuencia de la llegada de los vapores Sampa e Italie con animales
atacados con el mal45.
El ministro argentino en Francia fue informado de la desaparición de
fiebre aftosa en la Argentina e inmediatamente solicitó al Ministerio de
Relaciones Exteriores francés la suspensión de la medida tomada con respecto
al ganado argentino. Aunque la respuesta a esta nota no llegó, Calvo supo de
manera oficiosa que las autoridades francesas estaban dispuestas a levantar
la suspensión a nuestro ganado, esperando que se declarara la reciprocidad46.
Sin embargo el gobierno argentino decretó el 10 de mayo de 1901 la
prohibición de “importación durante seis meses de animales de especies
ovina, porcina y bovina procedentes de países de Ultramar, con exclusión de
los países cuyos representantes puedan justificar la no-existencia de fiebre
aftosa”. Las autoridades francesas manifestaron su disgusto y consideraron
el régimen de “excesivo rigor”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores realizó una nueva apelación al
ministro argentino en Francia al dirigirle una nota el 17 de octubre de 1901
en la que reproducía una conferencia con el director general de Consulados y
de Asuntos Comerciales, quien manifestó que los exportadores franceses de
animales reproductores bovinos y ovinos habían realizado gestiones ante el
ministro de Agricultura, con el objeto de obtener que se levantara la
prohibición existente en la Argentina. Para hacer presión sobre Carlos Calvo
le afirmó que, según estadísticas del mes de agosto, en los grandes centros
donde se abastecían los compradores argentinos sólo se habían producido
casos aislados de fiebre aftosa. Ello daba pie a solicitarle que las autoridades
argentinas podían tomar medidas precautorias de higiene y permitir la entrada
de los dichos reproductores.
Carlos Calvo dejó traslucir que el momento hubiera sido adecuado para
firmar una convención ventajosa para ambas naciones y deploraba que ello
no se hubiese llevado a cabo. El gobierno argentino respondió a estas gestiones
prorrogando primero por tres meses las medidas prohibitorias de introducir
ganado de ultramar y luego, con fecha 14 de febrero de 1902, la prorrogó
por treinta días más.
45 AMRE, ibidem, 22, París, 1-6-1900, Calvo a Alcorta y 27, Buenos Aires, 1-8-1900,
Alcorta a Calvo.
46 AMRE, caja 887, 39, nº 47, “Memoria de la Legación argentina en Francia”, Calvo a
Alcorta, París 12-4-1905, los documentos que siguen pertenecen a la Memoria porque no
existen en los legajos correspondientes.

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
163
A la pregunta del porqué de la obstinación de las autoridades argentinas
en no permitir la entrada de ganado francés, cabe responder que,
simultáneamente, se llevaban a cabo negociaciones tendientes a la reapertura
de los puertos ingleses a nuestro ganado en pie y se estimaba en las esferas
oficiales francesas que una de las condiciones “sine qua non” para obtener el
arreglo con el Reino Unido era que los puertos argentinos permanecieran
indefinidamente cerrados a Francia. Esta consideración estaba en el origen
de la nota del 17 de octubre de 1901 antes citada.
Las autoridades francesas decidieron cambiar de estrategia y usar la
táctica de la reciprocidad, si los puertos argentinos no se abrían para el
ganado francés tampoco se abrirían los franceses para el argentino. Por ello
a los sucesivos pedidos de apertura de parte de Carlos Calvo no contestaron.
El ministro argentino en Francia alentó la iniciativa de los negociantes
en carnes que hacían circular una petición dirigida al Gobierno para recoger
firmas de los carniceros y demás gremios interesados en la importación de
nuestro ganado, cuya calidad estimaban superior y de mayor rendimiento
que la que se consumía. La petición alcanzó las 100.000 firmas.
Sin embargo, aún luego de estos esfuerzos, conseguida la apertura de
los puertos ingleses a nuestras carnes, el gobierno argentino dictó un nuevo
decreto el 23 de enero de 1903 ratificando la prohibición para la entrada de
ganado francés a la Argentina.
El gobierno galo, por su parte, se mostraba intransigente en abrir los
puertos al ganado argentino. No sólo era una razón de reciprocidad, sino que
el proteccionismo ganaba cada día mayor cantidad de adeptos en el Parlamento
y se consideraban celosos guardianes de los sacrificios consumados por los
campesinos para terminar con la fiebre aftosa.
A comienzos de 1904 el senador Calvet fue enviado a la Argentina para
indagar sobre los intercambios comerciales con Francia y la razón por la que
éstos habían disminuido.
V
El gobierno francés publicó una ley de policía sanitaria de fecha 4 de
enero de 1896 por la cual se creaba un cuerpo de “médicos sanitarios
marítimos” con el fin de asegurar el servicio sanitario a bordo de los buques
franceses. Esta disposición eximía a los barcos franceses de tomar inspectores
sanitarios argentinos, en caso de epidemias, en el puerto de procedencia del
buque. El embajador francés comunicó la promulgación de la ley a las

164
HEBE CARMEN PELOSI
autoridades argentinas, ensalzando las bondades de la misma y puntualizando
aspectos de la legislación argentina47.
En cuanto a lo primero, destacaba que “la organización actual del servicio
sanitario en Francia se encuentra en condiciones que pueden inspirar una
seguridad absoluta a los varios estados cuyos puertos son frecuentados por
nuestra marina de comercio”. En lo relativo a lo segundo, señalaba que
algunas disposiciones del reglamento sanitario argentino atentaban contra el
principio de que el buque constituía una asociación regida interiormente por
la ley del país cuya bandera llevaba.
La comunicación al gobierno argentino tenía una contrapartida: si las
autoridades argentinas estaban dispuestas a firmar un convenio con las
francesas por el cual los médicos sanitarios franceses fueran asimilados
como inspectores argentinos48.
La consulta en la capital argentina fue realizada a Ramos Mejía, director
del Departamento Nacional de Higiene, quien recordó que la institución de
los “médicos sanitarios marítimos” había sido creada en la Argentina por
decreto del 17-7-1893, es decir tres años antes que en Francia. En un primer
momento, recuerda Ramos Mejía, no contó con buena prensa pero la medida
había hecho camino y figuraba en la mayoría de los reglamentos de sanidad
de casi todas las naciones europeas.
El director del Departamento Nacional de Higiene consideraba que la
proposición francesa no era oportuna por que no prestaba ninguna ventaja;
en cuanto a la reciprocidad, la Argentina no contaba aún con líneas nacionales
47 Recordemos que en 1891 se produjo un conflicto diplomático entre los gobiernos
argentino y francés porque llegó al puerto de Buenos Aires el vapor francés Charente con
algunos tripulantes enfermos de fiebre amarilla y el Departamento Nacional de Higiene
ordenó al buque retirarse de aguas de jurisdicción argentina. El Ministerio de Relaciones
Exteriores francés presentó una queja alegando que por el artículo 3, párrafo 5º de la Convención
Sanitaria de Río de Janeiro las autoridades argentinas no podían rechazar ningún buque,
cualquiera fuera el estado sanitario. Las autoridades argentinas contestaron que el buque no
había sido rechazado, sino sometido a la cuarentena de rigor; el entredicho terminó luego de
varias reuniones mantenidas entre el canciller Zeballos y el ministro francés Carlos Rouvier,
MMRE, 1891-1892, Buenos Aires, 1892, pp. 159-164.
48 “Las condiciones que se les imponían era que debían ser franceses con título obtenido
en una facultad francesa y un certificado de aptitud que se les concedía después del examen
correspondiente. El servicio sanitario francés redactó un cuadro de estos médicos sanitarios
diplomados y todo buque francés con más de 100 pasajeros a bordo y cuya travesía exceda
las 48 hs contaría con uno de estos médicos”, Buenos Aires, 1-9-1897, Hipolite Marchand a
Alcorta, MMRE, 1898, Buenos Aires, 1898, p. 159.

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
165
de navegación que fueran a puertos europeos y no había por qué confiar a
médicos de otra nacionalidad el cuidado de los intereses sanitarios que
correspondían al propio país. El informe firmado por Ramos Mejía concluía
que “el Departamento que presido, considera como un verdadero peligro
hacer concesiones en materia tan delicada”49.
El ministro de Relaciones Exteriores, Amancio Alcorta, contestó
diplomáticamente que el gobierno argentino “considera que no ha llegado la
oportunidad de aceptar aquella proposición por más que dicha institución
encuadre dentro de sus ideas en materia de sanidad”50.
La acción del representante argentino en Francia se fue tornando cada
vez más pasiva, las elevadas tarifas de aduana que el gobierno francés mantuvo
hasta las vísperas de la Gran Guerra en razón del cerrado proteccionismo
vigente en el país, impedía la relación comercial y no se vislumbraba un
cambio de orientación. El ministro confesó que
como ésa es la única cuestión seria que podríamos debatir con el gobierno
francés, mi acción al frente de esta legación es desgraciadamente poco activa
y veo rara vez al Ministro de Relaciones Exteriores, a quien me limito a
decirle, cuando le encuentro, que no le visito con más frecuencia, porque no
tengo nada que comunicarle, desde que no podemos hablar del único asunto
de real importancia para ambos países51.
VI
A fines de 1902, Alemania, Gran Bretaña e Italia atacaron por la fuerza
a Venezuela con el objeto de lograr el cobro de una deuda, lo que motivó la
protesta del ministro de Relaciones Exteriores argentino Luis María Drago,
quien sostuvo que un cobro compulsivo afectaba las soberanías nacionales.
La Corte Permanente de Justicia de La Haya reconoció el reclamo francés en
el cobro de la deuda que Venezuela tenía pendiente, causa que originó una
aclaración del gobierno argentino.
El ministro argentino en Francia, Carlos Calvo, consultó a juristas del
Institute de France y a especialistas de Derecho Internacional para reforzar
49 MMRE, ibidem, s/f, Ramos Mejía a Alcorta, p. 161.
50 MMRE, ibidem, Buenos Aires, 11-12-1897, Alcorta a Marchand, le recuerda que el
país cuenta con ellos desde hace varios años.
51 AMRE, caja 623, 22, nº 41, París, 2-9-1897, Cané a Alcorta.

166
HEBE CARMEN PELOSI
el espíritu del documento argentino y se incluyeron en la publicación de
Drago52.
Carlos Calvo hizo alusión en la Memoria anual a la publicidad dada al
concurso abierto para la adjudicación del puerto de Rosario. En la Biblioteca
del Hotel de Ingenieros civiles de Francia quedaron expuestos “los
voluminosos ejemplares detallando las obras cuyo presidente en la primera
sesión recomendó su estudio”53, tema en el que no entramos por haberlo
desarrollado en otro estudio.
Uno de los temas importantes de las relaciones franco-argentinas fue el
Tratado de arbitraje firmado en 1907. La Convención de La Haya tomó a su
cargo el estudio de los problemas de arbitraje y en el artículo 40 de la citada
convención del 18 de octubre de 1907, estableció el arreglo pacífico de los
conflictos internacionales. La Argentina y Francia, siguiendo los principios
establecidos, firmaron un tratado de Arbitraje el 3 de julio de 1914. Dicho
tratado establecía que se someterían a arbitraje todas las diferencias, de cualquier
naturaleza que fuesen, que surgieran entre las partes. El Tribunal se compondría
de tres miembros: uno por cada parte, si fuera posible perteneciente a los
miembros del Tribunal de La Haya, que a su vez elegirán, de común acuerdo,
un tercero. La sentencia arbitral era definitiva y sin apelación54.
52 AMRE, caja 850, 19, nº 28, Memoria de la Legación argentina en Francia, París, 2-
4-1904, Carlos Calvo al ministro de Relaciones Exteriores. Carlos Calvo fue propuesto como
árbitro en los litigios de Venezuela, pero renunció por razones de salud.
53 AMRE, caja 782, 33, Memoria de la Legación argentina en Francia, París, 29-3-1902,
Eduardo García Mansilla a Alcorta., cfr. H. PELOSI, Argentinos en Francia, franceses en
Argentina... cit., y MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (h), La batalla por el puerto de Rosario, Buenos
Aires, 1999, el concurso para la construcción del puerto fue ganado por la firma francesa
Hersentet Fils y Scheneider y Cía.
54 “Art. 1. Las Altas Partes Contratantes se comprometen a someter al arbitraje todas las
diferencias, de cualquier naturaleza que sean, que pudieran surgir entre ellas y que no hubieran
podido ser resueltas por la vía diplomática, con excepción de aquellas que atañen a las
disposiciones constitucionales en vigor en uno o en otro Estado [...] las divergencias
concernientes a la nacionalidad de los individuos quedan exceptuadas de los casos sometidos
obligatoriamente al arbitraje, en virtud del presente tratado. Art. 2. En cada caso particular las
Altas Partes Contratantes firmarán un compromiso especial determinando el objeto del litigio,
la sede del tribunal, el idioma de que se hará uso, y aquellos cuyo uso será autorizado ante él,
el monto de la suma que cada parte tendrá que depositar de antemano para las costas, la forma
y los plazos a observar en lo que concierne a la constitución del tribunal y al canje de
memorias y demás condiciones por ellos convenidas. Art. 3. Salvo estipulación contraria el
tribunal se compondrá de tres miembros. Las dos partes nombrarán cada una un árbitro
elegido de preferencia de la lista de los miembros de la Corte permanente establecida por

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
167
En agosto de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial conocida como la
“Gran Guerra”. Las corrientes del sentimiento nacional y los intereses
materiales contribuyeron, al mismo tiempo que las crisis políticas, a
desencadenar el conflicto que se convirtió en mundial.
La Argentina se declaró, desde sus inicios, neutral. El vicepresidente
Victorino de la Plaza, en ejercicio de la presidencia por enfermedad de Roque
Sáenz Peña, procuró que ella no fuese infringida, lo que motivó la calificación
de “neutralidad formal” o “pasiva”55. Nuestro papel en la guerra se encuadró
en la estrategia de la guerra económica o comercial de las grandes potencias
llevada a cabo a expensas de la de sus rivales y el aseguramiento de la
provisión de materias primas y alimentos por parte de éstos, al mismo tiempo
que lograr la interrupción de los mismos a sus enemigos.
Inglaterra tomó la iniciativa de dividir las áreas de influencia marítima
que podía controlar gracias a su Home Fleet. Alemania realizó algo semejante
dicha Convención de La Haya, y convendrán sobre la elección del árbitro tercero. Si no
llegaran a un acuerdo sobre este último punto, las partes se dirigirán a una tercera potencia
para que ella haga esta designación, y poniéndose de acuerdo a este respecto, dirigirán una
petición a tal fin a Su Majestad la Reina de los Países Bajos o a sus sucesores. El árbitro-
tercero será elegido de preferencia, en la lista de los miembros de dicha Corte permanente. No
podrá ser un nacional de ninguna de las dos partes, ni ser domiciliado o residente en sus
territorios. La misma persona no podrá actuar como árbitro tercero en dos asuntos sucesivos.
Art. 4. La sentencia arbitral será dictada por mayoría de votos, sin que haya lugar a mencionar
el disentimiento eventual de un árbitro. La sentencia será firmada por el Presidente y por el
actuario. Art. 5. La sentencia arbitral decidirá la divergencia definitivamente y sin apelación.
Sin embargo el tribunal que haya pronunciado la sentencia podrá, antes de que ésta sea
ejecutoriada, entender en una demanda de revisión en los casos siguientes: 1. Si ha sido
juzgada sobre documentos falsos o erróneos, 2. Si la sentencia se halla, en todo o en parte,
viciada por error de hecho que resulte de actos o documentos de la causa. Art. 6. Toda
diferencia que pudiera surgir entre las partes, concerniente a la interpretación o a la ejecución
de la sentencia, será sometida al fallo del tribunal que la ha dictado. Art. 7. El presente
Tratado será redactado en los idiomas español y francés. Será ratificado y las ratificaciones
serán canejadas en Buenos Aires, tan pronto como sea posible. Tendrá una duración de cinco
años a partir del canje de las ratificaciones y será renovado de cinco en cinco años por tácita
reconducción. Sin embargo, cada una de las Altas Partes Contratantes se reserva el derecho de
denunciar el presente Tratado por una notificación oficial dirigida seis meses antes de la
época en que deberá estar en vigencia [...]”. Texto del tratado de arbitraje entre la Argentina y
Francia, 3 de julio de 1914, firmado: José Luis Murature, Henri Jullemier, MMRE, 1916-
1917, Buenos Aires, 1917, pp. 75-79.
55 ROBERTO ETCHEPAREBORDA, Hipólito Irigoyen y el conflicto bélico, Buenos Aires,
Mayo, 1960, nº 12, pp. 65-86.

168
HEBE CARMEN PELOSI
pero, mientras la primera contaba con puertos donde podía entrar y salir
libremente, la segunda no disponía de estos medios y sólo de “etapas” en
tierra firme56.
Los países neutrales no quedaron al margen de la guerra económica.
Uno de los primeros decretos de emergencia ingleses prohibió la exportación
de carbón, restringió el movimiento de la flota mercante y sometió los
movimientos de capital a un estricto control. Inglaterra buscó impedir que
Alemania usara barcos neutrales y declaró al Mar del Norte zona de guerra
el 2 de noviembre, y en marzo de 1915 decretó oficialmente el bloqueo de
Alemania.
La guerra puso en entredicho el modelo de la división internacional del
trabajo que había impulsado el bienestar argentino; los que exportaban
productos primarios, como la Argentina, fueron quienes se vieron afectados
en mayor medida. Los argentinos creyeron que todo seguiría igual que hasta
entonces. Sin embargo el impacto se hizo sentir ya que no era posible
responder a los pedidos de maquinaria, insumos y equipos para mantener la
producción.
Los aliados cortaron la provisión de productos a los neutrales, para
asegurar la provisión de sus propios ejércitos. Si el carbón fue el primer
problema que limitó el aprovisionamiento de la electricidad y la calefacción,
la guerra submarina llevada a cabo por los alemanes limitó los envíos de
carne y cereales a Europa.
En 1916 fue detenido en Cardiff por las autoridades británicas, solicitado
por las francesas, el vapor argentino Curumalán que transportaba madera,
propiedad de la empresa argentina Ernesto Tornquist y Cía, mientras cargaba
carbón. Las autoridades francesas sospechaban que dicha firma servía a los
intereses alemanes y quisieron someter al barco al Tribunal de Presas, lo que
no correspondía porque al encontrarse en aguas inglesas correspondía la
jurisdicción de los tribunales de las islas británicas. El ministro de Relaciones
56 Inglaterra implantó las listas negras en las que figuraban las compañías y personas,
alemanas o no, sospechosas de mantener relaciones comerciales con firmas o personas
alemanas o que tuvieran tratos comerciales con ellas, sin importar dónde residieran, no
escapaban a esto los países neutrales y el sistema de navicerting, permiso que debían llevar
los barcos de naciones neutrales para poder navegar. “El objetivo último de los aliados era
el de deshacerse de competidores incómodos en sectores clave de la economía de los países
neutrales, y especialmente en América latina”, cfr. RICARDO WEINMANN, Argentina en la
Primera Guerra Mundial. Neutralidad, transición política y continuismo económico, Buenos
Aires, 1994, p. 48.

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
169
Exteriores, José Luis Murature, reclamó ante los ministros de Francia e
Inglaterra, y el gobierno francés concedió permiso para que el barco viajara
a la Argentina57.
Hipólito Irigoyen58, al frente del gobierno desde 1916, buscó defender la
neutralidad por todos los medios posibles y aceptó el modelo básico de
dependencia de la Argentina con respecto a Gran Bretaña. La Época, diario
oficialista, proclamaba: “Europa necesita los productos argentinos, y los
mercados europeos son los más convenientes para el comercio argentino”59.
La mayoría de la clase conservadora argentina fue partidaria de las
potencias aliadas y ello respondía a que la influencia de la cultura francesa
era predominante. Las noticias eran provistas por las agencias Havas y Reuter;
los dos diarios mayoritarios La Nación y La Prensa militaban en el bando
alidófilo.
Irigoyen mantuvo durante el conflicto una política de equilibrio pendular
entre las grandes naciones, atándose a un moralismo y pragmatismo que
surgía de los principios krausistas que profesaba mientras que la opinión
pública argentina era, mayoritariamente, aliadófila.
El nuevo gobierno decretó la prohibición de exportar trigo y harina de
trigo a causa de la mala cosecha entre agosto y diciembre de 1914. La
siguiente fue muy buena y se exportaron grandes cantidades a Gran Bretaña,
Francia e Italia. A partir de 1916 aumentaron las exportaciones a Francia y
Estados Unidos y disminuyeron las dirigidas a Inglaterra e Italia.
En enero de 1917 Alemania declaró la guerra submarina sin restricciones,
bloqueando las zonas marítimas de Inglaterra y Francia, y poco después
comunicó a los países neutrales que no enviaran sus naves a las zonas
bloqueadas, ya que si lo hacían serían hundidas sin previo aviso. Estados
Unidos rompió sus relaciones diplomáticas con Alemania e inmediatamente lo
comunicó a los países neutrales, manifestándoles el deseo de que adoptasen
una actitud similar. Irigoyen reconoció la justicia de la resolución americana
pero mantuvo la neutralidad, a diferencia de Brasil que apoyó a Estados Unidos.
Los gobiernos estadounidenses, francés e inglés acordaron presionar a
la Argentina para que firmara un tratado de venta de cereales a los aliados, y
57 La correspondencia intercambiada entre el ministro Murature y los ministros en
Inglaterra y París, cfr. MMRE, 1916-1917, pp. 31-39.
58 Para la biografía de Irigoyen cfr. MANUEL GÁLVEZ, Vida de Hipólito Irigoyen, Buenos
Aires, 1959; FÉLIX LUNA, Hipólito Irigoyen, Buenos Aires, 1957; LUCIO MORENO QUINTANA,
La diplomacia del gobierno de Irigoyen, La Plata, 1928.
59 18-5-1918.

170
HEBE CARMEN PELOSI
controlar las ventas argentinas a países neutrales, para evitar que
desembocaran en Alemania.
La guerra reclamaba mayor cantidad de alimentos y se iniciaron las
tratativas para que el gobierno argentino concediera a Gran Bretaña y Francia
la compra de 2,5 millones de toneladas de trigo y otros cereales y éstos le
ofrecían los barcos y el carbón necesarios para efectuar el transporte. La
Argentina concedía un crédito a los aliados para concretar la operación. Las
discusiones para llevar a buen puerto el convenio se centraron en los precios
mínimos solicitados por el gobierno argentino, el tipo de cambio a emplearse
en la financiación y la demanda británica de que se vendieran cereales
únicamente a los aliados, pedido que recibió la negativa del gobierno
argentino, y sobre todo la exigencia argentina de recibir a cambio de los
cereales el combustible que necesitaba para consumo interno, que lo proveería
Estados Unidos.
Esta última cláusula no se cumplió y el tratado se firmó el 14 de enero
de 1918 entre la Argentina, Gran Bretaña y Francia, cuyos firmantes fueron
Honorio Pueyrredón, Reginald Thomas Tower y Henri Jullemier. El tratado
establecía que el trigo y los cereales en una cantidad aproximada de 2.500.000
toneladas serían exportados antes del 1º de noviembre de 1918. El gobierno
argentino abría un crédito a favor de los gobiernos francés e inglés hasta la
suma de cien millones de pesos argentinos cada uno, que serían utilizados
para la compra de cereales argentinos y podrían usarse para la adquisición
de otros productos del país60.
60 “Art. 1. Los gobiernos de Francia y Gran Bretaña comprarán en la República Argentina
el sobrante de trigo y otros cereales por una cantidad aproximada de 2.500.000 toneladas,
debiendo exportarlas antes del 1º de noviembre de 1918. Los gobiernos de Francia y Gran
Bretaña pagarán un precio mínimum de $12,50 los 100 kgs. de trigo, $7,00 los 100 kgs. de
avena y $15,00 los 100 kgs. de lino, todo de buena calidad. Art. 2. Los gobiernos de Francia
y Gran Bretaña no estarán obligados a comprar los cereales antes mencionados, cuando su
precio en plaza exceda de $15,00 los 100 kgs. de trigo, $7,00 los 100 kgs. de avena, y $15,00
los 100 kgs. de lino [...] Art. 4. El gobierno argentino podrá girar contra los gobiernos de
Francia y de la Gran Bretaña para operaciones directas de cambio, hasta el monto de las
sumas que de ellos hubieran dispuesto en los citados créditos cuando el tipo de cambio no
exceda de 50 peniques sobre Inglaterra y de 5,60 francos sobre Francia. El gobierno argentino
no utilizará las cuentas en libras esterlinas y francos abiertas en París y Londres, para hacer
remesas directas o indirectas a los Estados Unidos. El saldo resultante será abonado en oro
efectivo por los gobiernos de Francia y de Gran Bretaña, dentro del plazo de 24 meses de
suscrita esta Convención salvo prórroga de común acuerdo. Los gobiernos de Francia y de la
Gran Bretaña depositarán en las respectivas legaciones argentinas las obligaciones equivalentes
al monto de las sumas de que hubieran dispuesto dentro de los créditos acordados. Art. 5. Los
créditos concedidos serán utilizados para la compra de cereales argentinos y podrán también

RELACIONES COMERCIALES FRANCO-ARGENTINAS. 1880-1914
171
El crédito de 100 millones de pesos fue objeto de sucesivas
renegociaciones prorrogando la deuda contraída por el gobierno francés; el
gobierno argentino aceptó que la economía del país galo necesitaba tiempo,
después del conflicto, para rehacerse. La documentación da testimonio de
las sucesivas prórrogas realizadas por el gobierno francés al empréstito cada
año. En 1926 se renovó hasta 1927 y sumaba para ese entonces 18.463.995,84
pesos oro61.
El intercambio comercial franco-argentino condujo a la creación de la
Cámara de Comercio Argentina en Francia, instalada en marzo de 1910.
Uno de los objetivos era asesorar a las autoridades argentinas en lo relativo
al intercambio comercial y reunía la representación de la banca, el comercio
y la industria de París, signo del interés que despertaba la posibilidad de
hacer negocios con la Argentina. En dicha ocasión se formó una comisión
provisoria y en la Asamblea de constitución el ministro francés en la
Argentina, Thiébaut, obtuvo para ella una subvención de $3.000 oro62.
La Cámara, recién fundada, se manifestó como una eficiente y eficaz
institución al servicio del comercio franco-argentino.
usarse para la adquisición de otros productos del país. Art. 6. Este Convenio es ad referendum
para el Gobierno Argentino que gestionará del Congreso Nacional la autorización necesaria.
Art. 7. Obtenida la autorización legislativa a que se refiere el artículo anterior, los créditos
acordados en Buenos Aires por el Gobierno Argentino podrán ser utilizados inmediatamente
por los gobiernos de Francia y de la Gran Bretaña [...]”. Convención entre la República
Argentina, Francia y la Gran Bretaña para la compra del sobrante de la cosecha, firmada en
Buenos Aires el 14 de enero de 1918 por el ministro de Agricultura argentino Honorio
Pueyrredón, el enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Francia Henri Jullemier
y el enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Su Majestad Británica Sir Reginald
Thomas Tower, MMMRE, 1917-18, pp. 137-139.
61 AMRE, caja s/n, París, 4-1-1926, el ministro de Relaciones Exteriores a Marcelo T.
de Alvear, agradece en nombre del Aristides Briand la prórroga de la deuda hasta 1927.
62 AMRE, caja 1187, 2, nº 20, París, 13-4-1910, José Llobet a Victorino de la Plaza, en
el acto hicieron uso de la palabra el ministro de Colonias André Lebon, el ministro francés en
la Argentina Thiébaut, Otto Bemberg y Llobet. La comisión provisoria estuvo formada por
Bemberg, R.A. de Toledo, André Lebon, Louis Lion (miembro del Directorio de la Union
Parisienne), Gaston Brunet (abogado de la Corte de Apelaciones de París); en el legajo figura
el Estado y Reglamento de la Cámara de Comercio Argentina en Francia.

172
HEBE CARMEN PELOSI
ABSTRACT
This article deals with the subject from the standpoint of the commercial
diplomacy of the Argentine governments during this period. Custom duties
were one of the main problems faced by Argentine Presidents. By the end of
the XIX century, protectionism prevailed in Europe. France also adhered to
this kind of policy, though the implementation depended on the particular
economic situation of the country. The tariff war, the so called “ley de
cadenas o candado”, the Méline tariff are some of the difficulties our exports
of cattle, meat and crops had to overcome. The successive claims of Argentine
diplomats couldn´t break the protectionist barrier defended by 20 million of
French farmers. The article ends with the treaty of January 14, 1918, whereby,
after the end of the First World War, Argentina would supply crops to
France and grant it a loan to finance the purchase.

Resistencia cultural a un régimen autoritario:
el “sonoro” silencio de SUR
durante el primer peronismo
ROSALIE SITMAN
Los años del gobierno peronista (1946-1955) no fueron propicios para
la intelectualidad liberal desafecta al régimen. Surgido a partir de la gestión
del coronel Juan Domingo Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión
Social durante la guerra, y especialmente tras su ascenso a la presidencia en
la inmediata posguerra, como un conflicto social alentado y nutrido por el
Estado, en el clima de politización y confrontación ideológica reinantes, el
peronismo pronto derivó en un enfrentamiento político entre el oficialismo y
la oposición, el cual repercutió fuertemente en el ámbito de la cultura. Aún
más profunda que en el ámbito social, esta polarización cultural cristalizó en
dos configuraciones antagónicas y excluyentes, que se disputaban espacios
de culturización y competían por la hegemonía en el campo intelectual
argentino negándose mutuamente. Dicho de otra forma, el peronismo y el
antiperonismo parecían compartir una misma alternativa –peronización o no
peronización (autonomía) de los órganos, entidades e instituciones productores
y difusores de cultura–, que redundaría en discursos y prácticas culturales
opuestos, determinados en gran medida por la percepción maniquea del otro
y el rechazo mutuo1.
En las dos décadas anteriores al surgimiento del peronismo, el ascenso
de las clases medias y la consolidación de nuevos sectores populares habían
desplazado las estructuras, formas y valores culturales imperantes –hasta
1 LUIS ALBERTO ROMERO, Breve Historia Contemporánea de la Argentina, Buenos Aires,
1995, pp. 157-163. Sobre el peronismo ver, entre muchos otros: MOIRA MACKINNON, Los años
formativos del partido peronista
, Buenos Aires, 2002; JUAN CARLOS TORRE, La vieja guardia
sindical y Perón: sobre los orígenes del peronismo, Buenos Aires, 1990; FÉLIX LUNA, El 45:
Crónica de un año decisivo
, Buenos Aires, 1969 e idem, Perón y su tiempo, 3 vols., Buenos
Aires, 1984-1986. De gran utilidad es el excelente artículo historiográfico en el que Mariano
Ben Plotkin pasa revista a diversas tendencias en la bibliografía sobre el peronismo desde el
derrocamiento de Perón en 1955 hasta finales de la década del ochenta: “Perón y el peronismo:
un ensayo bibliográfico”, Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe (EIAL),
2-1 (1991), pp. 113-135.

174
ROSALIE SITMAN
entonces patrimonio de la oligarquía liberal– para dar cabida y expresión a
un nuevo público, productor y consumidor de un nuevo mercado, y a nuevas
manifestaciones culturales de corte más popular2. No menos importante, la
creciente participación de sectores medios en la elaboración,
institucionalización y diversificación del quehacer cultural también dio lugar
al nucleamiento de distintos intelectuales en torno a una proliferación de
revistas, tales como Ideas, Nosotros, SUR, Contra y Claridad –eclécticas
unas, de clara identificación ideológica otras–, que se iban haciendo cargo
de las cuestiones candentes del momento: el derrumbe del modelo liberal, la
crisis moral y económica resultante, posibles modos de intervención cultural
y política, la preocupación por la interpretación del ser nacional3. Temerosos
de su posición y celosos de su autonomía, la gran mayoría de estos sectores
vería con malos ojos el triunfo del peronismo y la consiguiente intervención
del régimen en el ámbito de la educación y de la cultura.
2 A modo de ilustración: la aparición de la novela “social” y de las novelas serializadas, el
sainete nacional y la poesía lunfarda, además de la incorporación del “cocoliche” (la jerga
inmigratoria) al teatro y la narrativa y la aceptación pública del tango, previamente descartados
por considerárseles manifestaciones de cultura lumpen, asociados con el delito y los bajos
fondos. BEATRIZ SARLO estudia con detalle y empatía este fenómeno en El imperio de los
sentimientos, Buenos Aires, 1985; de la misma autora, Una modernidad periférica. Buenos
Aires, 1920-1930
, Buenos Aires, 1988. No menos imprescindible para la comprensión del tema
es la excelente colección de ensayos: LEANDRO H. GUTIÉRREZ y LUIS ALBERTO ROMERO, Sectores
populares, cultura y política. Buenos Aires en la entreguerra, Buenos Aires, 1995, y también de
este último: Libros baratos y cultura de los sectores populares, Buenos Aires, 1986.
3 HÉCTOR RENÉ LAFLEUR, SERGIO D. PROVENZANO y FERNANDO P. ALONSO, Las revistas
literarias argentinas 1893-1967, Buenos Aires, 1968 [1962]; NÉLIDA SALVADOR, “Evolución
de las revistas literarias argentinas”, Señales, 126-127, 1960, pp. 35-44 e idem, Revistas
argentinas de vanguardia (1920-1930), Buenos Aires, 1962. Ver, además, EDUARDO ROMANO,
“Las revistas argentinas de vanguardia en la década del 20”, Cuadernos Hispanoamericanos,
411 (1984), 177-200; MARÍA LUISA BASTOS, Borges ante la crítica argentina 1923-1960,
Buenos Aires, 1974, pp. 17-74; CÉSAR FERNÁNDEZ MORENO, “Las revistas literarias en la
Argentina”, Revista Hispánica Moderna, Año XXIX, 1, enero 1963, pp. 46-54. Sobre los
intelectuales en este período, ver: SYLVIA SAÍTTA, “Entre la cultura y la política: los escritores
de izquierda”, en Nueva historia argentina. Crisis económica, avance del estado e incertidumbre
política (1930-1943), ed. ALEJANDRO CATTARUZZA, Buenos Aires, 2001, pp. 383-428; Yrigoyen,
Entre Borges y Arlt. (1916-1930)
, ed. GRACIELA MONTALDO, vol. VII de Historia social de la
literatura argentina, ed. DAVID VIÑAS, Buenos Aires, 1989; JESÚS MÉNDEZ, “Argentine
Intellectuals in the Twentieth Century, 1900-1943”, tesis doctoral inédita, Austin, 1980, pp.
18-87 y CHRISTOPHER TOWNE LELAND, The Last Happy Men. The Generation of 1922, Fiction,
and the Argentine Reality, Syracuse, 1986.

RESISTENCIA CULTURAL A UN RÉGIMEN AUTORITARIO...
175
Efectivamente, el gobierno peronista actuaría no sólo para mejorar y
extender la infraestructura del sistema educativo a todas las regiones del
país, sino también se preocuparía de volcar contenidos cuidadosamente
seleccionados dentro de los nuevos marcos creados para, de esta manera,
acelerar el proceso de indoctrinación política en todos los niveles de este
sistema4. Al mismo tiempo, la protección y el estímulo a la radiofonía y a la
industria cinematográfica (la gran diversión de la época, además del fútbol)
le aseguraban al régimen la difusión masiva de la propaganda oficial y de su
visión de la tradición nacional. Todas las radios y también muchos de los
diarios estaban bajo el control, directo o indirecto, de la Secretaría de Prensa
y Difusión5. Con todo, más allá del control de los medios masivos de
comunicación y la progresiva reglamentación del funcionamiento de
asociaciones tradicionalmente autónomas de acuerdo con los postulados de
la doctrina nacional, el peronismo carecía de una estrategia propia en el
ámbito de la cultura y no conseguiría articular una alternativa cultural a la
existente. La oposición, por su parte, se resistiría tanto a las prácticas políticas
y la demagogia del movimiento como a todos los demás elementos
constitutivos del peronismo en tanto tal; su condena del espíritu y la forma
del régimen sería absoluta: política, moral y estética6.
Hacia 1946, con una trayectoria de más de diez años de publicación
regular a su haber, la revista SUR de Victoria Ocampo actuaba como obligado
punto de referencia con respecto al cual se definían, dialogaban o polemizaban
4 Sobre la peronización de la educación, ver: MÓNICA ESTI REIN, Politics and Education
in Argentina: 1946-1962 (Nueva York & Londres, 1998) y MARIANO B. PLOTKIN, Mañana es
San Perón: propaganda, rituales políticos y educación en el régimen peronista (1946-1955),
Buenos Aires, 1994.
5 El matutino La Prensa, por ejemplo, fue expropiado en 1951; CLAUDIO PANELLA, La
Prensa y el Peronismo. Crítica, conflicto, expropiación, La Plata, 1999. Sobre el diario La
Nación en el período: RICARDO SIDICARO, La política mirada desde arriba. Las ideas del
diario La Nación, 1909-1989
, Buenos Aires, 1993, pp. 200-247. El subjetivismo y la
charlatanería del periodismo intervenido, reducido –según ellos– al papel de informante sobre
diversiones y deportes, fue ironizado en SUR en más de una ocasión; por ejemplo, por H. A.
MURENA, en “Los penúltimos días”, SUR, 183, 1950, 70-74 y por MARIO ALBANO, en una
reseña publicada un mes después, SUR, 184, 1950, 64. Para un panorama cultural más
general, ver: ALBERTO CIRIA, Política y cultura popular: la Argentina peronista 1946-1955,
Buenos Aires, 1983 y ERNESTO GOLDAR, Buenos Aires. Vida cotidiana en la década del 50,
Buenos Aires, 1992, especialmente el capítulo VII. También: JUAN JOSÉ SEBRELI, De Buenos
Aires y su gente, Buenos Aires, 1992.
6 BEATRIZ SARLO, La batalla de las ideas (1943-1973), Buenos Aires, 2001, pp. 19-21;
L. A. ROMERO, Breve Historia.

176
ROSALIE SITMAN
las distintas manifestaciones culturales7. Fundada en enero de 1931 con el
expreso propósito de servir de puente cultural entre la Argentina, las Américas
y Europa, SUR aspiraba a mantener cierto estándar literario y formar una
elite intelectual, al margen de la política y siempre en función de una
concepción de la existencia humana que priorizaba el valor del individuo y
de su libertad como fundamento de toda creatividad artística y cultural8. Sin
embargo, la fuerza de la historia pudo más que la voluntad de apoliticismo y
la intencionalidad estética de los comienzos de la revista. Ocampo y los
intelectuales que conformaban el “grupo SUR” no lograrían sustraerse al
fragor de las pugnas ideológicas y los sismos bélicos europeos que
convulsionaron a la intelectualidad argentina en las décadas del 30 y el 40,
obligándolos a definirse por el fascismo o la democracia. Impelidos por el
imperativo moral suscitado por los acontecimientos, la actitud de la gente de
SUR frente a las distintas coyunturas históricas fue coherente con su ideología
liberal y su concepción particular de la existencia humana. Para ellos, el
triunfo del franquismo y el nazismo era insostenible, pues ponía en peligro
las libertades naturales y suponía la negación de la persona humana. Frente a
las fuerzas de la “barbarie”, simplemente no se podía permanecer incólumes.
SUR asume entonces el ya ineludible compromiso político y, en la mejor
tradición “sarmientina”, se alza en defensa de la “civilización” y de la
democracia, explicitando su apoyo a la República española primero, y su
alineamiento con la causa aliada, después, en franca oposición a la política
oficial de neutralidad del gobierno argentino9.
7 La revista SUR aparecería, casi sin interrupción, entre 1931 y 1970, y de forma
irregular después, hasta mediados de los noventa. De la creciente literatura al respecto:
ROSALIE SITMAN, Victoria Ocampo y SUR: entre Europa y América, Buenos Aires, en prensa;
NORA PASTERNAC, Sur, una revista en la tormenta. Los años de formación. 1931-1944, Buenos
Aires, 2002 y JOHN KING, Sur. Estudio de la revista argentina y de su papel en el desarrollo
de una cultura 1931-1970
, México, 1989 [1986, en inglés]. Ver, asimismo, de MARÍA TERESA
GRAMUGLIO: “Posiciones, transformaciones y debates en la literatura”, en Nueva Historia
Argentina, pp. 331-381 y “Hacia una antología de Sur. Materiales para el debate”, en La
cultura de un siglo. América latina en sus revistas
, ed. Saúl Sosnowski, Buenos Aires, 1999,
pp. 249-260.
8 VICTORIA OCAMPO, “Verano 1930-1931. Verano 1950-1951”, SUR, 192-194, 1950, p. 7.
9 “Posición de SUR”, SUR, 35, 1937, pp. 7-9 y VICTORIA OCAMPO, “Nuestra actitud”,
SUR, 60, 1939, pp. 7-9, respectivamente. Sobre la politización de SUR: MARÍA TERESA
GRAMUGLIO, “Sur en la década del treinta. Una revista política”, Punto de Vista, 28, 1986, pp.
109-117.

RESISTENCIA CULTURAL A UN RÉGIMEN AUTORITARIO...
177
Una vez finalizada la guerra en Europa, el regocijo con que SUR acogió
el triunfo de las democracias sobre el nazifascismo escasamente ocultaba su
recelo ante el inminente ascenso al poder en la Argentina del coronel Juan
Domingo Perón, bajo las sombras de las sospechas que lo proyectaban como
un líder protofascista10. Cosa que les hacía temer que el país estuviera a
punto de adoptar el sistema del que Europa acababa de librarse y que habían
cambiado una pesadilla por otra. Claramente, los de SUR veían en el
peronismo una versión vernácula del fascismo, razón por la cual ahora
transfirieron al primero su enconada oposición al segundo11. Con la diferencia
de que si antes habían vivido el conflicto desde lejos, como una experiencia
de segunda mano, esta vez sentían que se enfrentaban a una amenaza visceral,
mucho más real por cuanto más cercana. Para ellos, el triunfo de Perón y la
incorporación de las masas peronistas a espacios visibles, otrora vedados,
bajo el estímulo y la protección del Gobierno, equivalía poco menos a ver
las fuerzas de la barbarie desatadas en las puertas de su propia casa12.
Con la excepción de una fracción marginal compuesta principalmente
por representantes de algunas de las vertientes nacionalistas, este sentimiento
era compartido por toda la intelectualidad, comprometida con la defensa de
las libertades y los valores de la civilización y la democracia, incluyendo a
los universitarios reformistas. La consigna antifascista y la resistencia a la
nueva ciudadanía popular y el autoritarismo gubernamental habían conseguido
reunir a hombres e ideologías bien diferentes en un amplio y heterogéneo
frente opositor, que reunía a sectores conservadores y oligárquicos, las clases
medias –quizá las más afectadas por la nueva movilización social– y hasta el
Partido Comunista. Popular y autoritario, el peronismo rompió los principios
10 RAANAN REIN, “The Second Line of Peronist Leadership: A Revised Conceptualization
of Populism”, Working Paper, nº 6, Latin American Studies Center, The University of
Maryland, College Park, 2000, pp. 3-6 e idem, Peronismo, populismo y política. Argentina
1943-1955, Buenos Aires, 1998, pp. 19-34.
11 En unas declaraciones hechas al diario La Plata, de Montevideo, en 1945, Borges da a
entender que su antiperonismo se debía a su convencimiento de que Perón era nazi, y veía en
la ola de odio que Perón había desencadenado muchos de los síntomas que Borges mismo
había denunciado en la Alemania nazi y la Italia fascista; EMIR RODRÍGUEZ MONEGAL, “Borges
y la política”, Revista Iberoamericana, 100-101, 1977, pp. 269-291, especialmente p. 282.
12 En El habla de la ideología (Buenos Aires, 1983), ANDRÉS AVELLANEDA demuestra
hasta qué punto la angustiosa sensación de invasión que les inspiraba la presencia inquietante
de las masas actuó como un condicionante ideológico tanto en el discurso como en la praxis
intelectual antiperonista; ver especialmente el capítulo II, 2.

178
ROSALIE SITMAN
de la cultura política preexistente y obligó a sus adversarios a definirse en
función suya13.
Mas en lugar de tomar una postura explícita y definida en esta coyuntura,
tal como lo había hecho durante la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra
Mundial, SUR mantuvo un silencio poco característico durante los duros años
de la gestión peronista. ¿Cómo podían callar justo en el momento en que los
valores de la civilización eran asaltados en la trastienda propia? ¿Acaso el
peronismo había conseguido despolitizar a SUR y doblegar su espíritu? Un
breve recorrido por las páginas de la revista en este período nos revelará que
aquel sonoro silencio –tan elocuente y cargado de significado– no era sino una
pantalla que encubría diversas estrategias discursivas empleadas por los de
SUR para manifestar su resistencia a un régimen autoritario que rechazaron de
plano desde el principio. Lejos de disminuir, el compromiso de SUR asumió
formas diferentes, veladas, a fin de sobrellevar los ajustes de este nuevo ciclo.
Vistos en el marco del consenso antiperonista que reinaba en el campo cultural
argentino en esa época, podemos venturar, asimismo, que estos mecanismos
de oposición –o de supervivencia– sin duda contribuyeron a la sostenida
hegemonía de la revista de Victoria Ocampo en el ámbito de las letras
argentinas, aun cuando las circunstancias les eran adversas.
A diferencia de las universidades y las academias y de los medios de
comunicación masiva –prensa, cine y radio– que fueron intervenidos por el
Estado y sujetos a una estricta censura como parte de los esfuerzos del gobierno
por imponer una cultura dirigida por el Estado, SUR, cuya circulación era
bastante más reducida, no fue percibida como una amenaza para el régimen y
por lo tanto nunca estuvo en peligro de cierre14. No obstante, para Ocampo y
su grupo, la transgresión de espacios culturales tradicionalmente autónomos
por parte del Poder Ejecutivo, así como la restricción de libertades civiles, la
13 SILVIA SIGAL, Intelectuales y poder en Argentina. La década del sesenta, Buenos
Aires, 2002. Sobre el período, ver: JUAN JOSÉ SEBRELI, Buenos Aires. Vida cotidiana y
alienación
, Buenos Aires, 1966, pp. 102-107 y L. A. ROMERO, Breve Historia, pp. 129-177.
14 Aun así, en sus cartas, Ocampo se quejó con frecuencia acerca de las dificultades que
suponía seguir publicando SUR, para cuya mantención necesitaba hacer verdaderos sacrificios,
en una Argentina donde “los bolsillos de los antiperonistas eran las únicas cosas que no se
inflaban con el justicialismo”; carta nº 15, fechada el 26 de febrero de 1956, en “Cartas de
Victoria Ocampo a Gabriela Mistral”, rollo 37, microfilme, Biblioteca Nacional, Santiago de
Chile. En la revista misma aparecen diversas referencias a la escasez de papel y al elevado
costo, no sólo material, que implicaba sacar adelante una publicación de la calidad y la índole
de SUR: por ejemplo, la reseña de GONZÁLEZ LANUZA sobre “Adán Buenosayres”, SUR, 169,
1948, 87-93, 89 y “Calendario”, SUR, 183, 1950, p. 80.

RESISTENCIA CULTURAL A UN RÉGIMEN AUTORITARIO...
179
represión policial de los opositores y la limitación del ámbito de expresión de
los órganos de la oposición, que tuvieron lugar durante el peronismo, constitutían
una agresión a su propia razón de ser. La proximidad de la amenaza percibida
exigía la adopción de métodos de resistencia pasiva, pero no por ello menos
comprometida15. En este contexto, el medio que esgrimió con maestría la
gente de SUR para decir lo indecible y manifestar su descontento con la
circunstancia nacional fue el de la alusión referencial, que evitaba el
enfrentamiento frontal, sin por ello dejar de asestar una estocada a fondo.
Dado que esto adquirió diversas formas, me explayaré un tanto al respecto
antes de proceder a comentar algunas de las demás estrategias de resistencia.
Así, por ejemplo, aprovechando la reapertura de Europa, se publicaron
numerosos textos que, trasladados al ámbito nacional, asumían una clara
intencionalidad y un significado que el lector de SUR entendía perfectamente
y que el peronismo prefería ignorar, mientras fuera públicamente inaudible16.
De otra forma, aceptar la alusión habría sido confesarse. A modo de
ilustración, Retrato del antisemita (1946) y El existencialismo es un
humanismo (1947), de Jean-Paul Sartre, frente a Calígula (1946), El artista
es el testigo de la libertad (1949) y El artista preso (1953) de Albert Camus;
o sea, la cuestión del compromiso del intelectual frente a la cuestión de la
libertad del intelectual17. La selección de textos no fue casual. En ese momento,
Sartre podía verse como un intelectual independiente en pugna con el
totalitarismo, al igual que Ocampo y su grupo, mientras que Calígula podía
15 En la opinión del historiador inglés JOHN KING, la sensación de peligro que les infundía
el peronismo en cierta forma hizo que los de SUR se sintieran obligados a replegarse a un exilio
interno, semejante a lo sucedido con la “generación de 1837” durante la dictadura de Rosas;
“Victoria Ocampo, SUR y el peronismo”, ensayo publicado en la Revista de Occidente, núm.
37, junio 1984 y reproducido en Prensa Económica (sección Cultura), 27-9-1984.
16 De este modo se fue articulando un sistema de sentidos, o código cultural común, que
no sólo reflejaba la percepción del momento histórico por el grupo, sino que revestía a la vez
un claro carácter ideológico. Según AVELLANEDA, la utilización de estos códigos de significación
y de lectura, elaborados a partir de la intersección entre el plano literario y el plano social, fue
creando una “especie de gramática” distintiva de la réplica ideológica del campo intelectual
opositor; El habla de la ideología, pp. 37-40. SILVIA SIGAL, por su parte, atribuye la aparente
tolerancia de voces disidentes por parte del régimen al hecho de que al peronismo no le
interesaba la sujeción ideológica de sus opositores tanto como mantenerlos al margen;
Intelectuales, p. 35.
17 En los siguientes números de SUR, respectivamente: 138, 1946, pp. 7-41; 147-149,
1947; 137, 1946, pp. 7-44 y 138, 1946, pp. 63-92; 178, 1949, pp. 7-14; 222, 1953, pp. 2-7.

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ROSALIE SITMAN
leerse como un ataque a las dictaduras y, por extensión, al gobierno de
Perón; no por nada Ocampo lo había descrito como “una muy buena pieza
teatral para esta época y este continente. A buen entendedor [...]”18. Por su
parte, El artista preso, ostensiblemente sobre la prisión de Oscar Wilde,
podía entenderse como una referencia implícita al encarcelamiento de Victoria
Ocampo, por orden de Perón, en mayo de 1953, tema éste que retomaremos
más adelante.
También la reiterada crítica a los regímenes autoritarios o totalitarios en
otros países, como el franquismo, el nazismo y el fascismo, sobre el trasfondo
de la Segunda Guerra Mundial, y luego al comunismo soviético, en el contexto
de la Guerra Fría, implicaba necesaria, aunque no directamente, una crítica
sobreentendida a todo régimen totalitario o autoritario y, por ende, también al
peronismo. Jorge Luis Borges, por entonces quizás el intelectual argentino de
mayor envergadura asociado a SUR, denunciaba, en una sugerente contribución
sobre el individualismo argentino, la intromisión del Estado en la vida del
individuo, en la forma del comunismo o el nazismo, como el más urgente de
los problemas de la época19. De la misma manera, el llamado de Eduardo
González Lanuza “A los intelectuales comunistas de Hispanoamérica”, con
motivo de la reprensión pública hecha en la Unión Soviética a Prokofief y
Shostakovich por su música antidemocrática y contraria al gusto de las masas
soviéticas y a las directivas de Josef Stalin, también llevaba implícita la censura
a toda imposición política y cultural por parte del Estado:
Todo esto es incalificable. Lo de la intromisión de un partido político, sea el
que fuere, para imponer normas a los creadores artísticos, es ya algo más que
ridículo: es siniestro, y si ese partido político ejerce la dictadura en ese país,
tal actitud importa un peligro mortal para su cultura20.
La insinuación no podía pasar desapercibida. En esta misma línea, la
aparición nada casual del Cuaderno San Martín, dedicado a “Los Derechos
18 Citado en Correspondencia. Victoria Ocampo-Roger Caillois, Buenos Aires, 1999, p.
212. En su biografía de Ocampo, DORIS MEYER comenta que la directora de SUR decidió
traducir y publicar Calígula precisamente porque le había impresionado lo oportuno del
mensaje en contra de la tiranía, que esperaba aprovechar en contra de Perón; idem, Victoria
Ocampo. Against the Wind and the Tide, Austin 1990 [1979], p. 153. No por nada Perón
luego proscribió la representación en Buenos Aires de otra obra de Camus. Aunque furioso,
el intelectual francés no canceló su visita a Buenos Aires, donde se hospedó en la casa de
Ocampo en San Isidro; LAURA AYERZA DE CASTILHO y ODILE FELGINE, Victoria Ocampo,
Barcelona, 1993, pp. 243-244.
19 JORGE LUIS BORGES, “Nuestro pobre individualismo”, SUR, 141, 1946, pp. 82-84.
20 SUR, 160, 1948, pp. 65-66.

RESISTENCIA CULTURAL A UN RÉGIMEN AUTORITARIO...
181
del Hombre”, que publicó SUR en 1950, precisamente el año en que Perón –con
otras intenciones– había decretado el Año del Libertador, puede interpretarse
como un patente desafío al gobierno peronista, al que percibían como nacionalista,
filofascista y antidemocrático, así como una defensa de la libertad, en su sentido
más amplio, y, cómo no, de los valores de la tradición liberal21. El propósito es
claro: al reivindicar y reclamar para sí a San Martín, tanto más en el contexto de
la legitimidad inapelable de los derechos universales, desvirtuaban la constante
comparación del líder peronista con el reconocido epígono liberal22. En cierto
sentido, era una forma de desacreditar al régimen utilizando las mismas armas:
la manipulación de la figura del indiscutido héroe nacional como fuente de
legitimación.
En cuanto a las letras españolas, SUR siguió brindando espacio a los
exiliados republicanos, principalmente a Rosa Chacel, Rafael Alberti, Juan
Ramón Jiménez y Francisco Ayala23. La prolongación del franquismo en el
poder en España proscribía la publicación de autores identificados con dicho
régimen y, al mismo tiempo, abría las páginas de SUR para aquellos que lo
denunciaban. De modo que las exclusiones eran tan elocuentes como las
inclusiones. Particularmente significativo desde el punto de vista de la continua
polémica de SUR con los sectores profascistas y profranquistas del campo
intelectual argentino es el anticipo de las memorias noveladas de Victoria
Kent, en las que la ex diputada republicana habla de los años que pasó
escondida en Francia bajo la ocupación nazi. En el extracto publicado en
SUR salta a la vista el arrebato de júbilo que experimenta el protagonista
(Kent) cuando distingue los tanques republicanos de la campaña en el norte
de África entre los liberadores de París: “París aplaude a los españoles
curtidos en una lucha de nueve años, que sonríen hoy al pueblo liberado.
París aplaude a la España heroica de ayer, a la España libre, democrática y
21 “Cuaderno San Martín”, SUR, 190-191, 1950.
22 Al respecto, ver RAANAN REIN, Peronismo, populismo y política. Argentina 1943-
1955, Buenos Aires, 1998, pp. 106-107 y M. E. REIN, Politics, pp. 72-76.
23 EMILIA DE ZULETA ha escrito extensamente sobre los españoles en SUR: “Españoles en
la Argentina: El exilio literario de 1936”, Buenos Aires, 1991, capítulo IV; SUR, en Relaciones
Literarias entre España y la Argentina
, Madrid, 1983, pp. 111-144 y “Las letras españolas en
la revista SUR”, Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, LXXX, I (1977), pp. 113-145.
Ver también: ROSALIE SITMAN, “Acto de presencia, ecos de protesta: la cuestión de los exiliados
republicanos españoles y los judíos en SUR, 1936-1945”, en Judaica Latinoamericana, vol. 5
(de próxima aparición) y DORA SCHWARZSTEIN, Entre Franco y Perón: Memoria e identidad
del exilio republicano español en Argentina, Barcelona, 2001.

182
ROSALIE SITMAN
fuerte de mañana”24. La alusión antifranquista es inconfundible. Como también
el claro matiz antifascista. Pero aún más importante, considerando que esto
se publicó en 1947, es la crítica implícita de SUR al nuevo aliado de Franco,
el presidente argentino Juan Domingo Perón. De manera que el habitual
discurso antifranquista reviste un significado diferente en el contexto de la
resistencia al peronismo. Si antes SUR lo había utilizado para expresar su
oposición al fascismo, ahora lo hacía para expresar una crítica apenas indirecta
a un régimen que hacía todo lo posible por acercarse al franquismo y establecer
lazos de cooperación entre ambos países25.
En esta misma línea se encuadra también la insistencia de SUR en
denunciar las prácticas discriminatorias de la industria editorial española,
aparentemente empeñada en dificultar la entrada de América Latina al
mercado español mediante la implementación de trabas censoriales y
comerciales, a pesar de que los editores españoles no se topaban con ningún
obstáculo del otro lado del Atlántico26. Especialmente odiosa para la gente
de SUR era la política de la Hispanidad practicada por Perón, la cual, según
ellos, “amenazaba la soberanía cultural de Latinoamérica”27. Muy elocuente,
a este respecto, resulta la clara diferenciación que se encarga de hacer Carmen
Gándara entre la realidad americana contemporánea y su legado español, en
un ensayo sobre la novela publicado en SUR en 195128.
24 VICTORIA KENT, “Cuatro años en París”, SUR, 150, abril 1947, pp. 32-55, cit., p. 55. El
libro completo se publicó por la Editorial SUR en 1947.
25 Sobre las relaciones entre los gobiernos de Perón y de Franco, ver el penetrante
estudio de RAANAN REIN: Entre el abismo y la salvación. El pacto Franco-Perón, Buenos
Aires, 2003.
26 DANIEL COSÍO VILLEGAS, “España contra América en la industria editorial”, SUR, 174,
1949, pp. 74-88. En la sección Calendario del nº 187, mayo 1950, p. 109, se informaba que
este artículo de Cosio Villegas publicado en SUR había sido objeto de un extenso comentario
en Books Abroad. Aunque los norteamericanos tenían sus propios problemas editoriales, el
tema no dejaba de ser relevante para ellos, de forma que no podían permanecer al margen de
las dificultades que experimentaban sus colegas del sur. Mayor impacto, sin embargo, causaron
las declaraciones al respecto hechas por GUILLERMO DE TORRE durante una visita a España:
Calendario, SUR, 211-212, 1952, p. 171. También: FRANCISCO AYALA, “El escritor”, SUR,
203, 1951, pp. 6-19.
27 SUR, 174, 1949, 73-74. Sobre la política de la hispanidad, ver R. REIN, Peronismo,
pp. 184-211 y, del mismo autor, “Hispanidad y oportunismo político: el caso peronista”,
EIAL, 2-2, 1991, pp. 51-68. También: MARISA GONZÁLEZ DE OLEAGA, “Panamericanismo e
hispanidad en la política exterior argentina de la Segunda Guerra Mundial: la confrontación
política en la creación de identidades colectivas”, EIAL, 5-1, 1994, pp. 59-82.
28 “Lenguaje y olvido; vicisitudes de la novela”, SUR, 202, 1951, pp. 9-24.

RESISTENCIA CULTURAL A UN RÉGIMEN AUTORITARIO...
183
Si la aplicación del discurso europeo al escenario nacional había resultado
ser una herramienta útil cuando otros canales de expresión les estaban vedados,
no menos eficaz sería la apelación a la experiencia americana como referente
de legitimación. Así, en una reseña de El señor presidente, de Asturias (SUR
177, 1949), María Rosa Oliver deja claro que la relevancia de aquella “obra
fenomenal” no se limita a la Guatemala del autor, sino que retrata todas y cada
una de las tierras latinoamericanas que, habiendo pasado por las mismas
experiencias y sufrido iguales vicisitudes, “se hallan o se han hallado ante los
mismos problemas”. El libro, nos cuenta esta amiga socialista de Ocampo,
explicita lo visto u oído bajo “una semiembozada dictadura”, cuyos “personajes
encarnan los síntomas de la pululenta dolencia: el temor, la genuflexión rastrera,
la delación anónima y la corrupción impune [...]”. Entonces, Oliver pregunta:
¿cuál de nosotros no ha vivido o vive bajo el temor de ver su país sometido al
capricho de algún Nerón arbitrario que ni el coraje tenga de matar a la luz del
día, que haga de cada casa una catacumba a flor de suelo y cuyas órdenes de
captura, tortura o muerte lleguen, dadas nadie admite por quién, sucias y
furtivas como salen las ratas de una cloaca?29.
La referencia al líder y al régimen peronista es inequívoca, como también
la fuerza de los sentimientos contrarios.
El peronismo, con su retórica nacionalista y antiimperialista, era enemigo
declarado de los valores liberales de la oligarquía argentina incorporados en
una revista de la índole de SUR y por consiguiente había sabido ganarse el
apoyo, por lo menos en un primer momento, de amplios sectores del
nacionalismo católico de derecha, con los cuales SUR mantenía una viva
polémica30. Por lo tanto, otra variante de las alusiones la constituye la
confrontación con el revisionismo histórico, la corriente historiográfica
identificada con dichos grupos que reivindicaba la tradición hispánica y se
proponía rehabilitar la figura del caudillo Juan Manuel de Rosas en la historia
29 MARÍA ROSA OLIVER, “Miguel Ángel Asturias: El Señor Presidente”, SUR, 177, 1949,
pp. 73-77.
30 La lectura del prefacio y la introducción al libro de FEDERICO FINCHELSTEIN, Fascismo,
liturgia e imaginario: el mito del general Uriburu y la Argentina nacionalista, Buenos Aires,
2002, pp. 9-40, resulta particularmente útil para formarse una impresión de la extensa
historiografía sobre el nacionalismo católico de derecha argentino. Entre muchos otros: DAVID
ROCK, Authoritarian Argentina. The Nationalist Movement, Its History and Its Impact, Berkeley
& Los Angeles, 1993; MARÍA INÉS BARBERO y FERNANDO DEVOTO, Los nacionalistas, Buenos
Aires, 1983; ENRIQUE ZULETA ÁLVAREZ, El nacionalismo argentino, Buenos Aires, 1975 y
MARYSA NAVARRO GERASSI, Los nacionalistas, Buenos Aires, 1969.

184
ROSALIE SITMAN
nacional, en contraposición a los “traidores” del panteón liberal31. SUR, por
el contrario, no escamotearía esfuerzos para resguardar el liberalismo esencial
de figuras como Domingo Faustino Sarmiento32. En otra reseña, esta vez de
un libro de Pedro Henríquez Ureña sobre la cultura americana, Gregorio
Weinberg establece que la renuncia a la tradición sarmientina implica la
claudicación y la entrega a fuerzas retrógradas que florecen en los países
latinoamericanos alentadas por “oscuras ambiciones, públicas vanidades y
peligrosos políticos” (SUR 159, 1948). Con un espíritu semejante, Francisco
Ayala, él mismo un exiliado español por razones políticas, en una reseña del
libro Sarmiento, de Ezequiel Martínez Estrada, sale en defensa del estadista
y educador sanjuanino y de otras personalidades constitutivas de la tradición
nacional liberal ante “el vilipendio de los falsificadores y usurpadores” (SUR
150, 1947). La selección de estos dos términos no deja de ser significativa
en el contexto del enfrentamiento histórico-cultural entre los partidarios de
Rosas y los de Sarmiento. Si los “falsificadores” eran los revisionistas, los
“usurpadores” bien podía entenderse como una referencia a los esfuerzos
invertidos por los peronistas para apropiarse de los héroes y los símbolos de
la tradición liberal, aunque siempre dotándolos de una nueva significación
peronista, a fin de obtener legitimidad y desacreditar a sus rivales33. Un
ejemplo ilustrativo es la asignación de los nombres de Urquiza, Mitre,
Sarmiento y Roca a las líneas de ferrocarriles nacionalizadas por Perón, o la
celebración pública del cumpleaños de Sarmiento en las escuelas.
Paradójicamente, por lo menos en este sentido, el peronismo parecería estar
más cerca del liberalismo que del nacionalismo revisionista34. No obstante,
tal como cabía suponer, para los intelectuales liberales semejantes
tergiversaciones de su patrimonio constituían una aberración; al igual que
31 Sobre el revisionismo histórico, ver: ALEJANDRO CATTARUZZA, “Descifrando pasados:
debates y representaciones de la historia nacional”, en Nueva Historia Argentina, pp. 429-
473; DIANA QUATTROCCHI-WOISSON, Los males de la memoria, Buenos Aires, 1995; TULIO
HALPERIN DONGHI, “El revisionismo histórico argentino como visión decadentista de la historia
nacional”, Punto de Vista, 23, 1985, pp. 9-17 e idem, El revisionismo histórico argentino,
México, D.F., 1971.
32 En agosto de 1938, SUR ya había dedicado un número entero (nº 47) a Sarmiento,
amén de varias otras contribuciones sobre él y sobre Alberdi repartidas en distintos números.
33 M. E. REIN, Politics, p. 74.
34 CIRIA, Política y cultura popular, p. 219. R. REIN señala que a pesar del apoyo inicial
de numerosos intelectuales nacionalistas, solamente después de la Revolución Libertadora,
cuando ya Perón estaba en el exilio, el revisionismo histórico se convirtió en la línea
historiográfica oficial del movimiento peronista; Peronismo, p. 107, nota 32.

RESISTENCIA CULTURAL A UN RÉGIMEN AUTORITARIO...
185
antes, como hemos visto, los de SUR se encargarían de “restituir” y difundir
la interpretación liberal original.
Para Victoria Ocampo, por su parte, Sarmiento era el gran amigo de la
casa, merecedor de respeto y admiración, la antítesis de las “espeluznantes
historias” y las “desaforadas persecuciones de don Juan Manuel”35. El
paralelismo entre la figura de Rosas y la de Perón es evidente, y se repetiría
en poemas de Alberto Girri y de Borges, como también en cuentos de
Adolfo Bioy Casares y de Julio Cortázar, entre otros36. Tradicionalmente,
para los círculos liberales la imagen del caudillo decimonónico encarnaba
todo lo opuesto a los valores liberales, laicos y cosmopolitas que ellos
defendían. De manera que la comparación de Perón con Rosas conllevaba
una carga asociativa negativa que dejaba muy en claro la oposición de estos
sectores a “la segunda tiranía”, como solían tildar al régimen, y además les
servía para deslegitimar la consabida comparación de Perón con el prócer
San Martín, fomentada por el gobierno37.
En realidad, todos los elementos de la escenografía populista peronista –el
ritualismo político, la mitología, el “culto” al matrimonio Perón, la imagen de
Evita, el “descamisado”, el “cabecita negra”, la retórica manipulativa, el (ab)uso
de la radio y la prensa– eran anatema para la gente de SUR. En una serie de
notas sobre el medio ambiente, Ocampo se quejó de la cacofonía de la
propaganda radial y criticó las “excrecencias repelentes” de la arquitectura
vulgar que comenzaba a aparecer en Buenos Aires, abusos éstos que solamente
podrían corregir personas capacitadas y de gusto38. Con poco disimulada ironía,
35 VICTORIA OCAMPO, “Pedro Figari”, SUR, 131, 1945, pp. 30-35 (32).
36 En un esclarecedor estudio sobre “Borges, Bioy Casares y el peronismo” (Estudios
Sociales, 14, 1998, pp. 73-88), LUIS ALEJANDRO ROSSI encuentra interesantes paralelismos
entre La fiesta del monstruo, de Borges-Bioy (bajo el seudónimo de Bustos Domecq) y El
matadero
, de Esteban Echeverría, los cuales permiten entrever claramente la comparación
implícita entre Perón y Rosas a efectos de producir una satirización políticamente eficaz del
enemigo.
37 A este respecto, cabe puntualizar que si bien Perón promovió activamente la
comparación con San Martín o Sarmiento, por ser ambos héroes indiscutidos de todo el
pueblo, él mismo se cuidó de mantener una prudente distancia en el caso de figuras
controvertidas como Juan Manuel de Rosas, cuya asociación le podía resultar menos rentable;
M. E. REIN, Politics, pp. 72-76.
38 VICTORIA OCAMPO, “Sobre pérgolas, bancos, faroles y otras hierbas”, SUR, 163, 1948,
pp. 97-101 (100) e idem, “La cárcel del ruido en el siglo XX”, SUR, 164-165, 1948, pp. 87-
93. Según AVELLANEDA, el ruido era una imagen cultural con la que la burguesía asociaba la
presencia del “cabecita negra” que los acechaba y por lo tanto estaba íntimamente unida a la
sensación de posible agresión que les infundían las masas peronistas; El habla de la ideología,
pp. 38-40 y 108-111.

186
ROSALIE SITMAN
Ocampo establece el rechazo contundente a las manifestaciones multitudinarias
de la nueva identidad colectiva popular representada por el peronismo:
En estas cosas de edificación sería necesario tener leyes implacables. Incluso
establecer una dictadura no vendría mal. Pero tendría que ser una dictadura
de los que más saben.Y a éstos, salvo raras excepciones, les repugna el papel
de dictador, aunque redunde en bien del prójimo.
No queda, pues, otro remedio que tratar de educar pacientemente a todos
aquellos que mientras carezcan de educación, carecerán de discernimiento y
de gusto (no sólo en materia de arquitectura)39.
Tanto más sonoro, entonces, por lo absoluto, resulta el silencio que
mantuvo SUR en todo momento respecto de la figura de Eva Perón. La
revista ni siquiera publicó una nota necrológica después de la muerte de
Evita, en julio de 1952, aunque sí marcó el luto con una franja negra en la
portada del número 213-214 (julio-agosto de 1952), para cumplir con el
duelo nacional decretado por el gobierno. Y esto, a regañadientes40.
A Ocampo, que luchó toda su vida por los derechos de las mujeres y
había militado en las filas del feminismo, le debe haber resultado muy difícil
permanecer muda ante el extraordinario poder político y simbólico ejercido
por una mujer que representaba todo lo que ella despreciaba41. Cuanto más
cuando esa misma mujer fue quien acabó dando el voto a las mujeres
39 OCAMPO, “Sobre pérgolas”, p. 101.
40 Según le comentó a la autora Juan José Hernández, íntimo amigo de Pepe Bianco,
quien fuera jefe de redacción de SUR durante muchos años, en una entrevista (Buenos Aires,
septiembre 1995). De acuerdo a Hernández, Victoria odiaba las imposiciones, sobre todo en
los asuntos relacionados con su revista, y había consentido de mala gana a agregar aquel
“Año del Libertador General San Martín” decretado por Perón a los números de SUR para
1950; lo mismo con la obligatoria franja de luto en 1952.
41 En un texto crítico, JUAN JOSÉ SEBRELI rescata precisamente la lucha por la causa de la
mujer como el aspecto más reivindicable de Ocampo; idem, Escritos sobre escritos, ciudades
bajo ciudades, Buenos Aires, 1997, pp. 457-458. En un homenaje póstumo a Victoria en la
Academia de Letras, EDUARDO GONZÁLEZ LANUZA cuenta que logró convencerla para que
aceptara el puesto que le ofrecía esa institución al recordarle que era la primera vez que se le
abrían las puertas a una mujer; “La Victoria Desconocida”, Boletín de la Academia Argentina
de Letras
(BAAL), XLV, 1980, pp. 291-296. En esa misma ocasión, Alicia Jurado, sucesora
de Ocampo en el sillón de Alberdi, señaló numerosas ilustraciones del compromiso de “Victoria
Ocampo y la causa de la mujer”; ibidem, pp. 283-290. Asimismo, cabe recordar que gran
parte de la segunda serie de los Testimonios de Ocampo, Buenos Aires, 1941, recoge algunos
de sus trabajos sobre el tema (pp. 149-184).

RESISTENCIA CULTURAL A UN RÉGIMEN AUTORITARIO...
187
argentinas42. Pero si “todo silencio es una voz” y “toda prescindencia es
elección”, como sentenciara Juan José Sebreli, en clave sartreana, desde las
mismas páginas de SUR, la mudez de Victoria bien podría interpretarse
como la voz de la protesta de una mujer-símbolo (de la civilización) que
prefirió callar para de este modo expresar su negación absoluta de otra
mujer-símbolo (de la barbarie que ella abominaba)43. En tanto tal, ese silencio
contestatario ciertamente constituía un compromiso político legítimo, que
explicitaba el repudio de SUR a la cultura de masas peronista, personificada
en la figura de sus líderes.
Antiintelectual por antonomasia –recordemos la consigna: “Alpargatas
sí, libros no”44–, el peronismo arremetió contra los representantes y los
símbolos de la oligarquía y demás sectores opositores, como la universidad,
desde los comienzos del régimen45. Sirva como ejemplo la suerte que corrió
42 Ocampo había participado activamente en la campaña feminista para que el voto
femenino fuera otorgado solamente por Ley del Congreso Nacional, llegando a urgir a las
mujeres a que lo rechazaran si les era concedido por un gobierno de facto totalitario. Una vez
aprobado el mismo, Victoria lo desdeñó por considerarlo una maniobra electoralista de la
dictadura; NORBERTO GALASSO, Dos Argentinas. Arturo Jauretche-Victoria Ocampo, Buenos
Aires, 1996, pp. 79-80 y 86-87. MÓNICA OTTINO, autora de Evita y Victoria, Buenos Aires,
1990, confirma que los antiperonistas veían el sufragio femenino obtenido por Evita como
una simple maniobra política para conseguir más votos para Perón y no como una cuestión de
principios (entrevista con la autora, Buenos Aires, 2-10-1995). En privado, Ocampo denunciaría
en repetidas ocasiones el falso feminismo peronista; por ejemplo, en una carta a su amiga, la
poeta chilena GABRIELA MISTRAL, escrita poco tiempo después de derrocado Perón, “Cartas
Ocampo- Mistral”, carta nº 15, y en su Autobiografía II. El imperio insular, Buenos Aires,
1980, pp. 178-179.
43 JUAN JOSÉ SEBRELI, “Celeste y colorado”, SUR, 217-218, 1952, pp. 70-79 (76). La
fascinación por el extraordinario poder simbólico ejercido hasta hoy por las dos mujeres llevó
a MÓNICA OTTINO a concebir y llevar a escena un encuentro imaginario entre esas dos “caras
de la mujer argentina”; la obra Evita y Victoria fue un duradero éxito de cartelera.
44 Evocando la dicotomía sarmientina entre civilización y barbarie, el líder socialista
AMÉRICO GHIOLDI había acuñado la frase “Alpargatas no, libros sí” para atacar al peronismo en
una serie de conferencias; idem, Alpargatas y libros en la Historia Argentina, Buenos Aires,
1946. Los peronistas invirtieron los términos e hicieron famoso el eslogan como símbolo del
antiintelectualismo profesado por el movimiento.
45 Hay una gran abundancia de testimonios al respecto: en sus cartas a Roger Caillois,
Victoria habla de la resistencia universitaria a Perón y de las medidas adoptadas por el
gobierno para aplacarla; OCAMPO-CAILLOIS, Correspondencia, pp. 169-171. Alicia Jurado
recuerda que fue detenida en 1945 por su participación en las protestas estudiantiles; idem, El
mundo de la palabra
, Buenos Aires, 1990, p. 48. En sus memorias, ERNESTO SÁBATO atribuye
su antiperonismo al hecho de que “no podía soportar el despotismo y la expulsión de maestras
y profesores por no someterse a las directivas del gobierno”; idem, Antes del fin, Barcelona,

188
ROSALIE SITMAN
Borges –un intelectual cuyo prestigio era reconocido dentro y fuera de la
revista– quien se vio destituido de su cargo de auxiliar en la biblioteca
municipal Miguel Cané, en 1946, por haber firmado diversos manifiestos
democráticos, siendo trasladado a prestar servicios en la policía municipal
como inspector de aves y conejos. En una comida ofrecida en su honor por
sus colegas de la SADE –conocido foco de resistencia antiperonista– en
tanto expresión de identificación y desagravio, Borges no dudó en expresar
los siguientes conceptos:
las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo,
las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que
fomenten la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de caudillos,
vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes,
la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez [...] Combatir estas tristes
monotonías es uno de los muchos deberes del escritor. ¿Habré de recordar a
lectores del Martín Fierro y de Don Segundo que el individualismo es una
vieja virtud argentina?46.
Significativamente, este breve texto, así como el largo discurso
pronunciado en defensa de Borges por Leónidas Barletta, militante comunista
y entonces presidente de la SADE, fueron publicados por el periódico
antifascista Argentina Libre (15-8- 1946). Paradójicamente, Borges se había
convertido, para la izquierda antiperonista, en símbolo de la resistencia de
los intelectuales contra la dictadura47. Escritor argentino e individualista por
excelencia, Borges cumplió con su deber y continuó combatiendo esas “tristes
monotonías” a lo largo de todo el decenio peronista, aun sabiéndose bajo la
continua supervisión de la policía. En colaboración con su amigo Adolfo
Bioy Casares (cuñado de Ocampo) y bajo el seudónimo de Bustos Domecq,
Borges publicó diversos textos en los que satirizaban el nacionalismo, el
1999, p. 82. Sobre la situación de las universidades bajo el peronismo, ver: CARLOS MANGONE
y JORGE A. WARLEY, Universidad y peronismo (1946-1955), Buenos Aires, 1984; M. E. REIN,
Politics, y ROBERTO F. GIUSTI, “Los intelectuales bajo el peronismo”, Cuadernos, 17-21.
46 “Palabras pronunciadas por Jorge Luis Borges en la comida que le ofrecieron los
escritores”, SUR, 142, 1946, pp. 114-115. Sobre la actuación de la SADE bajo el peronismo,
ver el penetrante artículo de FLAVIA FIORUCCI: “Los escritores y la SADE. Entre la supervivencia
y el antiperonismo: los límites de la oposición (1946-1956)”, Prismas, 5, 2001, pp. 101-125.
También: AVELLANEDA, El habla de la ideología, pp. 13-54.
47 RODRÍGUEZ MONEGAL, “Borges”, pp. 283-284.

RESISTENCIA CULTURAL A UN RÉGIMEN AUTORITARIO...
189
militarismo y el peronismo48. Uno de los más virulentos fue “La fiesta del
monstruo”, fechado el 24 de noviembre de 1947, a poco más de un año de
asumir Perón la presidencia, y publicado por la revista Marcha de Montevideo
recién el 30 de septiembre de 1955, una vez derrocado Perón. El relato narra
los eventos que conducen al asesinato de un estudiante judío durante las
celebraciones del 17 de octubre y es un ejemplo consumado del estilo alusivo
referencial, ideológicamente comprometido, que caracterizó a SUR49.
Insobornable en su oposición al gobierno, ni siquiera la detención de su
madre y el encarcelamiento de su hermana, Norah, en septiembre de 1948,
por cantar el Himno Nacional en la calle durante una manifestación de
señoras contra la dictadura, consiguieron hacerle cambiar de actitud50.
El caso de Borges es paradigmático por varias razones. En primer lugar,
ilustra la cohesión del bloque intelectual antiperonista; con excepción de una
fracción marginal de intelectuales, identificados con alguna de las vertientes
del nacionalismo local, la mayoría de los intelectuales argentinos estaban
unidos en su “oposición al tirano”. En segundo lugar, demuestra que, bajo el
peronismo, SUR continuó ejerciendo como símbolo de la cultura docta y
centro hegemónico del campo intelectual, emisor y repositorio de valores
compartidos por un sector heterogéneo y mayoritario de la intelligentsia
local, además de su papel de tribuna de resistencia antiperonista. Y ello a
pesar de la presencia ubicua de la censura gubernamental. Por último, y
quizá más importante, es un buen ejemplo del funcionamiento de lo que,
parafraseando a Bourdieu, podemos denominar instancias recíprocas de
consagración. Es decir, el sistema de desagravios y recompensas puesto en
práctica por las instituciones consagratorias hegemónicas, como SUR y la
SADE, para contrarrestar las acciones del gobierno que atentaban contra la
autonomía de la esfera cultural, impugnando a unos por su oposición al
48 AVELLANEDA, El habla de la ideología, pp. 55-92.
49 ROSSI lo analiza en gran detalle: “Borges”. También: EDNA AIZENBERG, Borges, el
tejedor del Aleph y otros ensayos, Madrid, 1997, pp. 45-62 (47-50) y MARÍA TERESA GRAMUGLIO,
“Bioy, Borges y Sur”, Punto de Vista, 34, 1989, pp. 11-16. De una manera semejante, en su
cuento “Las puertas del cielo” (1948), Cortázar califica de “monstruos” a los “cabecitas
negras”, según reconoce en una cándida entrevista citada por AVELLANEDA en El habla de la
ideología
, p. 108. Asimismo, esto serviría para reforzar su teoría acerca de la “especie de
poética de la respuesta grupal” de los intelectuales antiperonistas agrupados en torno a SUR.
50 Con respecto a este incidente, ver: RODRÍGUEZ MONEGAL, “Borges”, pp. 284-286 y
JURADO, Mundo, p. 48. La actuación de la policía en estos casos solía ser brutal, según
atestigua Ocampo al describirle a Roger Caillois un incidente semejante que había presenciado;
OCAMPO-CAILLOIS, Correspondencia, pp. 171-172.

190
ROSALIE SITMAN
régimen o premiando la lealtad de otros a la doctrina oficialista con galadornes
impuestos “desde arriba”, que nada tenían que ver con el mérito. Así, el
otorgamiento del Gran Premio de Honor de la SADE se convirtió en un
símbolo de la resistencia a semejantes intentos de regulación del ámbito
intelectual desde el episodio sucedido con Ricardo Rojas, cuando la Comisión
Nacional de Cultura lo despojó del premio que había recibido por su libro
sobre la vida de Sarmiento para entregárselo, en su lugar, a una historiadora
revisionista afiliada al partido gobernante. De ahí en adelante, mientras el
peronismo estuvo en el gobierno, la SADE otorgó el premio (además de a
Rojas) a escritores con claras credenciales democráticas, muchos de los
cuales habían sufrido el hostigamiento del régimen. Entre los galardonados
se contaban varios importantes colaboradores de SUR: Eduardo Mallea,
Ezequiel Martínez Estrada, Francisco Romero y Manuel Mujica Láinez.
SUR, por su parte, dio amplia acogida en sus páginas a las colaboraciones de
intelectuales como Romero, Vicente Fatone y José Babini, a quienes el
régimen había reemplazado con profesores mediocres en liceos y
universidades51.
Los últimos años de Perón en el poder se caracterizaron por dificultades
económicas, la erosión del apoyo popular al régimen y una política autoritaria
que rayaba en el totalitarismo. La muerte de Eva Perón, la segunda
personalidad dentro del régimen, contribuyó a estos procesos, dejando a
Juan Perón expuesto a la crítica de una oposición cada vez más militante52.
En este contexto, la distancia entre Perón y la Iglesia Católica derivó en un
enfrentamiento decisivo. Lo que otrora fue pacto, con una instrumentalización
mutua del poder político y militar, se convirtió en un signo del enajenamiento
de diversos elementos dentro de la sociedad argentina por el régimen peronista,
entre ellos numerosos nacionalistas que habían apoyado a Perón en el
comienzo53.
51 FIORUCCI, “Los escritores”, pp. 110-111. DAVID VIÑAS cuenta del despido de Francisco
Romero y Vicente Fatone, considerados los profesores más brillantes del Liceo: “Nosotros y
ellos. David Viñas habla sobre Contorno”, Punto de Vista, 13, 1981, pp. 9-12.
52 L. A. ROMERO, Breve historia, pp. 169-177; FEDERICO NEIBURG, Los intelectuales y la
invención del peronismo, Buenos Aires, 1998; JUAN JOSÉ SEBRELI, Los deseos imaginarios del
peronismo, Buenos Aires, 1983, p. 80.
53 Sobre las relaciones de Perón con la Iglesia Católica argentina, son de imprescindible
consulta: LORIS ZANATTA, Perón y el mito de la nación Católica. Iglesia y Ejército en los
orígenes del peronismo (1943-1946), Buenos Aires, 1999 y LILA CAIMARI, Perón y la Iglesia
Católica (Religión, Estado y Sociedad en la Argentina 1943-1955)
, Buenos Aires, 1995.
Asimismo, ver: SUSANA BIANCHI, “Iglesia católica y peronismo: la cuestión de la enseñanza
religiosa (1946-1955)”, EIAL 3-2, 1992, pp. 89-103.

RESISTENCIA CULTURAL A UN RÉGIMEN AUTORITARIO...
191
A medida que se agudizaba la polarización entre el gobierno y distintos
sectores sociales, políticos, militares e institucionales de todo tipo, recrudecían
las represalias54. También Romero, Fatone, Carlos Alberto Erro y Ocampo
sufrieron la ira oficial y conocieron la lúgubre realidad de las cárceles
peronistas, por su presunto involucramiento en un atentado contra Perón
durante una concentración en la Plaza de Mayo en abril de 195355. A Ocampo,
con sus 63 años, este episodio le produjo una impresión indeleble y volvería
sobre él en repetidas ocasiones56. Pero la humillación no terminó allí. Pocos
meses después de haber sido puesta en libertad, en gran parte gracias a la
intercesión en su favor ante Perón de figuras de renombre internacional
como Gabriela Mistral, Camus, André Maurois, Victoria Kent y Jawaharlal
Nehru57, Ocampo se quejaba de que las autoridades se negaban a restituirle
54 ALICIA JURADO describe elocuentemente el fermento del ambiente que se respiraba a la
sazón, sobre todo en los meses inmediatamente precedentes a la revolución de 1955 que derrocó
a Perón; idem, Mundo, pp. 24 y 58-59. Ver también: TULIO HALPERIN DONGHI, “Crónica del
período”, en Argentina 1930-1960, Buenos Aires, 1961, pp. 1-87, especialmente, pp. 54-65.
55 GIUSTI, “Intelectuales”, pp. 20-21. En especial, ver el testimonio de SUSANA LARGUÍA
sobre la experiencia en la cárcel de mujeres que le tocó compartir con Ocampo: “En la
correccional de mujeres”, en Testimonios sobre Victoria Ocampo, ed. Héctor Basaldúa, Buenos
Aires, 1962, pp. 167-172. Fryda Schultz de Mantovani sostiene que la directora de SUR fue
recluida por “no haber renegado de la oligarquía” y por su manera independiente de pensar;
idem, Victoria Ocampo, Buenos Aires, 1979, p. 17. Mientras que Alicia Jurado, en su discurso
de incorporación a la Academia Argentina de Letras después de la muerte de Ocampo,
atribuyó el hecho a la “aristocracia de cuna y aristocracia de espíritu” de su predecesora, que
resultaban intolerables para el régimen; idem, “Victoria Ocampo, mi predecesora”, BAAL,
XLVI, 1981, pp. 81-95 (93).
56 Por ejemplo: Victoria Ocampo, Testimonios V, Buenos Aires, 1957, p. 260. Aún más
significativamente es uno de los detalles que se incluye en el curriculum vitae oficial de
Ocampo que SUR entregaba a pedido, tal el que le fue enviado al Dr. Bernardo A. Houssay a
fin de que éste pudiera preparar sus palabras de apertura para la ceremonia en la que le fue
otorgado a Ocampo el premio de la Fundación Severo Vaccaro (11-12-1965); fotocopias de
los originales recibidas por gentileza de Ema Cibotti, Buenos Aires, 6-9-1995. También son
de particular interés las variadas fuentes citadas en la descripción del encarcelamiento de
Ocampo, en: NORBERTO GALASSO, Dos Argentinas. Arturo Jauretche-Victoria Ocampo, Buenos
Aires, 1996, pp. 85-97.
57 En una carta fechada en Buenos Aires, el 17 de junio de 1953, Ocampo, quien se
acababa de enterar por los diarios peronistas (el intervenido La Prensa, 14-6-1953) que la
habían soltado, “a pesar de [sus] culpas” (nunca se le hizo cargo alguno), gracias a un cable
enviado por Gabriela Mistral, le agradece a la poeta chilena y a la vez reitera su inocencia;
“Cartas Ocampo-Mistral”, carta nº 21.

192
ROSALIE SITMAN
su pasaporte y, sin ninguna razón, la “tratan como a una persona peligrosa,
que atenta contra la paz y el bienestar de la República”58.
En otra ocasión Ocampo relata que, para sacar un certificado de buena
conducta que necesitaba, la citaron dos veces a la sección especial de la
policía, que era donde torturaban a la gente y les aplicaban la picana eléctrica,
donde se vio sometida a un interrogatorio de horas, en el preciso momento
en que allanaban las instalaciones de SUR y su domicilio particular. También
cuenta que habían comenzado a aparecer cruces en todas las puertas de las
personas de la oposición que no se plegaban al peronismo y que a ella la
habían honrado (su expresión) con dos de ellas. Añadía que su correspondencia
y su teléfono estaban vigilados y que se sentía sumamente amenazada por el
hecho de vivir y viajar sola constantemente. En cuanto a la libertad de
expresión, ni qué hablar: “[c]riticar la obra de la simpática pareja se considera
como un crimen de lesa-patria y te meten preso”59. Evidentemente, el silencio
mantenido por SUR durante el decenio peronista no obedecía solamente a
una determinada autocensura, sino más bien a una nada inocente presión
gubernamental que convertía la autocensura en la única opción frente a la
represión brutal, es decir, lo que entendemos por terror.
No sorprende, por tanto, que las forzosas alusiones de antes, aquellas
expresiones más, o menos, directas, cuidadosamente canalizadas en oposición
al gobierno, se desbordaran en un torrente de desahogo en el primer número
publicado por SUR después de la caída de Perón, con el sugestivo título de
“Por la reconstrucción nacional”60. Por cierto, como lema de ese número
extraordinario se imprimieron a lo largo de toda una página las siguientes
palabras de Voltaire:
La libertad de expresión no sólo es compatible con un orden social estable: es
su condición esencial. Siempre lo he dicho: aunque mi padre o mi hermano,
o mi hijo fuese primer ministro de un Estado absolutista, huiría de ese Estado
al día siguiente. Soy escritor. No puedo vivir sino en un país libre61.
58 Idem, carta nº 24. En una carta anterior, fechada el 26 de diciembre de 1956, Victoria
describe las dificultades y las humillaciones a que eran sometidos los antiperonistas que
solicitaban un pasaporte, las cuales incluían una publicitada audiencia con el ministro del
Interior que tenía por objeto hacer aparecer al solicitante como un arrepentido.
59 Idem, carta nº 13, fechada en París, el 18 de septiembre de 1951. Énfasis en el
original. Victoria le escribe una carta con información muy parecida a Roger Caillois; OCAMPO-
CAILLOIS, Correspondencia, pp. 220-221.
60 SUR, 237, 1955.
61 Ibidem, s/p.

RESISTENCIA CULTURAL A UN RÉGIMEN AUTORITARIO...
193
Victoria Ocampo abre el número con un artículo titulado,
significativamente, “La hora de la verdad”, en el que por fin se permite
hablar lo que antes había callado en las páginas de su revista:
En lo que me concierne personalmente –y hubiera podido pasarlo peor– en
1953 estuve presa 27 días sin que me explicaran claramente a qué respondía
ese castigo. En dos ocasiones habían allanado mi casa (y una vez la revista);
registraron mis armarios, mis cajones; leyeron mis papeles, mis cartas (ninguno
concernía al gobierno, ni tenía relación directa con la política)62.
Sin embargo, fue precisamente en la cárcel donde ella había comprendido
la verdad del régimen y entendido que aquella cárcel material era menos
penosa que la falsa libertad de la “cárcel invisible” de las casas y calles de
Buenos Aires, donde se respiraba el miedo infundido por el aparato de un
orden policial. La experiencia de su encarcelamiento tenía un carácter liberador
precisamente porque ahí se vivía más cerca de la verdad: “[m]oralmente,
bajo la dictadura uno se sentía más libre en la cárcel que en la calle”, a pesar
de la vigilancia perpetua63. Consciente de la nueva comprensión moral, como
también de la clara apreciación de la realidad argentina que ha descubierto
en la cárcel, Victoria se siente agradecida64.
62 Según NEIBURG, la naturaleza testimonial del relato de Ocampo, el hecho de tratarse de
su propia vida, servía de prueba y argumento y le daba legitimidad a su experiencia, sin
necesidad de discurrir sobre la naturaleza del régimen, en Los intelectuales, p. 75.
63 VICTORIA OCAMPO, “La hora de la verdad”, idem, pp. 2-8. Hasta ese momento, jamás
había testimoniado públicamente su experiencia en la cárcel peronista; en forma privada,
había enviado un “rapport” del mismo a Gabriela Mistral y Victoria Kent (“Cartas Ocampo-
Mistral”, carta nº 20, fechada el 17 junio de 1953), como también a Alfonso Reyes en México
(Alfonso Reyes y Victoria Ocampo, Cartas echadas. Correspondencia 1927-1959, México,
1983, pp. 54-59). Al final de “Por la reconstrucción nacional”, se incluye “El hombre del
látigo”, en el que Ocampo también describe los pormenores de su reclusión en la cárcel del
Buen Pastor. Se trata de una conferencia pronunciada por Ocampo en el Consejo de Mujeres,
el 9 de noviembre de 1955, bajo el auspicio de la Comisión pro abolición de las torturas. Los
dos textos serían reproducidos en Testimonios V, en un apartado titulado “La Argentina de la
dictadura”, pp. 231-249.
64 En una cita reproducida por GALASSO en Jauretche-Ocampo, Victoria le agradece a
Perón su experiencia en la cárcel, donde conoció ejemplos extraordinarios de solidaridad y de
compañerismo (p. 92); Galasso especula sobre la posibilidad de que fuera el contacto con
seres desamparados en la cárcel lo que llevó a Ocampo a apoyar el proyecto de ley para el
reconocimiento de hijos naturales propuesto por el gobierno peronista (“Una nueva ley”,
SUR, 231, 1954, pp. 78-79). Entre los testimonios sobre los cambios operados en Victoria
como resultado de su experiencia en la cárcel, ver: JUAN CARLOS GHIANO, “Victoria Ocampo,
una amistad”, Ficción, 12, 1958, pp. 101-105 (103); GONZÁLEZ LANUZA, “Desconocida”, p.
295; MARÍA ESTHER VÁZQUEZ, Conferencia sobre Victoria Ocampo dictada en la Casa España-
Argentina, Buenos Aires, 29-8-1995.

194
ROSALIE SITMAN
“Por la reconstrucción nacional” es un número extraordinario de catarsis,
de réplica literaria y de denuncia política, que condensa el anhelado despertar
del “sueño de fango” en el que los había sumido la “larga noche” peronista.
En ese primer arrebato de euforia neta y pura, los colaboradores de SUR dan
rienda suelta a sus sentimientos y pintan una “visión patológica” del
peronismo, en la que sobresalen la mentira, la escenografía, el engaño y la
ficción, de la mano de la ignominia, la vergüenza, el oprobio, la bobería, la
chabacanería, el atropello y el mal...65. Para Borges, en “L’illusion comique”,
la realidad y la inverosimilitud de la experiencia peronista se fundían en una
historia doble: “una, de índole criminal, hecha de cárceles, torturas,
prostituciones, robos, muertes e incendios” y “otra, de carácter escénico,
hecha de necedades y fábulas para consumo de patanes”, cuyo “propósito
era encubrir o justificar [aquellas] sórdidas o atroces realidades”; para otros
había sido cuestión de “un estado de locura colectiva” vivido durante diez
años de “aviesa tiranía”66. De alguna forma u otra, la mayoría de los ensayos
condenaba la tiranía y reivindicaba la democracia y el sistema liberal, o
pedían la reforma de la universidad y del sistema escolar en todos los niveles,
a fin de contrarrestar la politización de la educación que había instigado
Perón para avanzar sus propios fines. Había llegado la hora del “rescate de la
cordura” y de la impugnación al régimen, y se convocaba a los intelectuales
a cumplir con su misión de deshacer las mentiras y restaurar la verdad67. De
lo que no cabía duda era que, sea como fuere, la “reconstrucción nacional”
solamente podría llevarse a cabo a través de la desperonización68.
“Por la reconstrucción nacional” es un número emblemático que registra
la reacción de una categoría social en el instante en que recupera su libertad
después de diez años de existir (que no vivir) bajo una amenaza percibida;
65 El hábil término es de MARIANO PLOTKIN: “Perón y el peronismo”, p. 114. BEATRIZ
SARLO hace una concisa y perspicaz lectura de “Por la reconstrucción nacional”, idem, La
batalla
, pp. 19-21.
66 JORGE LUIS BORGES, “L’illusion comique”, pp. 9-10; NORBERTO RODRÍGUEZ BUSTAMANTE,
“Crónica del desastre”, pp. 109-113; SILVINA OCAMPO, “Testimonio para Marta”, pp. 46-47,
todos en SUR, 237, 1955.
67 Sobre la politización de la educación bajo Perón, ver: M. E. REIN, Politics y SILVINA
GVIRTZ, “La politización de los contenidos escolares y la respuesta de los docentes primarios
en los primeros gobiernos de Perón: Argentina, 1949-1955”, EIAL, 10-1, 1999, pp. 25-36.
También: R. REIN, Peronismo, pp. 87-115; JORGE BERNETTI y ADRIANA PUIGGRÓS, Peronismo:
Cultura política y educación, Buenos Aires, 1993. Para una ironización del tema, ver: JURADO,
Mundo, p. 24.
68 NEIBURG, Los intelectuales, p. 108.

RESISTENCIA CULTURAL A UN RÉGIMEN AUTORITARIO...
195
de irracionalidad, de insensatez y de oprobio. En esa primera euforia, no
había cabida ni para la interpretación ni para el análisis. A excepción de
escasos textos que aspiraban a identificar los antecedentes que habían hecho
posible la experiencia peronista, ninguno se preocupó de analizar, menos
aún de intentar asimilar y comprender la naturaleza de aquel fenómeno
histórico trascendental, que había modificado para siempre la fisonomía de
la sociedad argentina y las estructuras de poder. Lo único que parecía importar,
en el calor del momento, era decir por fin lo que habían callado durante
tanto tiempo y dejar constancia de lo vivido durante aquellos años tan duros
para ellos. No había lugar para opiniones contrarias. En septiembre de 1955
existía un consenso generalizado en las filas del antiperonismo intelectual
con respecto a la naturaleza ignominiosa del peronismo y el rechazo categórico
del mismo69.
“Por la reconstrucción nacional” resume, de una manera sucinta e
impactante, lo que la experiencia del decenio peronista había significado
para la gente de SUR –y para tantos otros como ellos–, así como su imagen
de la Argentina en el período. El círculo se había cerrado. La euforia con que
ahora celebraban la clausura de la década peronista y la “reapertura” de su
propio país, para sí mismos, en 1955, era comparable a la euforia con que,
diez años antes, habían celebrado el fin de la guerra europea y la reapertura
de Europa. SUR había recobrado su voz después del arduo invierno peronista.
“Por la reconstrucción nacional” manifestaba su alivio ante la caída del
tirano y cerraba un período particularmente aciago en la historia de la revista,
paradójicamente, el de su último apogeo.
Efectivamente, la primavera de SUR no sería duradera. Una vez pasado
el entusiasmo inicial, no tardarían en insinuarse las primeras grietas en el
consenso antiperonista, a medida que la intelectualidad empezaba a tomar
conciencia de la perdurabilidad del peronismo y la consiguiente necesidad
de asumir la nueva circunstancia del “hecho peronista” y la entrada de
nuevos sectores sociales que evidentemente no estaban dispuestos a
desaparecer. Poco a poco comenzarían a oírse las voces disonantes de
intelectuales que, intuyendo la complejidad del fenómeno peronista,
emprenderían una revaluación del mismo desde una perspectiva menos
simplista que la división maniquea entre peronismo y antiperonismo70. La
69 Un mismo rechazo del peronismo unía a SUR con la SADE y otras revistas como
Imago Mundi, de Luis Alberto Romero.
70Aparte de la polémica Mario Amadeo-Sábato-Borges sobre las distintas caras del
peronismo, quienes realmente sacudieron al frente intelectual antiperonista y desafiaron la

196
ROSALIE SITMAN
subsiguiente disputa en torno a su significado acabaría con la cohesión del
grupo. Luego, la incapacidad de los gobiernos militares para eliminar un
tenaz y terco peronismo, junto con la gradual radicalización de los años
sesenta, producirían un clima cultural en el que SUR tendría cada vez menos
influencia71. Mas en el primer momento de la “reconquista del país”72, todavía
nadie se daba cuenta de que nada volvería a ser lo mismo después de ese
proceso y SUR podía retomar su lugar en el campo intelectual con la
hegemonía del campo cultural liberal con su revisión de la posición de los intelectuales frente
a la dicotomía peronismo/antiperonismo y sus nuevas apuestas políticas y literarias fueron los
“contornistas”: la generación de jóvenes críticos egresados de los órganos estudiantiles Verbum
y Centro que se agruparon en torno a la revista Contorno (los hermanos Ismael y David
Viñas, Adelaida Gigli, León Rozitchner, Juan José Sebreli, Noé Jitrik, Tulio Halperin Donghi,
Adolfo Prieto, Ramón Alcalde...). Varios de ellos, como Sebreli y David Viñas, publicaron
también en SUR. Se distinguieron por llevar a cabo una relectura y una revisión crítica de la
tradición literaria argentina basada en el doble distanciamiento, por un lado, de los valores de
la tradición intelectual liberal (las vanguardias, los ensayistas del ser nacional, el murenismo)
y, por el otro, del peronismo cultural. En el enfrentamiento entre peronismo y antiperonismo,
no aceptaban ni la “verdad peronista” ni la “verdad antiperonista”, prefiriendo buscarse su
propio lugar a través de una redefinición de lo político. De la bibliografía sobre Contorno,
destacamos: MARCELA CROCE, Contorno: Izquierda y proyecto cultural (1953-1959), Buenos
Aires, 1996; WILLIAM H. KATRA, Contorno. Literary Engagement in Post-Peronist Argentina,
Londres & Toronto, 1988; JORGE WARLEY, “La revista Contorno: Literatura, cultura, política e
historia en el ocaso del peronismo histórico”, en La cultura de un siglo. América latina en sus
revistas, ed. Saúl Sosnowski, Buenos Aires, 1999, pp. 351-368; BEATRIZ SARLO, “Los dos ojos
de Contorno”, Punto de Vista, 13, 1981, pp. 3-8; CARLOS MANGONE y JORGE WARLEY, “La
revista Contorno; la modernización de la crítica literaria”, Capítulo. La historia de la literatura
argentina, 122, Buenos Aires, 1981.
71 En Nuestros años sesentas. La formación de la nueva izquierda intelecual argentina.
1956-1966, Buenos Aires, 1993 [1991], Oscar Terán hace un lúcido y coherente análisis de la
pérdida de hegemonía de SUR en el interior del campo intelectual argentino. Aparte de la
incapacidad manifestada por SUR para analizar la experiencia peronista y su posición crítica
respecto de la revolución cubana, Terán subraya también el desfase de la revista para hacerse
cargo de las nuevas temáticas y perspectivas teóricas (aun en el campo de la crítica literaria),
y especialmente su terca insistencia en el distanciamiento entre “política y sabiduría” en años
signados por los acontecimientos políticos; idem, “Destellos de modernidad y pérdida de
hegemonía de SUR”, idem, pp. 73-86 (81). Ver también KING, Sur, pp. 207-245 y “Peronismo”.
72 Estas palabras de Ocampo demuestran que, habiendo desaparecido la amenaza del
“cabecita negra”, los paladines del liberalismo cultural podían reasumir su posición privilegiada
en el ámbito de la cultura; “Cartas Ocampo-Mistral”, carta nº 25, 8 noviembre [1955], escrita
escasos meses después de la Revolución Libertadora.

RESISTENCIA CULTURAL A UN RÉGIMEN AUTORITARIO...
197
coherencia estructural y temática de siempre, satisfecha de haber desempeñado
con decoro su papel de salvaguarda de la civilización y de la democracia en
los tiempos difíciles de la dictadura.
El secreto del triunfo de Victoria y de SUR sobre el régimen que procuró
silenciarlos es tan obvio hasta pasar inadvertido: radica en el hecho mismo
de su obstinada supervivencia y en el palpable proyecto de actualización
cultural que ofrecieron como alternativa frente a la ausencia de un proyecto
peronista homólogo73. Forzosamente recluidos dentro de los límites de la
profesión, opusieron su trabajo a la incultura del régimen y dejaron que la
voz aparentemente silenciosa de las páginas de su revista hablaran por ellos
y actuaran de faro para otros. Las cosas serían muy diferentes para todos
después de la autodenominada Revolución Libertadora.
Aunque no deja de sorprender, a primera vista, el silencio alusivo de la
gente de SUR durante los años del primer peronismo no debe interpretarse
como un retorno a la postura principistamente apolítica de comienzos de los
treinta. Todo lo contrario. Unido a las demás estrategias mencionadas, este
compromiso del silencio ofrece una alternativa legítima de conducta del
intelectual en un régimen autoritario y responde con un SÍ rotundo y
contundente a la pregunta de si acaso el silencio cuenta como una forma de
intervención política. Si efectivamente la posición del intelectual depende
tanto de la decisión individual de asumir ese papel como del sentido político
que pueden adquirir prácticas culturales74, entonces la legitimidad de la
estrategia del silencio practicada por SUR como forma de resistencia a la
dictadura peronista queda ampliamente demostrada.
ABSTRACT
Victoria Ocampo´s literary review Sur strove to maintain a certain literary
standard and remain outside the political fray. This would prove impossible
in the politically charged climate of the ’30s and ’40s. Firmly ensconced in
the liberal tradition that opposed all manifestations of European totalitarianism
–Francoism, Fascism, Nazism– Sur rose in defense of the values of
“civilization” and democracy, expressing first its support for the Spanish
73 El peronismo no había producido un proyecto cultural propio simplemente porque a
Perón lo que le interesaba era llevar una cultura popular a las masas. Más allá de la masificación
de la cultura y el acceso gratuito a los espectáculos, hizo poco y nada por el desarrollo de la
cultura, mostrándose hostil incluso hacia los intelectuales que lo apoyaban; SIGAL, Intelectuales.
74 Idem, p. 8.

198
ROSALIE SITMAN
Republic and then its commitment to the Allied cause. Once the war in
Europe came to an end, the joy with which Sur welcomed the triumph of the
democracies barely concealed the group’s misgivings over the imminent rise
to power in Argentina of Colonel Juan Domingo Perón. Yet, instead of
making a clear and definite stand, as was to be expected, Sur maintained an
uncharacteristic silence during the Peronist years. This article will show that
this silence was, in fact, an eloquent discursive strategy used by Sur in order
to express its resistance to an authoritarian regime that they had opposed
from the outset.

La creación musical académica argentina
como reflejo de la Guerra del Paraguay
JUAN MARÍA VENIARD
LOS SUCESOS DE UN PUEBLO
Los grandes acontecimientos que han perturbado a las naciones suelen
dejar huellas indelebles, visibles en la tarea de investigación, no sólo en su
pasado histórico sino también cultural. Si ellos tuvieron la suficiente intensidad
y duración como para conmover o afectar la vida de un pueblo, algo de ello
puede ser detectado, con posterioridad, en la creación artística producida
contemporáneamente.
Es posible, entonces, hallar reflejos de los hechos que conmovieron la
sociedad argentina del siglo XIX y afectaron su vida –la Revolución de
Mayo y la Guerra de la Independencia; la época de Rosas y de las luchas
civiles; la Guerra del Paraguay; la ocupación definitiva de la Pampa–, en la
música, la literatura, las artes plásticas y hasta en la escena teatral, de sus
propios momentos.
El movimiento de Mayo tuvo, en la sociedad contemporánea, una clara
influencia por cuanto significó una ruptura con España, y con el propio
pasado, no sólo política y económica, sino también cultural. En ese momento
hubo asimismo injerencia oficial en este aspecto1. En la época de Juan Manuel
de Rosas se produjeron, en el orden artístico, numerosas composiciones
poéticas y musicales dedicadas al régimen y a sus personajes. Estas obras
son reveladoras de la situación imperante. También aquí hubo influencia
desde el poder, que alentaba la aparición de este tipo de producciones. En
ese entonces, y desde la época de la Independencia, los cielitos –especie
lírica difundida en todas las capas sociales– constituyeron los más espontáneos
reflejos de las circunstancias políticas del momento. En boca de los federales
cantaban loas al restaurador o a sus hazañas y denigraban a sus enemigos.
1 La Sociedad del Buen Gusto en el Teatro, propuesta por las autoridades (1817),
censuraba las obras que habrían de darse en el único coliseo con que contaba Buenos Aires.
Mandaba traducir y encomendaba obras que difundieran las ideas libertarias que eran los
ideales de la Revolución de Mayo.

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JUAN MARÍA VENIARD
Por su parte, los unitarios denostaban a Rosas y a su política con feroces
letrillas, que cantadas corrían en oposición a las anteriores.
Las campañas militares y sucesivos avances de la frontera con el indio
en la época de Alsina y Roca, en la década de los 70, significaron el fin
definitivo de la presencia amenazadora de los indígenas en la Pampa y un
gran cambio, en todo aspecto, sobre todo en la provincia de Buenos Aires.
La guerra de frontera, la misma campaña, y aun la misma convivencia del
habitante de Buenos Aires con indígenas llegados a la ciudad en calidad de
prisioneros, produjeron una serie de obras artísticas, surgidas en forma
espontánea, donde el indio y su lucha con el cristiano eran el sujeto temático
de pinturas de caballete, obras poéticas y composiciones musicales que
incluyeron hasta un drama lírico.
La Guerra del Paraguay o Guerra de la Triple Alianza, 1864-1870, que
enfrentó a Brasil y Uruguay y luego a la Argentina con el gobierno de
Francisco Solano López, del Paraguay, fue otro de esos grandes
acontecimientos que tuvieron honda repercusión en la sociedad
contemporánea. La de Buenos Aires, que se vio directamente involucrada,
vivió, paso a paso, todo el drama de un guerra que no deseó y que afectaría a
la mayor parte de sus familias. Citar y comentar estos reflejos de la contienda
en la producción musical académica contemporánea es aquello que nos hemos
propuesto.
LA GUERRA Y LA MÚSICA
La música, en la sociedad bonaerense de la época de la Guerra del
Paraguay, estaba íntimamente ligada a todos los aconteceres ordinarios y
extraordinarios de la vida social. Acompañaba sus horas solemnes y las de
distracción, reflejaba sus horas tristes y las alegres. Todo se acompañaba y
todo se celebraba con música: desde un bautismo hasta un funeral, desde una
reunión política hasta una procesión religiosa. Y los momentos de diversión,
fuese en la casa o en la calle, en un salón o en un teatro, eran siempre
acompañados con la música de una banda, una orquesta, un orfeón, un piano o
un organito. Por entonces la música era considerada, como en la antigüedad,
morigeradora de las pasiones y de fundamental importancia en la educación de
los jóvenes. Así era que toda persona ilustrada debía ser educada en la música,
que luego apreciaría como un verdadero conocedor y la practicaría –así fuese
como aficionado– en sus ratos de ocio.
Relacionando la creación musical académica argentina con la Guerra
del Paraguay, pueden hallarse varios momentos, el primero de ellos anterior
a la misma guerra. Como es sabido, ésta se fue cerniendo paulatinamente

LA CREACIÓN MUSICAL ACADÉMICA ARGENTINA COMO REFLEJO...
201
sobre el país en 1864 y 1865. En un proceso previo, que es mucho anterior a
1864, hay una figura que no puede hoy separarse de la historia de la misma
guerra: el dictador paraguayo Francisco Solano López. Puede llamar la
atención el saber que mereció, en algún momento y en Buenos Aires, una
composición musical en su honor. Como veremos, ya desde antes de iniciada
la contienda la música estaba acompañando los hechos políticos y los
personajes.
En 1859 López está convirtiéndose –por lo menos es lo que él más
desea– en una suerte de árbitro en los problemas internos y externos de los
países que hoy llamamos de la Cuenca del Plata. Está sostenido por la
estabilidad política de su nación –férreamente impuesta y ya obtenida por
herencia paterna– y por un ejército desmesurado en comparación con el de
sus vecinos. En esta calidad fue invitado a ser veedor del arreglo pacífico
entre la provincia de Buenos Aires y la Confederación Argentina, de la cual
aquélla se había separado. La firma del acuerdo tuvo lugar el 10 de noviembre
de 1859 y ella trajo alivio y alegría a aquellos que estaban interesados en la
paz y el progreso del país. El hecho, importante por cierto, tuvo su reflejo
musical.
En este año de 1859 el compositor uruguayo, radicado en la Argentina,
Dalmiro Costa (1836-1901), da a conocer una “gran polka militar” dedicada
“Al Exmo. Sr. Brigadier General Dn. Francisco Solano López”. En la carátula,
dos manos enlazadas simbolizaban el acuerdo. La obra, original para banda
militar, tuvo su versión reducida para piano, editada ésta por la litografía de
Jacobo Peuser, en Buenos Aires. Se trata de una composición brillante y
marcial que es posible haya quedado en el repertorio de las bandas militares
paraguayas. No hemos recogido la noticia de que esta obra haya sido
interpretada por alguna banda en Buenos Aires, pero su versión para piano,
al alcance de los aficionados, indica su difusión2.
Iniciada la guerra con el enfrentamiento del Paraguay con el Imperio del
Brasil –desde diciembre de 1864, cuando el primero invadió el territorio que
los imperiales ocupaban en el Matto Grosso–, en Buenos Aires algunos
paraguayos exiliados constituyeron un comité para luchar contra López. La
existencia de estos elementos que luchaban contra el gobierno de su patria
que sostenía una guerra exterior no debe extrañar demasiado, dada la época.
Contra el gobierno uruguayo, que pertenecía al partido Blanco, luchaban los
del partido Colorado, con Venancio Flores a la cabeza, aliados de los
brasileños. Algo semejante había sucedido poco antes en nuestro país, en
2 La pieza se encuentra en la Biblioteca Nacional.

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JUAN MARÍA VENIARD
1852, cuando se luchó contra Rosas. No pueden juzgarse con criterios actuales
–o al menos posteriores– de “nacionalidad” y “patria”, las mentalidades de
entonces, ya que las banderas, que se seguían a muerte y cuya adhesión
muchas veces era heredada, eran de partido. Y los partidos, en su lucha por
el poder, salían a buscar apoyo exterior y aquí no había más que servicio a la
patria. En ese momento el partido Colorado uruguayo tuvo apoyo del Brasil
y la Argentina, y el partido Blanco lo tuvo del Paraguay. Este enfrentamiento
fue la causa inmediata de la guerra3.
La presencia, en Buenos Aires, de este comité de paraguayos opositores
fue tan molesto para López, que su tratamiento ocupa nada menos que uno
de los cuatro puntos de la consideración de declaración de guerra a la
Argentina, en mayo de 1865. Allí decía al respecto que:
el Gobierno del Señor General Mitre […] tolerando que se constituya un
nuevo comité revolucionario de traidores paraguayos en número tan diminuto
y tan insignificante por sus luces y posición social, que el ridículo de esta
inicua representación no podía sino recaer sobre el actual Gobierno Argentino,
que cargará con las graves consecuencias de este acto desleal, comprobado
por el consentimiento de reclutar en Buenos Aires y en territorio Argentino,
nacionales [paraguayos] y extranjeros para la formación de una legión, que
unida al Ejército del Brasil deba traer la guerra al Paraguay, franqueándole
además los órganos de su prensa oficial para sus elucubraciones criminosas4.
De esta situación tenemos una obra que debió contar con música y que
refleja el momento. En mayo de 1865 aparece un Himno de Guerra de la
Legión Paraguaya, dedicado a la Asociación Paraguaya, que sin duda era la
que causaba la irritación del Supremo López. La letra pertenecía a Amancio
Alcorta (hijo) y comenzaba con los heroicos versos de: “Al combate volemos
/ que nos llama la Patria apremiada. / Nadie niegue a la Patria su vida / nadie
tema cobarde el morir”5. No se ha registrado el autor de la música, supuesto
el que la haya tenido.
3 Consideramos que no tiene valor señalar, como hecho inédito, el enfrentamiento entre
“hermanos” en esta guerra. La lucha fratricida tenía entonces larga data en América.
4 JUAN BEVERINA, La Guerra del Paraguay. Las operaciones de la Guerra en territorio
Argentino y Brasileño, Buenos Aires, Est. Gráfico Ferrari, 1921, p. 431.
5 La hallamos reproducida, sin comentarios, en VICENTE GESUALDO, Historia de la música
en la Argentina, Buenos Aires, Beta, 1961, p. 960.

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Iniciada la contienda entre la Argentina y el Paraguay, con la toma por
los paraguayos de dos vapores de guerra argentinos anclados frente a la
ciudad de Corrientes –el 13 de abril de 1865–, el bombardeo intimidatorio
de la ciudad y la inmediata invasión de esa provincia, no faltó el clamor
popular ni la adhesión a la guerra aun por quienes en la Argentina
simpatizaban con el Paraguay en su enfrentamiento con el Brasil y los
colorados uruguayos. Si López intentó, también él, hacer una lucha de
gobiernos y no de pueblos, esto es de partidos6, no halló aquí la quinta
columna que pospusiera los intereses de la patria a los propios de sector.
Con este acto, realizado por sorpresa y sin previa declaración de guerra,
Brasil había logrado, por fin, la incorporación de la Argentina a su lado, sin
cuya colaboración, al menos para permitirle el paso de sus tropas por su
territorio, no podía llevar a guerra a su enemigo. El tratado de la Triple
Alianza, que incluía al Uruguay, ahora con gobierno colorado, fue firmado
en Buenos Aires, el 1° de mayo de ese año y es designado el presidente
argentino, Bartolomé Mitre, general en jefe del ejército en operaciones. La
inmediata llamada a la Guardia Nacional, guardia cívica militarizada, y el
apresto del Ejército de Línea, produjeron la imaginable conmoción popular
y también las primeras composiciones musicales de las muchas que se llevaron
a cabo a lo largo de este primer año de guerra.
Quizá la primera composición aparecida, y que refleja los acontecimientos
del momento, sea Rataplán, polca característica para piano del compositor
italiano radicado en la Argentina Giuseppe Soro. Fue editada en Buenos
Aires por la casa Machado y dedicada A la Triple Alianza7. Este músico
nacido en Alessandria (Piamonte) en 1840 y llegado a Buenos Aires en
1861, fue aquí estimado como pianista y compositor. Sus obras gozaban de
gran aceptación y estaban destinadas a lo más selecto de los aficionados.
También aparece por entonces la “polca militar” La Guardia Nacional,
dedicada a estos cuerpos que debían marchar en campaña a la provincia de
Corrientes. Su autor era el alsaciano Gustavo Nessler (1835-1905), radicado
definitivamente en Buenos Aires desde 1860 y autor de música de salón y
composiciones líricas, entre ellas una ópera. Estuvo totalmente integrado a
la cultura nacional, como lo prueba el haber sido uno de los primeros que se
6 La declaración de guerra, por cierto posterior a la invasión a Corrientes, había sido “Al
actual gobierno argentino”, o sea el de Bartolomé Mitre y no a la Nación.
7 VICENTE GESUALDO, “Inventario de la producción musical en los años 1852-1900”, en
Historia de la música… cit., p. 962.

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interesó, ya en la década del 60, en la música criolla popular tradicional
rioplatense, para incluirla en composiciones académicas, siendo uno de los
antecesores de la futura escuela musical nacionalista argentina.
La polca, danza de salón popularísima entonces en todos los niveles
sociales porteños y muy difundida en el resto del país, era por su compás de
dos tiempos ideal para el repertorio de las bandas militares. Existía una
especie de polca de carácter más marcial, que era la llamada polca militar,
también danza de salón, con una coreografía diferente de la anterior. En
rigor, el repertorio de las bandas militares, así fuese en campaña como en
una retreta ciudadana, era muy amplio y no exclusivamente marcial. De
igual forma, tampoco tenían un repertorio exclusivo los aficionados, entre
quienes esta polca de Nessler gozó de mucho favor. Rafael Barreda la recuerda
muchos años después, en su artículo “Música vieja”, publicado en Caras y
Caretas en 1909: “La Guardia Nacional, polka militar. ¡Qué polkita ésta!
Con sus redobles de tambor. Sus toques de corneta… Sus paraditas y…”8.
LA MÚSICA ACOMPAÑA A LOS QUE PARTEN
Cuando los guardias nacionales marchan a Entre Ríos para su
concentración, ya se ha establecido una comisión de socorro para las familias
de los que iban en campaña. El pianista Manuel Novara entrega a esta
comisión, en julio del 65, varias de sus producciones para que con su venta
se socorriese a los más necesitados. Novara es, en Buenos Aires, un conocido
profesor de piano y director de orquesta italiano, llegado aquí hacia 1860,
que fue director de varias sociedades musicales bonaerenses. Entre las obras
entregadas para socorrer, figura La estrella argentina, mazurca para piano
cuya carátula reproduce Vicente Gesualdo en su Historia de la música en la
Argentina. Está dedicada “A los Señores Gefes y Oficiales del Ejército
Nacional Argentino”. Fue impresa en Buenos Aires en la litografía de
Mongsfeld. Según Gesualdo, “en esta pieza incluye pasajes del Himno
Nacional”9.
Hemos hallado datos y referencias de otras obras dedicadas a los
batallones de guardias nacionales que marcharon. Debemos indicar que la
mayor parte, y también los primeros que acudieron a Corrientes, fueron los
8 Caras y Caretas, Buenos Aires, a. ll, nº 572, 18 de septiembre de 1909. Nota: se
reproduce allí la carátula de esta polca.
9 GESUALDO, op. cit., p. 961.

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de Buenos Aires, ciudad y campaña. Se formaron, en total, 19 batallones de
infantería de Guardia Nacional de 500 plazas cada uno, correspondiendo cuatro
a la Capital y cuatro a la provincia de Buenos Aires. Las provincias más
afectadas por la invasión, Corrientes y Entre Ríos, formaron dos, y el resto de
la siguiente manera: uno, las provincias de Santa Fe, Santiago del Estero y
Córdoba. Las demás, dos por cada provincia, modificado el decreto más tarde,
en batallones de uno por provincia pero de 350 plazas10. Cuando más adelante
se organizan otros doce nuevos batallones, de reserva, sólo marchan a la
contienda los correspondientes a la ciudad de Buenos Aires, su campaña y los
de las provincias de Santa Fe y Córdoba. Esto significó una gran participación
de Buenos Aires en la guerra, sólo superada, en esta etapa, por Corrientes que
con su caballería, formada por unos 5.000 hombres mal armados –gente de la
campaña que concurría con sus propios elementos de movilidad y guerra–, se
mantuvo siempre a la vista del enemigo, valiéndose del coraje individual,
mientras éste ocupó y saqueó su provincia y cuando, luego, intentó nuevamente
incursionar en ella. Es así que para Corrientes y para Buenos Aires, la Guerra
del Paraguay tuvo una repercusión en sus propios pueblos, como no la habrían
de tener los de las demás provincias. La de Entre Ríos, afectada por la invasión
en su punto máximo ya cerca de su territorio, tan poco interés tuvo en la
contienda que su caballería se dispersó y sus restos fueron licenciados, antes
de trasponer su deslinde con el de Corrientes, a quien debía socorrer. Esto
explica por qué la Guerra del Paraguay está aun presente en la memoria
colectiva de correntinos y porteños y no en la del resto del país. Digamos, por
último, que con estos guardias nacionales de Buenos Aires –ciudad y campo–
marchó mucha de la mejor juventud, la cual, en el caso de los oficiales, fue la
más ilustrada y la más sensible al concepto del honor patrio, considerando que
muchos fueron voluntariamente. Esta guerra habría de conmover hondo entre
aquellos que más aportaron a ella, si consideramos que en una batalla –la de
Tuyuty– tuvieron de baja, por muertos o heridos, a todos los jefes de los
diecinueve batallones de Guardias Nacionales, los cuales, como su honor lo
indicaba, marchaban al ataque a la cabeza de sus tropas. En el cancionero
popular de Corrientes es posible, aun hoy en día, recoger testimonios de esa
10 BEVERINA, La Guerra del Paraguay. (1865-1870) Resumen histórico, Buenos Aires,
Institución Mitre, 1973, p. 81. El presente trabajo fue realizado en 1993 para una publicación
que no salió. Es por eso que en la cronología de la guerra no se citan trabajos recientes, como
por ejemplo el tan difundido de MIGUEL ÁNGEL DE MARCO, La guerra del Paraguay, Buenos
Aires, Planeta, 1995.

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JUAN MARÍA VENIARD
lucha del gaucho correntino con el invasor y la posterior contienda que sostuvo
ya en el Paraguay11.
Aparece, entonces, editada en Buenos Aires una Marcha compuesta por
un joven aficionado de apellido Lamadrid y dedicada “Al Batallón del
Comandante Urien”12. La dedicatoria era a Carlos Urien (1818-1893), de
larguísima trayectoria en el campo militar. Al organizarse, en 1857, los
batallones de guardias nacionales, él formó parte de ellos con el grado de
teniente coronel. Estuvo en campaña en Corrientes y Paraguay, participando
en todas las batallas en territorio paraguayo hasta Curupaytí13.
Otra composición de esta misma época se debe a un músico militar que
marchó a la campaña: José “Pippo” Giribone (1824-1868). Poseía buena
formación musical obtenida en Italia, su patria. De jovencito se alistó, en
Montevideo, con los garibaldinos de la Legión Italiana y luego de la batalla
de Caseros, de la que tomó parte, se ofreció al ejército argentino. Como jefe
de banda asistió a la batalla de El Tala, y compuso una marcha que con este
nombre ha quedado en los repertorios de las bandas militares. Organizó en
Buenos Aires una Sociedad Filarmónica Italiana y fue director de numerosas
bandas de música, siendo una personalidad popular de aquellos años. Al
estallar el conflicto concurrió al mando del 1° Batallón de Voluntarios
Argentinos e Italianos. Fue herido en Curupaytí, al estar al frente de una
brigada, y herido de muerte en el combate de Tuyú-cué (17 de febrero de
1868). En el curso de 1865 dedica al coronel Martín Arenas, su polca El 5°
de Nacionales, en honor a ese batallón.
Otro músico militar que marchó a la contienda fue Saturnino Berón
(1847-1898). Nació en Entre Ríos, hizo una estimable carrera como músico
militar. Entre 1865 y 1867 hizo la campaña de Corrientes y Paraguay, fue
herido en el combate del río Pehuajó, en Paso de la Patria, Corrientes, en
enero de 1866, donde la Segunda División Buenos Aires tuvo su bautismo
de sangre. Más adelante fue becado por el gobierno argentino para estudiar
música en Europa y a él se debe la primera obra del nacionalismo musical
argentino: el poema sinfónico La Pampa (1878)14. En 1866, estando en
11 En la actualidad se halla mezclada con letras y canciones de origen paraguayo,
venidas con la fuerte inmigración que ha tenido esa provincia, y que memoran sus hechos de
heroísmo en esta guerra, como en la Guerra del Chaco y acontecimientos políticos posteriores.
12 GESUALDO, op. cit., p. 962.
13 RICARDO PICCIRILLI, FRANCSICO L. ROMAY y LEONCIO GIANELLO, Diccionario Histórico
Argentino, vol. 12, Buenos Aires, Ediciones Históricas Argentinas, 1953-1954, p. 715.
14 Este tema lo hemos desarrollado en nuestro libro La música nacional argentina,
Buenos Aires, Instituto Nacional de Musicología, 1986.

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campaña, compone la marcha La bandera del 4° de Línea. También de esta
época debe ser su diana El primer albor, dedicada al batallón 10° de Línea.
Como músico perteneciente al ejército, dedica composiciones a los
regimientos y batallones de Línea, que eran los del ejército nacional
permanente. Hemos visto que, en general, las simpatías de la sociedad eran
hacia los cuerpos de Guardias Nacionales, civiles militarizados.
Éstas fueron todas composiciones dedicadas a los que marcharon en
campaña, y la mayoría se produjo durante los primeros meses del conflicto,
abundando la música militar. A partir del primer encuentro entre ambas
fuerzas oponentes, comenzarán a aparecer piezas musicales, muchas de ellas
de salón, que resaltarán estos hechos de armas.
COMPOSICIONES BÉLICAS
Ya desde la época de la Guerra de la Independencia fueron comunes las
obras musicales académicas que tuvieran inspiración en acontecimientos
bélicos. Algunas eran de homenaje; otras, descripciones del desarrollo de
una batalla y, en muchas, sus autores aprovechaban las circunstancias para, a
favor del ardor triunfalista, belicista o patriótico, hallar la posibilidad de una
audición pública de la obra o su publicación, o a partir de esto último, la
fácil colocación entre los aficionados, aunque la música, de hecho, no tuviera
relación con el acontecimiento supuestamente evocado. Pero tanto aquellas
que por medio de recursos musicales comentaban una acción bélica, como
las que eran meras obras de ocasión, revelaban la importancia de los
acontecimientos. Si el hecho no ha sido importante o si lo habrá de ser en el
futuro pero no ha conmovido a la sociedad contemporánea, no habrá de
servir de propaganda –de réclame, como entonces se decía– a la composición
oportunista. De hecho, todas las de este tipo lo fueron.
La ciudad de Corrientes había sido tomada por los paraguayos el 14 de
abril de 1865, al día siguiente de la captura de las dos naves de guerra
argentinas, por una fuerza de desembarco que no halló resistencia. Un mes y
medio después –éste fue el tiempo que se necesitó para poder formar y
enviar una fuerza de oposición– arriba, a las cercanías de la ciudad, el
general Paunero con fuerzas de Buenos Aires y Corrientes embarcadas en la
escuadra brasileña, que ya había remontado el Paraná. El 25 de mayo
desembarcan los argentinos. Los primeros que lo hacen, dos compañías de la
Legión Militar a las órdenes del comandante Juan Bautista Charlone, se
lanzan al ataque sin esperar al resto de las tropas. Charlone es herido y su
situación salvada por los demás que acudieron en su ayuda. Los paraguayos

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JUAN MARÍA VENIARD
son dispersados y la ciudad retomada pero con grandes pérdidas propias.
Inmediatamente tenemos la producción musical resultado del alborozo que
produjo este hecho, especialmente entre los correntinos15.
La obra que se compuso para la ocasión es la marcha militar El 25 de
mayo de 1865 en Corrientes, compuesta allí mismo por Serafín Bugni y que
está dedicada a Charlone, héroe de la jornada. Es una composición originaria
para banda que conocemos en su reducción para piano solo que, impresa por
la litografía San Martín, de Buenos Aires, se vendió en Corrientes poco
después16. En la carátula de esta edición, con un muy buen retrato del dedicado,
se presenta la siguiente leyenda: “Compuesta y humildemente dedicada al
Teniente Coronel Dn. Juan Bautista Charlone, Comandante de la Legión
Militar. Por Serafín Bugni. Director de la Banda de Música del mencionado
Cuerpo”. El autor era un compositor italiano, radicado en la Argentina desde
mediados de siglo, época en que vinieron otros músicos de esa nacionalidad.
Actuó al frente de diversas bandas no militares, en Buenos Aires y ciudades
del interior del país. Falleció en Tucumán en 1883. El dibujo que ilustra la
carátula se debe a Elías Duteil, dibujante y escultor francés radicado en
Buenos Aires, donde falleció en 1874.
En la impresión de la usual reducción para piano de esta obra, se indican
algunos instrumentos de la banda. En la parte central, en el llamado trio, hay
un pentagrama escrito sobre el sistema de lectura del piano, indicado Trombón
per banda. Estos agregados podían ser ejecutados ad libitum en el piano y
enriquecían la ejecución de la obra, tanto por el agregado de una parte
musical más como porque el ejecutante podía imitar el sonido del instrumento
señalado.
Se trata de una composición que en su reducción para piano pierde
interés. Abunda en la escritura los acordes cerrados, que no es la mejor
disposición para la escritura pianística. Aunque indicada Tempo di Marcia,
carece de la marcialidad a que estamos acostumbrados en la actualidad, por
las marchas compuestas en el país a fines del siglo XIX y comienzos del
XX. Es de carácter muy brillante y denota al músico experimentado en los
recursos de la banda. En la parte central presenta una sucesión de intervalos
melódicos que son los mismos con los que encabeza Chopin la segunda
15 Sin embargo, Corrientes es evacuada por los argentinos al no poder sostenerla y es
retomada por los paraguayos.
16 Ejemplar en nuestra biblioteca. Perteneció a Joaquina Reguillaga Rolón, correntina
que fue contemporánea de estos hechos, bisabuela nuestra.

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sección de su célebre marcha fúnebre. No podríamos decir si es casualidad o
una reminiscencia querida. De todas maneras, el carácter es otro.
El 11 de junio de este año 65 se produce el segundo encuentro de
importancia en la guerra y el primer combate naval. Se enfrentan, en el río
Paraná, la flotilla paraguaya con la brasileña, a quien busca para destruirla
en su fondeadero de la costa del Chaco, frente a la desembocadura del
Riachuelo, al sur de la ciudad de Corrientes. Luego de encarnizado combate,
donde los paraguayos lucharon desde agua y tierra, queda establecido el
dominio de los brasileños y, por ende, el de los aliados, en el río Paraná. En
interés de los paraguayos estaba el evitar el desplazamiento de las fuerzas
argentinas por el río. Desde entonces no sólo no pudieron hacerlo sino que
tampoco pudieron valerse del río para apoyar su fuerzas de invasión, que
alcanzarían hasta la ciudad de Goya.
Con motivo de esta acción naval, la casa editora de Juan A. Machado
publica en Buenos Aires la polca Combate naval del 11 de junio, de Antonio
M. Celestino. Éste es otro de los músicos italianos radicados por aquellos
años en el país. Había llegado él también a Buenos Aires en 1860 junto con
su padre, cantor lírico que gozó de fama en el Río de la Plata. Aquí hizo
carrera como pianista, director de orquesta y compositor. Falleció, aún joven,
en 1896.
Junto con el avance por la costa del Paraná hacia el sur, otro ejército
paraguayo avanza en este mismo sentido por ambas márgenes del río Uruguay,
en una gran maniobra de pinzas que apunta tanto hacia Montevideo como
hacia Buenos Aires. El destino inmediato del ejército que opera en el río
Uruguay es la ciudad brasileña de Alegrete. En su avance, con sólo la
caballería correntina a su frente, que pese a sus intentos nada podía hacer
para detenerlos, alcanzaron las ciudades de Paso de los Libres, por la margen
derecha, y Uruguayana por la izquierda. Los aliados hacen avanzar, para
oponérseles, una fuerza hacia Paso de los Libres, desde su concentración en
Entre Ríos. Es creado el llamado Ejército de Vanguardia, que se forma con
las fuerzas orientales, algunas brasileñas y argentinas, dándole el carácter de
una división de la alianza. Sobre Paso de los Libres se unió el general
Paunero con su caballería correntina, que venía a reforzar, cruzando desde el
Paraná al destacamento aliado. Los paraguayos, asentados en la costa
argentina, los esperaron al sur del río Yatay, donde tuvo lugar, el 17 de
agosto, el combate que los derrota. Sitiado el cuerpo principal del ejército
invasor en la ciudad brasileña de Uruguayana, se rinde su comandante un
mes después, junto con las mejores tropas de que disponía el Paraguay.
Muchos de sus soldados fueron incorporados a las fuerzas de los aliados.

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JUAN MARÍA VENIARD
La decisiva victoria de Yatay, que significó el retiro de la división
paraguaya que operaba sobre el río Paraná y la evacuación de la provincia de
Corrientes, causó hondo impacto en la opinión pública de las naciones
beligerantes, sobre todo en la Argentina, que veía así rechazado al invasor
que había avanzado muy peligrosamente hacia el sur. Aparece,
inmediatamente, la Marcha de Yatay que compone el aficionado español
Mateo Font y Roig17. También se difunde entonces La victoria de Yatay,
mazurca para piano de Francisco Faramiñán, músico militar nacido en Buenos
Aires, que durante la campaña del Paraguay servía una pieza de artillería
durante el combate y, luego de él, dirigía la ejecución del Himno Nacional
con la banda del cuerpo, sobre el mismo campo de batalla18. Más adelante
tuvo una larga y brillante actuación, siempre al frente de bandas militares.
Es una figura simpática de músico militar. Su composición fue editada en
Buenos Aires por el almacén de música de Juan Restano y grabada por la
litografía de Mongsfeld. En la carátula figura sólo las iniciales del autor (F-
F), recurso muy de la época, al tratarse de obras menores. Presenta un dibujo
del combate que diríamos realizado por un niño19.
La victoria de Yatay es una mazurca con las características generales de
esta especie y no le hallamos relación con el hecho de armas. Estaría dentro
de esas obras que presentan un título y una carátula apropiadas para la
ocasión. Se trata de una pieza muy danzable, brillante y muy de salón, que
ha debido agradar a los pianistas aficionados y bailarines caseros.
La recuperación de Uruguayana también mereció su comentario musical
en Buenos Aires. La aficionada Ernestina L… –así se indicó– dio a la
estampa, por el editor Juan A. Machado, su polca Uruguayana, según dato
que nos proporciona Vicente Gesualdo20.
La campaña prosigue sin nuevos choques armados. El ejército se sitúa
sobre las márgenes del Alto Paraná en el norte de Corrientes, para llevar la
guerra al invasor invadiendo, a su vez, su territorio. Hasta el año siguiente,
esa invasión no se llevará a cabo.
Comienza el año 1866. Los paraguayos están en su campamento
fortificado de Paso de la Patria y los aliados, enfrente, río de por medio. En
enero y febrero se producen numerosas incursiones de las fuerzas de López a
17 GESUALDO, op. cit., p. 960.
18 Álbum de la Guerra del Paraguay. Publicación bimensual, Buenos Aires, Asociación
Guerreros del Paraguay, a. l, nº l, 1893, entrega 17, octubre 1° de 1893, p. 269.
19 Tenemos un ejemplar en nuestra biblioteca.
20 GESUALDO, op. cit., p. 962.

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211
territorio correntino para atacar por sorpresa a sus enemigos. Son acciones
muy sangrientas, entre las que se destaca el combate del río Pehuajó o de
Paso de la Patria, donde la Segunda División Buenos Aires pierde una cuarta
parte de sus efectivos. Los comandaba el coronel Conesa21. Ya comienzan a
producirse encuentros y batallas de resultado ambiguo, más bien desastrosos
para atacantes y atacados. Con este motivo aparece una nueva composición
musical.
El Paso de la Patria es un vals que el aficionado Celedonio Sánchez
dedica “Al patriota y valiente Coronel Don Emilio Conesa”. Poseemos una
edición, sin editor ni autografista, que se conservó en un álbum musical
perteneciente a quien fuera, en la ciudad de Corrientes, contemporánea de
estos hechos (ver nota 16).
El autor pudo haber sido un aficionado correntino, por el lugar donde se
conservó y la dedicatoria manuscrita que tenía el ejemplar, que fue cortada
de la carátula y que bien pudo pertenecerle. Debe considerarse, además, que
el ejemplar no tiene el infaltable sello de la casa vendedora, que puede
señalar que, o bien estuvo fuera de comercio o lo obsequió su autor. El no
tener, además, indicaciones de edición y poseer una calidad de impresión
cuidada pero artesanal, dan la posibilidad de que hubiera sido, también,
estampada en la propia Corrientes. Se trata de un muy lindo vals, de escritura
sencilla, que no presenta dificultades para la ejecución. Posee unas melodías
simples pero agradables y un bajo marcado que le da un carácter muy
danzable.
UNA NUEVA ETAPA EN LA GUERRA Y UN CAMBIO EN LA MÚSICA
En abril, el ejército aliado cruza el Paraná, toma el campamento
abandonado de Paso de la Patria y comienza a empujar a los paraguayos
hacia el interior. Ha pasado un año de guerra entre la Argentina y Paraguay
y la contienda inicia ahora una nueva etapa, ésta en territorio paraguayo. En
mayo tienen lugar las sangrientas batallas de Estero Bellaco y Tuyuty,
21 En Buenos Aires, en el Salón Recreo, se presentan unas vistas de esta acción. Un
aviso en La Tribuna decía así: “Gran combate de Paso de la Patria ganado por la División
Buenos Aires al mando del Coronel Conesa, quedando muerto el Comandante Serrano y
heridos los comandantes Keen y Martínez de Hoz, Guerra del Paraguay, acción del 31 de
enero. […] Tocarán el piano los señores Medina y Celestino”, La Tribuna, Buenos Aires,
marzo 18 de 1866, p. 3.

212
JUAN MARÍA VENIARD
ofensivas paraguayas que causaron miles de bajas por ambos bandos. Estas
pérdidas habrían de resentir más a los paraguayos que a los aliados, quienes
podían disponer de mayores recursos, algunos ilimitados, para reponer
soldados y equipos. Vendrán en los meses siguientes las batallas de Yatayty
y Boquerón, hasta la ocupación del fuerte de Curuzú (septiembre) que formaba
parte de las fortificaciones escalonadas de Curupaytí y Humaitá.
El siguiente paso en la guerra fue el ataque a Curupaytí, 22 de septiembre,
sufriendo los aliados el peor revés de toda la guerra. La fuerzas atacantes
fueron acribilladas por la fusilería y artillería enemigas, dispuestas de manera
que constituyeron una sorpresa para las fuerzas conjuntas. Aquí fue donde
los argentinos tuvieron de baja a todos lo jefes de los batallones que
participaron. Fue donde murió Charlone y cayeron heridos Conesa y Giribone.
Luego de estas sangrientas batallas, donde caían heridos o muertos tantos
hijos de Buenos Aires, la producción musical que había acompañado la
campaña cambia totalmente. Se atiene ahora a la terrible realidad que se
imponía.
En septiembre, aún no producido el asalto a Curupaytí, empiezan a
aparecer los inválidos de guerra en Buenos Aires. Vienen de los campos de
Boquerón, Estero Bellaco, Tuyuty y tantos otros encuentros. En balsas
sanitarias se los evacuaba a Corrientes. Algunos eran luego derivados al
Hospital Militar de Buenos Aires, que se encontraba en el Retiro. Cuando ya
repuestos aparecieron por las calles, en traje militar y faltos de un brazo o
una pierna, conmocionaron a la población22. A partir de aquí ya no
encontraremos –al menos no las hemos hallado– composiciones musicales
en honor de batallas y dedicadas a los jefes que participaban en ellas. Ahora
el sujeto será el soldado inválido, triste presente que recibe la gran ciudad,
tan alejada del teatro de operaciones.
Entonces tienen lugar rifas, loterías, conciertos y beneficios para socorrer
a las víctimas de la guerra. La Comisión Sanitaria, la Sociedad de Beneficencia
y, sobre todo, la Asociación Protectora de Inválidos son las más activas para
llevar ayuda a heridos, inválidos, viudas y huérfanos de guerra. Aparece en
Buenos Aires la novedad del bazar de caridad, precedido del éxito que había
alcanzado en los Estados Unidos, ayudando a los necesitados a causa de la
Guerra de Secesión. También a imitación de lo puesto en práctica durante
esa sangrienta guerra, se creó la Comisión Sanitaria para atender a los heridos.
Las niñas de familia encontraban tiempo para hacer hilas, cada vez que se
anunciaba la inminencia de una gran batalla.
22 Pueden verse comentarios al respecto en El Correo del Domingo, revista ilustrada
para las familias, que con sus crónicas es fiel reflejo de la realidad social que se vivía.

LA CREACIÓN MUSICAL ACADÉMICA ARGENTINA COMO REFLEJO...
213
En octubre tiene lugar un concierto a beneficio de los inválidos de la
Campaña del Paraguay. Se escucha allí el himno El inválido, música del
aficionado Alejandro Paz, secretario de la Asociación Protectora de Inválidos.
En el mismo mes se anuncia la edición de Los inválidos, polca de
Carlos Rolandone, pianista y director de orquesta italiano radicado en el
país. La obra fue donada a la asociación protectora anterior, para lograr
recursos con su venta23.
En diciembre del mismo año aparece impresa, a beneficio de la misma
asociación anterior, otra composición de Alejandro Paz. Se trata de la danza
habanera La flor del aire. Apareció también publicada en El Correo del
Domingo, el 2 de diciembre de ese año24. Es una pieza simple pero agradable,
con el cadencioso y peculiar ritmo de habanera. Si bien no ha sido compuesta
bajo la impresión de ningún hecho de armas, la dedicatoria muestra la relación
entre el creador y su particular entorno social. En el encabezamiento, leemos:
“A los inválidos / Flor del aire, / danza habanera / compuesta por…” No hay
indicación de autografista pero la pieza está muy bien copiada en dos hojas
de la revista.
También en Santa Fe, según información que trae Vicente Gesualdo en
su relevamiento ya citado, se escuchó, en la distribución de premios del
famoso colegio de la Inmaculada, de los jesuitas, en el acto del cierre de
cursos de ese año del 66, un himno El inválido argentino, de autores locales25.
Indiquemos que Santa Fe, por su cercanía con el teatro de la guerra, por
servir de comunicación con ella hacia los pueblos del interior y el aporte de
tropas que realizara, vivió la guerra con mayor intensidad que las otras
provincias del interior del país.
Después de Curupaytí, las acciones en el ejército aliado quedaron
paralizadas, hasta mediados del año siguiente. Pasó casi un año antes de que
la ofensiva aliada continuara. Durante el transcurso, los argentinos restañaron
sus heridas y se dedicaron a solucionar sus problemas internos. La sociedad
en general, ya pasado el ardor bélico de las primeras acciones en rechazo del
invasor y la posterior conmoción por los muertos y heridos, entró en un
desinterés que la propia inacción fomentaba. Los heridos se habían repuesto
o habían engrosado la lista de los muertos por la patria y ya estaban enterrados.
Quedaban los inválidos, para la piedad, y la música los acompañó, como
hemos visto.
23 La Tribuna, octubre 28 de 1866, p. 2. Nota: Sobre los conciertos que tuvieron lugar
entonces puede consultarse la colección de este diario, en dicho mes.
24 El Correo del Domingo, a. 6, nº 153, e/ pp. 339 y 342, AGN.
25 GESUALDO, op. cit., p. 966.

214
JUAN MARÍA VENIARD
Durante 1867 el reflejo de la campaña del Paraguay es nulo. La guerra,
ya demasiado larga y cuyo fin no se avizora, pasa a ser impopular cuando no
ignorada. López ya había recibido su lección. Las cosas estaban ahora como
al principio pero la Argentina segura de que no habría de ser nuevamente
ofendida. Sólo faltaba que el Imperio del Brasil saldara sus cuentas y
recuperara el Matto Grosso, si es que lo deseaba. ¿Para qué seguir sacrificando
argentinos? A esta opinión se opone la oficial, que estimaba se debía cumplir
la palabra empeñada en el tratado del 1° de mayo de 186526.
Es sintomática la aparición del pasodoble El paso de San Ignacio, de
tema bélico, debido al músico militar Francisco Ferreyra, director de la
banda del batallón 1° de Línea. Está dedicado al coronel José María Arredondo
y hace referencia a un triunfo militar que ya no es en Paraguay. Se trata de la
batalla de este nombre librada contra los revolucionarios de Cuyo, en la
provincia de San Luis. Estamos en abril de 1867 y el gobierno ha debido
sacar tropas del frente de guerra para oponerse a un movimiento que ignora
la guerra exterior y que ya se extiende por varias provincias del oeste. Esta
revolución obligó a Mitre a dejar la dirección del ejército aliado. A los dos
primeros batallones que salieron de Tuyuty en enero, con Arredondo, se
suman enseguida otros doce27. Para el maestro de banda del regimiento, es
más interesante un triunfo que se logra contra los alzados del interior del
país que la estancada guerra.
A la crisis política argentina se sumó la del comando de los aliados, que
nunca estuvo más unida que en la hora de los triunfos. El general Flores se
había ya retirado, dejando una fuerza oriental casi simbólica, que quedaría
hasta el fin de la contienda. La dirección de la campaña quedó delegada en
el brasileño marqués de Caxías.
Nos revela el momento una nota de El Correo del Domingo, de junio de
este año del 67. En su columna Crónica, leemos:
No pasa un día sin que se anuncia la fundación de una nueva sociedad de
música, de canto o de baile.
Cualquiera diría, al observar este hecho, que vivimos en los tiempos más
alegres, provistos y dulces.
Que no tenemos pendiente una guerra exterior.
26 En el tratado se determinaba que “la guerra no era contra el pueblo paraguayo sino
contra su gobierno”, BEVERINA, La Guerra del Paraguay… cit., p. 87.
27 BEVERINA, La Guerra del Paraguay… cit., p. 245.

LA CREACIÓN MUSICAL ACADÉMICA ARGENTINA COMO REFLEJO...
215
Que en la república no hay vestigio de la revuelta que acaba de conmover.
Por consiguiente, que no están fuera de su hogar quince o veinte mil argentinos.
Y además, que no hay salvajes que hagan irrupciones y arrebaten cautivos al
desierto.
Otro hecho capaz de desorientar a cualquier forastero respecto de la situación
es el notable número de jefes y oficiales que vemos por nuestras calles,
procedentes de los ejércitos del Paraguay o del interior; y ese número parece
aumentar con cada vapor que llega.
Esa brillante oficialidad ausente del teatro de la guerra causa una impresión
agradable sin duda, como que deseamos ver entre nosotros a todos los que
faltan.
Pero su presencia aquí hace que uno se diga sin poderlo remediar - esto va
muy despacio; reflexión penosa sin duda.
[…]
Uno de estos jefes decía que la campaña ofensiva no empezará hasta el mes
de agosto, y en ese sentido atiende hoy a sus asuntos particulares para estar
listo con tiempo y volver a ceñirse la espada que sólo ha dejado temporalmente.
Como éste, pueden citarse otros casos, aunque también hay que decir que el
ejército [argentino] del Paraguay ha perdido mucho jóvenes voluntarios vueltos
a sus ocupaciones después de haber hecho parte de él en lo más recio de la
campaña28.
En este año del 67, entre tantos otros que regresan del Paraguay, lo hace
Francisco Faramiñán. Se desempeñará en Buenos Aires como director de la
banda de música de la Brigada de Artillería de Plaza29. Esta banda era
conocida popularmente como “del Parque” debido al tradicional nombre de
Parque de Artillería con que era conocido el famoso regimiento y cuartel de
la Plaza General Lavalle, plaza que también recibía ese nombre tradicional.
El subdirector de esta banda, que bajo la batuta de Faramiñán fue la más
acreditada de la ciudad, es otro músico también regresado del Paraguay:
Saturnino Berón, de quien también comentamos alguna producción suya
relacionada con la guerra. Si a éstos sumamos la desaparición de Giribone,
podemos decir que ya no quedarían en el frente los elementos músicos más
caracterizados.
28 El Correo del Domingo, a. 7, nº 181, junio 16 de 1867, p. 437. Nota: NÉSTOR TOMÁS
AUZA, en su Estudio e índice general, de esta publicación, Separata de la Revista Histórica,
Buenos Aires, nº 5, 1980, indica que la columna Crónica estaba redactada por José María
Cantilo.
29 GESUALDO, “Las bandas militares: el coraje a través del ritmo”, en Todo es Historia,
Buenos Aires, a. 11, nº 133, junio de 1978, pp. 6-32.

216
JUAN MARÍA VENIARD
UN FINAL SÓLO CON MÚSICA DE OCASIÓN
A partir de entonces y hasta el final de la guerra, pese a los triunfos de
los aliados en la toma de Humaitá y el de Itá Ibaté y la ocupación de
Asunción por los brasileños (primeros días de 1869), la producción musical
manifiesta ignorarla. Hallamos, posiblemente compuesta en 1869, la
composición Recuerdos del campamento, sobre letra del coronel José María
Morales y música de Casildo Thompson, ambos de color –descendientes de
africanos–, que habían estado hasta entonces en campaña. Esta composición
ve la guerra ya no como un hecho presente30.
A comienzos del 69 sólo resta la ocupación del país y la persecución de
Francisco Solano López31. El final de la guerra parecía inminente. En Buenos
Aires, una composición celebraba ya este acontecimiento. Y esta composición
anticipada es todo lo que hemos hallado de reflejo del fin de la guerra. Se
trata de La déroute du Paraguay, “grand quadrille militaire, avec fusillade,
coup de canon, pistolet, cloches”, debida al francés F. Basolle, director de
orquesta en el Alcázar Lírico, un pequeño teatro dedicado a los espectáculos
alegres. La obra fue estrenada en febrero de este año con su propio autor
como director de orquesta32 y dedicada al especial público de este teatro que
fue, por muchos años, la tradicional sala de la opereta ligera y el vaudeville.
Esta quadrilla militaire del Alcázar Lírico ha sido, sin duda, una pieza
de concierto que, con el estruendo bélico agregado, ha tenido suficiente para
no ser bailada en el escenario. El autor ha usado la estructura de la cuadrilla,
tipo de contradanza francesa con cinco números musicales diferentes, que le
ha permitido desarrollar cinco episodios, en el ritmo vivo de la cuadrilla, que
seguirían un programa sobre la derrota del Paraguay. La música vivaz daba
para cañonazos dados con la gran caja o los timbales y pistoletazos producidos
con balas de fogueo. Por comentarios de otras batallas musicales de la época
y escenas bélicas de representaciones líricas, sabemos de qué manera se
llenaba de humo la sala y cómo se producía un verdadero efecto de realismo,
extramusical por cierto.
Cuando la guerra hubo por fin terminado, con la última resistencia del
último que resistió, o sea López (el 1° de marzo de 1870), en Buenos Aires
la noticia causó alivio. Es cierto que a fines del 69 habían regresado casi
todas las fuerzas argentinas que, bajo la dirección del general Gelli y Obes,
30 Sobre estas dos personalidades puede consultarse: JORGE MIGUEL FORD, Beneméritos
de mi estirpe, La Plata, Tipografía de Artes y Oficios, 1899.
31 Mitre dejó definitivamente la dirección de las operaciones en enero de este año, ante
el fallecimiento del vicepresidente Marcos Paz, a cargo de la vicepresidencia del país.
32 GESUALDO, Inventario… cit., p. 971.

LA CREACIÓN MUSICAL ACADÉMICA ARGENTINA COMO REFLEJO...
217
habían proseguido la campaña, hasta que ésta quedó exclusivamente en manos
de los brasileños. Para entonces Mitre ya no era presidente de la República y
en Asunción había un gobierno paraguayo opositor al dictador. Las pequeñas
acciones que jalonaron la retirada de López en el último año de guerra
estaban circunscriptas a un territorio remoto y a los beligerantes iniciales.
Este momento también se ve reflejado en la música. Aparecen dos obras que
manifiestan todo el sentir que tenía entonces la sociedad: el gozo por los que
regresaron y la piedad por los desamparados.
A fines de este año de 1869 aparece editada en Buenos Aires la marcha
El regreso a la Patria, de F. Guidi, un compositor de obras de salón activo,
por entonces, que dedica a la Guardia Nacional que vuelve del Paraguay.
Pocos días más tarde, enero del año siguiente, aparece La caridad, página
para piano de la aficionada Flora M. de Astengo, publicada en Buenos Aires
por Monguillot y Nelson, con cuya venta se socorría a viudas y huérfanos de
la guerra33. Son los últimos sentimientos que en música despierta la contienda,
ya finalizada para la Argentina.
LA MÚSICA Y LA GUERRA
A lo largo de la guerra, la música tuvo producciones por su directa
influencia. Sus autores fueron, en muchos casos, músicos extranjeros radicados
en el país, italianos la mayoría. Esto se explica si se comprende la gran
identificación de los extranjeros con el medio que existió siempre y que ha
ido una característica de nuestra sociedad. En la música, como en la cultura
argentina en general, fue de gran importancia el aporte de los extranjeros,
sobre todo aquellos que quedaron en el país, dejaron aquí su descendencia y
produjeron nuestra particular cultura con diversidad de orígenes. Puede llamar
la atención observar que estos extranjeros arribaran entre 1860 y 1861. En
esto intervino no sólo el desarrollo que comienza a producirse en el país,
sino el conflicto norteamericano que desembocará en la guerra civil y desviará
hacia el sur del Continente la corriente inmigratoria que tenía aquel destino.
Hemos podido establecer un desarrollo de la guerra nada más que
siguiendo las apariciones de obras musicales. Mas no sólo acompañan los
hechos destacados de la campaña, acción por acción, sino los diferentes
momentos en que ésta se desenvolvió: de euforia, de conmoción, de
dramatismo y hasta de desinterés. Cuando se produce el entusiasmo popular
ante la agresión paraguaya, la música acompañó a los movilizados y a sus
familiares desprotegidos. Luego, resaltará las batallas que llevaron tranquilidad
33 GESUALDO, idem, p. 972.

218
JUAN MARÍA VENIARD
a la población y que lograron la evacuación del territorio argentino por parte
de los invasores. Durante el segundo año, en la larga inmovilidad, desaparecen
las composiciones relacionadas con la guerra. En el tercero, acompañarán el
drama de los heridos y los lisiados y serán vehículo de la caridad pública.
Luego de esto, la guerra pierde interés para el grueso de la gente y, por lo
tanto, deja de ser atractiva para la producción musical. La derrota del enemigo
es reflejada en una obra destinada a un público no precisamente el más
refinado en gustos musicales, un año antes del fin definitivo. Ésta y alguna
composición más del momento revelan el fin de la guerra para el argentino
común aun cuando no se hubiera disparado el último tiro.
Encontramos que la música no sólo revela el hecho que sacudió
hondamente a la sociedad, y cuyas manifestaciones pueden, pese al tiempo,
ser ubicadas, sino que acompañó los distintos momentos de su desarrollo. En
algunos períodos históricos la música, como hecho de cultura, vive
hondamente relacionada con la sociedad en la que se produce. Sus horas
felices, sus horas amargas, sus horas de júbilo y sus horas de aflicción,
habrán de aparecer nítidamente reflejadas en la producción artística musical
contemporánea, por lo menos para el investigador que la sepa encontrar.
Pero aun no siendo así, de todas maneras señalarán, de una manera u otra,
aspectos que conscientemente no hubieran podido ser revelados, como los
momentos de falsa opulencia, de superficialidad espiritual, de dirigismo,
censura o demagogia desde los poderes públicos, como también aquello más
recóndito que revelará decadencia, angustia o descontrol y, lo más conflictivo,
divorcio con la realidad. La producción musical académica argentina durante
la Guerra del Paraguay nos refleja una hora amarga en la historia del país
pero es, desde el punto de vista musical e independientemente de la calidad
de la obra realizada, testimonio de una rica y fructífera época en que en ella
se reflejaban los acontecimientos que conmovían a su sociedad.
ABSTRACT
In the history of people, an event with great repercussions in society,
should have left a trace in said culture that could be discovered by historical
research.
In the history of the Argentine Republic, there are several events falling
into this category, one of them is the War againt Paraguay or the “Triple
Alianza” War (1865-1870).
Based on such hypothesis, this is a study of the Argentine art music of
such period, which follows the different stages of war according to the reaction
of society, ranging from the initial euphoria to the final lack of interest.

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

Catálogo de la 27º Feria Internacional “El libro del autor al lector”, Córdoba,
2001, 67 pp.
Alguna vez hemos expresado desde estas mismas páginas, que el Arroyo
del Medio sigue dividiendo culturalmente al país. La referencia al célebre
arroyo que marca la división política entre la provincia de Buenos Aires y la
de Santa Fe fue, en la década del cincuenta del siglo XIX, la divisoria de dos
modelos de organización política del país, el uno abarcativo de las trece
provincias y el otro tan sólo de Buenos Aires. Al igual que ayer, hoy también
esa línea acuática, como símbolo, marca una separación en la producción
cultural, al grado que sólo figura Buenos Aires como el centro cultural
conocido del país y poco o nada se sabe o se refleja al exterior de lo que
ocurre en las restantes provincias en el campo del arte, del pensamiento, de
la literatura, de la producción bibliográfica. En lo que hace a la impresión de
libros, que ahora nos interesa, basta hacer un paseo de curiosos en novedades
por las librerías de Buenos Aires para comprobar que nada de lo que se
produce e imprime en las provincias, se ofrece en sus estantes. Ese desinterés
por la producción édita de las provincias, en el mercado del libro porteño
tiene como resultado ignorar o, lo que es lo mismo, dar por inexistentes todo
lo que en ellas se produce.
No desconocemos que en esta materia obran un conjunto de factores
vinculados al comercio del libro que no son nada fáciles de resolver, pero el
hecho real es que, por esas causas y otras no menos complejas, como la
escasa capacidad de gestión de los centros editores de las provincias, el libro
impreso en el interior rara vez es ofertado en el mercado del libro porteño.
El catálogo que tenemos ante nosotros, fruto de la 27º Feria Internacional
“El libro del autor al lector”, realizada en la ciudad de Córdoba, en 2001, es
la mejor comprobación del destacado centro editor que es Córdoba y del que
pocos, aun vinculados al libro por oficio, tienen conocimiento. Según informa
esta lujosa edición, nos enteramos del esfuerzo que los editores de esa
provincia realizan para vincular la labor del escritor provinciano con el
público consumidor de bienes culturales, y han hecho muy bien tanto la
Agencia Córdoba Cultura, la Secretaría General de la Gobernación y la
Municipalidad de esa ciudad en editar con belleza, elegancia y originalidad
este catálogo que refleja la producción de libros que se realiza en esa provincia.
Sorprende saber que en esa ciudad capital se hallan instaladas diecinueve
editoriales que, en conjunto, ofrecen no menos de cuatrocientos títulos de
autores pertenecientes, en su casi totalidad, salvo raras excepciones, a dicha
provincia. Estos dos indicadores mencionados son suficientes para otorgar a
Córdoba el rango de primer centro editor del país fuera de Buenos Aires.

222
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
Los centenares de títulos impresos en esa ciudad dan testimonio de una
intensa vida cultural en la que no se hallan ausentes los más variados géneros
literarios, técnicos o especializados, probando que en su seno se cultivan
todas las manifestaciones del pensamiento. Lo jurídico, lo económico, la
poesía, la narrativa, la historia, la crítica literaria, el ensayo, las literaturas
compradas, las cuestiones técnicas, la arquitectura, son algunos de los géneros
dominantes, pero no faltan las ediciones críticas, las recopilaciones
documentales, los epistolarios, la historia de la arquitectura, las ediciones
escolares y para niños, conformando un universo editorial muy amplio y
abarcativo de las diversas expresiones de la escritura.
Ante este catálogo y el proceso de producción de libros que él expresa
no podemos menos que admirar este fenómeno que desconoce la mayoría de
quienes se dicen, en Buenos Aires, hombres de la cultura, y a la vez sentirnos
honrados de que ello ocurra en Córdoba. Pero sabemos, por conocimiento
directo, que si a ello sumamos lo que ocurre en el mismo terreno en las
provincias de Mendoza, Salta, Jujuy, Santa Fe, el cuadro se vuelve alentador
en medio de la recesión económica y de la anemia cultural que padecemos.
Quizá por ello y gracias a ello, mientras en Buenos Aires las editoriales
tradicionales, hoy de capital extranjero, se concentran en libros de autores no
nacionales, sobre todo best-séller puramente comerciales e intrascendentes,
en los centros editores provinciales un grupo de pequeñas editoriales alienta
y estimula al autor y al pensamiento nacional.
Una mención especial merece la presentación gráfica de este catálogo
propiciado por el Gobierno Provincial y el Municipal, tanto por la originalidad
de su diseño gráfico como por la alta calidad de impresión y la precisa
información bibliográfica que ofrece y que hace honor a los organizadores.
NÉSTOR TOMÁS AUZA
MIGUEL ÁNGEL DE MARCO (ed.), Corresponsales en acción. Crónicas de la
guerra del Paraguay. “La Tribuna”, 1865-1866, Buenos Aires, Librería
Histórica, 2003, 369 pp.
La tecnología de los medios, a través de las imágenes televisivas, ha
introducido la guerra en nuestras casas. Pero el observador y también el
lector de los periódicos tienen la sensación de recibir una información
preparada. La última guerra, Irak, incluyó los corresponsales “enrolados”,
con todas las limitaciones que pertenecer a una de las fuerzas armadas en
pugna implica para la libertad de expresión. Por ese motivo las versiones de

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
223
los free-lancers ganaron el interés de lectores y espectadores, al punto de
que la figura de los corresponsales de guerra se transformó en noticia por sí
misma y sus comentarios merecieron una atención especial.
Por este motivo la aparición del libro aquí comentado, donde el doctor
De Marco ha agrupado las crónicas de la guerra de la Triple Alianza,
publicadas en 1865 y 1866 por el diario porteño La Tribuna, no puede ser
más oportuna. A este mérito circunstancial se agrega otro más permanente:
de la guerra del Paraguay se tienen habitualmente dos versiones: la militar y
la diplomática. Entre los autores argentinos los estudios de Beverina, Ornstein
y Cárcano son los pilares sobre los que se han asentado estudios más
modernos, siempre desde alguna de estas dos perspectivas. De Marco, con
su libro La guerra del Paraguay (Buenos Aires,1995), nos introdujo en un
nuevo cauce donde mostró la cara interna de la guerra: los problemas de
aprovisionamiento, las limitaciones a la movilidad, la escasa tecnología
disponible, las deficiencias del servicio sanitario, la vida en los campamentos,
la creación de la capellanía castrense, etc. Esta visión de la existencia cotidiana
en el frente de guerra o en la retaguardia cercana ha abierto el camino a
nuevas indagaciones de los investigadores. De Marco rozó en ese libro –sin
penetrar intencionalmente en él, porque tal vez ya abrigara la idea del actual
volumen– un aspecto que, aunque existió siempre, hoy integra las novedades
de la historia más reciente: el imaginario de la guerra.
Corresponsales en acción está precedido por un Prólogo que es una
breve y clara síntesis de lo que fue aquel conflicto, donde relata la génesis,
entre nosotros, de los corresponsales de guerra enviados al frente de batalla
por los diferentes periódicos de Buenos Aires. El volumen de la información
imponía una elección. Entre el liberal La Nación Argentina, defensor de la
política gubernamental, El Pueblo, abiertamente opositor y sistemáticamente
negativo, y La Tribuna, perteneciente a la vertiente autonomista, crítica del
gobierno pero razonable y patriótico, el prologuista optó por este último
periódico.
Lo primero que sorprende en los textos publicados es el deseo de
ecuanimidad; lo segundo, la preocupación por no ser indiscretos o sea no
revelar informaciones o secretos de guerra que pudieran beneficiar al enemigo
o, simplemente, dañar la reputación del ejército; la tercera actitud que nos
asombra es el respeto por las personalidades consagradas por su acción
pasada o por su posición en ese momento, tanto más cuando hoy la falta de
consideración parece ser la norma y hasta el equívoco camino hacia la
notoriedad. Un caso típico de aquella actitud es la observada ante el desbande
de las tropas de Urquiza, en Basualdo primero y en Toledo después: suma
moderación al describir el hecho, mayor aún en responsabilizar al vencedor

224
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
de Caseros, respeto final ante el papel secundario que, a causa de estos
reveses, desempeñó en el futuro de la guerra el general Urquiza.
Esta actitud se extendió a los jefes y tropas de los aliados. Más de un
lector se sorprenderá ante los elogios dispensados a los soldados brasileños
–vituperados en algunos textos de patrioterismo barato–, pero esto no indica
que fueran corresponsales complacientes: argentinos y aliados, en especial
los jefes y oficiales, reciben crítica o elogios según la opinión que se
formaba el periodista, reflejo sin duda no sólo de su visión personal, sino de
lo que oía opinar en los campamentos. Por su origen social y nivel cultural,
y a veces por ostentar grados militares, estos periodistas, que redactaban sus
notas en forma de cartas bajo carpas penetradas por la lluvia o a la luz de
una vela, estaban más cerca de la óptica de los oficiales que de las tropas y
se codeaban de vez en cuando con los mismos jefes superiores, pero no
ignoraban los esfuerzos y las vicisitudes de los soldados y página tras página
se preocupan de su alimentación, de su paga siempre demorada o del
padecimiento de los heridos.
Con relación a los paraguayos hay un unánime repudio a la actitud del
mariscal López, único que recibe gruesos epítetos de los corresponsales,
pero también hay un unánime y progresivo elogio al valor, la resistencia y la
perseverancia del soldado paraguayo. Sea a través de la pluma de Héctor
Varela, Baltasar Moreno, Dominguito Sarmiento o Amancio Alcorta, el blanco
de todas las críticas es el almirante brasileño vizconde de Tamandaré, cuya
permanente inmovilidad era considerada como sinónimo de inutilidad. Esta
crítica es muy velada al principio, pero luego se hace cada vez más explícita
y aun se le acusa de la remoción del general Osorio, jefe imperial que
gozaba de unánimes simpatías entre argentinos y orientales. La discreción,
no obstante sigue presente, pues se deja a salvo su coraje personal. Los
oficiales de la escuadra brasileña merecían, en cambio, la mejor opinión de
nuestros corresponsales y se los consideraba víctimas de la inactividad de su
jefe, cuyo relevo después de Curupaytí es claramente festejado.
La figura del general Mitre es tratada con un doble respeto: el debido al
presidente de la Nación y el que correspondía al generalísimo aliado. Algunos
corresponsales señalan los límites que le imponía el tener que compatibilizar
los distintos criterios de los aliados. Incluso tras el desastre de Curupaytí,
que generó furibundas críticas en Buenos Aires, Mitre es tratado con
consideración y alguno recuerda que su opinión, no aceptada por los aliados,
era flanquear las fortificaciones y no atacarlas frontalmente. Por qué cedió a
la presión de un aliado más poderoso que él y el único que disponía de una
escuadra digna de ese nombre, es uno de los grandes misterios de esa guerra
y que, lógicamente, no se puede dilucidar en los despachos de los

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
225
corresponsales. No obstante, Orión, pseudónimo de Héctor Varela, publica
un verdadero análisis crítico de la operación, donde deja a salvo –hasta
donde le era posible– la responsabilidad del generalísimo.
En definitiva este libro merece ser leído, tarea muy amena y altamente
ilustrativa para todos y especialmente para los historiadores y los periodistas.
CÉSAR A. GARCÍA BELSUNCE
JOSÉ LUIS KAUFMANN. Pastoralidad del Archivo Eclesiástico. Elementos
básicos. Arzobispado de La Plata, 2001, 104 pp.
En muy buena medida la bibliografía guarda una relación íntima con las
bibliotecas, los centros de documentación y los archivos, y por ello reparamos
en el presente libro, por ser una rara manifestación del interés por los archivos
eclesiásticos, que siempre han sido considerados como repositorios de muy
relativo interés y si alguno se lo atribuía parecía que sólo lo tenía en cuestiones
religiosas, de interés para los hombres de Iglesia. Muy otro ha sido el criterio
para los países de culturas desarrolladas y con cuidadoso espíritu de
conservación de sus acervos documentales, ya que los llamados archivos
eclesiásticos han sido abiertos al servicio de los usuarios desde hace muchos
decenios, incluidos los archivos de la Santa Sede que, desde el Pontificado
de Pío XII a la fecha, ha recibido un renovado impulso al colocar la
documentación moderna al servicio del público.
En nuestro país no ocurre lo mismo ya que el proceso de apertura de
dichos repositorios todavía no ha comenzado; si bien con algunas restricciones,
unos pocos archivos han comenzado a abrir sus puertas a los investigadores.
Para ese proceso tres son los factores que por el momento no favorecen al
mismo. El primero, la ausencia de una conciencia del valor real y no sólo
eclesiástico sino también civil, que esa documentación eclesiástica posee
como fuente para innumerables intereses intelectuales. Esta inconsciencia de
las autoridades eclesiásticas por los papeles referidos a la variedad de sus
actividades administrativas, sacramentales y pastorales ha producido que la
archivalía que se extiende desde el período de la independencia hasta la
fecha, no haya recibido la debida atención y, por tanto, sufrido las
consecuencias de un cierto abandono y deterioro. El segundo aspecto, derivado
del primero, es que no se encuentran esos archivos debidamente ordenados y
catalogados y dada la manera en que se ha almacenado la documentación, no
se halla preparada para la consulta. El tercero, que las autoridades eclesiásticas
no han otorgado relevancia a dicha documentación y no han preparado a sus

226
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
miembros para la guarda y conservación de la misma. Es cierto que para ello
obran factores no menores, como son disponer de personal y de recursos,
además de instalaciones adecuadas, todo lo cual implica inversiones que no
siempre se disponen. Formalmente los archivos, tanto en su parte histórica
como en su parte administrativa, disponen de un responsable pero éstos sólo
se dedican a la guarda de la documentación que ingresa y, en su totalidad,
carecen de preparación archivística necesaria para cumplir el conjunto de
funciones que les corresponde.
La situación descrita muy brevemente hace que los archivos eclesiásticos,
tanto del clero secular como del regular, se hallan en nuestro país en un
estado deplorable, incapacitados para el uso de los investigadores, inclusive
de los especializados en temas religiosos. Pero, lo que parece más grave es
que la preparación de los eclesiásticos no incluya, como para albergar alguna
esperanza en el futuro, la preparación de sus miembros en esta modalidad
que es inseparable de las funciones ministeriales que ejercen.
Es por ello que este libro, elaborado por un miembro del clero de la
arquidiócesis de La Plata, el doctor Kaufmann, debe recibirse como un signo
alentador de un probable cambio en la mentalidad y actividad archivística de
la Iglesia. El autor, con sólida formación en Derecho Canónico y con estudios
en archivística realizados en Roma, animado del propósito de ofrecer a sus
pares un servicio necesario, lanza a la circulación el libro que comentamos y
que debe ser recibido por quienes tienen responsabilidad en la materia, como
un valioso aporte que debe ser cuidadosamente estudiado.
El autor escribió el trabajo en función del programa del “Primer encuentro
Nacional de Archivística Eclesiástica” que fuera convocado para reunirse en
fecha acordada, y que fue suspendido de manera inexplicable ni fundamento
valedero, sin que hasta la fecha el Episcopado, que dispone de una Comisión
Episcopal para Bienes Culturales de la Iglesia, haya dado pruebas de un
interés por el tema y, más aún, haya continuado la labor que con tanta
eficacia y excelente programa iniciara quien fuera su primer responsable,
Monseñor Héctor Aguer, y que se manifestara en el volumen que publicara
bajo el título El Patrimonio cultural de la Iglesia. Conciencia, valoración,
tutela, Buenos Aires, CEA., Oficina del Libro, 1995.
El autor de este libro no se ha propuesto, como consecuencia del origen
del trabajo, elaborar un enfoque sistemático y completo sino tan solo ofrecer
un cuadro muy completo de lo que llama “Elementos básicos que pueden ser
tenidos en cuenta por quienes están abocados a darle una auténtica dimensión
pastoral al archivo eclesiástico”. Sin embargo, de lo mencionado el autor
ofrece una valiosa descripción de la cuestión archivística que sería de desear
conocieran todos los que se ocupan de ese oficio. Comienza con una breve

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
227
sinopsis de antecedentes, el ordenamiento y sus distintas fases o etapas hasta
llegar a la de servicio histórico, que desarrolla con más amplitud.
Seguidamente se extiende sobre los “principios y sugerencias prácticas que
deben guiar el trabajo del archivista en este emprendimiento”. El aspecto
que luego analiza es el referido al modo de colocar el archivo al servicio de
la localización de los documentos, para lo cual desarrolla la función y
ordenamiento de las guías, los inventarios, los registros y los repertorios, las
instalaciones archivísticas ocupan la atención del autor así como la
reproducción de los materiales y las técnicas respectivas.
Si bien los aspectos mencionados pueden ser válidos para todo tipo de
archivos, el capítulo referente a “algunos modelos de titularios para los
archivos eclesiásticos” tiene la virtud de su especificidad, dado que es sólo
de significación para la institución eclesial. La especificidad de los titularios
hace de esta parte del libro un aporte muy valioso tanto para archivos de
curias como para archivos de parroquias. Sólo nos llama la atención que el
autor no asigne una mayor importancia a los titularios, referentes a
documentación concerniente a las actividades de los movimientos de los
fieles, espacio y titularios que garanticen el atesoramiento de la documentación
de sus actividades. Es un dato menor, pero que nos aparece no reflejado con
el detalle que creemos tendría que poseer.
Completa el autor su obra con un “Proyecto de reglamento de un archivo
histórico diocesano”, que constituye un aporte a tener en cuenta, pues en la
práctica las diócesis carecen de la reglamentación respecto a su archivística.
Con buen criterio el autor cierra la obra colocando en el apéndice la Carta
emitida por la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia,
titulada “La función pastoral de los archivos Eclesiásticos”, emitida en febrero
de 1997 y que constituye un documento muy valioso que no ha tenido en
nuestro país, y dentro de la Iglesia, la efectividad que sería de desear.
Si bien el autor se refiere a los “elementos básicos”, lo cierto es que los
trata, dentro de una economía de desarrollo, con inclusión de todos los
aspectos, de modo que bien puede servir de manual indispensable para los
que se dedican a la archivística eclesiástica por constituir una síntesis muy
completa. El libro no circula comercialmente. Editó el arzobispado de La
Plata, calle 14, Núm. 1009, 1900, La Plata.
NÉSTOR TOMÁS AUZA

228
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
HEBE CARMEN PELOSI, La coyuntura enciclopédica en el período entreguerras.
El modelo de Lucien Febvre, Buenos Aires, Ediciones de la Universidad
Católica Argentina, 2002, 126 pp.
En este libro, la doctora Hebe Pelosi se ocupa de la Encyclopédie
Française, dirigida por Lucien Febvre, y que alcanza una difusión mundial.
La autora se propone estudiar la Enciclopedia como símbolo del intento de
Francia de recuperar una posición central en la cultura europea durante una
década de crisis económica y política marcada por el colapso de 1929 y el
avance de los totalitarismos. La crisis espiritual que sobrevino obligaba a
una reflexión no sólo sobre el presente, sino también sobre el pasado y el
futuro. Para esta investigación se consultaron los fondos de la Bibliothèque
National de Paris provenientes del jefe de gabinete del ministro de Educación
P. Abraham.
Para su análisis, la obra puede ser estructurada en dos partes. En la
primera, la autora se ocupa de las decisiones iniciales y bases fundamentales
para desarrollar el proyecto de editar una enciclopedia en Francia durante la
tercera década del siglo XX. Estudia con detalle y excelente documentación
la génesis del proyecto, sus objetivos, la selección de Lucien Febvre como
su director, como también los debates que siguieron para la configuración de
la obra, su índice y plan.
El libro se inicia con el estudio de los orígenes del proyecto, como
aspiración oficial. Una de las razones que lo impulsaron, tal vez la central, fue
el intento de recuperar la decadente supremacía cultural y política de Francia.
La actualización del conocimiento científico responde entonces a una necesidad
política. En el desarrollo de la obra, la autora nunca omite la vinculación
directa entre este proyecto intelectual y el contexto general del país.
Entre los objetivos establecidos en el plan original se destaca
particularmente la intención de reafirmar la misión civilizadora de la nación
francesa y el carácter “universal” de la Enciclopedia, para lo cual se decide
que la obra sea encargada a la Universidad, anhelando que no responda a
facciones y posibilite la identificación de todos los franceses con la misma.
En estos primeros momentos, un punto clave es la comunión de ideas existente
entre el ministro de la Educación Nacional Anatole de Monzie y Lucien
Febvre, prestigioso historiador elegido para dirigir la obra, ya que fue vital
para su desarrollo el apoyo oficial.
Luego se explica detalladamente y de forma vastamente documentada la
creación de los organismos que configuraron la Enciclopedia, encargados de
los distintos aspectos del proyecto. Esto señala que, al ser Febvre el corazón
de la obra, la misma aún se vio enriquecida con otros aportes y la participación

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
229
de relevantes científicos especializados en los temas a tratar (aquí la autora
nos permite conocer los nombres de los especialistas). Metodológicamente
se hace un análisis a un doble nivel: por un lado, se abordan las ideas
personales de Febvre y, por el otro, los aportes de los demás miembros del
proyecto, consultando las actas de sesiones del Comité de Dirección.
En la segunda parte, Pelosi estudia pormenorizadamente los aportes de
Febvre a la historiografía francesa a través de la dirección de este proyecto y
las conclusiones alcanzadas. El autor francés, como la autora nos demuestra,
se convirtió en el espíritu y esencia de la Enciclopedia, al darle su marca
personal en lo metodológico y superar avatares políticos y económicos que
luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial pusieron en riesgo la
publicación de casi la mitad de los volúmenes de la obra.
La autora analiza la colaboración concreta de Febvre en siete volúmenes
de la Enciclopedia. Al encargarse de un amplio espectro de temas, la doctora
Pelosi permite al lector conocer profundamente los postulados científicos
más importantes.
Así es como otorga una singular importancia a su colaboración en el
volumen X (primero en ser publicado), pues permite conocer su posición
política en temas de suma actualidad y controversia en la década de 1930:
analiza diversos temas vinculados al presente europeo. En los escritos de
Febvre se manifiesta de manera clara la esencia que pensó para toda la obra:
la actualización del conocimiento científico para hacernos más inteligible el
presente. En una palabra: la contemporaneidad de la obra.
Por otra parte, caracteriza al fascismo y nacional-socialismo con tres
aspectos centrales: el nacional, el antiparlamentario y el antisindicalista. No
se ocupa sólo del caso italiano y alemán, sino que desarrolla una tesis histórica
sobre distintos tipos de dictadura, diferenciando el caso de países que bajo la
tutela de Occidente son gobernados por dictadores que prometen la liberación
de esta tutela (Turquía, Irán) o aquellos que después de la Guerra tienen
dictaduras temporales (Polonia, Serbia). La autora se detiene en el estudio de
Febvre del régimen fascista, quien no se ocupa de escribir una teoría del
mismo (esto quedará a cargo de otro colaborador) sino que busca hacer
comprender por qué Italia llegó a este punto tomando como referencia algunos
hechos históricos que, entiende, definieron el proceso.
Por último, la escritora aborda las dificultades planteadas con la finalización
de la Segunda Guerra Mundial cuando se debe retomar la publicación de la
obra: nuevos colaboradores se suman y algunos volúmenes son actualizados.
Este trabajo de Hebe Pelosi aporta una mirada profunda a esta empresa
que dio como resultado la Encyclopédie Française. Uno de los rasgos más
singulares de la producción es el tratamiento dado por la autora al tema,

230
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
pues nos permite dos abordajes centrales: por un lado, conocer la Encyclopédie
Française como hito indiscutible de la historia intelectual europea del siglo
XX; por el otro, acercarnos a la figura de Lucien Febvre desde una fuente
“privilegiada”, como nos dice Pelosi, por su extensión y amplia gama de
temas estudiados desde la interdisciplinariedad.
El libro es una invitación a conocer la azarosa gestación de una obra
científica colectiva y la necesaria abnegación de un hombre, Lucien Febvre,
para continuar la tarea a pesar de épocas de crisis.
MARÍA VICTORIA CARSEN
HEBE CARMEN PELOSI, Vichy no fue Francia. Las relaciones franco-argentinas
(1939-1946), Buenos Aires, Nuevo Hacer, 2003, 197 pp.
Vichy no fue Francia es la obra en la que Hebe Carmen Pelosi aborda
las relaciones franco-argentinas durante la Segunda Guerra Mundial, haciendo
especial foco sobre la ocupación alemana en el país galo. El objetivo de la
obra se centra, según señala la autora, en preguntarse “qué política siguió el
gobierno argentino frente al hecho inédito de esta guerra, y cómo respondió
la sociedad argentina en la ayuda material y en la adhesión moral a las partes
en conflicto”. En este sentido, la obra no sólo estudia las relaciones políticas
y diplomáticas entre ambos países sino que también delinea las conexiones
culturales entre ambas sociedades. Así, Pelosi va a señalar que “la invasión
alemana al país galo, los sufrimientos del pueblo francés, renovaron una
francofilia que estaba adormecida y que acusó el impacto en la derrota
francesa en algo más de cuarenta días”.
La investigación del tema está basada en una amplia e inédita cantidad
de fuentes. Se destacan los Archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores
de Buenos Aires, así como los Archives du Ministère des Affaires Etrangères
de Paris que lograron sobrevivir al ocultamiento durante la ocupación alemana.
A su vez, la autora trabajó con diversas fuentes periodísticas de ambos
países, al mismo tiempo que incorporó una importante cantidad de
publicaciones independientes que fueron editadas en nuestro país con motivo
de la resistencia.
La obra se compone de once capítulos que abordan, de manera transversal,
cuestiones tales como la invasión alemana a Francia, la formación de
asociaciones de ayuda a la causa del General De Gaulle, las relaciones
culturales y el desarrollo de la política exterior franco-argentina con el
surgimiento de los Estados Unidos como potencia hegemónica.

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
231
El primer capítulo va a ahondar en las causas inmediatas que ocasionaron
la caída del ejército francés ante el avance alemán. En este sentido, Pelosi
sostiene –luego de la enumeración de las diversas variables que componían
las ventajas y desventajas de Francia– que la caída ante Alemania se debió a
que “lo que causó el desastre del ejercito francés fue, más que la insuficiencia
de medios, la manera de servirse de ellos”. Otro tema excluyente en el
primer apartado es la fragmentación entre quienes, encolumnados detrás del
Mariscal Pétain, accedieron al armisticio, y quienes estaban convencidos de
que el único modo de salvar a Francia era montando una resistencia, guiados
desde Londres por el General De Gaulle.
El segundo capítulo se refiere a “La neutralidad Argentina”. Aquí se
aborda el posicionamiento que asumió la Argentina frente a lo inexorable
del conflicto bélico internacional. Según Pelosi, “la política exterior se
convirtió muchas veces en bandera de lucha y los problemas internos se
enfocaron de acuerdo a la posición de la Argentina frente al conflicto mundial.
Las grandes potencias de la guerra tuvieron en cuenta los problemas políticos
argentinos en las decisiones de su política internacional hacia la Argentina”.
Sin embargo, en varias ocasiones, mantener la figura de neutralidad no fue
tarea sencilla lo que ocasionó que, en el marco regional, la Argentina
propusiera el concepto de “país no beligerante”.
En las “Representaciones de la invasión alemana a Francia en la
francofilia argentina” –el tercer capítulo–, la temática ronda sobre los
sentimientos que despertó en la sociedad argentina la ocupación de París y
las acciones diplomáticas que implementó la Argentina en torno al conflicto.
Con un lazo cultural muy fuerte, Pelosi sostiene que la opinión pública
argentina enfrentó “sorpresa y estupor” al conocer las noticias de Europa.
Según la autora, “no todos los que admiraban pertenecían a la élite social
conservadora [...] los que participaban de esa admiración incluían a
personalidades de distintos ámbitos y categorías sociales”. En base a esta
empatía es que se montaron en el país varios emprendimientos cuyo fin era
suministrar ayuda económica y moral a los “amigos franceses”.
Si bien, tal lo señala la autora, reconstruir la mirada francesa sobre los
conflictos argentinos no es el objetivo de esta obra, el cuarto capítulo busca
“rescatar la perspectiva de los embajadores franceses” sobre el pasado
argentino. Por otra parte, y debido a que la guerra se trasportaba a
Latinoamérica en su arista ideológica, este apartado también aborda la
ascendencia que el pensamiento estratégico y militar alemán tenía sobre el
ejército y la política argentina.
Los capítulos 5 y 6 (“El comité Charles de Gaulle” I y II) tratan las
acciones civiles que se organizaron en torno a la causa de resistencia

232
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
impulsada por el General De Gaulle. La parte I aborda las reacciones que se
generaron en la sociedad argentina alrededor del “paso de la República a «un
orden nuevo»”. Según la autora, este acontecimiento desató polémicas y
dividió las aguas en la colectividad francesa y en la sociedad argentina, al
mismo tiempo que sentó las bases para la organización de diversos
movimientos profranceses que bregaron por la resistencia y se aunaron a la
voluntad del General De Gaulle.
La parte II explica en detalle la organización para la Francia Libre que
se constituyó en todo Latinoamérica, su relevancia para la causa y los
conflictos internos que se producían en su seno.
El capítulo 7, “La Francia Libre”, ahonda sobre los principios ideológicos
y morales sobre los que se cimentó la resistencia: “La resistencia tenía un
valor moral, era «una llama que no se extinguiría jamás» [...]”. A su vez,
Pelosi trata en este capítulo la relación que tenía el Comité De Gaulle argentino
con el Estado argentino y la tensísima relación que el Comité había entablado
con la embajada francesa, en manos del gobierno de Vichy.
La propaganda cultural que tenía como objetivo mantener vivos los
sentimientos argentinos por el país galo es abordada en el octavo capítulo.
Pelosi trabaja sobre la compañía teatral francesa que, aun enviada por el
gobierno de Vichy, era muy apreciada por los francófilos argentinos.
El noveno apartado esta basado en el estudio de las relaciones
diplomáticas entre la Argentina y Francia en su aspecto administrativo. Este
enfoque se debe a que, según señala la autora, “aunque algunos de los
problemas respondían a temas menudos, ellos implicaban la vida de los
ciudadanos a los que se imponía proteger”. En este sentido, el capítulo versa
sobre cuestiones como: los problemas consulares, la defensa de los ciudadanos
franceses y el problema de los niños en la guerra, entre otros temas. Al
mismo tiempo, Pelosi desarrolla “la ruptura de relaciones de la Argentina
con los países del Eje” y señala que, aun existiendo una fuerte afinidad
ideológica con el nazismo, las circunstancias políticas y económicas ocasionan
que en las postrimerías de la guerra, la Argentina se pronunciase en contra
del Eje “con el argumento de que se había descubierto una extensa red de
espionaje que actuaba en suelo argentino”.
En el “Triángulo diplomático” (Capítulo 10), Pelosi trata la relación
franco-argentina, pero ahora mediada por los Estados Unidos luego de que
su relevancia en el conflicto bélico lo posicionara como la potencia mundial
más influyente. Por otra parte, la entrada en escena de Juan Domingo Perón
y su vivo enfrentamiento con un embajador norteamericano, Spruille Braden,
complicaban aún más la relación de nuestro país con Francia. Sin embargo,
tanto Inglaterra como Francia necesitaban mantener en armonía las relaciones

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
233
con su proveedor alimenticio más relevante, por lo que la autora va a señalar
que “Washington no puede pedir a los gobiernos europeos comprometer su
aprovisionamiento por razones ideológicas”.
Finalmente, el Capítulo 11 retoma las relaciones franco-argentinas
posteriores a la Segunda Guerra Mundial, señalando que “producida la
revolución de 1943 y el posterior ascenso del general Juan Domingo Perón,
(las relaciones con Francia) adquirieron un tono de opacidad que se
vislumbraba desde la reanudación de las mismas”. En este sentido, será
Latinoamérica en su conjunto la que quedará desplazada del panorama
internacional más relevante. Pelosi destaca, a su vez, que el conflicto que se
desató por el desánimo del Estado argentino para devolver los barcos franceses
que habían quedado retenidos en el Puerto de Buenos Aires, contribuyó
notablemente a erosionar la relación con Francia.
La línea argumental que guía Vichy no fue Francia concluye señalando
que el conflicto de la guerra había modificado sustancialmente el mapa de
influencias. Después de la Segunda Guerra Mundial, Francia había quedado
disminuida a un rol secundario. De este modo, su influencia política,
económica y cultural en la Argentina había quedado notablemente deteriorada.
MARÍA FLORENCIA CAUDARELLA
RAANAN REIN, Entre el abismo y la salvación. El pacto Franco-Perón
(traducción Bar Kojba Málaj), Buenos Aires, Ediciones Lumiere, 2003,
271 pp.
No hay dudas que el peronismo ha sido el fenómeno político más
estudiado de la Argentina del siglo XX. A partir de la caída del gobierno de
Perón, en 1955 (y aún antes), han proliferado trabajos de historiadores,
científicos políticos, sociólogos y ensayistas tratando de entender la naturaleza
del régimen peronista y del movimiento que le había dado origen. Estas
preocupaciones por los orígenes intentaban responder a la pregunta “¿cómo
fue posible?”, pregunta que escondía mal un a-priori: el peronismo era algo
que escapaba al desarrollo “natural” de la historia del país, y era resistente a
las herramientas interpretativas que servían para analizarla, representando
por lo tanto un problema que era a la vez político y epistemológico. Solamente
a partir de la década de 1980, luego de la muerte de Perón, y cuando el
retorno a la democracia permitió una mayor accesibilidad a fuentes
documentales, esta obsesión por los orígenes del peronismo fue dando lugar
a un interés mayor por el análisis de distintos aspectos del funcionamiento

234
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
efectivo de su gobierno. Sin embargo, la mayoría de estos trabajos de “segunda
generación” seguían considerando al peronismo como una peculiaridad
argentina; la mirada seguía siendo en alguna medida “internista”.
Este libro de Raanan Rein (recientemente incorporado a la Academia
Nacional de la Historia como miembro correspondiente, y con una larga
trayectoria de importantes estudios sobre el peronismo), publicado hace ya
más de una década en los EE.UU., luego en España, e inexplicablemente
inaccesible en la Argentina hasta ahora, es doblemente bienvenido porque,
aparte de sus méritos intrínsecos (que son muchos), permite descentrar la
imagen del peronismo. El libro de Rein echa una mirada fresca sobre uno de
los aspectos menos explorados del gobierno de Perón: las relaciones
internacionales.
La trama narrativa del libro de Rein se desarrolla en tres dimensiones.
En primer lugar se trata de una excelente historia de las relaciones
internacionales durante el período, donde se explora no solamente el tema
del título sino también, aunque en un nivel más general, el triángulo
conformado por los vínculos entre el gobierno argentino, el español y el
norteamericano. No hay duda que en esta historia de las relaciones
internacionales el pacto Franco-Perón y su evolución posterior han ocupado
un lugar central. En un segundo nivel el libro es también una historia política,
y de las buenas. Rein proporciona valiosísimos y muy bien fundamentados
indicios acerca del complejo proceso de toma de decisiones dentro del
gobierno de Perón, problematizando de esta manera las versiones
proporcionadas por las visiones simplistas que abundan en los estudios sobre
el peronismo, y que ven al estado peronista como una estructura monolítica.
Este tema sería en parte retomado por Rein en otro libro ya publicado en la
Argentina1. Finalmente, el libro también hace una historia de esa dimensión
que podríamos llamar “cultura política”, analizando cómo el régimen de
Perón se percibía a sí mismo y cómo era, al mismo tiempo, percibido desde
afuera. Rein va encadenando hábilmente los tres niveles de análisis
proporcionando una mirada del peronismo desde fuera y desde dentro al
mismo tiempo.
Este libro tiene una tesis fuerte que está sugerida desde su título mismo:
el protocolo Franco-Perón, que permitió el envío de carnes y otros alimentos
argentinos a España, proporcionó un salvavidas al dictador español en un
momento en que su país se encontraba aislado de la comunidad internacional
y que las hambrunas de la posguerra amenazaban con provocar su caída. Tal
1 REIN, RAANAN, Peronismo, populismo y política. Argentina 1943-1955, Buenos Aires:
Editorial del Belgrano, 1998.

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
235
vez se podría, si no cuestionar, al menos matizar la fuerza de esta aseveración;
la evidencia presentada para soportarla no es totalmente conclusiva. No hay
datos detallados sobre la naturaleza de los envíos argentinos a España. Además
el pacto recién se puso en marcha en 1948 (casi una década después de
terminada la Guerra Civil) y su duración fue muy corta. Sin embargo, la
tesis es muy sugerente y, en realidad, lo más interesante de la argumentación
de Rein es que muestra con inteligencia la complejidad de los factores que
hicieron posible la firma del pacto y su colapso posterior. El autor discute la
importancia de cuestiones tales como la existencia de una cierta afinidad en
los estilos políticos de Franco y Perón (coincidencia que Rein no encuentra,
sin embargo, en sus ideologías políticas), la marginalidad en que ambas
naciones, España y la Argentina, se encontraban dentro del concierto de las
naciones luego de terminada la Segunda Guerra Mundial, una cierta imagen
de autonomía e independencia que el gobierno argentino quería proyectar a
nivel internacional, la actitud del gobierno de los EE.UU. en los orígenes de
la Guerra Fría, la dinámica interna del gobierno peronista y, por supuesto, la
desesperación española que fue aprovechada por Perón. La Argentina vendía
a España sus productos a un precio considerablemente mayor que el que
cobraba por productos similares a otros países, generando obligaciones por
parte del gobierno de Franco que éste, por otra parte, no parecía estar dispuesto
a cumplir. La crisis del Pacto (y de las relaciones entre ambos gobiernos)
también se debió a una constelación de factores que Rein analiza y que
incluirían el deterioro de la situación económica argentina, la emergencia de
un nuevo orden internacional modelado por la Guerra Fría que redefiniría las
alianzas y el lugar de España dentro de los intereses de los Estados Unidos,
pero también la formación de un sistema simbólico dentro del régimen
peronista que fue generando una dinámica propia y que, por lo tanto, era
cada vez menos tributaria de la tradición hispanista-católica en la que había
buscado legitimarse en sus comienzos.
La imagen que nos queda de Franco y de Perón luego de leer el libro de
Rein es la de dos pícaros intentando hacer negocios. Perón trataba de
aprovechar la desesperante situación de España para colocar productos
argentinos a precios sobrevaluados y, por otro lado, para consolidar su política
interna y externa logrando la reubicación de la Argentina en el mundo a
través de una política internacional independiente. Franco trataba de explotar
el “hispanismo” peronista para lograr el “salvavidas” que necesitaba, pero
con pocas intenciones de cumplir lo pactado y sabiendo al mismo tiempo
que la lealtad argentina era poco confiable. Finalmente, el gobierno de los
EE.UU. no se opuso al pacto ya que éste era funcional a sus intereses y
permitió que la Argentina hiciera lo que no era políticamente viable para él:

236
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
tender un salvavidas a Franco cuyo papel como “vigía de Occidente” era
cada vez más apreciado por Washington. Cambiado el contexto internacional,
la Argentina se convirtió pronto en una variable prescindible. La otra imagen
que nos queda es la de un Perón que realizó una muy mala lectura del
contexto internacional y del lugar que le tocaría ocupar a la Argentina dentro
de él. Franco, en cambio, parecía estar mucho mejor informado, o al menos
sus intuiciones probaron ser más correctas.
Entre el abismo y la salvación se basa en una sólida investigación
llevada a cabo en cuatro países (la Argentina, España, los Estados Unidos y
Gran Bretaña), y en una gran cantidad de entrevistas a protagonistas de los
hechos que se narran. De fácil y apasionante lectura, sin duda está destinado
a convertirse en un clásico dentro de los trabajos sobre el peronismo y sobre
las relaciones internacionales argentinas y españolas.
MARIO PLOTKIN

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Diciembre de 2003