Borgo, Francisco Estanislao
Narrativas de las experiencias de vida de las
personas a partir del traslado y relocali-
zación en la ciudad de Federación

Tesis de Licenciatura en Psicología
Facultad Teresa de Ávila (Paraná)

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Cómo citar el documento:
Borgo, F. E. (2014). Narrativas de las experiencias de vida de las personas a partir del traslado y relocalización en la
ciudad de Federación
[en línea]. Tesis de Licenciatura en Psicología, Universidad Católica Argentina, Facultad Teresa
de Ávila, Departamento de Humanidades. Disponible en:
http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/tesis/narrativas-experiencias-vida-personas.pdf [Fecha de consulta: …..]



PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA ARGENTINA
FACULTAD “TERESA DE AVILA”
SEDE PARANA









“Narrativas de las experiencias de vida de las personas a partir

del traslado y relocalización en la ciudad de Federación”





Alumno: Borgo, Francisco Estanislao
Directora: Putallaz, Paula
Tesis de Licenciatura en Psicología.

Paraná, 29 de agosto de 2014




Dedico esta Tesis
A mi familia,
A mi tía y tío,
Que me brindaron el apoyo permanente,
y fundamentalmente el estímulo de perseverancia
con los que pude concretar este sueño,
a todas las personas que confiaron en mí
y que me acompañaron desde la asistencia y
el aliento durante este
largo proceso.
Muchas Gracias.








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Agradecimientos

Quiero agradecer, en primer lugar, a los entrevistados, sin cuya colaboración esta Tesis
no hubiera podido concluirse.
A mi Directora, Paula Putallaz, que me brindó su apoyo profesional y personal durante
todo el proceso de elaboración de esta Tesis.
A mis abuelos, que siempre han querido verme como profesional, y aunque el tiempo
no lo pudo proveer, se que estarían muy felices de que esta meta sea alcanzada.
Finalmente, a todas las personas que me acompañaron en este largo camino,
brindándome su apoyo emocional y alentándome a continuar y a superar todas las dificultades
que se presentaron en el mismo.









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I
NDICE
Resumen…..……………………………………………………………… 7
Introducción…………………………………………………………….... 8
Planteamiento del problema………………………………………………. 9
Objetivos de la investigación……………………………………….......... 11
Supuesto…………………………………………………………….......... 11
Justificación del estudio…………………………………………….......... 11
Factibilidad de la investigación…………………………………………... 12
Límites de la investigación………………………………………………...12
Capítulo I
Estado del Arte…………..……………………………………………… 15
Capítulo II
Marco Teórico…………………………………………………………… 22
Red conceptual de categorías del Marco Teórico….……………………....23
Marco Paradigmático
1. Pensamiento sistémico……………………………………..……......... 25
2. Pensamiento Posmoderno…………………………………..……….... 26
3. Construccionismo social…………………………………..………….. 27
4. Narrativa………………………………………………..…………….. 28
Categorías Relacionales
1. Migración…………………………………………………………….. 30
2. Estadio evolutivo………….…………………………………………. 32
3. Crisis vitales………………………………………………………….. 35
4. Salidas de una crisis en una comunidad…………….………………... 36
5. Duelo y Pérdidas.…………….………………………………………. 37
Síntesis de la historia de Federación y del fenómeno estudiado…………. 40
4


Capítulo III
Marco Metodológico…………………………………………………….. 48
Tipo de investigación………....…………………………………………... 49
Selección de la muestra………………………………………………........ 49
Técnica de recolección de datos………………………………………….. 50
Instrumento………....…………………………………………………….. 51
Capítulo IV
Análisis de Datos………………………………………………………… 52
Procedimiento de análisis………………….……………………..………. 53
Grounded Theory…………………………………………………………..53
Atlas Ti……………………………………………………………………. 54
Análisis de las entrevistas...………………………………………...…….. 55
Red de Análisis desde las Problemáticas……….………………………….56
Análisis desde las Problemáticas………………………………...………....57
Red de Análisis desde las Manifestaciones emocionales….…...…………..64
Análisis desde las Manifestaciones Emocionales……………..…………... 65
Red de Análisis desde las Significaciones Personales……..…..…………...71
Análisis desde las Significaciones Personales…………….………..……... 72
Capítulo V
Discusión y Conclusión……………………………….………………….. 75
Sugerencias………………………………………………………………... 80

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Anexo……………………………………………….……………………...81
Modelo de la entrevista……………………………………………………82
Entrevistas…………………………………………………………………84
Bibliografía………………………………….……….…………………....125

ÍNDICE DE GRAFICOS
Disposición geográfica de la actual ciudad de Federación……………….44
Imagen aérea de la ciudad de Federación, 2do asentamiento…………….45
Demolición de la Iglesia…………………………………………………..46
Vieja y Nueva Federación…………………………………………………47











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Resumen
La presente tesis de Licenciatura en Psicología lleva por título “Narrativas de las
experiencias de vida de las personas a partir del traslado y relocalización en la ciudad de
Federación”.
Lo que disparó como inquietud para su investigación fue que el traslado y la relocalización
de la ciudad de Federación, como consecuencia de la inundación por la construcción de la
represa hidroeléctrica Salto Grande, comprende un fenómeno extra-ordinario y un evento que
no fue planificado en su totalidad, desconociendo la trayectoria y las consecuencias en la vida
de los Federaenses.
Por ello se pretende alcanzar una comprensión tanto de los significados personales
construidos como de las manifestaciones emocionales que supone vivir un hecho de
semejante magnitud.
El método de investigación es de corte cualitativo, recurrimos a la utilización de la
Grounded Theory para su abordaje. Se realizaron diez entrevistas a ciudadanos Federaenses
que vivieron el traslado durante su Adultez Joven y la transición a la Adultez Media ente los
25 y 35 años, y que viven actualmente en la ciudad. Dichas entrevistas fueron analizadas con
el programa Atlas Ti.
Los resultados obtenidos refieren al proceso de traslado y relocalización, lo que significó
una doble apreciación, a saber una experiencia de desarraigo y nostalgia por el abrupto corte
con su ciudad de origen por ser inundada, y por la posibilidad de apertura y de futuro de los
entrevistados en virtud de la edad por la cual atravesaron este suceso, generando optimismo y
beneficios y otras situaciones de carácter positivo.







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INTRODUCCIÓN















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Planteamiento del problema.

La presente Tesis de Licenciatura toma como punto de partida las narrativas acerca de las
experiencias de las personas que han vivido en la transición de la Adultez Joven y Media, el
traslado y la relocalización de la ciudad de Federación, en la provincia de Entre Ríos en el año
1979.
Lo que motivó este tema de estudio es, por un lado, que en el continuo discurrir de la vida,
las personas vamos urdiendo cada en espacio de nuestro tiempo, relaciones, ideas, conductas,
sentimientos, experiencias, por lo que todas y cada una tienen un sentido para el que las vive,
no sólo por ser protagonista, sino por ser un partícipe implícito en el que las circunstancias lo
tienen presente en tales momentos.
Asimismo, el lugar en el que crecemos nos nutre de elementos y herramientas para
desempeñarnos en la vida y allí mismo donde se desarrollan empresas personales que dan un
sentido a nuestra vida, dejan impregnado en los recuerdos diferentes sensibilidades y/o
significados; por lo que todas ellas son alcanzadas y son productos surgidos de las
interacciones tanto del medio físico, como social en la que estamos insertos.
En esta exploración con las experiencias y vivencias, se da una interpelación según K.
Gergen (1998) para la formación de la identidad moral del sujeto, en tanto está vinculada
íntimamente con las relaciones que éste establece con las narrativas del pasado.
Y de lo que encontramos en este proceso reflexivo, evidenciamos algo distintivo de la
naturaleza humana, distinguido por Mead (1934) quien plantea que existe en el hombre un
deseo que es singular y evidente, el de descubrir y comunicar, más aún cuando las
experiencias tienen alguna importancia y que lo llevan a reflexionar y a ponerlas en palabras.
Por otro lado, son igualmente substanciales los fenómenos de traslado y relocalización
vividos por los Federaenses, (ya que éstos comportan una característica esencial en la historia
de la ciudad), respecto a la magnitud de sus consecuencias y cambios que se suscitaron.
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Las consecuencias psicológicas y emocionales fueron variadas, alcanzando a todos los
ciudadanos de distintas edades que les tocó vivir este advenimiento, como así también el nivel
de desequilibrio, fue diverso, en función al momento en el que irrumpe en el proyecto de vida
que tenían. Las más significativas y dolorosas recayeron en aquellos que habían vivido la
mayor parte de su vida en esa ciudad.
Planteamos esta investigación, por la problemática que surge a partir del traslado y
relocalización de la ciudad de Federación (en la provincia de Entre Ríos) en el año 1979,
como consecuencia de la inundación de la ciudad, zona afectada por la construcción de la
Represa Salto Grande.
Por lo expuesto anteriormente consideramos que la pregunta que guiará este trabajo de
investigación se centra en saber:
• ¿Cuál es la narrativa de las experiencias de vida de las personas que vivieron durante la
transición de la Adultez Joven a Media que han sido afectadas por el traslado y relocalización de
la ciudad de Federación?















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Objetivos de la investigación.

Generales:
• Conocer las narrativas de las experiencias de vida de personas que vivieron durante la transición
de la Adultez Joven a Media, los efectos por el traslado y relocalización de la ciudad de Federación.

Específicos:
• Describir las características constitutivas de la narrativa sobre la experiencia de traslado y
relocalización en sujetos que comprenden la transición de la Adultez Joven a Media.
• Señalar las diferentes manifestaciones emocionales que suscitaron las experiencias de traslado y
relocalización en sujetos que comprenden la transición de la Adultez Joven a Media.
• Conocer el significado personal atribuido a la experiencia del traslado y relocalización en
sujetos que comprenden la transición de la Adultez Joven a Media.

Supuesto

A partir la narrativa de las personas que viven en la ciudad de Federación, en la actualidad,
y que han vivido la transición de la Adultez Joven a Media y que fueron relocalizadas,
podremos conocer las vivencias subjetivas que giraron en torno al desarraigo y a
manifestaciones emocionales de dolor y tristeza que suponemos se asocian con la migración
como resultado de la inundación de la ciudad.

Justificación del estudio.

Con esta investigación pretendemos interiorizarnos acerca de la narración de experiencias
de crisis vitales no previsibles que los sujetos realizan para poder brindar datos y pensar en
abordajes para aquellas personas que se han visto afectadas por la problemática de ser
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relocalizadas en una nueva ciudad y también en situaciones de redefinición de las relaciones
en un contexto social.
Consideramos que los resultados obtenidos en esta investigación pueden abrir la reflexión
acerca de esta temática desde una perspectiva psicológica, siendo una oportunidad para ser
aprovechada en investigaciones o trabajos futuros.


Factibilidad de la investigación.

Consideramos posible la realización del trabajo de investigación formulado ya que
contamos por un lado con las personas que nos aportan los relatos de sus experiencias vividas,
por otro lado, bibliografía relacionada a experiencias de traslado de localidades, experiencias
de catástrofe que dan cuenta de la importancia del impacto de situaciones similares a las
estudiadas, material bibliográfico relacionado a psicología desde la perspectiva sistémica,
cognitiva-conductual, construccionismo social que aporten información teórica y también
experiencias relacionadas al tema de estudio.
Su recolección será convenientemente revisada y seleccionada desde su formato
escrito-impreso, fuentes de internet y de forma oral; recurriendo también a datos
históricos de la ciudad de Federación.

Limitaciones del presente estudio

Encontramos como limitación la escasez, a nivel nacional, de investigaciones
relacionadas a este tema en particular, imposibilitando una mayor profundidad en el
análisis.
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Consecuentemente, como no se encontró un instrumento válido que evalúe
específicamente las variables seleccionadas, se elaboró una entrevista cuyas respuestas
pudieron estar condicionadas.
Comprende también otra limitación la muestra reducida cuya parcialización sólo
puede ser aplicada a esta franja etaria, y no generalizada a otras.
Esta investigación en orden a un diseño cualitativo limita la información a relaciones
significativas y personales, y no a relaciones causa-efecto.





















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En el proceso de búsqueda de antecedentes de investigaciones sobre este tópico en el
campo psicológico, hemos hallado que la mayoría de las publicaciones se han circunscripto a
fenómenos que comparten la similitud de efectos pero a partir de causas diversas como
guerras y catástrofes naturales propiamente dichas, siendo escasos los estudios que se
focalizan en la experiencia relatada.
Por este motivo, desarrollamos nuestra investigación con el objetivo de construir narrativas
acerca del impacto emocional y su significatividad, partiendo de los datos aportados por
personas que han atravesado situaciones vinculadas a esta experiencia.
En el primer capítulo, exploramos las publicaciones que, en aproximación al tema central,
nos aportan datos útiles para comprender al fenómeno migratorio en relación a los proyectos
de gran escala a cargo de entidades gubernamentales, como también el nivel de injerencia de
las personas afectadas en la participación con dichos agentes, y el compromiso con los valores
humanos. También en cuanto a la posible repercusión en la identidad y el vínculo con lo
despojado. A continuación, presentamos el marco paradigmático del presente trabajo de tesis,
en el cual desarrollamos los principales aportes teóricos del Construccionismo social y el
Enfoque Narrativista. Posteriormente, desarrollamos la metodología de este estudio, de
carácter cualitativo, descriptivo, exploratorio y de corte transversal; la misma se basa en la
Grounded Theory, siguiendo los lineamientos propuestos por Naresh R. Pandit (1996) y Saúl
Fuks (1996).
El cuarto capítulo presenta el análisis de los datos obtenidos a partir del trabajo de campo.
Se expone el análisis de diez casos. Se desarrollan los códigos definidos a partir de las
entrevistas con cada uno de ellos y las respectivas redes de códigos de acuerdo a los objetivos
propuestos. Por último, exponemos las conclusiones del trabajo de tesis.


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CAPÍTULO I
Estado del Arte









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A continuación se exponen cinco estudios que resultaron relevantes a los fines de la
investigación aportando datos, que se tuvieron en cuanta al momento de realizar el recorrido
teórico. Las investigaciones citadas provienen de fuentes nacionales e internacionales.
Una investigación realizada sobre las repercusiones de la construcción de represas en
poblaciones indígenas maya en Guatemala, como también otras en América del Sur (dentro de
ellas una en Argentina), fue llevada a cabo por Barrabas, Alicia M, y Bartolomé, Miguel A
(1992).
Situados desde una perspectiva antropológica, plantean la necesidad de su investigación con
mayor profundidad a partir de las reiteraciones de desplazamientos y relocalizaciones de
poblaciones a pesar de sus múltiples causas.
Plantean la diferenciación de dos tipos de relocalizaciones, una voluntaria y otra compulsiva.
Las primeras están caracterizadas por una aceptación del traslado por los afectados y la
asunción de las responsabilidades por parte de los agentes que lo llevan a cabo. Las segundas
están derivadas de proyectos estatales que implican aspectos coercitivos, (sobre la decisión de
los involucrados) obligando a abandonar sus asentamientos. El estado tiene la obligación de
indemnizar a los afectados y contribuir con su nuevo espacio residencial. Dentro de este grupo
se encuentran las grandes obras de construcción de complejos turísticos, gasoductos, presas
hidroeléctricas, entre otros.
Dentro de esta parte del continente las presas están consideradas como instrumentos idóneos
para el desarrollo de recursos locales y nacionales por el estado. Su implementación desde la
óptica de la ingeniería a ultranza deja a un lado los aspectos sociales, culturales, ecológicos y
sanitarios. Es así que los afectados por estas obras sufren de múltiples trastornos. Se producen
pérdidas afectivas, emocionales, psicológicas, culturales y materiales. En el caso de los
indígenas son más específicos. La pérdida del territorio los cambios drásticos pueden conducir a
agudos procesos de anomia social y des-caracterización cultural.
Por otro lado, un seminario sobre aspectos Socio-económicos de los Desastres, llevado a
cabo en 1993 en San José Costa Rica, tuvo como objetivo establecer un dialogo entre
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investigadores conducente a elaborar una agenda de investigación para la región
centroamericana.
En relación a la investigación de este trabajo de tesis encontramos un vínculo con la
reconstrucción después del desastre.
El punto de referencia del trabajo del seminario esta puesto en las diferentes etapas de
preparación frente a los desastres. Su contenido es empírico, teórico y conceptual. La
investigación es llevada a cabo a través del análisis en sistemas de círculos en forma de nido
de necesidades que van desde el individuo a la comunidad y a un sistema más grande.
Plantean una definición de desastre considerando que está presente en cuanto un fenómeno
natural o tecnológico ocasiona daños y pérdidas a instalaciones sociales, organizaciones
físicas hasta el grado de que las funciones esenciales de las sociedades se interrumpen o
destruyen, lo cual da como resultado un estrés individual y/o trastorno social de diversa
severidad.
El proceso de recuperación implica el restablecimiento de funciones normales en sus
diferentes aspectos, servicios básicos, alojamientos, instituciones sociales, económicas,
políticas y culturales. Aquí las inquietudes están puestas en el lugar, en el uso de las tierras y
un nuevo desarrollo del área.
Otro aspecto de interés para este trabajo lo encontramos en el planteo sobre el apego al
sitio donde se produjo el desastre, en el que con frecuencia pueden presentase negociaciones
respecto a la relocalización.
Plantean principios como la organización de la comunidad, la participación en la toma de
decisiones por parte de los damnificados y otros.
Los desastres pueden ser acontecimientos muy destructores y perturbadores, por lo tanto
emocionalmente requieren de la construcción de necesidades sociales, culturales y
psicológicas que incluyan problemas de identidad que signifiquen e impliquen sentidos de
formulación y predicción.
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Consideran relevante controlar una forma de reacción, la aflicción por las perdidas, para
negociar la lealtad al pasado y el compromiso en el presente; además las personas se afligen
por la forma de vivir y por la comunidad perdida. La relocalización constituye una amenaza
emocional. Los apegos al terruño están íntimamente ligados al núcleo de las construcciones
individuales y colectivas, y el alejamiento de este puede ser traumático.
Un trabajo de investigación llevado a cabo por Páez, D., Fernández, I., y Martín Beristain,
C. (2001) presenta una revisión de procesos psicológicos y colectivos relacionados con hechos
traumáticos y catástrofes naturales y sociales. Se sirven de informes de la Federación
internacional de la Cruz Roja (1993) sobre inundaciones, accidentes, sequias y disturbios
civiles.
Nos interesa destacar la consideración de que los hechos traumáticos que surgen por la
acción del hombre, y son de origen socio-político, provocan traumas morales y daño a la
identidad. Aquí residiría un nexo que toca directamente al federaense ya que su relocalización
vino a suceder dentro del periodo del gobierno militar en la República Argentina y debieron
llevarse diferentes acciones por parte de la comunidad para enfrentar la relocalización.
Los hechos traumáticos que aparecen como eventos de guerras, violaciones y daños a la
propiedad, se caracterizan por presentar un carácter negativo, ser externos, inusuales,
representando una amenaza a la vida.
Parten de la definición de catástrofe como “cualquier hecho agrupado en el tiempo y en el
espacio, en el que una sociedad o una parte relativamente autosuficiente de la misma, vive un
peligro severo, pérdidas humanas y materiales, y en el que la estructura social se rompe y la
realidad de todas o algunas de las funciones esenciales de la sociedad se ven inhabilitados.”
(Fritz. 1961, citado en D., Fernández, I., y Martín Beristain, C. 2001)
En el carácter socio-político o natural las catástrofes, según Loizos (1981 citado en D.,
Fernández, I., y Martín Beristain, C., 2001) provocan conmoción por la desorganización en la
vida cotidiana, duelos por perdidas, entre otros.
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“Además las catástrofes colectivas provocan un mayor impacto psicológico… más tristeza,
miedo, enojo, desesperanza, sentimientos de injusticia y duelo intenso.” (Martin Beristain,
Giorgia, Páez, Pérez y Fernández, 1999)
También resaltamos dentro de este trabajo lo tocante al duelo en relación a Eisembruch
(1990 citado en D., Fernández, I., y Martín Beristain, C. 2001) que toma el caso de una
comunidad maya para ejemplificar como se desarrolla el duelo cultural. Este supone la
experiencia de una persona o grupo que pierde sus raíces como resultado de la pérdida de la
estructura social, valores culturales, y la identidad propia.
Los síntomas que se derivan resultan más o menos invalidantes y pueden ser una muestra
de sufrimiento comunitario y cultural.

Un trabajo realizado en la comunidad chilena en el año 1975 aborda la problemática sobre
las consecuencias del golpe de estado del año 1973. Se realizaron entrevistas a varones que
fueron militantes de izquierda, prohibidos por el régimen de Pinochet.
Este trabajo nos interesa desde la perspectiva de la identidad con el lugar de origen. Un
fenómeno que está vinculado al desarraigo aunque no cumpla con las características en su
totalidad respecto a lo que investigamos en este trabajo, ya que por un lado, el exilio se debe a
una disidencia en la postura política, y por el otro, no desaparece la ciudad de origen, el exilio
nos da una aproximación en las repercusiones sobre cómo afecta el sentimiento de identidad
con un lugar determinado, como es el contexto en el que una persona se desenvuelve
cotidianamente, y cuando se aleja del mismo.
El exilio supone descontextualizar a las personas de su entorno, desintegrando su identidad
social y cultural, producto de la interacción simbólica y la memoria colectiva. Provoca crisis
sobre todo moral y emocional. En un momento el exiliado se percibe despojado de una
identidad, por lo cual debe adaptarse a otras culturas y costumbres.
Ese pasaje se da a través de una desestructuración y progresiva pérdida de identidad. La
crisis se evidencia así cuando se hallan en una sociedad que no les pertenece y cuando esta
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identidad deja de serle útil por la desarticulación que sufren. La percepción de esta crisis lleva
a la posibilidad de reconstrucción de una identidad nueva y adaptada.
Los exiliados chilenos experimentaron el desarraigo cultural en tanto fue llevado a cabo de
manera imprevista su salida del país. Además por la prolongación del exilio y el
establecimiento de su propia vida en el nuevo entorno.
Catullo María R. (Catullo, María R., 2006) desarrolla un trabajo de investigación
realizado en Argentina y Uruguay, presenta un análisis comparativo de procesos de cambio
social en Argentina y Uruguay a partir de la antropología del desarrollo, urbano y político. Su
metodología presenta tres aspectos, un abordaje histórico de los procesos de relocalización,
desarrollo de una estrategia multi-local para entender la relevancia de los actores sociales y
una metodología comparativa.
Este trabajo se enfoca sobre los diferentes niveles de poder (nacional, provincial,
departamental, local) y de las poblaciones desplazadas por la construcción de la represa
hidroeléctrica binacional argentino-uruguaya Salto Grande. Llevó a cabo un trabajo de campo
en Argentina en las ciudades de Buenos Aires, y en la provincia de Entre Ríos, en Paraná,
Concordia, Chajarí y en la ciudad de Federación. La temática abordada versa sobre el poder,
el cambio social y el desarrollo.
El aporte que podemos considerar en relación a este trabajo es la visión institucional
respecto de la problemática relocalizatoria, como también los alcances de sus efectos en el
área emocional, personal y sociocultural.
Una contribución importante es la consideración del Estrés Multidimensional de
Relocalización a raíz de eventos de la índole tratada, que producen efectos a nivel fisiológico,
psicológico, como es el síndrome ansioso-depresivo, y otras afecciones socioculturales.
Entienden que “Las relocalizaciones masivas de población,…, deben ser comprendidas
como procesos, o sea, como una serie de eventos que se suceden a través del tiempo y a cuya
duración excede el cronograma delimitado por los entes a cargo de la planificación y
ejecución del proyecto y de la propia relocalización.”(Catullo, María R. 2006)
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Las relocalizaciones vinculadas a grandes emprendimientos hidroeléctricos forman parte
de las relocalizaciones “para el desarrollo” (Scudder y Colson; 1982, citado en Catullo, María
R. 2006). Esta denominación comprende el segundo tipo dentro de las relocalizaciones
forzadas en la teoría de Scudder y Colson.
Conciben las relocalizaciones como “Procesos Políticos” ya que uno de los actores ejerce
un grado de poder mayor que otros actores. Las acciones cotidianas de los individuos deben
ser negociadas con el propietario o los entes del gobierno responsables de la relocalización.
Además una de las partes utiliza su poder generando conflicto, resistencia y sus consecuentes
negociaciones.
Plantean varios modelos de participación de relocalizaciones, definen participación como
“la capacidad de los actores sociales… de modificar decisiones de un PGE… por lo cual
pueden compartir “cuotas de mayor o menor poder” con los entes gubernamentales nacionales
y con el propietario”. (Catullo, María R. 2006) Un modelo propuesto es el Autoritario de
Intervención Social, enfatiza el conocimiento de los especialistas en la toma de decisiones,
evitan intervención de la población. Otro modelo es definido como Participación Tecnócrata,
en la que la participación resulta de confrontaciones anteriores de experiencias negativas. El
propietario, agencias y ejecutores deciden compartir el poder de decisión. Y un tercero es el
de Co-Participación a partir de los propios actores locales o regionales, sea para defender los
intereses comunitarios, o para velar los intereses sociales.
Las investigaciones a las que recurrimos, se relacionan al tema central de esta tesis por
aproximación a los diferentes sucesos vinculados a traslados y relocalizaciones como al
alejamiento y padecimientos psicológicos, emocionales y culturales por causa de desarraigo
con la zona de origen, debido a la ausencia de investigaciones específicas aquí requerida.




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Capítulo II
Marco Teórico.









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Red conceptual de categorías del Marco Teórico

Pensamiento Sistémico

Fenómeno de estudio:
Marco Paradigmático
Construccionismo Social
Narrativa de experiencias
de traslado y relocalización
Narrativa
de la ciudad de Federación

Categorías


Duelo y
Migración

Pérdida
Estadio Evolutivo

Traslado
Relocalización

Adultez Joven
Crisis Vital
y Media

Evento
Disruptivo
Desarraigo


A través del marco paradigmático abordamos las siguientes categorías: Migración, evento
que representa el movimiento de un lugar a otro. Aquí lo contextualizamos en relación a dos
dimensiones, en primer lugar el Traslado de los habitantes de la ciudad de Federación, y en
segundo, la Relocalización de la ciudad. Estos fenómenos dan origen al hecho de Desarraigo
en cuanto rompe el vínculo que los ciudadanos construyeron en la ciudad donde vivieron,
también con la historia propia de la ciudad que los vio crecer y les dio una Identidad.
Este evento migratorio ha recaído en todos los habitantes y las consecuencias fueron
experimentadas de manera singular por cada uno de ellos. Hacemos énfasis en el Periodo
evolutivo de la Adultez Joven y Media, porque es a partir de éste en que los ciudadanos
Federaenses le van a dar a la nueva ciudad de Federación su nacimiento, crecimiento y
desarrollo. En este período de la vida se hace presente entonces una Crisis Vital que, se
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presupone, no es natural que suceda, ocasionando Duelo por la Pérdida de una estructura o
proyecto de vida, y de los significados que han construido a lo largo de su vida en los rincones
de la ciudad a partir de que se produce el desenlace. Así mismo este fenómeno comporta
características que le dan un significado fundamental como es el de ser un Evento Disruptivo,
que viene a romper una estructura y una continuidad funcional a una ciudad y sus ciudadanos,
que los obliga a replantear y/o reorganizar su Identidad.
















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Marco paradigmático
Este trabajo de investigación parte desde la perspectiva Sistémica y el paradigma del
Construccionismo Social y dentro de éste el Narrativismo, estos dos últimos inscriptos en el
pensamiento posmoderno (Grandesso, 2002), para lo cual nos situaremos desde Marilene
Grandesso (2002), Kenneth J. Gergen y Mary Gergen (2004) y C. Sluzki (1996) a fin de
desarrollar brevemente conceptos fundamentales que encuadran la óptica de este trabajo.
También estableceremos descripciones del estadio evolutivo por el cual atravesaron los
entrevistados al momento de vivir la experiencia de relocalización. Para esto tomaremos los
aportes de Griffa y Moreno (2005), finalizando con una referencia sobre el duelo y la pérdida
desde las consideraciones de Botella y Herrero (2006).

1. Pensamiento Sistémico

Sus orígenes se pueden remitir a una reacción de la forma de pensamiento de los biólogos
organicistas de principios del siglo veinte. La forma de pensar de manera sistémica implicaba
los términos conectividad, relaciones y contexto. Según ésta “las propiedades esenciales de un
organismo o sistema viviente, son las propiedades del todo que ninguna de las partes posee.
Emergen de las interacciones y relaciones entre las partes.” (Capra, F. 1998, p. 48)
“Las propiedades de las partes no son propiedades intrínsecas, sino que solo pueden ser
comprendidas en el contexto de un conjunto mayor.” (Capra, F. 1998, p. 49)
“El criterio más general es el cambio de las partes al todo. Los sistemas vivos son
totalidades integradas cuyas propiedades no pueden ser reducidas a las de sus partes.” (Capra,
F. 1998, p. 56) Sus propiedades surgen de relaciones organizadoras, aquella que hace
característica a una forma específica de organismos o sistemas.
Otro criterio es el de la habilidad para dirigir la atención alternativamente hacia diferentes
niveles sistémicos. De acuerdo al nivel corresponde cierta complejidad, por lo cual los
fenómenos que hallamos en cada uno no comparten las propiedades de los que se encuentran
en niveles inferiores. La complejidad es creciente a medida que es más superior y por ende
llamamos emergentes a las propiedades que surgen en estos niveles.
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El pensamiento sistémico es contextual, en cuanto un sistema no puede ser comprendido
desde el análisis, solamente desde un contexto del todo mayor, de modo que los objetos son
redes de relaciones inmersas en otras mayores, siendo otra de las características de esta forma
de pensamiento. Así el mundo viviente, se piensa en interacción en términos de redes.
“La naturaleza es percibida como una red interconectada de relaciones, en la que la
identificación de patrones específicos como objetos depende del observador y del proceso de
conocimiento.” (Capra, F. 1998, p. 60) Determinando así que los criterios mencionados están
interrelacionados y son interdependientes.

2. Pensamiento Posmoderno

El posmodernismo representa al decir de Marilene Grandesso (2002) un cambio
paradigmático que surge de la crisis del modelo epistemológico de la modernidad. Cuestiona
la separación entre un mundo real y el de la experiencia, la seguridad de las representaciones
claras y distintas y la posibilidad de separación del sujeto epistémico del objeto de su
conocimiento.
Esta perspectiva influenciada por trabajos neokantianos y por los de la física de Heisenberg
(Kvale, 1992) ponen en tela de juicio los parámetros modernos de búsqueda de la verdad de
los que derivan los discursos hegemónicos y monovocales, apoyando la idea de que el
conocimiento es un proceso activo del que surge una idea que es construida a partir de
negociaciones entre redes conceptuales de personas en transacción, privilegiando así la
coherencia y la viabilidad como valores epistémicos.
Al decir Grandesso (2002) esta perspectiva viene a proponer una nueva visión del hombre
y del mundo, pues “el conocimiento pasa a ser entendido como una práctica discursiva
socialmente construida, cuyo carácter local y contextual legitima múltiples narrativas,
resultando en múltiples perspectivas de diferentes abordajes dirigidos hacia la construcción de
significados útiles a los propósitos humanos”. (Grandesso, 2002, pp. 20-21) Resultando de
este modo, una interconstitución entre el sujeto y el objeto, formando una singularidad y una
multiplicidad de contextos y culturas.


26


3. Construccionismo Social.

Gergen y Gergen (2004) describen al Construccionismo Social como una revolución
teórica, que comprende al concepto “Construccionismo Social” como la creación de
significados mediante el trabajo colaborativo, es decir, una creación compartida socialmente.
Un relato depende de la tradición para que sea valorado, para que parezca exacto o no.
Cada tradición tiene sus criterios de valoración y para que aquello que se diga parezca verdad
o mentira depende de si se utiliza o no el mismo lenguaje.
Las palabras impregnan nuestras actividades, nuestras formas de hablar y de movernos,
como también a los objetos que tenemos y cómo los usamos, por ende, la frase halla sentido
en un contexto cuando las personas están llevando a cabo una actividad determinada y
utilizando para ello, objetos específicos.
“En términos de L. Wittgenstein, nuestros juegos de lenguaje están incluidos en formas
más amplias de actividad, a las que él llama formas de vida… Las palabras los ayudan a
cohesionar esas formas de vida y, a su vez, tales formas de vida otorgan significado a las
palabras. Al mismo tiempo, estas formas de vida son las que conforman los límites de nuestro
mundo” (Gergen y Gergen, 2011, p. 21)
Si lo que tomamos como real se deriva de un acuerdo común para entenderlo de esa
manera, entonces llamamos verdad a lo que existe en el seno de estas relaciones personales en
el contexto de una comunidad.
De esta manera podemos observar que el Construccionismo plantea un yo a través del otro,
como una creación relacional donde el mundo interior no es representación de un mundo de
separación, aislamiento y conflicto.
Podemos resumir entonces lo desarrollado hasta aquí mencionando las cuatro hipótesis que
Gergen plantea de cómo describimos y explicamos la realidad en la que vivimos e
interactuamos. (Gergen, 2013)
La primera hipótesis plantea que lo que consideramos conocimiento del mundo está
determinado por la cultura, la historia o el contexto social.
La segunda hipótesis nos dice que los términos con los cuales comprendemos el mundo
son artefactos sociales, productos de intercambios entre la gente, y cuya validez es dada por
las circunstancias históricas en vigencia. Así, el proceso de entender no tendría una base
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natural o biológica, sino social y cultural, pues los significados brotan de los aconteceres,
eventos y relaciones existentes.
La tercera hipótesis señala que el grado en el que una forma de comprensión prevalece
sobre otra, se debe a las circunstancias y procesos sociales como aceptación, negociación,
persuasión, etc.
Para Gergen, incluso las respuestas emocionales serían formas de experiencia que no
pueden desligarse de los roles y las prácticas sociales, y que sólo tienen sentido y vigencia en
contextos particulares y formas específicas de relación.
La cuarta hipótesis, señala que las formas de comprensión de la realidad están conectadas
con muchas otras actividades sociales. Así se forman redes de modelos sociales que se apoyan
o se excluyen, con lo cual un cambio en un nivel crea tensiones en otros niveles del
entramado.

4. Narrativa

Posicionándonos desde el enfoque de las Narrativas, C. Sluzki elabora la noción de ésta,
entendiéndola como “el campo de las historias en común, compartidas por las familias (…),
por los grupos sociales (…) y (…) progresivamente compartidas por terapeutas y pacientes en
el curso de la consulta” (Sluzki, 1996, p. 145). Este concepto pertenece al paradigma del
Construccionismo social, el cual define la realidad como acuerdos narrativos co-organizados
en conversaciones (Sluzki, 1996).
Continua afirmando que la narrativa “es un sistema constituido por actores o personajes,
guión (incluyendo conversaciones y acciones) y contextos (incluyendo escenarios donde
transcurre la acción y acciones, historias y contextos previos), ligados entre sí por la trama
narrativa, es decir, por un conjunto de conectores lógicos explícitos o implícitos que establece
la relación entre actores, guión y contexto de modo tal que todo cambio en los actores cambia
el guión (y viceversa), todo cambio en el contexto cambia la naturaleza del guión y los actores
(y viceversa), etcétera”. A su vez, este conjunto de actores- guión-contexto y trama posee
corolarios morales (propone víctimas y victimarios, héroes y villanos, nobles y bastardos),
corolarios interpersonales (con quién la gente se conecta, cómo y por qué) y corolarios
comportamentales (la gente basa su conducta en esas historias, que operan como guía así
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como contexto de justificación). Estos corolarios, a su vez reconstruyen – reconfirman,
solidifican – la historia y forman, por lo tanto, parte del sistema “narrativa”.” (Sluzki, 1996,
pp. 145-146).

“Las personas dan significado a sus vidas y relaciones contando sus experiencias” (White
y Epston, 1990, p. 13) de esta manera podemos entender que nos hacemos comprensibles, que
existe un significado y que se lo vive a través de las narraciones que las personas comparten
con los demás. A través de ellas criticamos, construimos y como propone MacIntyre (1998)
formamos la base del carácter moral. La identidad que está puesta de manifiesto en esta
construcción relacional es el resultado sensato de una historia de vida.
Siguiendo los lineamientos de Gergen (2007) es importante mencionar que los relatos de
narraciones comportan los términos macro y micro para referirse a un continuo temporal. Y
en relación a las variedades narrativas reconoce las siguientes: la de estabilidad, la progresiva
y la regresiva. La primera sustenta que el individuo permanece sin alteraciones en relación
con la meta o resultado, la segunda sostiene que durante la trayectoria acrecienta de manera
positiva el o los resultados, y en clara contraposición la tercera. Las narraciones regresivas
pueden tener una función compensatoria cuando las situaciones se presentan de manera
adversa y logran contrarrestar a través de sus descripciones, una salida renovada.
Considerando que en las narrativas las expresiones de las personas, su carácter moral, su
identidad, son el resultado de múltiples relaciones, entonces podemos decir también que
sirven a un propósito social, el de solidificación social.
Éstas apelan a una función social de estabilidad, formando unidades estables para una
determinada cultura, o dicho de otra manera, constituirían patrones culturales saturados de
valor, que racionalizados lo sostienen a lo largo del tiempo. (Gergen, 2007)




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Categorías Relacionales
1. Migración
La Real Academia Española (2013) define a la migración como un “Desplazamiento
geográfico de individuos o grupos, generalmente por causas económicas o sociales”.
Estos eventos pueden ser suscitados como consecuencia de varios factores, como
catástrofes naturales, de forma no previstas, en las que las inundaciones, deformaciones
y/o derrumbes obligan a una población a trasladarse, o previsibles, como las erupciones
de volcanes que ponen en peligro por el material que emanan debiendo alejarse de la
zona de riesgo; y no naturales, en las que hay una planificación por parte de agentes
gubernamentales y por lo tanto se establecen las medidas necesarias para que todo
suceda en debida formas.
Bartolomé, Leopoldo (1985) plantea el fenómeno migratorio como compulsivo,
especialmente en aquellos que se derivan de proyectos estatales y en los que se fuerza la
relocalización de la población como consecuencia de la realización de grandes obras de
infraestructura. También le atribuye mayor responsabilidad a las agencias participantes,
ya que están obligadas a indemnizar a los afectados y contribuir substancialmente al
desarrollo de su nuevo espacio residencial.
El proceso migratorio en el caso de Federación lo constituyen dos fenómenos, el
traslado y la relocalización, el primero comprende el grupo de personas, y el segundo, la
ciudad. Se destaca aquí un doble aspecto coercitivo debido a dos cuestiones, una la
imposibilidad de participación de los ciudadanos en las decisiones, y dos, la de volver al
mismo lugar debido a la inundación del espacio geográfico que ocupaba.
Precisamente la ciudad de Federación le representó en su relocalización, la
construcción de una obra de infraestructura (represa hidroeléctrica) a cargo de los
gobiernos argentino y uruguayo.
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En referencia al grupo de personas, este movimiento les significó un proceso
doloroso de desarraigo, con la anuencia de la promesa gubernamental de mejores
condiciones de vida, y para los que decidieron realizar el desplazamiento, el
aprovechamiento de sus recursos naturales, y/o cambios de factores estructurales, por
ejemplo.
Trayendo como consecuencias, corte del vínculo con el lugar, las costumbres, las
amistades, entre otras, enmarcándose dentro de factores negativos. Y positivos, la
mejora en la calidad de vida en el caso de los ciudadanos Federaenses.
Este hecho, aislando las variables que lo generaron, comprende un Evento Disruptivo.
Disruptivo es un término, según la Real Academia Española (2013), que se utiliza para
nombrar a aquello que produce una ruptura brusca. Por lo general el término se utiliza en
un sentido simbólico, en referencia a algo que genera un cambio muy importante o
determinante. El hecho de migración por la inundación como ocurrió en la ciudad de
Federación comporta esta cualidad ya que logra en un breve periodo de tiempo cambiar
la realidad contextual. Lo mismo cabría suponer con el diseño de la ciudad levantada a
raíz del traslado en tanto puede alcanzar la misma condición al verse desprovista de
historia y significados, etc.
Los fenómenos migratorios adquieren esta cualidad porque logran desorganizar,
desestructurar o provocar una discontinuidad. Hay eventos que pueden considerarse tales
“per se” como son las catástrofes naturales, las guerras, entre otras, pero los son
fundamentalmente porque se presentan en muchos casos, de manera inesperada, o
porque irrumpen un proceso normal y habitual indispensable para nuestra existencia,
minan el sentimiento de confianza, y a veces pueden contener rasgos novedosos no
codificables ni interpretables según los parámetros que ofrece la cultura, amenazar la
integridad física o de otros significativos y fundamentalmente distorsionar o destruir el
hábitat cotidiano.
Aun así hay que tener en cuenta el interjuego con los aspectos que lo relativizan y
logran disminuir su efecto disruptivo. Aquí podemos citar acontecimientos que tienen
que ver con la salud, estados patrimoniales o posesión de bienes personales, como
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también actitudes y posturas de vida. De hecho, el acceso a una vivienda como
indemnización por la relocalización de la ciudad de Federación en parte cumpliría esta
función relativizándola, porque comporta un beneficio para los afectados y ellos los han
valorado positivamente.
Moty Benyakar (2006) nos dice que todo evento tiene la capacidad potencial de
irrumpir ya sea en personas, instituciones y comunidades modificando su estado actual,
y en el momento preciso en que este evento se concretizara provocaría un desequilibrio
homeostático en los diferentes niveles. El impacto de estos fenómenos disruptivos, por
tanto, pueden ser traumatogénicos, ansiógenos, estresógenos, y lo sabremos solamente
después de la observación y el análisis de las reacciones individuales de quien las viva.

2. Estadio evolutivo
Para tener un panorama más amplio del estadio evolutivo en el que irrumpen los
fenómenos de traslado y relocalización a los Federaenses, tomaremos los aportes realizados
por los autores Griffa María Cristina y Moreno José Eduardo (2005). De acuerdo a la
selección de la franja etaria para este trabajo de investigación que es de 25 a 35 años,
corresponde la que va entre los 25 a 30 años, etapa de Adultez joven, y la transición al estadio
hacia la Adultez Media, entre los 30 y los 50 años.
Si bien la consideración de este período de la vida es importante para este trabajo, no
podemos dejar de mencionar que un evento de desarraigo como lo constituyó el caso de la
ciudad de Federación, ha afectado a todos los ciudadanos de todas las edades, causando
diferentes impactos, dentro de los cuales nos interesa destacar los emocionales. Entre ellos
veremos a raíz de las entrevistas, cómo relata Blanca, por ejemplo, estados confusionales,
también fallecimientos a causa de la tristeza de lo vivido, migraciones a raíz de la negación o
rechazo de volver a comenzar algo nuevo allí, movilizado por la pérdida, o el comienzo de un
deterioro en las relaciones sociales que han llevado con el tiempo al aislamiento social, entre
otros casos negativos que se pudieron observar.
Amerita también referir que ha traído beneficios a todas las edades, desde nuevas
relaciones, mejoras en las condiciones materiales y/o edilicias, servicios, que se han ido
desarrollando e instalando a lo largo de la vida que las observaremos en la trayectoria
evaluativa de las construcciones narrativas de los sujetos entrevistados.
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Ahora bien, la generación de los jóvenes es la que va a iniciar el impulso y el desarrollo de
la ciudad, ellos principalmente, han solicitado, propiciado, generado servicios, fuentes de
trabajo y espacios en los cuales las personas desplegaron las diferentes facetas de sus vidas,
laborales, recreativas, educativas, modelando su identificación con la historia colectiva como
Federaenses.
Por eso, como un inicio en toda su amplitud, es en esta etapa evolutiva de la adultez joven
y su transición que radica y consideramos su importancia. En consonancia y siguiendo la idea
de Levinson, D. (citado en Griffa y Moreno, 2005) expresa que:
“Se conforma precisamente en dicho periodo la meta del desarrollo adulto, es decir, la
“construcción de una estructura de vida”. Ésta abarca los aspectos externos (participación
social y cultural, familia, actividad religiosa, trabajo, por ejemplo) y aspectos internos
(valores, vida afectiva, entre otros). La conformación de la estructura de vida permite a los
sujetos transitar periodos estables, pero entre éstos viven otros de transición”. (p. 116)
Es la etapa de la adultez joven la que promueve y se imbrica hacia un desarrollo
madurativo y en este caso lo contextualiza en la realidad de la nueva ciudad de Federación
desplegando el impulso a imponerse, a adaptarse, a la necesidad de expandirse y proyectarse.
Lo señala Remplein: “Así, desea el éxito, el ascenso social y predomina una actitud optimista.
Le preocupa aprovechar las posibilidades de realización personal”. (Griffa y Moreno, 2005,
p.118).
Ante esta nueva realidad los Federaenses que transitaban esta etapa por lo tanto,
concentran sus energías en diferenciarse, y aprovechan de tomar iniciativas en un contexto
que recién se estaba desplegando, organizando, para mejorar las condiciones generales de
vida.
En esta etapa de la Adultez Joven se va a ir desarrollando un proceso fundamental para la
constitución de la adultez, el de la Desilusión, como distingue Rappaport, quien utiliza dicho
término en dos sentidos: uno para referirse a la etapa en que los jóvenes revalúan sus ideales e
ideas, y el otro cuando se revalúan de manera más realista los vínculos (Griffa y Moreno,
2005).
Movido por el fenómeno relocalizatorio, contemporáneamente con el proceso madurativo,
las personas van tomando mayor conciencia de su identidad personal, igualmente como
integrantes de una comunidad bien establecida, van adquiriendo una visión más realista,
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asumiendo los hechos de la vida y la necesidad de tomar decisiones para su futuro,
revelándose de esta manera el cumplimiento del paso de la Ilusión (distintiva de la
adolescencia) a la de Desilusión.
Entendemos así que en este proceso de cambio el Federaense, no sólo enfrenta un cambio
territorial, sino todo lo que se pone en juego allí, como por ejemplo las historias construidas y
sostenidas a lo largo de su vida personal y social, más aún cuando como en este caso las
ciudades o pueblos son relativamente chicos ya que todos tienen un conocimiento del vecino
y de la comunidad en general.
Comienza el replanteo de los compromisos y las concreciones que lo van a llevar hacia una
nueva perspectiva de vida, hacia la madurez. Empieza a vislumbrar el trayecto de vida, pues
ya comienza a advertir que el cauce de su vida no está en el comienzo precisamente. En esta
edad comienzan a aparecer los primeros recuentos de lo vivido, lo realizado, lo que ha
desaprovechado y lo que está dentro de sus posibilidades.
Las convicciones tras este proceso reflexivo marcan ya la postura de madurez que se va
adquiriendo cuando enfrentamos los diferentes eventos. En los estados de ánimo vemos una
de las características del paso hacia la madurez de la edad media, donde el ímpetu juvenil es
suplido en parte, por una mayor capacidad de perseverancia y resistencia, se perfila más
nítidamente la individualidad, la singularidad. En la afectividad predominan la estabilidad, la
profundidad y el sosiego. (Griffa y Moreno, 2005)
En esta etapa de la vida en general ya se encuentran constituidos en un grupo familiar en su
mayoría con hijos preadolescentes. Es en este periodo donde se conjugan diferentes roles que
surgen desde el nacimiento y van adaptándose al crecimiento y la evolución en la familia,
específicamente a las relaciones materno-paterno. Se da una instauración de nuevos límites en
cuanto a la educación, como también a la necesidad de adoptar una actitud generosa y activa
de los padres saliendo de una postura narcisista hacia la capacidad de dar sin esperar nada a
cambio. “A medida que pasan los años se van cristalizando y solidificando los rasgos de
personalidad tanto positivos como negativos”. (Griffa y Moreno, 2005, p. 123) Van creciendo,
se van aproximando a un encuentro intergeneracional comprendidos por las familias de origen
de cada integrante como del grupo de amistades. Ésta situación genera momentos de
aprovechamiento para compartir nuevas experiencias, dialogar y contrastar actitudes,
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jerarquía de valores y costumbres enriqueciendo y poniendo a prueba la flexibilidad, la
coherencia y la madurez de cada integrante.

3. Crisis vital
Al principio y al final de la vida, la edad cronológica y los factores biológicos determinan
en gran medida los cambios de los individuos, pero en la vida adulta el cambio se explica
mejor en base a las experiencias vividas por los sujetos, es decir, los sucesos vitales. Éstos
ponen a prueba la capacidad adaptativa de los sujetos, tienen una repercusión individual y
colectiva y producen cambios en la estructura vital. A estos los llamamos transiciones.
Las transiciones son puntos decisivos entre dos periodos de estabilidad. Éstas pueden ser
del desarrollo o normativas, pasar de una etapa evolutiva de la vida a otra, se caracterizan por
ser predecibles y por lo tanto se puede intervenir en ellas, y otras, transiciones
circunstanciales o imprevisibles, es decir no esperadas. Dentro de esta consideración también
denominada no normativas, encontramos aquellas situaciones que no se corresponden a
ninguna etapa evolutiva. Se hallan incluidas las crisis como separación, pérdidas, muerte,
enfermedades, y también eventos como los son los desastres y las catástrofes naturales.
(Schulz y Rau, 1985).
Los acontecimientos vividos por los Federaenses dan testimonio de esas experiencias
críticas de cambio inesperado e imprevisible provocados por la migración forzada a raíz de la
construcción de la represa de Salto Grande. Este hecho afecta a su estructura de vida
individual y a la comunidad en su totalidad.
Las crisis vitales, tanto normativas como aquellas que son imprevisibles, están vinculadas a
la estabilidad de la identidad a lo largo de la vida. Siguiendo la idea de crisis de Arminda
Aberastury (1984) que desarrolla su teoría desde la adolescencia y el acceso a la adultez,
podemos entender de manera generalizada, que los hechos que se rebelan contra la estabilidad
de la identidad, provocada en los Federaenses por el corte del vínculo con su lugar de origen y
con la relación establecida en tanto es parte de una comunidad, se generan interacciones
conflictivas, por el antagonismo representado en el fin de lo conocido, lugares saturados de
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valor, y el comienzo de lo nuevo a partir de la relocalización. En este estado de vulnerabilidad
hallarán la solución a través de la modificación de la estructura psíquica, mediante
mecanismos de disociación, proyección e introyección que permiten el conocimiento del
"self" y de su mundo externo.
El conocimiento de su self le devuelve la confianza y el equilibrio para acceder a una
nueva identidad. En tal momento de madurez y equilibrio, puede hacerse cargo por el
Principio de Realidad. Si el resultado ante una crisis es un estado de equilibrio, se obtiene una
personalidad integrada, entonces adquirirá la fuerza para advertir la circunstancialidad y/o
importancia del cambio, (como el tiempo de traslado y relocalización aquí investigado), una
aceptación temporaria de la transición con la realización de objetivos básicos, puede
modificar su conducta según sus necesidades circunstanciales. Llegado a esta instancia
podemos hablar de que el individuo se ha adaptado e integrado con una identidad estable.
El fracaso, por el contrario, corresponde a un estado de desequilibrio y de desorganización,
que se caracteriza por la incapacidad de la persona para abordar situaciones y problemas
particulares por la utilización de métodos acostumbrados que no dan con la solución. Al verse
superado en la capacidad de adecuarse a los cambios, sobrevienen efectos como sufrimiento,
tristeza y también angustia, emociones que pueden llegar a afectar al organismo
deteriorándolo con el paso del tiempo puesto que el estado de ánimo tiene una enorme
influencia sobre el bienestar físico, y por ello es imprescindible superarlo.

4. Salidas de una crisis en una comunidad

Una crisis puede derivar según Fried Schnitman (2000a) en una disolución terminal, un
proceso estancado o una oportunidad de cambio. Que ello suceda y termine convirtiéndose en
problema, confrontación de situaciones o intereses insalvables o apertura para nuevas
oportunidades, depende tanto de su naturaleza como de su magnitud, del modo en que las
personas los afrontan, de los recursos disponibles y de las características propias de sus
contextos.
Durante las conversaciones generadas entre los miembros de una comunidad por ejemplo,
el permanecer en la conversación implica ser parte de una tradición y acceder a la identidad
que cada uno tiene como miembro de ese sistema. Toda comunicación tiene la posibilidad de
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ser generativa, de resignificar, y al mismo tiempo está orientada y limitada por las
coordinaciones previas. Comprender a otro dentro de este contexto resulta de poder coordinar
las propias acciones a través de palabras, miradas, posturas, en las acciones recíprocas. En el
caso de crisis y conflictos, las personas no necesariamente coordinan en el presente aunque sí
lo hayan hecho en el pasado, y uno de los procesos que caracterizan tanto los conflictos como
las crisis es la inflexibilidad creciente en el presente y la adhesión a contextos y
coordinaciones previas. Así, en las relaciones se demanda “sé como eras”, “seamos como
éramos”, “hagamos como hacíamos” aunque ya no tenga vigencia.
En el caso de crisis o catástrofes inesperadas, las personas pueden actuar como si el cambio
no hubiera tenido lugar, reiterando conductas y coordinaciones que no tienen vigencia en el
contexto actual, o intentando encontrarle sentido a través de la reverberación ideativa o
discursiva en la que la interlocución no se adecua a la situación presente. (Fried Schnitman
2000)

5. Duelo y Pérdidas

Las experiencias de pérdida y duelo constituyen acontecimientos inevitables en la vida de
todo ser humano. Las personas se afligen cuando se ven despojadas de algo querido, valorado
y amado.
Aproximándonos desde una mirada constructivista, recurrimos a Botella y Herrero (2001)
quienes, acorde con el paso de una cultura moderna a una posmoderna, aportan la valoración
de carácter subjetivo de la pérdida y las acciones que cada individuo puede llevar a cabo para
superarla.
Esta perspectiva considera que las personas ante una pérdida, pueden responder de
maneras variadas y dependiendo del resultado de ello “puede perturbar profundamente las
creencias que tenemos sobre la vida” (Neimeyer, 2002, p. 152). Por lo que se pone énfasis en
el significado de la pérdida y dependerá de esto la calidad del proceso de duelo.
La pérdida tiene diferentes orígenes, desde la privación de algo que hemos tenido, el
fracaso para conservar o conseguir algo que tiene valor para nosotros, con una disminución en
alguna capacidad o parte del cuerpo, y con la destrucción o la ruina como por ejemplo la
guerra o catástrofes. En este sentido Neimeyer (2002) entiende que la pérdida se extiende a
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cualquier daño tanto en los recursos personales, como también materiales y simbólicos con
los cuales se tenga vínculo emocional.
Y si bien el trabajo de duelo es hecho de manera personal, esta perspectiva plantea tener en
cuenta el contexto social y cultural en el cual está inserto el sujeto ya que le dan una
característica particular a cada experiencia. En este sentido, Fernández y Rodríguez (2002)
describen el duelo como un proceso emocional que está relacionado con la forma en que las
personas construyen los acontecimientos que ocurren alrededor suyo, dependiendo de las
creencias y valores propias de la cultura, en donde el estado emotivo personal refuerza las
propias creencias culturales, las cuales a su vez, moldean la forma en que se expresa dicha
emoción.
Los individuos otorgan significado a las situaciones de acuerdo a sus experiencias pasadas.
Estos significados proporcionan coherencia a la experiencia y se consideran como un
principio organizador de la acción humana, y juegan un papel fundamental en la consecución
de continuidad, orden e identidad (Botella y Herrero, 2001). De esto se desprende que el
enfrentamiento a una pérdida significativa o a un trauma implica una ruptura de la
continuidad, de la identidad y de la coherencia temporal. Al experimentar esta ruptura, se
dificulta la capacidad de anticipar el porvenir y los posibles sí mismos futuros, los individuos
experimentan el miedo a no volver a ser más los mismos de antes. Esto quiere decir que la
discontinuidad temporal, puede llegar a ser muy drástica si la persona incluso siente que ha
perdido su identidad pasada (Botella y Herrero, 2001).
Los seres humanos construimos nuestra experiencia sobre la base de una estructura
narrativa que nos es coherente. La secuencia narrativa incluye emociones, pensamientos,
acciones e intenciones que se combinan y se dan en el momento en que ocurren los hechos,
pero necesitan ser sostenidos por una reconstrucción narrativa para poder representarlos
(Villegas, 1997). Esta estructura narrativa surge a partir de la capacidad que tenemos los seres
humanos de separar en cada vivencia, el contenido informativo del contenido emotivo, y que
nos permite ordenar la experiencia en una secuencia de temas o eventos en un orden temporal,
causal y temático.
Las narrativas son estructuras cognitivas-afectivas que se organizan en una macro-
narrativa, la cual nos proporciona una comprensión del propio sí mismo y nos permite
distinguir una gama característica de emociones.
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Cuando nos enfrentamos a acontecimientos en los que hay una pérdida significativa, los
supuestos que tenemos en torno a nosotros mismos y al mundo son desafiados, por lo que
estas estructuras experimentan normalmente una revisión para acomodarse a las
circunstancias cambiantes (Neimeyer, 2004, 2005 citado en Neimeyer, Herrero, y Botella,
2006). Decimos entonces que a partir de los significados que construimos no queremos
alcanzar la verdad en un sentido objetivo, sino más bien, queremos alcanzar una mayor
coherencia interna que nos permita adaptarnos, y así organizar las experiencias
emocionalmente relevantes y poder negociar en el mundo social (Guidano, 1991 citado en
Neimeyer, Herrero y Botella, 2006).
La calidad de la trama narrativa va a definir la calidad de la regulación afectiva, esto quiere
decir que cuanto más articulada sea la trama narrativa, más precisa será la regulación
emocional, ya que no se advertirán demasiadas oscilaciones emocionales que ocurran de
modo intenso e incontrolable para el individuo (Ruiz, 2006). De este modo, las creencias,
explicaciones y valores que se desarrollan a partir de un significado personal, buscan
coherencia y continuidad en la dialéctica entre historia vivida e historia narrada.
Es así que los diferentes tipos de explicaciones que modulen la experiencia en curso y
generen un significado acorde con la identidad personal, van a darnos a conocer un sentido de
continuidad generativo cuando la experiencia de duelo haya sido asumida, o limitada
dependiendo de la flexibilidad o rigidez en el procesamiento de dicha experiencia personal.









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Síntesis de la historia de Federación y del fenómeno estudiado.

Federación tiene una historia de tres asentamientos y dos traslados signados por la
necesidad de encontrar un lugar apropiado para su prosperidad y en aras del progreso que los
tiempos imponen.
A principios del año 1777, don Juan de San Martin, gobernador de Yapeyú y padre del
libertador, ordena la instalación de una estancia a orillas del río que le dará nombre al lugar,
Mandisoví-Guazú, su función era surtir de provisiones a Yapeyú, abastecer a los pueblos
misioneros y posta de viajeros, como también proveedor y permanente guarnición militar para
la vigilancia de la frontera. Dicha estancia contaba con una capilla, corrales, galpones, y un
rancherío de guaraníes que atendían el lugar. (Mazurier, 1980). En la capilla se construyó un
altar con la imagen de la Virgen Inmaculada Concepción, tallada por los indígenas en tiempos
de los jesuitas, proclamada por los Reyes de España como patrona de toda España y los
imperios españoles. La misma se conserva actualmente.
La buena ubicación de la estancia en la ruta que iba de Buenos Aires a Misiones y por la
fertilidad de sus tierras, favoreció la instalación humana en la zona. Con ello en 1806 el
Obispo de Buenos Aires Benito Lué propone la creación de la Parroquia de Mandisoví.
En el año 1808 ya existía en Mandisoví un Juez Comisionado, Pedro José Villarmea, y
finalmente en 1810, gracias a solicitudes de beneficio para esta población, Don Manuel
Belgrano, designado como representante de la Junta de Mayo, y Jefe del Ejército del Norte,
expedicionario al Paraguay, expide un Decreto formalizando y legalizando su existencia como
tal, fijando su jurisdicción, su dependencia, y establece medidas para su pleno desarrollo. A
mediados de 1811, sufren los avatares de las guerras con los portugueses y su ocupación,
hasta que a finales del mismo año fue recuperado por las tropas patriotas. Durante varios años
Mandisoví fue escenario de invasiones y de desmantelamientos por parte de portugueses,
uruguayos y de guerras fratricidas por el enfrentamiento entre unitarios y federales.
(Mazurier, 1980)
En 1847 el Gobernador Urquiza, el Coronel Urdinarrain y el Comandante interino de
Mandisoví, Domingo Acevedo, acordaron la reconstrucción del pueblo en donde sirviera de
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puerto y apoyo al tráfico carretero. Se seleccionó el sitio entre los arroyos El Biscocho y La
Virgen, se realizaron los trazados de las manzanas, finalizando su instalación y la ocupación
el mismo año adoptando el nombre por disposición de Urquiza como Pueblo de la Federación.
El padrón en 1849 indicaba que la ciudad contaba con 171 habitantes en la zona urbana y
928 en el ejido. Había 19 manzanas con 40 casas. La ciudad fue creciendo paulatinamente. La
ruta Federación-Concordia fue muy transitada, y el río traía y llevaba mercadería de Brasil,
Uruguay y Corrientes debido a los rápidos en el río Uruguay que se encontraban al sur de la
ciudad, llamados Salto Grande, era favorecido esto por el hecho de que la vía hídrica no era
navegable. Creció hasta tener 2500 habitantes y ya en la década de 1850 adquiere la categoría
de Villa. Se convirtió en un centro económico y comercial importante, y vio su máximo
progreso en 1974 cuando el primer tramo del ferrocarril del este llegó a Concordia-
Federación. (Mazurier, 1980)
Nuevamente Federación sufre a raíz de que la línea férrea alcanzara la localidad correntina
de Monte Caseros, lo que produce un descenso marcado de obreros, artesanos, comerciantes,
hasta reducirse a poco más de 400 personas. Sin embargo, sus colonias fueron creciendo a
partir de familias de franceses, italianos, españoles, belgas y alemanes. (Poenitz, 2010)
En la década de 1840-1850 nuevamente el río trajo trabajo y Federación tuvo su Puerto
terminal, lográndose así la industria urbana y maderera, de entre las más importantes
actividades económicas de la ciudad hasta 1979, que se inunda para dar paso a la construcción
de la Represa Hidroeléctrica de Salto Grande.
Federación cabecera del departamento que lleva su mismo nombre, es una ciudad pequeña
pero organizada, arbolada, “el turismo se había ido acrecentando en forma apreciable,
aprovechando las hermosas playas y paisajes de lo que se había dado en llamar “La perla del
Río Uruguay” o más últimamente “La Atlántida Argentina”. (Mazurier, 1980. Pág. 5).
La segunda relocalización de la ciudad de Federación se debió a la necesidad de
aprovechar las ventajas del Río Uruguay y sus rápidos. El proyecto de construcción de la
represa hidroeléctrica Salto Grande se inicia en 1946 con un Acuerdo Binacional entre los
países de Argentina, gobernado en ese entonces por el General Juan D. Perón en la década de
1940, y el país vecino Uruguay. En marzo de 1971 se sanciona el Decreto-ley 19.210 que
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afecta a los propietarios, declarando de utilidad pública y sujetos a expropiación los bienes
que resultaran necesarios, sin tener en cuenta las mejoras que se introdujeran a partir de la
vigencia del decreto. En 1973 los presidentes de ambos países, firman el “Tratado del Río de
la Plata”, y su concreción a partir de 1974, período en el que se desarrolla hasta su
culminación la construcción de la obra y el traslado de la ciudad. El marco político que
gobernaba esta última etapa es el de Isabel Martínez de Perón, y posteriormente, durante el
gobierno de facto electo por la Junta Militar, a cargo de Jorge R. Videla. (Burna, Dina, 2005)
En 1972 se adjudica al Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV)
determinar y planificar el lugar del nuevo emplazamiento de la ciudad. Se resuelve la
expropiación del ciento por ciento de las familias Federaenses en 1975 para su traslado.
En 1974, se crea Estudios Nueva Federación y Santa Ana ENFYSA para planificar y
coordinar la realización del futuro emplazamiento. Esta organización lleva a cabo los estudios
de los lugares donde se podrían relocalizar a la ciudad, resultando 5 lugares factibles. El 12 de
octubre de 1974 se realizó un plebiscito popular donde se vota el actual emplazamiento
llamado La Virgen-Federación.
Después del golpe militar y durante el gobierno de facto el proceso de relocalización
corrió el riesgo de no realizarse, para lo cual se realizaron diferentes movilizaciones populares
a fin de que se desestime la indemnización propuesta, a favor de la relocalización. El 30 de
septiembre de 1976 se consigue dar el sí a la relocalización de la ciudad con serios ajustes en
el presupuesto de relocalización.
La nueva ciudad fue diseñada en todos sus aspectos en un tablero de diseño, desde las
características del trazado de sus calles, centro cívico, comercial y cultural, hasta la
forestación en todos sus rincones.
El proyecto contemplaba la construcción de 1016 viviendas, a las cuales se debió
completar a través de la gestión municipal y de gobernación para el remanente de familias que
habían quedado sin la adjudicación de viviendas.
Durante su construcción, la mayoría de los Federaenses realizaron el traslado a medida que
iban volteando sus viviendas, y ocupando las casas asignadas aún sin terminar, encontrándose
algunos sin puertas, ventanas, placares, escaleras en casas dúplex, y otros.
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Lo último que quedó en pié fue la iglesia, que a modo de despedida el Intendente, organizó
un asado para más de 4000 personas, las que disfrutaron de un día completo de eventos en
conmemoración y duelo.
La fundación del nuevo emplazamiento se realiza el 25 de marzo de 1979, en un acto en el
centro de la ciudad, en la avenida San Martín y calle Las Rosas, con la presencia del
Presidente de la Nación Jorge R. Videla.
La cuidad de Federación había perdido el encanto que supo contemplar con árboles
frondosos, plazas y calles llenas de plantas y flores de todos colores y aromas y los pájaros
que vivían en ellos. En su nuevo lugar no se podían escuchar los cantos de las aves, ni
tampoco disfrutar de las sombras de los árboles. Debieron esperar mucho tiempo para ello.
En 1992 comenzaron a realizarse los estudios pertinentes para detectar la existencia o no
de aguas termales. Los mismos arrojaron un resultado exitoso y dos años más tarde, en 1994
se realizará la primera perforación.
Finalmente, en el año 1997, se inauguró el parque termal de la ciudad. De esta manera el
agua, como representación de la construcción de la represa hidroeléctrica, simbólicamente le
es adjudicado un significado de doble sentido, realizado por los propios ciudadanos y que
reza: “Lo que el agua nos quitó, el agua nos devolvió”, encontrando en esta expresión la
esperanza de “el resurgir del Federaense”, que había sido devastado al borrarse las huellas de
sus antepasados y de ellos mismos.



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Disposición geográfica de la actual ciudad de Federación. Embalse Salto Grande y
ubicación de la Represa Salto Grande.
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Imagen aérea de la ciudad de Federación, 2do asentamiento, con fecha 3 de diciembre
de 1977
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Demolición de la Iglesia, última estructura en pié de la vieja ciudad de Federación.
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Vieja y Nueva Federación. Disposición física de la actual ciudad de Federación y el
remanente del viejo emplazamiento que hoy forma parte del Parque Industrial.



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Capítulo III
Marco Metodológico









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Tipo de investigación;

Basándonos de los aportes de Hernandez Sampieri, R., Fernández Collado, C. y Baptista
Lucio (2010), el diseño de la investigación es de tipo cualitativo.
El tipo de investigación cualitativo se guía por temas significativos de investigación. Se
basa en la recolección de datos no estandarizados; tiene el propósito de reconstruir la realidad
tal cual la ven los actores de un sistema definido.
“La investigación cualitativa se fundamenta en una perspectiva interpretativa centrada en
el entendimiento del significado de las acciones de seres vivos, sobre todo de los humanos y
sus instituciones”. (Hernandez Sampieri, R. Fernández Collado, C. y Baptista Lucio, 2010).
El tipo de estudio es Descriptivo en tanto se toman eventos o situaciones con el propósito
de la búsqueda de especificar las propiedades en personas, grupos o comunidades.
(Hernandez Sampieri, R. Fernández Collado, C. y Baptista Lucio, 1998).
Exploratoria por el hecho de que nos aproximaremos a un fenómeno no tan
conocido con el fin de aumentar su grado de familiaridad, como así también contribuir
con el establecimiento de prioridades para investigaciones posteriores. (Hernandez
Sampieri, R. Fernández Collado, C. y Baptista Lucio, 1998).
De corte transversal ya que en este se “recolectan datos en un solo momento, en un
tiempo único. Su propósito es describir variables y analizar su incidencia e interrelación en un
momento dado.” (Hernandez Sampieri, R. Fernández Collado, C. y Baptista Lucio, 2010). Va
a tener el propósito de ubicar variables en un grupo de personas.

Selección de la muestra

La muestra elegida denominada Sujetos-tipo de acuerdo con la clasificación propuesta por
Hernandez Sampieri, R. Fernández Collado, C. y Baptista Lucio (2010), para este trabajo de
investigación de corte cualitativo, fue realizada siguiendo el criterio de azar dentro de las
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posibilidades de encontrar personas que aún viven en la ciudad de Federación y que
participaron de el fenómeno estudiado.
También se implemento el método denominado “Bola de Nieve” (Cubo Delgado, S.,
Martín Marín, B., Ramos Sánchez, J. L., 2011), que permite seleccionar un grupo inicial de
encuestados que sirven de referencia, y a quienes después de entrevistar se les solicita que identifiquen
a otras personas que pertenezcan a la población de interés. De esta forma, los siguientes
encuestados se seleccionan con base en las referencias.
La selección de la muestra se realizó de acuerdo a los siguientes criterios:
• Personas de ambos sexos;
• Que hayan vivido la experiencia de traslado y relocalización de Federación en el año
1979;
• Que hayan tenido entre los 25 a 35 años de edad;
• Actualmente estén radicados en la ciudad.

Técnica de recolección de datos

El contacto con el entrevistado se estableció en primera instancia por teléfono dando a
conocer el interés y concretar ante la voluntad manifiesta un encuentro.
Se procedió a pautar las condiciones de confidencialidad que merece el caso y
seguidamente se comienza con la entrevista propiamente dicha.
Pautada una relación “contractual”, se permite cierto nivel de intervención por parte del
investigador para facilitar el proceso dialógico en torno a la temática de interés.
Se realizaron entrevistas semi-dirigidas, en sus viviendas particulares y en forma privada
en las cuales el sujeto tuvo plena libertad discursiva, y en las que el relato estuvo circunscripto
a ciertos temas y sub-temas más específicos. Los sujetos dieron el consentimiento de
participar de forma anónima y se les garantizo la confidencialidad de la información.

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Se consideró importante que el vínculo establecido entre el entrevistador y el entrevistado
influye en su calidad de acuerdo a lo planteado por Watzlawik (1994), quien plantea que para
poder establecer una buena relación, es necesario adaptarse a su lenguaje. Adaptarse en el más
estricto sentido de la palabra, para expresar sus propias comunicaciones.
De esta manera observamos que la entrevista realizada no se administro siempre de la
misma manera, ya que nos adaptamos al vocabulario de las diferentes personas entrevistadas.

Instrumento
Se realizaron entrevistas semi-dirigidas. Las mismas fueron grabadas, para luego ser
desgrabadas y posteriormente analizadas según el procedimiento metodológico que propone
la Grounded Theory (Pandit, 1996), utilizando para el análisis de los datos el programa Atlas
Ti. (Pandit, 1996)
Las consideraciones que fueron tenidas en cuenta para el diseño de la entrevista
comprenden a las preguntas que estuvieron motivadas por la novedad que represento el
cambio abrupto de contexto en el proceso de traslado y relocalización, como así también
conocer lo que de ello se desprende como las percepciones particulares que podían
encontrarse en los protagonistas, los sentimientos, los juicios, los recuerdos, etc. Se adjunta
modelo en Anexo 1.
Los entrevistados se encontraban en aquel tiempo en un estado de incertidumbre respecto
de la certeza de realización del traslado por lo que ello repercutía entonces en los diferentes
ámbitos de la vida cotidiana, a ello también apuntan las preguntas, a conocer de manera más
generalizada alguno de sus alcances.



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Capítulo IV
Análisis de datos









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Procedimiento de análisis de los datos

Grouded theory

La Grounded Theory, según Strauss (1987, p. 24), “es una metodología de investigación de
naturaleza exploratoria con énfasis en la generación y desarrollo de teorías que especifican los
fenómenos y las condiciones para manifestarse”. Glaser (1992, p. 33) la describe como “una
metodología de análisis, unida a la recogida de datos, que utiliza un conjunto de métodos,
sistemáticamente aplicados, para generar una teoría inductiva sobre un área substantiva”.
Pandit (1995, citado en Pandit, 1996) señala que la Grounded Theory o Teoría
Fundamentada tiene como elementos básicos a los Conceptos, las Categorías y las
Proposiciones.
Los Conceptos corresponden a unidades básicas de análisis, teniendo en cuenta que la
teoría es desarrollada desde la conceptualización de los datos, no desde los datos reales en sí
mismos (Pandit, 1996).
Las Categorías, tomadas desde Strauss y Corbin (1990), son concebidas conceptos de
mayor nivel y más abstractos, obtenidos a través de un proceso analítico comparativo entre los
conceptos inferiores.
El tercer elemento corresponde a las Proposiciones, estas indican las relaciones
generalizadas entre las categorías y sus conceptos.
Se reconocen diferentes tipos de métodos, según Strauss y Corbin (2002), uno es el
Método Comparativo Constante, éste consiste en codificar y analizar datos en forma
simultánea para desarrollar conceptos.
Para analizar los datos desde la GT se procede a generar categorías. Después de la
categorización, el siguiente paso es la codificación de las categorías. Se debe identificar
primero todas las categorías descriptivas posibles, para después a partir de éstas, en caso de
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poder combinarlas, establecer categorías analíticas de un nivel de abstracción mayor o bien
hacer subcategorías.
Es recomendable que al categorizar, los nombres asignados se correspondan con palabras o
frases utilizadas por los participantes.
La comparación de categorías y el juego entre ellas deben ser constantes para lograr
unidades de significado muy pequeñas. De este modo, será más fácil captar toda la
complejidad y diversidad de información que ofrecen los datos. El objetivo final de comparar
constantemente las categorías es que así se pueden capturar todas las relaciones posibles
existentes entre ellas para la “teoría emergente”.
Idealmente, el proceso de análisis de los datos en la GT continúa hasta que se alcanza la
saturación teórica, es decir, hasta que es imposible identificar nuevas categorías y hasta que
dejan de emerger nuevas variaciones de las categorías existentes.
Después de haber conseguido la saturación teórica, se llega la definición de las categorías y
justificación de las etiquetas elegidas para ellas. Debe plasmarse en una memoria que, al
hablarnos de porqué son estas categorías las emergentes y de porqué son éstos sus nombres, al
mismo tiempo, proporcionará información sobre el proceso mismo de investigación seguido y
sobre los hallazgos más substanciales del estudio.

Atlas TI
Para llevar a cabo esta investigación, recurriré al software de análisis de datos cualitativos
llamado Atlas Ti. Este programa facilita el análisis de los datos cualitativos, quedando
centrado en el investigador los aspectos creativos de construcción de la teoría. Siguiendo a
Pandit (1996), podemos distinguir dos tipos o niveles de análisis de datos dentro del Atlas ti,
el “nivel textual”, que focaliza en los datos “crudos” e incluye actividades tales como
segmentación del texto, escritura de memos y codificación, y el “nivel conceptual”, que se
centra en las actividades de construcción de un marco teórico, tales como interrelacionar
códigos (codes), conceptos y categorías para formar redes teoréticas.
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Análisis de las entrevistas

En las entrevistas realizadas a los sujetos observamos la utilización de una narrativa
ordenada y organizada a partir de un conflicto. Ésta transcurre en una progresión constante en
referencia a la línea del tiempo en el que fueron aconteciendo los hechos evocados,
enriquecidos por recuerdos vívidos con juicios valorativos, en los cuales los mismos
narradores son protagonistas de las situaciones que revisten interés para el trabajo. Estas
situaciones están referidas a las experiencias personales que acontecen en las vísperas al
traslado y la relocalización propiamente dicha de la ciudad de Federación.

Para realizar el análisis de las entrevistas resulta conveniente segmentar el análisis en tres
apartados en los cuales se acompaña con redes semánticas que fueron construidas a fin de
resumir la información.
Las mismas son:
Red de Análisis desde las Problemáticas.
Red de Análisis desde las Manifestaciones emocionales.
Red de Análisis desde las Significaciones Personales.














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Red de Análisis desde las Problemáticas


Problemática de
Contexto político
Nueva ciudad
Diseño no tradicional

relocalización

Adaptación por
necesidad

Proceso de

Desestructuración
relocalización

Condiciones de
Estancamiento
habitabilidad


Traslado compulsivo
Idiosincrasia

Confusión e
Incertidumbre

Cambios

Defensa de

relocalización


Nueva identidad
Sociabilización

Costumbres



La red comprende los aspectos concernientes a la problemática situándola frente a un
Contexto Político que tuvo injerencia en su realización, y que tuvo su reacción por parte de
los Federaenses en la Defensa de Relocalización por su Idiosincrasia, a su vez los alcances
del Cambio en el Nuevo Emplazamiento en su aspecto material y relacional.







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Análisis desde las Problemáticas.

Aproximándonos desde la óptica de las Narrativas en el desarrollo de las entrevistas,
distinguimos Actores: ciudadanos Federaenses protagonistas de sus relatos y del evento de
relocalización, con sus posicionamientos morales; Contextos: la vieja ciudad, la nueva ciudad
y los entornos en los que se desarrollaron diferentes acciones; Trama: compleja, rica en
recursos, con una problemática central referida al Traslado y Relocalización de la ciudad de
Federación, y otras que giran en torno a esta cuestión, los años postergados hasta que se firmó
el Acuerdo Binacional; el proceso informativo tanto del estado de la obra como de los
procesos de adjudicación de viviendas y traslado; la pérdida del vecino; Desenlace: comienzo
de la obra, organizaciones comunitarias y manifestaciones populares, enfrentamiento con las
autoridades, ansiedades causadas por diferentes conflictos; Resolución: comprendida en el
traslado definitivo y en el proceso adaptativo en la nueva ciudad.
A partir de la primera pregunta sobre la experiencia personal de traslado y relocalización,
la temática en la mayoría de los casos consultados coincide en: La Identidad, El
Desconocimiento de la formalidad del traslado, La Novedad, El Desarraigo y La Esperanza.
Es dable destacar que si bien hay una coherencia en la percepción de los acontecimientos
vividos, los relatos que se presentan muestran una variabilidad en la descripción de los
mismos, en virtud de su singularidad y significados asignados.
La narración comienza con la contextualización del tiempo y del espacio, con las
características del pueblo de Federación, el proceso de traslado y las etapas previas a la
relocalización, juicios comparativos o de valor entre las dos realidades vividas.
Los relatos de las personas entrevistadas están realizados en su mayoría, en primera
persona del plural. Primeramente hacen una descripción generalizada en la que se presenta la
problemática como indiferenciada, a la población en general, para luego hacer
puntualizaciones respecto a cada caso en particular, subjetivándolo.
Leemos por ejemplo: “Veíamos nosotros jóvenes en ese entonces a los más grandes lo que
hacían, viste, como los chicos cuando se agarran de las polleras de la madre o del pantalón
del padre porque se asustan de algo, así estábamos”….
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También, “¡Ah! nosotros no creíamos, decíamos: pero para hacer una casa están un año,
mirá si van a hacer una ciudad, y cosas así”; “Tuvimos que aceptarlo, tolerar la
transición…”.
Y en primera persona del singular: “Tengo que adaptarme a no vivir como antes, siempre
con aquella formación, con las vivencias y adaptarlas acá con la ciudad nueva”; “Yo a mi
casa no la elegí, no la decidí”; “Nosotros íbamos muy seguido a la playa pero acá yo me
desconecté totalmente”.
Se infiere que la distancia emocional en el relato, se da en función a la magnitud del evento
que hace difícil tanto la evocación como la narración del recuerdo y de allí que no predomine
la expresión en primera persona del singular de las diferentes reacciones suscitadas durante el
traslado. Observamos que en los relatos esta defensa podría estar evitando la utilización de
expresiones descriptivas, significativas y personales, por una rigidez en la articulación de la
explicación y comprensión de la experiencia vivida.
Creemos que una mayor flexibilidad en este caso nos hubiese dado más descripciones y
mejores detalles de las situaciones enfrentadas.
En los relatos encontramos situaciones que son susceptibles de dolor y/o nostalgia, y no
han sido dejadas de lado, ni las reacciones que ellas produjeron, lo que nos lleva a creer en
una función del relato como la exaltación y/o reivindicación de su propia identidad, o la
transacción entre una representación del pasado como buenos viejos tiempos y lo logrado
actualmente.

Al preguntar acerca de la experiencia personal, los relatos esbozan:
Una expresión de estado de incertidumbre: las referencias a este estado están dirigidas a
varias temáticas debido a la complejidad de lo acontecido.
Por un lado encontramos una relación al “Fantasma” o “Espada de Damocles”, como es
llamado, respecto a la credibilidad del traslado. Así lo expresa Horacio: “Había un fantasma
de la represa de Salto Grande, una espada de Damocles, viste, porque no sabias si te caía o
no. En Federación se arreglaba lo mínimo posible. La gente como no sabía si se iba a hacer,
no se le daba por mejorar”.
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Por su parte Vera manifiesta: “Mirá, fue una época que no la esperábamos porque hacía
cuarenta y cinco años que estaba el proyecto. Yo calculo que Federación quedó postergado
por eso, porque estuvieron cuarenta años de espera entonces nadie mejoraba”.
Suponemos que la repercusión de este estado se focaliza, por las características de
irrupción en un proceso normal y habitual indispensable para nuestra existencia, como
también el hecho de minar el sentimiento de confianza, en el bloqueo de la realización
personal y familiar, al desaparecer la certeza de un futuro cierto o al menos avizorado, lo que
llevó a postergar una decisión de progreso de forma implícita, que se generalizó en la mayoría
de los ciudadanos.
Otras de las implicancias de este estado las encontramos en estrecha relación con la
radicación en el nuevo emplazamiento. Al constituirse un nuevo lugar y al darse poca aunque
progresiva información, los Federaenses expresaban sensación de incertidumbre a través de
interrogantes, lo cual nos hace suponer que con ello mitigaban la ansiedad generada ante la
novedad, como lo plantea Dina: “Entonces estaba la cuestión ¡nos vamos lejos, nos van a
trasladar!, ¡dónde va a estar nuestro lugar de trabajo!... cómo va a ser?... cómo, quién, hace
la licitación para ver quién hace la ciudad… bueno toda una expectativa,… Entonces fuimos
pasando censos y más censos…. Eso significó también en esos censos que… nos indicaban
cuáles podían ser nuestras casas, aprendimos cómo iban a ser nuestras casas,…, ahí
aprendimos que teníamos cuatro tipos de casas”.
Estos estados son representativos en los casos 1, 3, 4, 6, 8, 9 y 10, respecto de la
incertidumbre.
Las expresiones de dificultad de adaptación al cambio de emplazamiento, están
relacionadas al nuevo contexto en el que se estaban insertando. El nuevo lugar nada tenía que
ver con el pueblo en el que crecieron ya que no hay estructuras que hayan podido ser
trasladadas, salvo la cruz de la Iglesia. De esta forma se suscitaron dificultades relacionadas a:
Estado de la ciudad, Formato y Distribución de las personas, Diseño de las viviendas y Estilo
de vida.
Estado de la ciudad: en los casos 1, 2, 4, 6, 8, 9 y 10 han manifestado diferentes
experiencias en las que fueron afectados, lo que les generó malestar, debido a la no
finalización de las obras. Encontramos expresiones tales como en el caso de Abelardo: “Me
acuerdo que cuando vinimos no teníamos puerta todavía, vos estabas viviendo pero la
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empresa estaba trabajando en la vivienda porque no estaba terminado, estaban trabajando
en los pisos en los baños, armando los placares”. María C. “Acá no teníamos iluminación.
Yo allá vivía en una esquina y tenía un farol, en cambio acá no había luz al principio. Justo
en ese tiempo se vino una época de tanta lluvia que no se podía salir de la casa por el barro y
la greda porque no te olvides que estaba en construcción todavía”.
Formato de la ciudad: Dina detalla: “Nuestro plano no es el tradicional español, la plaza y
los edificios alrededor, sino que es una calle principal que une tres centros, el centro cívico,
el cultural y el turístico”.
Vera al respecto puntualiza: “Aparte la cuidad distinta, alargada, no era cuadrada como
en la vieja”.
A la distribución de las personas: “Nos quedaba lejos y todas las amistades que teníamos a
dos cuadras o vecinos, cada uno en el lugar que les asignaron, quedaron lejos”.
De estas expresiones podemos inferir que los integrantes de esta micro-cultura, ante la
redistribución urbana, experimentaron una desestructuración total y legítima de acuerdo a lo
acontecido, y aunque dispuestos de otras formas por la nueva organización, éstos no perdieron
la raíz de su identificación, sino que incorporaron un acontecimiento nuevo en su legado
personal, como es la redefinición de su identidad, y en lo colectivo un discurso de identidad
Federaense que refleja coherencia y estabilidad, tanto en lo negociado por el cambio sufrido,
como en la idea de la nueva realidad Federaense en el plano de las relaciones y/o
interacciones. De aquí se valen para replantear la nueva manera de hacer referencia a su
pasado “La Vieja” en contraposición a “La Nueva”, y también de la significación atribuida al
agua, por ejemplo.
En el discurso observamos que su identidad no se adhiere exclusivamente a la dependencia
del contexto físico de la antigua ciudad que les dio posibilidades de valorizar y apropiar, sino
a la interacción que los distinguía como pobladores.
Reseñamos a través del relato de Graciela: “Acá el vecino era importante. Te daba
identidad. Ellos sabían quiénes éramos, eran testigos de nuestra vida. Si bien era un pueblo
chico y nos conocíamos todos, una de las primeras cosas que sufrimos en el traslado fue la
pérdida del vecino en el nuevo emplazamiento”.
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Y de Daniel: “Federación antes era chico, vos te conocías con todos los que vivan ahí,
capaz que no mucho, pero sabías quien era. Por ahí pasaba uno y le decías algo y el otro te
contestaba de media cuadra y así te conocías”.
Creemos que los relatos evidencian la desestructuración de las formas de comunicación y
relación, que llevadas al nuevo contexto no encuentran la sintonía costumbrista lo que
favorece la creencia de una individualización creciente, como lo verbaliza Blanca cuando
manifiesta ver una sociedad más fría e individualista.
Es importante tener en cuenta que la migración provoca un desequilibrio en la
personalidad y una desestructuración de las costumbres y creencias establecidas y
compartidas, llevando a las personas a estados de introversión y aislamiento, como se reflejan
en los casos aquí estudiados cuando observaron “momentos de meterse para adentro”,
llevándolos a desestimar como prioridad el contacto social.
Cabe destacar que simultáneamente en esta transición de la etapa evolutiva se busca
concretizar el proyecto de vida, subrayando el impulso a la realización de objetivos y metas
personales y familiares, en este caso algunos ciudadanos se vieron beneficiados de poder
acceder a la vivienda propia por lo que comienza a tomar protagonismo una actitud optimista
y abierta a las nuevas posibilidades, como lo demuestra Dina: “¡Uy! qué suerte vamos a una
ciudad nueva, vamos a tener una casa nueva y todo nuevo y puede que nuestros hijos tengan
mejor pasar”.
A pesar de ello no debemos olvidar que paralelamente se va desarrollando un proceso de
cambio o de duelo interno, que inclina a la persona a periodos de soledad para elaborar la
pérdida.
En relación a este planteo encontramos los casos: de 1, 4, 5, 7.
En el caso 1 se expresa tal vez el mayor grado de dificultad en la adaptación de la
relocalización. Lo manifiesta diciendo: “Tengo que adaptarme a no vivir como antes, siempre
con aquella formación, con las vivencias y adaptarlas acá con la ciudad nueva”.
Se infiere que este traslado fue asumido de manera progresiva, trayendo repercusiones en
la vida cotidiana que debieron desaprender en ese momento e ir construyendo una nueva
estructura en el nuevo emplazamiento.
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Dina a raíz de esto: Llegaba sábado y domingo y ahora qué hacemos. Porque en la vieja
sabías dónde vivían nuestros amigos, dónde nos juntábamos, sabíamos que hacemos o que
no hacemos”.
Entendemos que el impacto más tangible en la relocalización ha sido la nueva distribución
de los ciudadanos, en tanto la cotidianeidad con el vecino, los actos de compartir, y los
vínculos afectivos en sus diferentes niveles, cambian totalmente, para empezar de cero en la
mayoría de los casos, demandándoles un trabajo de reconocimiento y de interacción tal que
permitiera depositar la confianza y así recuperar la buena vecindad.
Respecto del Diseño de las viviendas y Estilo de vida: en lo inmediato a la relocalización
relatan experiencias de sensaciones de confusión suscitadas a raíz del diseño de las viviendas,
como cita Daniel: “Estábamos un poco confundidos cuando ocupamos la casa que nos
asignaron, eran todas iguales”.
Dina describe: “Había que contar las cuadras porque sino uno se perdía, porque era todo
igual, entonces había que mirar bien, porque nuestra costumbre era de entrar por el fondo,
¡ay! me equivoqué, y había que salir rapidito para que no te dijeran nada, o decir, ¡Hola
vecino me equivoqué!
En el caso de Blanca, puntualmente, apela a un recurso sensitivo: “No estaba en la casa
antigua, de espacios grandes, con un olor muy particular, con muebles de estilo antiguo. Yo
me sentía extraña, usar estos elementos modernos, me faltaba el olorcito a casa”. Es notorio
este recurso (olor) para refrendar la identidad, pues lo destaca como un factor de importancia
para desarrollar el sentido de pertenencia y apropiación, de esta manera subraya el proceso
adaptativo al nuevo lugar.
Son relevantes también para los casos 1, 3, 4, 6, 9 y 10.
Encontramos como emergente la falta de contemplación al “Factor Humano” en el
proyecto de relocalización en cuanto se inhibió un proceso de apropiación de lugares por la
falta de libertad de elección a darle su impronta personal y/o colectiva, entendiendo que en un
proceso de relocalización dar la posibilidad de involucrar la impronta personal a la vivienda y
al contexto en este caso particular, permitiría realizar un proceso de duelo menos doloroso en
tanto no coarta la libertad de la persona para definir sus propios espacios.
Se refrenda esta falta también, al momento de realizar los traslados de las personas, cuando
se indicaba que las zonas que debían hacerlo eran las que encontrarían primero el agua a
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medida que se iban abriendo las compuertas de la represa para ir llenando el embalse, por lo
que a la gente la trasladaron sin miramientos y de manera apresurada. Es en este último
carácter que los Federaenses fundamentan la idea de compulsividad. Pero a los efectos de ser
fiel a los relatos transcribimos la siguiente consideración disidente, Hugo manifiesta: “En ese
momento estaba el gobierno militar, una vez escuché a ciertas personas que esto era
impulsivo, que no te daban a elegir, que te daban un grupo de viviendas y ahí tenías que
elegir. ¡Pero cómo iban a ponerse de acuerdo toda una población entera!, no había tiempo.
Para mí no fue tan así”.




















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Red de Análisis desde las Manifestaciones emocionales


Manifestaciones
provocadas por la migración


Desarraigo

Desconexión
Incertidumbre
Nostalgia


Tristeza

Paralización
Certeza
Duda

Ansiedad

Alegría
Optimismo

Introversión

El proceso migratorio vivido por los Federaenses produjo un impacto en múltiples aspectos
personales provocando diferentes reacciones. En cuanto a la Desconexión con el lugar de
origen Desarraigo, Nostalgia y Tristeza. Durante todo el proceso diferentes maneras de
expresión de Incertidumbre de a cuerdo a su evento generador. Su consecuencia, consumado
el traslado, la Introversión.
La Certeza de la relocalización viene a traer Alegría y Optimismo en vista de nuevas
perspectivas futuras.





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Análisis desde las Manifestaciones Emocionales.

El estilo narrativo de los sujetos entrevistados sitúan los hechos en primer lugar,
desplazando hacia un plano más apartado o secundario sus reacciones y emociones
personales. Es sabido que las personas utilizan mecanismos de defensa propios ante
situaciones que les resulta difíciles de afrontar, como también sucede con los recuerdos,
cuando se hacen presentes en el momento de ser contados, desplazando el foco del área
emocional para evitar fragilidad y sufrimiento, por lo que deducimos que tal recurso pudo ser
utilizado.
En relación a la esfera emocional de estas experiencias vividas y expresadas en las
narraciones surgen diferentes matices afectivos que repercutieron en el estado anímico de las
personas consultadas, como así también hallamos situaciones y condiciones que ayudaron a
disminuir o atenuar su impacto negativo.
Las reacciones emocionales manifiestas y destacadas son: Incertidumbre, Estancamiento o
paralización, Nostalgia, Introversión, Abnegación y Alegría.
Sobre la Incertidumbre: este estado expresa la reacción que se tenía en función del futuro
de la ciudad de Federación y de ellos mismos, debido a la falta de certeza.
Abelardo relata por ejemplo: “Una de las cosas que era difícil de asimilar, era la
incógnita, en primer lugar fue, lo difícil que fue que se construyera la ciudad, que sí, que no,
que nos trasladaban a Chajarí, o que nos trasladaban a La Bianca, que económicamente era
el factor fundamental; o nos indemnizaban a todos y cada uno agarraba para cualquier
lado”. También lo expresa Vera: “Vos no sabés la incertidumbre nuestra, el dolor, ¡qué
haríamos desparramados a la buena de Dios porque no sabíamos qué hacer!”, además dice:
“Fue una época que no la esperábamos porque hacía cuarenta y cinco años que estaba el
proyecto, esa fue una decisión que tomó el gobierno así medio de golpe”.
Podemos relacionar en los relatos expresiones vinculadas a sensaciones de duda, de temor
y estados de ansiedad.
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Sensaciones de duda y de incredulidad: están muy relacionadas a la incertidumbre de la
relocalización, cuando aún no estaba decidido el lugar, ni creían en la ejecución del traslado,
como lo justifica Vera: “fueron muchos años de espera”.
Estas expresiones significativas están representadas con mayor énfasis en los casos 1, 4, 7
y 10.
Otro disparador de estados de Incertidumbre aparece en relación a la ausencia de
información respecto al proceso relocalizatorio, por como lo relata Daniel: “No sabíamos a
dónde nos iba a tocar, a dónde íbamos a ir a vivir, nos dio un poco de incertidumbre”, ante lo
desconocido, responden con interrogantes como por ejemplo en el caso de Dina quien
expresa: “¿Dónde elijo, mas para el centro o para el lago?, al recorrer Yo, había elegido este
lugar, y tenía que imaginar que en frente iba a haber un puerto y un poquito más allá la
playa.”
En el caso particular de Zulema, que vivía en el ejido de la ciudad, y de quien podría
estimarse una de las más afectadas expresa: “No nos imaginábamos como iba a ser, acá
había 40 propietarios de los cuales 25 vivíamos acá y los otros vivían en la ciudad. Y
nosotros qué nos íbamos a imaginar… creíamos que nuestras casas iban a quedar y se iba a
construir alrededor. Cuando llegó la empresa, teníamos que salir rapidísimo porque había
que construir en dos años la ciudad”.
Este tipo de versiones se manifiestan en los casos 1, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10.
Estancamiento o paralización: Horacio hace referencia a la actitud adoptada por los
Federaenses: En Federación se arreglaba lo mínimo posible. La gente como no sabía si se
iba a hacer, no se le daba por mejorar”. Y Vera: “Ya en esa época decían que no podíamos
ni construir porque no nos iban a reconocer los arreglos, pero no fue así, porque fueron
cuarenta y cinco años de dudas”.
Las expresiones de incertidumbre y duda se revelan como manifestaciones de ausencia de
sustento, de conocimiento o de estabilidad emocional cuando toda persona necesita llevar a
cabo una toma de decisiones, por lo que la desinformación en relación a su futuro inmediato,
se plasma en las expresiones identificadas en este sentido e interpretadas en este trabajo.
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“Nostalgia, tristeza y desarraigo” son estados encontrados en las versiones que los
entrevistados hacen referencia.
La nostalgia, sentimiento o necesidad de anhelo por un momento especial, situación o
acontecimiento pasado, es referida como un sentimiento que cualquier persona puede
atravesar en cualquier etapa biológica.
Para algunos entrevistados, a pesar de su juventud vivieron un lapso importante de su vida
en la antigua ciudad, por lo que expresan un sentimiento de dolor por la pérdida del contacto y
la desvinculación con el lugar donde crecieron, al que sólo pueden volver a ver rastros muy
escasos en ocasiones como cuando se produce una bajante del Rio Uruguay. Graciela expresa:
“Lo más dramático es saber que no puedo llevar a mis hijos y nietos, que no puedo
mostrarles los rincones, los lugares, mi casa.” Figuradamente lo expresa Hugo cuando narra:
Acá nos trasplantaron, acá vinimos de un sector pero no nos trajeron a un mismo sector,
vendría a ser con los vecinos de antes”, esto evidencia también nostalgia, en virtud de lo que
revestía para estas personas, la figura del vecino por ejemplo.
Alcanzan estas expresiones de recuerdo también a los símbolos de la ciudad, que fueron
demolidos, tales como la Iglesia, la Jefatura de Policía y la Estación de Trenes, causando
tristeza en los ciudadanos.
Así lo encontramos en los casos 2, 3, 5, 7, 8 y 10.
Una expresión genuina de una emoción que carece de la expresión definida por la palabra,
es la expresada por Dina quien avanza en la manifestación con rodeos: “Fue la emoción más
grave, más difícil porque… mi casa… bueno, ayer estaba, hoy ya no está más, es sólo
escombro. Fue la sensación de ya no existe más, se murió… Ésa fue la sensación más fuerte
que tuve de vivir de… ¡oh!… no está más! Bueno esa situación más difícil fue en mis
sentimientos la que más me chocó. Bueno ya no la voy a ver nunca más, se terminó”.
Igualmente Graciela evoca una vivencia sin identificación precisa: “Yo te digo que ese fue el
momento más emocionante o el que más me tocó el corazón, no sé explicar que fibra me tocó,
pero empecé a llorar no sé por cuánto tiempo”.
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Figurativo también es el relato que hace Blanca: “Cuando voltearon mi casa yo tuve el
coraje de ir a ver, pero el capataz me echó porque me vió la cara que tenía en ese momento,
me dijo qué hace usted acá, quien sabe qué cara tenía, él vió como estaba sufriendo al ver
cómo demolían mi vivienda”.

La Introversión: entendiéndola como un movimiento de reclusión hacia la interioridad o
hacia sí mismo, en los relatos se identifican cuando la asumen a través de la permanencia
prioritaria en su hogar, lo que disminuye notablemente el desarrollo de actividades de tipo
social.
Este estado se suscitó después haberse instalado en la nueva ciudad donde todo les era
ajeno, lo que trajo malestar y progresivamente fue flanqueando la autoestima; ante lo cual
relatan “han permanecido en un estado de meterse para adentro”, “encerrado o también
dormido”.
Para volver a tomar protagonismo y realzar el estado anímico, se requirió llevar a cabo
prácticas de revalorización, reconocimiento desde su interioridad, así fue que permaneciendo
en espacios de intimidad en su vivienda armonizaron la salida hacia afuera para insertarse en
la comunidad y retomar el proyecto de vida.
Creemos que es a través de estos procesos internos de búsqueda de equilibrio y de
conquista en la confianza, los que le dieron el puntapié para seguir adelante superando
momentos de inestabilidad personal, como también en lo relacional con el nuevo contexto
social.
Hacen mayor referencia los casos 1, 3, 4, 5, 7, 8 y 9.
Ejemplificando, encontramos expresiones tales como “momento de chatura”, “de meterse
para adentro”.
Dina en este sentido se refiere al momento de ensimismamiento o introversión como un
proceso de adaptación a través del trabajo de dar fisonomía personal a la vivienda, agilizando
el proceso de restructuración y de identificación a favor de lograr la apropiación.
A este estado se suma la ausencia de lugares de encuentro por lo que no se propiciaban los
momentos recreativos y/o de esparcimiento de contacto social, limitándose a reuniones en las
viviendas y a actividades físicas en lugares propicios como lo describe Horacio: “Éramos un
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grupo que nos juntábamos en la vieja a hacer un poco de actividad física, y bueno cuando
vinimos acá no teníamos nada y de noche nos juntábamos en calle Paraná como se llama
ahora, una calle aislada que estaba asfaltada y ahí nos juntábamos a pasar el tiempo”.
Como emergente encontramos, la abnegación, si bien este concepto aparece relacionado a
la fe y al Bien Supremo, también es aplicable a este orden de experiencias, pudiendo
entenderla como la persistencia a seguir siendo ciudadanos de Federación aunque ello
signifique un tercer asentamiento. Daniel lo hace manifiesto: “Por más que le duela y extrañe
La Vieja hay que adaptarse a los cambios, no le queda otra”.

Los fenómenos a gran escala tienen (como ya hemos manifestado) características
disruptivas per se, aun así, sólo llegan a producir este efecto en tanto el sujeto que lo viva
sufra las consecuencias de lo que aquel le produzca, quedando por fuera aquellas personas que
poseen una estructura psíquica diferente o tienen recursos que logran relativizarlo.
Aquí podemos mencionar dos hechos particulares vividos por los entrevistados que
ameritan ser considerados como ellos mismos lo dicen, atenuantes a la situación, el primero
vivido por María Cristina en el momento de trasladarse, su hija tenía un tratamiento con yeso
en su cuerpo, lo que demandó una atención extraordinaria. Vera, por su parte: la atención
abocada a la continuidad de las actividades escolares y culturales que realizaban sus hijas.
Estas experiencias comparten la propiedad de poder desenfocar el efecto “devastador” de
la experiencia de desarraigo, en tanto que al redirigir la atención por el cuidado de sus hijas,
atenúa tales efectos. Comprobamos cuando María Cristina dice al respecto: “Yo no sufrí tanto
el desarraigo, estuve ocupada cuidando mi gurisa quebrada”. Y Vera por su lado: “Fue
duro, pero yo en ese momento y así y todo estaba en esa vorágine de que las chicas estaban
estudiando, iban a inglés, a danza, y como que al tiempo lo iba llenando con eso”.
También cuando Dina pone en palabras de manera más clara lo que la mayoría pensaba,
desde el sentimiento respecto al acceso a la vivienda: “Ser propietaria de una casa era toda
una cosa hermosa”.
Como observamos, estas experiencias de “migración” también provocaron reacciones
positivas sea en un menor o mayor grado, como denotan los casos consultados.
La noticia de la realización de la ciudad, la visualización del logro de sus metas, como
también los beneficios prometidos, es lo que propiciaron y generaron un clima de optimismo
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porque sintieron que su lucha valió y fueron escuchados, siendo estas vivencias las más claras
evidencias de alegría y esperanza.
Por lo expuesto es dable considerar que hubo también una buena disposición para enfrentar
el traslado y tolerar el momento de transición.


























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Red de Análisis desde las Significaciones Personales
Apertura de

posibilidades de
Significaciones del

futuro
Traslado y

Relocalización


Adjudicación
Nueva

de vivienda
Identidad
Beneficio


Confort


Reordenamiento

Optimismo
Empezar de
cero

Disposición
Desestructuración
al cambio
fuimos Trasplantados
Esperanza


Sabíamos que la vida
nos iba a cambiar


Los Federaenses narran su experiencia asignando una significación legítima como
Desestructruante al traslado y relocalización, producto de la migración. Así mismo este
acontecimiento repercutió favorablemente lo que les significo como Beneficio, alcanzaron a
medios y condiciones que no poseían, y una mirada de Optimismo y Esperanza.









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Análisis desde las Significaciones Personales.

Los aprendizajes devienen de las experiencias vividas constituyendo un patrimonio para la
identidad personal, de modo que lo ocurrido a los Federaenses y a su ciudad le atañe al
patrimonio cultural de la sociedad, por lo que este trabajo de investigación tiene el propósito
de dar a conocer los diferentes eventos y crisis vividas.
Por la edad y la etapa madurativa de transición de los entrevistados se desprende, que el
cambio de emplazamiento resultaba positivo de alguna manera, de allí que se hable de
“Disposición al Cambio”, lo que nos hace suponer que el compromiso afectivo que tenían
éstos, no les provocaba un sufrimiento que no pudiera ser sobrellevado, o que impidiera el
normal discurrir de su vida.
Para distinguirse generacionalmente del efecto producido por el traslado, observamos estos
dos casos: Blanca relata lo sucedido con su madre: “Ella por ahí se perdía, creía que estaba
de visita en mi casa y que la tenía que atender, decía que hasta cuando iba a estar acá, que
quería irse a su casa”.
Y Dina: “La generación intermedia, que es la que me tocaba a mí, digamos al rededor de
los 30 años, era toda una expectativa, ¡uy! que suerte vamos a una ciudad nueva, vamos a
tener una casa nueva y todo nuevo”.
En las narraciones hay al menos dos puntos en común: “Beneficio” y “Nostalgia”, en un
sentido, para los jóvenes el acceso a una vivienda propia (ya que algunos de ellos no eran
propietarios) representa una infraestructura que brinda comodidad, confort y seguridad. Y con
respecto a la nostalgia, la ausencia de los espacios físicos y significativos de la ciudad
demolida.
Graciela nos lo hace conocer cuando relata: “Todo lo demás fue difícil pero sabíamos que
veníamos a un futuro, a construir, a levantar acá.”
Blanca también lo expresa: “Sabíamos que la vida nos iba a cambiar por completo”
Conjeturamos que aquí hubo una aceptación implícita de las condiciones que debieron
soportar, porque vislumbraban un futuro mejor.

El optimismo con el que se sustanciaron los entrevistados fue el fundamento para lograr y
concretar los propósitos y/o metas construidas con anterioridad al acontecimiento que deshizo
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la cotidianeidad en la antigua ciudad. A través de él dieron valor y entidad al traslado, evento
inevitable y extra-ordinario como el que fue, por lo que colaboró para superar sus
consecuencias de una manera más realista.

Como corolario presentamos:
María C.: “Yo fui optimista, pensaba en que iba a venir y que íbamos a tener las cosas más
lindas gracias a Dios”
Los casos de Dina y Abelardo que sienten como un “empezar de nuevo”. Ambos en
situaciones diferentes, desde lo familiar y lo económico, plantean que hay que empezar, como
dice Dina, a “dar fisonomía personal” a la casa, y “vivir el presente porque hay un presente
que vivir y un presente que hacer”, en el caso de Abelardo.

Todo sistema que se altera en su forma de funcionamiento, requiere una nueva
organización, los ciudadanos tuvieron que enfrentar las nuevas formas, materializándolas,
dándole vida a las propias viviendas, a las Instituciones y a los diferentes espacios sociales, en
virtud de generar su “nueva identidad”.
En los relatos observamos la utilización de diferentes recursos y mecanismos que fueron
significando y dándole sentido a la nueva realidad, ejercicios y actividades sociales y/o
lúdicas, encuentros de parejas en las casas, y otras interacciones, fueron los facilitadores de
expresiones de sentimientos, representaciones, conceptos y otros, que compartieron y
generaron en el diálogo, un significado personal y colectivo.
Así la identidad expuesta a embates y cambios es enfocada por los entrevistados desde dos
miradas: cambio y continuidad.
El cambio, expresado en palabras como: “No hay nada igual para mí de cómo éramos
antes”, “se volvió una sociedad más fría e individualista”, la entendemos teñidas de una
valoración emocional reticente que rechaza la posibilidad de ser incorporada, resignificada y
enriquecida a la nueva identidad, contextuándola como una formación reactiva, o mecanismo
de defensa.
La mirada de continuidad está revalorizada por el bagaje histórico propio del federaense
que manifiesta y afianza en la integración de la nueva identidad.
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Esta identidad sería por lo tanto, el resultado de un trabajo de búsqueda de equilibrio
personal y de una negociación entre realidad e idealización.
Expresiones tales como: “La vida continua más o menos su estilo de vida”, “El
entrerriano se caracteriza por ser solidario, la gente abierta, que se brinda al otro,
Federación ha sido así en la vieja y lo somos ahora acá también”, “Para mí es una sola
población. Hay un hilo que nos une…”, creemos que ratifican lo que venimos planteando y
demuestran la construcción de la nueva Identidad Federaense.
De esta manera dejamos plasmado en este apartado del trabajo de investigación, aquellas
situaciones que en el decurso de las narraciones se manifiestan como relevantes.





















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Capítulo V
Discusión y
Conclusión











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Al comienzo de la presente investigación nos preguntamos acerca de las narrativas que
construyen las personas que transitaron el paso de la Adultez Joven a Media, que han vivido
la experiencia de traslado y relocalización de la ciudad de Federación en el año 1979.
Para acceder a la respuesta de los objetivos planteados, seleccionamos una muestra de diez
sujetos que vivieron el traslado y se hallan actualmente en la ciudad.
A partir de las entrevistas llevamos a cabo un análisis en el que desarrollamos una serie de
categorizaciones construyendo códigos a partir de sus relaciones. El proceso comparativo
entre las muestras nos permite plantearnos la siguiente discusión y elaborar conclusiones que
presentamos a continuación:
De acuerdo con el Primer Objetivo, “Describir las características constitutivas de la narrativa
sobre la experiencia de traslado y relocalización en sujetos que comprenden la transición de la Adultez
Joven a Media”:
Accedimos a narraciones autobiográficas, en cuanto corresponden a relatos de eventos
significativos de su vida, éstas se encuadran dentro de las macro-narrativas abarcando un
lapso anterior al traslado y al inmediato posterior. Los relatos transcurren en una progresión
constante en referencia a la línea del tiempo en el que van evocando los hechos acontecidos,
enriquecido con múltiples recuerdos y juicios de valor.
Los relatos están expresados en primera persona del plural, a medida que ahondan en
hechos significativos, incorporan la primera persona del singular. Esta forma de expresión nos
da a entender que operarían mecanismos de defensa distanciando el componente afectivo en la
experiencia vivida, y si bien se accede a una historia coherente no se puede absorber una
integral riqueza de contenido, ya sean sentimientos, ideas o detalles de diferente índole en
virtud de ese recorte.
En la articulación de los relatos se observa una estructura más bien rígida, de modo de
mantener una estabilidad emocional que permita en relación a este evento en particular, un
estado más equilibrado evitando el desborde afectivo que impida su fluidez.
Las expresiones de los entrevistados identifican agentes externos e internos como factores
de su proceso de cambio, entre los primeros incluyen personas representado en los nuevos
vecinos, agrupaciones e Instituciones, y las modificaciones contextuales.
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Entre los factores internos las características propias del estadio evolutivo, individualidad,
afán de progreso, actitud optimista hacia la conformación de su estructura de vida, entre los
más importantes.
En la trama encontramos un núcleo dramático representado por los cambios que
impactaron negativamente, comprenden la desestructuración social, la relocalización, el
estado de no finalización de la ciudad al momento de traslado, entre los más relevantes.
También identificamos de igual nivel de importancia, la disposición al cambio y el beneficio
como consecuencia de la relocalización en virtud de que la narrativa es de carácter progresiva.

En cuanto al Segundo Objetivo, “Señalar las diferentes manifestaciones emocionales que
suscitaron las experiencias de traslado y relocalización en sujetos que comprenden la transición de la
Adultez Joven a Media” surge que:
Desarraigo y nostalgia son las manifestaciones emocionales que sustentaron el supuesto de
este trabajo y a la altura de esta investigación vemos su confirmación.
Pensar solamente lo que comportan tales conceptos, socavan la integridad de las personas
por lo que resulta legítimo que quienes hayan vivido las experiencias de este caso, estén
atravesadas por esos sentimientos. Y sin embargo podemos afirmar que la Identidad
Federaense se plasmó a pesar de los riesgos corridos.
Aprendieron a festejar sus logros con convicción de que los personales recaían de forma
directa o indirecta al colectivo social, identificándolos como actores que representaron el
papel de luchadores por la continuidad resistiendo su desintegración.
Trascendiendo el supuesto, la alegría y el optimismo forman parte de las expresiones
emocionales, entendiendo que hay una revalorización de la identidad colectiva y personal, en
una experiencia enriquecedora de cooperación y solidaridad, y el reflejo de apertura a las
expectativas de vida.

En los entrevistados no encontramos que exista un proceso de duelo que no haya sido
resuelto, pues no evidenciamos dificultades ni emocionales ni adaptativas a través de los
relatos, pero si podemos señalar que cada uno de ellos al contar estas impresionantes historias
de vida buscan encontrar el reconocimiento de valor por haber sobrellevado una dura
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situación que demorada en el tiempo se concretizó de forma apretada, y los enfrentó a
exigentes trabajos de restructuración emocional para salir adelante y disfrutar hoy por hoy de
lo que ellos han reconstruido.
Subrayamos en este sentido que los Federaenses al haber superado la experiencia de
relocalización, les es pertinente la figura de personas especiales, sugiriendo que como
protagonistas de ese hecho histórico requieren una continua atención conversacional en la
definición de la Identidad y en su trasmisión.
En lo que respecta al tercer objetivo, “Conocer el significado personal atribuido a la experiencia
del traslado y relocalización en sujetos que comprenden la transición de la Adultez Joven a Media”:
La nostalgia y desarraigo, representan el quiebre de un vínculo y la imposibilidad de
retorno.
Los habitantes Federaenses al experimentar ese evento inesperado (en cuanto a su devenir)
y destructor de su realidad, experimentaron miedo a no volver a ser más los mismos de antes,
viendo dificultada su capacidad de anticipar el porvenir y los posibles sí mismos futuros.
Encontramos en los relatos un acuerdo, la continuidad de su Identidad Federaense por las
huellas de su patrimonio cultural y por ser portadores de una idiosincrasia sencilla, apacible,
familiar, colorida y estimada, debiendo armonizar entre lo viejo conocido y lo nuevo,
construcción en alto grado de resignificación que debieron forjar.
De acuerdo a lo analizado la experiencia de traslado enmarcada en el contexto de la adultez
joven, represento un desafío y un cambio que fue afrontado con mayores sensaciones de
esperanza y optimismo al ver oportunidades de mejoras y posibilidades de crecimiento en
diferentes ámbitos sea personales como familiares y sociales. Se declaran favorecidos y
dispuestos al cambio en búsqueda de alcanzar metas más prometedoras para sí mismo y para
su entorno.
El análisis también nos ha persuadido a dirigir la atención a la interioridad de las personas,
portadoras de significados personales que interactúan en las relaciones con el contexto,
estableciéndose un intercambio entre la objetividad de la realidad y lo subjetivo percibido. En
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este marco sostenemos que los Federaenses han experimentado sentimiento de abandono por
la exclusión en la necesaria participación de los afectados en el proyecto relocalizatorio y el
trato a su Identidad.


















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Sugerencias
En este tiempo de investigación realizado, desde el contacto con la bibliografía sobre la
problemática planteada, como la específica en el área psicológica y durante la interacción con
los entrevistados hemos llegado a conclusiones que no son cerradas, ni pretenden serlo.
Procuramos abrir a la reflexión acerca de esta temática desde una perspectiva psicológica,
siendo una oportunidad para plantearnos más interrogantes que sirvan a investigaciones
futuras.
Si bien juega a favor la adaptación particular de los Federaenses esta investigación habilita
a abrir o establecer hasta que punto opera en la memoria de la Idiosincrasia Federaense ser
producto de tres asentamientos.
Indagar la dinámica motivacional que lleva a contar estos hechos resulta de gran valor, de
ello se podrían establecer diferentes abordajes terapéuticos y educativos, comprendiendo la
dimensión afectiva, modalidad por el que nos vinculamos y construimos significados, y la
trasmisión de la cultura a nuevas o diferentes generaciones como un hecho significativo
saturado de valor que permite generar empatía entre los interlocutores.
Resultaría interesante el abordaje con personas que no han podido resolver de manera
satisfactoria la adaptación a la relocalización, diseñando intervenciones específicas
relacionadas con el estrés postraumático.
Asimismo poder desarrollar planificaciones de traslados que consideren las diferentes
variables que se plantean ante un evento de esta magnitud, donde se incorpore la dimensión
humana personal y la dimensión social, no solamente la infraestructura material; además de
confeccionar programas de prevención y atención de estos grupos de riesgo respecto de los
fenómenos que van de la mano con el progreso en los países en vía de desarrollo y
optimización en la explotación de sus recursos.

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ANEXO











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Modelo de entrevista

La entrevista de modalidad semi-dirigida elegida para esta investigación permite recolectar
información que tiene en cuenta un eje central, del cual el entrevistado va a ir aportando
nueva información que crea pertinente o le encuentre un vínculo con el tema, teniendo
libertad para ello.
A través de la entrevista se propone en un primer momento ir introduciendo datos
generales que nos sitúen en el tiempo y en el espacio y luego en el momento de interés
investigativo.
Modelo de entrevista:
¿Qué edad tiene?
¿Cómo está compuesta su familia?
¿En qué situación socio-económica se encuentra actualmente?
¿Dónde vive actualmente?
¿En qué sector vivió en la antigua ciudad?
¿Cómo estaba constituida tu familia antes del traslado?
¿Qué costumbre tenían en la vieja ciudad de Federación?
¿De qué manera se informaban sobre la relocalización?
¿En qué situación laboral o profesional te encontrabas cuando tuviste que trasladarte?
¿Cómo fue tu experiencia de cómo se vivió durante el traslado de la ciudad de Federación?
¿Cómo fue adaptarse a esta nueva Federación entonces?
¿La identidad Federaense ha sufrido algún cambio?
¿Hay costumbres que se pudieron mantener después del traslado?
¿Cómo vive el recuerdo de la vieja Federacion?
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¿Qué recuerdos y sentimientos te evocan?
¿Qué emociones te han surgido a lo largo del paso del tiempo, hoy a más de treinta años del cambio
de ciudad?
¿De qué manera conservas los recuerdos que tienes de la vieja Federación?
¿Qué significó para vos ese traslado?
























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Entrevistas

Caso 1: Blanca, 73 años

Fran- Blanca me gustaría que me cuente acerca de la experiencia de traslado y relocalización
que ha vivido en Federacion.
Blanca- ¿Qué es un pueblo? ¡no es un edificio o varios edificios por más estilos diferentes que
tengan, es todo! Son los vecinos, las casas, los edificios, las autoridades, el perfume de la
ciudad, porque toda ciudad tiene un perfume particular. Así fuimos aprendiendo a querer
nuestra ciudad. En Federación como había muchas familias inmigrantes, eran muy católicos,
por eso iban todos los domingos a misa. En aquella época autos había, pero más para los de la
ciudad, en el campo eran contados los que tenían una chatita del año treinta, treinta y uno
capaz, un Ford A o un Ford T. la gente se movía en sulqui, iban a misa y ataban los caballos
alrededor de la plaza. Se pasaban momentos de sana convivencia. En mi casa siempre hubo
auto, salíamos a saludar a los familiares y amigos en las colonias los fines de semana. Era un
pueblo tranquilo, unido, antes había esa familiaridad, esa sencillez. Ahora bien en Federación
no se progresaba en su estructura material, no se radicaban nuevas empresas más que
aserraderos que estaban desde 1870 que creo que se habrían instalado después del traslado de
Mandisoví, aprovechando el Rio Uruguay por dónde venían en jangadas las balsas llenas de
madera del Brasil. Bueno te decía que no crecía en lo económico porque estaba el temor de
que en cualquier momento salía la obra de Salto Grande y la ciudad iba a desaparecer.
Muchos no lo creían y otros dudaban, viste como los chicos cuando se asustan con los cucos,
así era Federación. Hasta que salió el decreto de que la represa se hacía. ¿Qué pasó? ¿Qué se
iba a hacer con la ciudad?, hubo un tiempo que la habían condenado a desaparecer. Se
hablaba que la iban a llevar a La Bianca en Concordia a una parte de la ciudad, y a Chajarí a
otra. Se crearon comisiones para defender la construcción de la ciudad. Se anuncia que se iba
a hacer, y van en procesión a La Gruta de Lourdes. Mi madre tenía ochenta años, no podía
creer que el pueblo se mude, que quedara bajo agua. Allí nació, se bautizó, se casó, es difícil
hablarle de que tiene que mudarse, ellos suponen que todo era inmutable, nacer y morir en la
misma tierra era tan natural como la salida del sol, la lluvia. Mirá, recuerdo una gran
despedida, un gran asado que hizo el intendente en la plaza. Fuimos a despedirnos ahí, pero
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eso no fue todo, fue una parte. Veíamos nosotros jóvenes en ese entonces, a los más grandes
lo que hacían, viste como los chicos cuando se agarran de las polleras de la madre o del
pantalón del padre porque se asustan de algo, así estábamos, veíamos que iban a besar los
escalones del altar de la iglesia, se arrodillaban a despedirse, tratando de alentarse los unos
con los otros. Sabíamos que la vida nos iba a cambiar por completo. ¡Mi madre que era
anciana y como otros, no tenían consuelo, nunca más ver nuestra casa!.
Fran- ¿Cómo le tocó realizar su traslado?
Blanca- A nosotros nos querían asignar una casa de dos dormitorios, porque nosotros
vivíamos con mi madre, junto con un hermano. Y mi hermano pidió una casa que sea de tres
dormitorios porque teníamos una persona grande y necesitábamos para una señora de
compañía para cuidarla. A nosotros nos respetaron el lugar céntrico, estábamos conforme pero
los primeros meses era muy feo. Nos juntábamos con mis hermanos, el mayor siempre
organizaba a pesar de cómo estaban las condiciones. Yo soy la menor de catorce hermanos.
Yo trabajaba en el Registro Civil cuando se hizo el traslado. Cuando voltearon mi casa yo
tuve el coraje de ir a ver, pero el capataz me echó porque me vio la cara que tenía en ese
momento, me dijo que hace usted acá, quien sabe que cara tenia, él vio cómo estaba sufriendo
al ver como demolían mi vivienda. El Registro Civil era una oficina sencilla, ahí contenía en
una caja de metal muy pesada toda la historia de Federación, todos los que habían vivido.
Había que tratarla con cuidado en el traslado porque no podía perderse todo esos documentos
tan importantes. Y bueno nos dieron un dúplex en forma provisoria, teníamos que improvisar
una oficina, y bueno la gente iba a dar los datos para casarse porque quería casarse en tal
fecha, o querían inscribir un nacimiento, y había que trabajar. Alguien le dijo a mi prima que
era sociólogo, que Federación se iba a recuperar en veinte años, ya van treinta y pico ya y
algo se recuperó. Pero ya no es lo mismo de antes, tenemos adentro ese dolor de desarraigo,
de allá. Nos integramos por las termas, pero no es lo mismo de antes, esa sencillez y esa unión
que teníamos antes. Ahora la gente se volvió más competitiva, trabaja un poco más pensando
que así va a obtener más rédito personal, se volvió una sociedad más fría e individualista.
Fran- ¿Qué sentimientos le trajo ese traslado?
Blanca- Bueno, acá me salvaba el piano, la música, el trabajo, porque yo acompañaba a mi
madre y ella por ahí se perdía, creía que estaba de visita en mi casa y que la tenía que atender,
decía que hasta cuando iba a estar acá, que quería irse a su casa. Eso fue muy duro para mí, no
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lo asumió, no estaba en la casa antigua, de espacios grandes, con un olor muy particular, con
muebles de estilo antiguo. Yo me sentía extraña, usar estos elementos modernos, me faltaba el
olorcito a casa. No se era difícil no tener privacidad, un poco de molestia sentíamos porque no
hacíamos nada malo pero lo necesitábamos. Uno salía al patio y te separaban dos hilos de
alambre los fondos de las viviendas. En el trabajo teníamos un compañero que no le faltaban
los cuentos y las bromas para ponerle buen humor al momento para seguir trabajando.
Fran- A la idiosincrasia Federaense como la ha observado a lo largo de todos estos cambios?
Blanca- Se ha ido transformado a lo largo del tiempo tengo que adaptarme a no vivir como
antes, siempre con aquella formación, con las vivencias y adaptarlas acá con la ciudad nueva.
Lo que me emociona es que en la época de los años noventa, la ciudad de Federación estaba
condenada a ser una ciudad fantasma porque se vendían madera y nos estábamos quedando
sin materia prima en nuestros aserraderos. Entonces Carlitos (el Intendente en ese momento)
arriesgó para hacer una perforación para encontrar aguas termales. Un día viene una
hermanan a pasear a Federación y le digo que vayamos a ver las maquinarias y justo pasaba
el Intendente adelante en una caravana que iba a la iglesia a rezar por la esperanza y la ilusión
de que haya agua termal. Y bueno después lo que todos sabemos que por diciembre un día
antes del día de la Virgen salió agua, por eso también le agradecemos.














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Caso 2: María Cristina, 63 años.

Fran- Me gustaría que me cuentes cómo fue tu experiencia respecto traslado de la vieja
Federación hacia la nueva ciudad. ¿Cómo has vivido ese momento previo al traslado?
María C- Yo soy hija única, vivía con mi mamá hasta que me case en el año 1972 y me fui a
vivir a dos cuadras del río. Yo estaba habituada a esa zona porque vivía con mi abuela que
vivía con un tío a una cuadra del río. Me acuerdo que cuando había creciente subía el río hasta
el portón de entrada y golpeaba y hacía un ruido que no me dejaba dormir. En el año 1973
nació René, estaba por cumplir cinco años cuando teníamos que venir para la nueva
Federación. El 29 de marzo de 1979 nos vinimos y yo tuve que lamentablemente venirme con
mi hija que estaba quebrada con nueve kilos de yeso y con mi mamá porque vive conmigo, y
mi marido, todos juntos.
La que sufrió mucho fue mi mamá, extrañaba un montón. Se paraba en la costa y decía: ¡Si
pudiera irme de vuelta para allá! Yo no sufrí tanto en ese momento, estaba con mi gurisa
quebrada. Pero siempre me lleva, hay cosas de allá que tengo.
Me acuerdo de semana santa cuando preparábamos la comida todos y con los Grigolatto,
Lagarda, Zanandrea y unos Sánchez íbamos al río a Las Curain. Era un río muy pintoresco.
Fran- ¿Cómo se entera de que Federación tiene que trasladarse?
María C- Y primero por los comentarios que se hacían de la represa, y después que nos
íbamos a ahogar porque crecería el río, iba a venir de golpe. Después se hicieron votaciones, y
de a poco nos fuimos enterando lo que se iba a hacer. Cuando nosotros vinimos acá estaban
los militares. Las casas, nos fuimos enterando de a poco el modelo que nos iban a dar.
Fran- ¿La adaptación a la nueva Federación cómo ocurrió en tu caso?
María C- A mi me fue bien, ¡mira el lugar dónde estoy! En mi caso el baño está adentro, eso
cambió. Tenía al lado una panadería, un supermercado. Acá las calles eran de greda,
extrañaba el ripio, acá había mucho silencio, no se escuchaban los pajaritos se escuchaban
grillos nomás. También no teníamos árboles solo columnas de cemento. Cuando vinimos
teníamos la casa terminada, teníamos todito porque acá vivía un arquitecto. A las
modificaciones las hicimos con mi marido después.
Acá pasaba días sin hablar con la vecina. De los vecinos que tenía allá, vino la hija de una
vecina, el resto acá eran todos desconocidos.
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Lo que extrañábamos una vez acá era la llegada de la noche porque allá teníamos iluminación,
acá no teníamos iluminación. Yo allá vivía en una esquina y tenía un farol, en cambio acá no
había luz al principio. Justo en ese tiempo se vino una época de tanta lluvia que no se podía
salir de la casa por el barro y la greda, porque no te olvides que estaba en construcción
todavía. Teníamos que ingeniarnos para poder salir o ingresar el vehículo. Había veces que lo
tuvimos que dejar varias cuadras de casa porque no se podía entrar hasta la casa.
Eso fue más o menos lo que sufrimos, en las primeras épocas de la adaptación porque no
había luz, no había plantas y pájaros. Tampoco calles asfaltadas y por un tiempo tampoco
tenían nombres las calles así que nos perdíamos más de una vez porque había que poner algo
que distinga a las viviendas porque eran todas iguales. Después yo por estar ocupada con mi
gurisa, no pude pensar mucho sobre la vieja, porque había que atenderla.
Fran- ¿Qué recuerdos tienes respecto a este cambio?
María C- Me acuerdo que cuando era chica, y es algo que nunca escuche más, fue cuando
pasaba el tren. Había tres tipos, uno de pasajeros que tenía un sonido, después un tren de
carga que tenía otro tipo de pito y otro más, el coche motor que tenía otro tipo de pito. Y me
acuerdo que mi mamá a veces a la tarde bañaba a mis hermanos y después comprábamos
pasteles en la panadería y nos íbamos a sentar en la estación para ver pasar el tren, porque no
nos íbamos a ningún lugar, y después cuando se iban nos íbamos nomás.
Fran- ¿Qué representó para vos este hecho de tener que trasladarte a una nueva ciudad?
María C- Yo no sufrí tanto el desarraigo, estuve ocupada cuidando mi gurisa quebrada. Yo me
representaba el estudio de mis gurises. Empezaban en el jardín acá. Pensaba en que los iba a
mandar a un colegio a estudiar. También en que íbamos a tener asfalto. Yo fui optimista,
pensaba en que iba a venir e íbamos a tener las cosas más lindas gracias a Dios.
Nosotros con mi marido siempre pensábamos en progresar, aspirábamos a hacer algo más. No
tanto de parte de mi familia pero si de mi marido porque la familia de él siempre tuvo
negocios, las hermanas de él también tenían su negocio. Pusimos un negocio nosotros, y mi
marido trabajaba en un aserradero también para poder vivir mejor e incluso para no tener que
trabajar tantas horas feas para él, y poder así disfrutar en la noche.
Trabajaba en el hospital, me jubile acá, y junto a mis compañeros de colegio que nos
encontramos, de los que se habían ido y han vuelto, pensamos que esto era mejor. Acá
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estamos en una ciudad más moderna, con más comodidades. Me gusta la comunicación, la
limpieza y el orden a diferencia de la vieja Federación.
Lo malo fue que nos habían prometido como principales afectados por la construcción de la
represa de Salto Grande, la electricidad más barata, cuando llegamos a la ciudad nueva todas
las casas tenían una cocina eléctrica. El primer tiempo era muy lindo, moderno, llegaban
familiares de Buenos Aires y hacíamos comidas todos los días, pero cuando vino la factura de
la luz nos queríamos morir, vino mucho así que no nos convenía, así que la sacamos. Lo
mismo pasó con la mayoría que tuvimos que poner una garrafa.























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Caso 3: Daniel, 75 años

Fran- ¿Me podes contar cómo fue tu experiencia de cómo viviste durante el traslado de la
ciudad de Federación?
Daniel- Bueno yo vivía con mi señora y mis gurisas, en ese momento, cerca del río. En ese
momento mi oficio era carnicero, porque yo he trabajado en diferentes lugares cuando vivía
en la vieja. Me acuerdo que en esa época había que trabajar para llevar el pan a la casa. En el
trabajo tenías que cumplir, porque no podías dejar a un pueblo sin carne, al menos así yo lo
veía. Antes tenía que ir al Matadero como a las cuatro de la mañana, a veces tres también, a
carnear. No es como ahora que a los gurises no les gusta trabajar, antes no se podía discutir
con el patrón.
¡Ah nosotros no creíamos!, decíamos: pero para hacer una casa están un año, mira si van a
hacer una ciudad, y cosas así, pero no nos imaginábamos esto que iba a pasar. Pero
empezamos a ver que ingresaban maquinaria y ahí empezamos a creer.
Fuimos uno de los primeros en trasladarnos porque vivíamos a dos cuadras del río. No
sabíamos a dónde nos iba a tocar, a donde íbamos a ir a vivir, nos dio un poco de
incertidumbre.
Fran- ¿Cómo viviste el proceso de traslado?
Daniel- La verdad que el cambio nos vino bien, nos favoreció porque teníamos una casita con
techo de paja, no era muy grande, teníamos lo necesario, pero ahora nada que ver, la casa es
más grande, la comodidad es mejor porque antes no teníamos. Pero te digo, sufrimos y
extrañamos un poco. Sabemos de gente que sufrió mucho y de otras que no soportaron y se
murieron de desarraigo o se iban enfermando. Al principio nos costó porque no estaba
terminada la casa pero después nos acostumbramos. Me acuerdo que cuando voltearon mi
casa yo no estaba pero si fui a ver cuando voltearon la iglesia, eso sí fue triste. Pero te digo las
costumbre no son las mismas que las de antes, desde que vinimos no son las mismas en la
nueva acá.
Fran- ¿Cómo fue el traslado de tu familia? ¿Qué pensaba en ese momento de lo que estaba
viviendo?
Daniel- Y yo me acuerdo que el gobierno nos mando unos camiones que nos dejaron unos
canastos. Uno tenía que hacerse todo el empaque te voy a decir, porque al otro día te pasaban
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a buscar, tuvimos que juntar nuestras cositas, al principio nos costó dejar y saber que no
volveríamos a ver más. Estábamos un poco confundidos cuando ocupamos la casa que nos
asignaron, eran todas iguales, eso extrañábamos, ver a la ciudad de antes la tranquilidad, la
sombra, que se yo qué decirte porque no hay nada igual para mí, de cómo éramos antes.
Fran- ¿Cómo eran antes en Federación, que es lo que cambió?
Daniel- Federación antes era chico, vos te conocías con todos los que vivan ahí, capaz que no
mucho, pero sabías quien era. Por ahí pasaba uno y le decías algo y el otro te contestaba de
media cuadra y así te conocías. Ahora, en cambio, creció como cuatro veces y no te conoces
con nadie. Ni al vecino por ahí lo veías tanto como antes que era más seguido salir y saludar
mientras tomabas unos mates. Aparte antes había mucha diversión, se guitarreaba, se tocaba
la guitarra, se cantaba, se divertía la juventud pero de una manera sana, tranquila. Los fines de
año me acuerdo éramos todos unidos en los asados se veía a algún conocido y enseguida se le
decía que viniera para compartir. Ahora hay más inseguridad, no sabes quienes son, como te
dije, cambió todo.
Fran- ¿Qué significado o qué valor tiene esta experiencia de traslado para vos?
Daniel- Y para mí fue favorable, porque las comodidades a las que pasamos no las
pensábamos antes que íbamos a tener, porque había que hacer sacrificio y trabajar para llevar
el pan a la casa. No es lindo lo que pasó, de dejar la cuidad bajo agua, pero se tenía que
inundar y uno no podía ir en contra porque no se podía hacer anda. Aparte acá estamos
contentos porque tenemos las termas. El agua nos quitó pero ahora con las termas se mejoró
todo porque antes ni hoteles había creo en la vieja. Y ahora estamos con muchos hoteles,
casitas, y la gente viene a descansar, así que tiene que haber sido bueno. Por más que le duela
y extrañe la vieja hay que adaptarse a los cambios, no le queda otra.








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Caso 4: Dina, 63 años

Fran- Dina desde el periodo próximo al traslado y relocalización de la ciudad de Federación
¿Cómo ha sido tu experiencia?
Dina- Cuando se empieza a hablar de que se va a hacer Salto Grande y de qué Federación va a
trasladarse, en definitiva ese tema se había hablado en otras generaciones anteriores, pero
siempre fue quedando fue quedando, pero hasta que cuando en el tercer gobierno de Perón, en
la década del 70´ se vuelve a reflotar y ya con otra visión. Así que los Federaenses entonces
empezamos recién a ¡oh va a ser cierto! Porque siempre se dudó... pero ¡qué salto grande! Y
si bueno, ¡ahora va a ser!... ¿qué nos va a pasar?... ¿Qué va a ocurrir?...¡ así es que la gente
empieza a ver cuál va a ser el destino, dónde, qué, cómo, qué se inunda! No se sabía nada
entonces, porque si se sabía, que existía una ley además, de años atrás, y que decía que
solamente se iba a indemnizar aquello que cada uno tuviera hasta cierta fecha, todo lo que se
construyera después, no se iba a pagar. Por eso Federación tuvo una etapa muy quieta, pero en
particular otros dijeron... no sé, no importa, hagamos una casa más. Mientras estábamos
viendo cómo iba a ser eso, el proyecto significaba Salto Grande con lo que iba a afectar el Río
Uruguay se formaría un embalse con lo cual la ciudad de Federación se vería afectada en un
70% de su población. En la mayoría de los casos de todo el mundo siempre las poblaciones se
ponen cerca del agua, cerca de lugares buenos para sus viviendas, y ésta no fue la excepción.
Cuando se mudan de Mandisoví al nuevo emplazamiento buscan el lugar sobre el río
Uruguay. Así que la mayoría de la población estaba sobre el río, y un arroyito que también
existía. Entonces se inundaba el 70% de la población, eso significaba ¡qué nos va a pasar!…
¡qué nos va a ocurrir! Así que la gente empezó a darse cuenta de esa situación, se hicieron
reuniones en la cual se termina formando la Comisión Pro Intereses de Federación, en apoyo
de la obra de Salto Grande, es decir, no significaba que no se hiciera Salto Grande, sino que
¿qué nos iba a pasar a nosotros?. Bueno, en esa situación fuimos pasando y en el año 74 el 12
de octubre, decidimos nuestro destino porque un ente especial nos hace conocer que hay cinco
posibilidades, lugares donde nos podíamos ubicar. De todo eso el más cercano a nosotros y es
el que gana, es La Virgen de Lourdes. Muy cerca de donde estábamos. Todo eso involucró
también que la gente pudiera conocer más, saber que podía pasar, entonces estaba la cuestión
¡nos vamos lejos, nos van a trasladar!, ¿dónde va a estar nuestro lugar de trabajo!... ¿cómo va
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a ser?... ¿nos van a pagar... ¿si, no?... ¿qué va a ocurrir?. Así que fue un periodo de mucha
incertidumbre respecto a eso. La gente estaba muy… no decepcionada pero más bien ansiosa
de saber que te iba a pasar, cuando, que, como iba a ser. Cuando ya se decide que va a ser en
la zona La Virgen, se sabe luego que la indemnización será hecha por la Nación, porque es
una obra nacional Salto Grande, pero ese dinero pasará a pagar a la provincia la construcción
de esta ciudad. Entonces fuimos pasando censos y más censos para saber quiénes éramos,
cuantos éramos, y sobre todo cuál era nuestro ingreso económico para ver qué tipo de casa
nos iba a corresponder. Cuando nos muestran el plano de lo que va a ser esta ciudad de
Federación, sabemos que las casas van a ser de cuatro tipos distintos, y que habrá otras
posibilidades. Bueno ¡y quiénes se van a trasladar! los primeros son los que están sobre el río
y sobre el arroyo, después se trasladaría el resto. Claro que Salto Grande, la represa, seguía a
pasos agigantados su construcción, y esto que estábamos como quien hace la licitación para
ver quien hace la ciudad… bueno toda una expectativa, hasta que aparece la empresa y
empieza en este lugar a limpiar, había que ponerlo en condiciones para empezar la ciudad.
Porque en esta zona era zona de quinta, de chacra, y había que primero indemnizar a esa gente
o reubicarla en otro lugar para poder plantar la ciudad. Así que no fue fácil todo eso. Cada una
de las personas que estaban en esta zona, se indemnizan dándole 3 hectáreas en otros lugares.
Bueno entonces se limpia toda esta parte mientras se empieza a armar el trazado de las calles,
veníamos mucho para ver qué pasaba, que están haciendo donde será, como va a ser. Bueno
era todo una expectativa y de visita. Eso significó también en esos censos que… dónde nos
indicaban cuales podían ser nuestras casas, aprendimos cómo iban a ser nuestras casas, y
cómo iban a ser, ahí aprendimos que teníamos cuatro tipos de casas A B C y D, viviendas
bajas, sobre comercio o dúplex. Bueno cada uno fue mirando y viendo que a lo mejor que nos
tocaba, de acuerdo a toda esas visitas que tuvimos o asistir al organismo que correspondía.
Antes había sido ENFISA, y ahora… ¡se me olvidó!. Bueno en ese lugar no te olvides que
para esa época era época no democrática, así que si te llamaban, asistías. Y bueno en esas
asistencias, con todo lo presentado a cada uno nos dijeron qué casa nos correspondía. Te voy
a hablar de mi caso, yo era en ese momento docente, estaba sola, separada y con tres niños, un
varón y dos mujeres, por lo tanto se contaban en mi casa cuatro personas. Yo vivía en una
casa que era de mis padres, por lo tanto no era mío, era de ellos; o sea que cuando a ellos les
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tasan por supuesto son las dos casas. En mi caso como a todos nos pasó los que no teníamos
casa, de acuerdo al sueldo y el número de personas nos tocaba una casa.
Fran- ¿Cómo fue la asignación de la vivienda en tu caso particularmente?
Dina- Me correspondía una casa C y después podía elegir o la planta baja o la dúplex. En este
caso me beneficié. Así que fue… mis padres por lo que tenían les toco una casa B de tres
dormitorios, aunque eran menos, era lo que les correspondía; y a mi hermano mayor como
tenían comercio, tuvieron el comercio abajo y la vivienda arriba. Cada uno tenía sus cosas,
esto significa que cada uno de nosotros fue como meterse para adentro. ¡Qué me va a pasar,
como va a ser!… y ¿los muebles será que van a entrar?… ¡mis muebles son viejos!... ¿y si los
cambiamos?, bueno eso es otra de las cuestiones que se fueron planteando. Cuando me
otorgan, me dicen que me corresponde una casa C, bueno elegí un dúplex, porque todas tienen
posibilidad de ampliación, pero me gusto ésta. Después nos citaron a todos los que tenían que
pre adjudicar las viviendas dúplex C, un buen día nos citaron que teníamos que estar, nos
trajeron en un colectivo, éramos 25 familias. Nos dieron el plano donde estaban ubicadas esas
dúplex, nos dijeron que recorriéramos todo que teníamos dos horas que recorriéramos todo y
viéramos y pudiéramos elegir el lugar donde sería nuestra casa, pero que si al fin cuando nos
juntábamos todos teníamos una casa distinta no había problema, pero si coincidían se iría a
sorteo.
Fran- ¿Con qué te encontraste cuando llegaste al nuevo emplazamiento?
Dina- Vinimos aquí, trata de imaginarte, sacale en la imaginación, todo lo verde, desde los
árboles, el pasto y pensá en barro, porque estábamos en una construcción, esto era una
construcción, así que por lo tanto era tratar en ese momento imaginar cómo iba a ser. No fue
fácil, uno con el planteo de la ciudad decía sí, qué lindo. ¿Dónde elijo, mas para el centro o
para el lago?, al recorrer yo, había elegido este lugar, y tenía que imaginar que en frente iba a
haber un puerto y un poquito más allá la playa. Cuando nos volvimos a reunir, a todos nos
fueron llamando por listado y todos íbamos poniendo diciendo donde queríamos. Esto es la
manzana xxx, lote x. Iba todo magnifico, hasta que dos personas quieren la misma casa, así
que fueron a sorteo. Hoy es hermoso el lugar donde tenemos. Cada uno tuvo su casa, y en el
momento que nos anuncian que se inauguraba la ciudad como estaba, porque no estaba
terminada, estaba la parte sur que estaba un poco más realizada y avanzada pero la parte norte
todavía faltaba, lo único que estaba asfaltado es la calle principal, y no había otra cuestión.
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Nuestro paseo era venir a ver como estaba y donde íbamos a vivir. Bueno el 25 de marzo se
hace la gran celebración, y entonces cada uno de nosotros recibimos el día que nos íbamos a
trasladar. Yo vivía y mis padres vivían cerca del arroyito que se inundaría, y a mí me dieron la
fecha, si el 25 se inauguraría y el 26 se empiezan los traslados, a mi me tocaba el día 30 de
marzo. Había una reglamentación para todos los empleados, en mi caso la docencia, que
teníamos tres días para hacer el traslado. Bueno nos dejaron los canastos y vinieron a ver qué
muebles había y como era para trasladar. Así que hubo que desarmar todo, ver que se lleva;
lamentablemente a este momento uno se pone a pensar cuantas cosas se han perdido en ese
momento, de papeles sobre todo, de cuestiones históricas, porque ¡qué vamos a llevar esas
cosas viejas, esas porquerías, esas fotos viejas!… bueno chau. Me olvidé un detalle, cuando te
dije que éramos cuatro personas, un hijo varón y dos mujeres, supuestamente uno piensa en
tres dormitorios. No, en aquel momento todo era pensando en dos personas por dormitorios,
no importa el sexo, así que por eso esto era de dos dormitorios. Cuando ya te dicen la fecha, te
dejaban venir a ver la casa para ver lo que pasaba, bueno el día antes traje las plantas, porque
no te dejaban. Cuando vine, inspeccionaron, primero vino gente de inspección de obra para
ver como recibía la casa. Había que cambiar la pileta de lavar porque estaba rajada, eso el 29
de marzo. Bueno al otro día había que levantarse y venir, como me levanto temprano, vine a
traer otras cosas personales, ¡oh qué sorpresa! Por suerte que vine. Urgente llamando a
inspección de obra. Porque esto era agua por todas partes, ¡qué pasó!, la ciudad estaba
preparada con un tanque de agua, para muchas personas, y recién habían pocas, entonces la
presión del agua hizo que reventaran los chicotes. Urgente ese día llamar a la gente de
inspección, venir para sacar el agua arreglaran todo, así que ese día se suspende para el día
siguiente. Bueno, entonces sí esa sensación de mudarte, de cambiar para mí era todo nuevo,
para los chicos también. Subir y bajar escaleras era todo una novedad para los chicos, ¡mira
qué pavada!. Después empezar a acomodar las cosas en esos tres días. Pero mi lugar de
trabajo estaba todavía en el viejo emplazamiento. Así que había que pensar primero se pasaba
por el puente de la Virgen, después cuando subía el agua había que hacer una vuelta de 11
kilómetros. La sensación que sentí que pasó y ¡era como empezar una buena etapa!, por mis
hijos, por mi misma. Porque la casa era de mis padres así que no tenía, entonces, ser
propietaria de una casa era toda una cosa hermosa. ¡Qué iba a pasar! Y bueno imaginaba que
iba a ser una linda ciudad, tenía una visión positiva. Mis padres estaban contentos con su casa
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nueva. Pero por supuesto con todos los recuerdos y todas las cosas que habían dejado allí.
Empezar de nuevo eso les costó bastante. ¡ah! ¡pero va a ser más lindo! todo asfaltado,
distinto, distinto desde lo más simple. Antes pasaba el basurero dejábamos el tachito,
dejábamos el cajón, para que lo volcaran en el camión. Ahora teníamos que acostumbrarnos a
la bolsita. La mayoría de la gente tenía grandes terrenos, tenían gallineros, ahora no. En todas
las casas lo primero que se planto eran sauces y fresnos, porque venían rápido, para tener
sombra. Las casas eran todas igualitas con las calles trazadas, parecía una ciudad lunar, y esa
sí era una sensación fea. Tuvimos estudiosos que venían para saber qué nos pasaba, porque
trasladar un barrio, sí, pero una ciudad, era distinta la historia, para esa época era construir la
ciudad más moderna de América, la más nueva. Empezar todo esto fue difícil, una de las
cuestiones para la gente de edad intermedia… y dónde estará mi amiga! ¿A dónde te tocó, en
qué manzana? ¿dónde estás? ¡Los vecinos que teníamos!, en un pueblo, el vecino es muy
importante. Quizá en una ciudad apenas los conocías. Pero en un pueblo donde éramos todos
nos conocíamos, éramos 5 mil habitantes, el vecino era importante. Ahora tengo nuevos
vecinos, me tengo que adaptar a esos vecinos, ver que pasa quien está. El primer negocio. Y
bueno ¿dónde compramos? ¿había que ir a la vieja? Hay un negocio, un comercio diario, doña
Pepa, la carnicería y la verdulería de Jaime y la panadería que estaban en el barrio. Una
cuestión cómica era que había que contar las cuadras porque sino uno se perdía porque era
todo igual, entonces había que mirar bien porque nuestra costumbre de entrar por el fondo, ¡ay
me equivoqué!, y había que salir rapidito para que no te dijeran nada, o decir, ¡Hola vecino,
me equivoqué!
Fran- ¿Cómo fue adaptarse a esta nueva Federación entonces?
Dina- Desde lo más simple hasta lo más importante. Nuestro plano no es el tradicional
español, la plaza y los edificios alrededor, sino que es una calle principal que une tres centros,
el centro cívico, el cultural y el turístico. Así estaba planeado y entonces así las manzanas son
rectangulares, entonces nos manejábamos por el número de manzana donde vivíamos. Hasta
que el Intendente de esa época le solicitan que ponga nombres, y pensando con su personal
deciden poner nombre de flores a las calles que van hacia el lago, después pusieron nombres
de algunas que ya estaban en Federación y próceres después. Los primeros carteles se hicieron
en la ciudad de Paraná. Después, si se hacen en la ciudad de Federación. La vida empieza a
funcionar de esa manera, pero con una circunstancia muy particular. Había varias cuestiones,
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la escuela en ese entonces, el Instituto, para esa época, donde yo trabajaba, estaba en la vieja,
había que ir y volver. Donde se compraban las cosas, quien era tu vecino, llegaba sábado y
domingo y ahora qué hacemos. Porque en la vieja sabías, dónde vivían nuestros amigos,
dónde nos juntábamos, sabíamos que hacemos o que no hacemos. O los chicos, ¿dónde van a
jugar? ¡qué van a hacer! Así que era toda una cuestión de ver, para los que tenía más o menos
nuestra edad en nuestra zona nos juntábamos en pareja o solos y alguien por turnos cocinaba
y jugábamos a las cartas o algún juego para volvernos a encontrar, para sociabilizar esa
cuestión que a todos nos pasaba. Nos cambiamos a fines de marzo, abril, mayo, toda esa etapa
fue de mucha lluvia, así que las calles no estaban con asfalto así que era un desastre poder
moverse. Nosotros estamos cerca de donde está la Municipalidad, para ese momento la
municipalidad funcionó en la calle céntrica donde hoy es la Biblioteca, la parte del ejecutivo,
en frente era la sección de obras públicas, y a la vuelta el Registro Civil en una dúplex. La
Dirección Departamental en un dúplex que no estaba todavía otorgado. Acá estaba construido
ese edificio inmenso que iba a ser la policía, y la municipalidad en el terreno del frente iba a
ser donde hoy todavía está libre, un edificio inmenso y hasta con estacionamiento subterráneo.
Cuando empiezan a recortar porque no hay plata porque se termina el dinero, que recortan
primero, o lo cultural porque siempre pasa, o eso que fue el edificio. Entonces queda este
edificio para que sea el Centro Cívico se vengan todas las oficinas allí, y a la Policía se le
construyera otro. Todo un periodo de acomodamiento. Hubo mucha gente que nos estudió,
estuvieron antropólogos, sociólogos, porque era una sensación muy difícil, de ubicarte a
donde vivís, dónde trabajas, compras y ¿los vecinos y mis padres, dónde fueron? ¿puedo
moverme?, ¡dónde no, si! ¡qué pasa! Fue una época de acomodamiento y para todos de
meternos para adentro, porque también cuando se decide que al viejo instituto ya se termina y
hay que trasladar, aparece la circunstancia de poner… viene gente de para hacer el colegio
nacional. Así que trabajábamos, nos prestaron momentáneamente hoy la escuela 64, una
partecita donde se ponían las cosas del instituto y ahí trabajábamos en otro turno que la
escuela. Fue una etapa de acomodarse. Todas esas circunstancias, creo que los Federaenses la
vivieron de distinta forma. Para mí fue en forma positiva a pesar de todo lo que tenia
reacomodar, en mi caso particular pensar ¡bueno tengo que urgente reformar, agregar el tercer
dormitorio, y entonces queda cerrado ahí atrás!. De a poco fuimos dándole una fisonomía
personal. Pero la emoción más grande fue la que yo tuve respecto a, nosotros habíamos hecho
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en la vieja ciudad un grupo de guía de turismo, porque venían a visitar muchísima gente,
muchos colectivos, entonces como ya estaba el museo, decidimos preparar un grupo de
personas y entonces nos turnábamos para hacer la visita guiada, y los traíamos a esto, le
mostrábamos lo que teníamos de la vieja ciudad, todo lo que teníamos, y lo que iba a ser esta
ciudad. Cuando siguieron viniendo, por supuesto ya nos habíamos trasladado, pero seguían las
visitas, había una empresa de colectivo de Concepción del Uruguay, me vienen a buscar, los
primeros días, hicimos el recorrido de lo que ya estaba y llevarlos a mostrar lo que todavía
quedaba de la vieja ciudad. La plaza y la iglesia fue lo último, así que todavía estaba, cuando
hago el camino para ir para allá, mi casa, la casa de mis padres y mi casa, quedaba a una
cuadra de la vía, en una bajadita que había y justo en esa esquina se doblaba para ir al centro,
así que era muy transitada. Ese mismo camino seguía existiendo por un tiempo, entonces
vamos con el colectivo y cuando baja para doblar no había nada. Fue la emoción más grave,
mas difícil porque… y el chofer siempre se acuerda: la cara que pusiste cuando le dijiste que
en esa esquina ahí era mi casa, y ¿cómo? bueno ayer estaba, hoy ya no está más, es sólo
escombro. Fue la sensación de ya o existe más, se murió. Era de mirar los pedacitos, todas las
casas se demolieron hasta la base. Esa fue la sensación más fuerte que tuve de vivir de oh…
no está más!. Bueno, ¡esa situación más difícil fue en mis sentimientos la que más me chocó!
¡ Bueno ya no la voy a ver nunca más, se terminó!. Y los antropólogos dicen cita un libro de
Cattulo María Rosa, que ésta sensación la vamos a tener todavía hasta la cuarta generación.
Es decir mis padres que les tocó a una edad muy mayor, ese traslado, a mí que me tocó en una
edad intermedia de los treinta y pico de años, y bueno mis chicos eran chicos pero algo se
recuerdan, algo les he contado y algo saben de la historia de qué le paso a esta ciudad de
porque se ha trasladado. Pero mis nietos, o sea la cuarta generación, ni idea. Si no les contas y
le decís y le mostrás, ésta es su ciudad, aquí nacieron, es su mundo y su lugar. Hay gente que
no ha querido volver nunca, cuando hay bajante, para mí ha sido siempre un lugar de ir a ver
que hay, ¡qué encuentro!. Y así he encontrado sabiendo los lugares, porque antes quedaba, ya
no, como estaba la ciudad, el movimiento del agua hizo que los escombros y pedacitos de
ladrillo, los acumulaba. Había botellas, era todo un acontecimiento encontrar botellas de
“soladray”, porque era una bebida que se producía en Federación. También azulejos, y demás.
En esa primera época yo lo veo como que nos metimos para adentro. Incluyendo a las
escuelas, respecto a no comunicarnos, los alumnos no participaban ni de competencias ni de
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entrevistas ni de nada porque estuvimos todos para adentro. Después recién cuando
empezaron a aparecer los árboles empezamos recién. Fue como que nos perdimos unos
cuantos años tratando de encontrarnos a nosotros mismos. De que esta ciudad cambiara, yo
con el paso del tiempo digo que demoramos bastante para que encontráramos el alma, ¡pero
que la tiene!. No teníamos árboles, también todo lo que hizo la cadena biológica se vio
perturbado. Los pájaros no tenían lugar para hacer nidos. Así que no hubo pájaros. Al no
haber pájaros crecieron insectos, arañas, también nos inundamos de sapos, hasta que volviera
a rearmarse, los pájaros volvieran a hacer sus nidos, no sólo fue lo humano lo personal sino
también fue el medio ambiente. Sabes que nos decían los turistas cuando venían a hacer el
recorrido, decían: ustedes nos muestran lo que hicieron ustedes, nos muestran la ciudad, las
plantas pero las casas no nos muestran!… y ¡sí! tenían razón. Nos dieron armada esta casa,
esta ciudad, al lago lo teníamos ahí por lógica, entonces no lo hicimos nosotros, no hicimos el
plano de nuestra casa, entonces hasta que te apropies de eso, costó mucho. Y lo mismo pasó
con las inversiones. Después de que vinieran a invertir, recen ahí decíamos ¡ah, se puede! Así,
recién así empiezan los emprendimientos Federaenses. Siempre habíamos sido una ciudad de
puertas abiertas, de autos abiertos, con las llaves puestas, ya no porque se ha creado una
sensación distinta de inseguridad. Es real que pasen cosas, yo vengo entro y abro y después
digo… no, tengo que cerrar las puertas. Creo que en eso estamos cambiando. Todavía se ve
gente a la tardecita tomando mate o conversando con el vecino, ¡pero no como antes!
Fran- Hoy a 33 años del suceso, la idiosincrasia que se mantuvo en la vieja Federación a la
que hoy tiene el Federaense, tiene una misma esencia, hay una continuidad, o hay algo que se
modificó.
Dina- Los que tuvimos la posibilidad de vivir en la vieja Federación, nos une eso, esa historia,
haber vivido y conocido aquello, los jóvenes que nacieron aquí. Además se aumenta la
población por la cantidad de personas que quedaron de la construcción, y después los que van
llegando por distintas cuestiones, entonces hoy hay una rara mezcla, como de los que nacimos
y los que vinieron. Para mí es una sola población. Hay un hilo que nos une pero en general
sigue pesando mucho la vieja ciudad, por ejemplo: vos has vivido en la vieja Federación, y
vos no. Eso hace algún tipo de diferencia.
Fran-¿Qué significó ésto para vos?
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Dina- Hay que diferenciar en toda esa motivación, las generaciones de edades. Para los
mayores, cambiarse de ciudad, de casa, era muy problemático, porque cada uno de nosotros
fue armando su casa sus cosas para el día de mañana siendo mayor, pasar tranquilo, ¡oh esto
no era así! Había que empezar de nuevo siendo mayores, entonces eso tenía otra visión. Si
vamos a ir a una ciudad nueva pero y hay que hacer todo nuevo. Eso afectó a mucha gente.
La generación intermedia, que es la que me tocaba a mí, digamos al rededor de los 30 años,
era toda una expectativa, ¡uy! qué suerte vamos a una ciudad nueva, vamos a tener una casa
nueva y todo nuevo y puede que nuestros hijos tengan mejor pasar y además otra expectativa
para una ciudad. Y para los más jovencitos, era todo una cuestión de cambiarse, no tenían
demasiados problemas porque bueno, nos vamos y listo. Hay una frasecita que se dijo, lo que
el agua se llevó, el agua nos trajo, el río Uruguay era algo sumamente importante, todos
íbamos al río. Cuando vinimos como que le dimos la espalda al lago, mal llamado porque es
un embalse. Pero poco le dimos bolilla en principio. Pero después sí, cuando ya nos
asentamos la gente joven empezó a hacer actividades náuticas. Pero fue difícil esa situación,
es como que todos hablamos del río y no del lago, y no lo vivimos como nuestro, como al río.
Y cuando aparecen las termas fue distinto. Pero creo que al paso de los años, la gente va al
río a tomar su lugar, ahora no hace tantos años. Como que si el agua tenía la culpa de lo que
nos pasaba.













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Caso 5: Graciela, 63 años

Fran- ¿Me podes contar como fue tu experiencia de cómo viviste durante las vísperas al
traslado de la ciudad de Federación?
Graciela- Mi vida en la vieja Federación fue la de una niña pueblerina de niños que jugaban,
caminaban en calles empedradas donde diariamente veíamos pasar los carros, sulquis de gente
que venía del campo trayendo verduras, leche para ofrecer en la puerta de las casas. Nos
criamos con mucha libertad, con espacios grandes para inventar historias y generar castillos
en el aire vamos a decir. Teníamos el río. En verano teníamos unas playas preciosas, el agua
era cristalina, el lecho era de piedra finita, pedregullo como le decimos nosotros. Teníamos
también una famosa costanera, árboles enormes. Era un pueblo sencillo y con pocas fiestas,
patronales, semana santa, algún baile de primavera o recepción. Vivíamos en familia. No
había tantos acontecimientos como ahora.
Yo hice la escuela primaria en la Pellegrini y la secundaria en el Instituto Domingo Faustino
Sarmiento, que era el único secundario en Federación. Vivíamos una vida pobre no de
abundancia, no existían tantos juguetes, dependíamos de la imaginación.
Fran- ¿Estas características que nombras, forman parte de las características del pueblo?
Graciela- Sí. Como te decía la mayoría de las familias venían del campo. Todas en las casas
tenían gallinero, huertas, había también en algunas, pozos de agua. Acá el vecino era
importante. Te daba identidad. Ellos sabían quiénes éramos, eran testigos de nuestra vida. Si
bien era un pueblo chico y nos conocíamos todos, una de las primeras cosas que sufrimos en
el traslado fue la pérdida del vecino en el nuevo emplazamiento. El pueblo era una ciudad
tradicional española, alrededor de la plaza se encontraban la Policía, la Iglesia, el Correo.
Antes existían servicios como el lechero, el verdulero, el sodero y había también un carnicero
que venía a la casa a vender. Hoy ya es distinto, ha cambiado todo.
Hoy yo lo pienso como una vida separada, cuando vuelvo allá a la vieja cuando hay bajantes,
ubico a las personas en su lugar en donde vivían, su sitio geográfico. Acá si los reconozco,
pero la vida de la vieja está separada de la nueva. Hay como una separación entre dos
realidades que se comunican con un hilo o un cordón umbilical invisible.
Fran- ¿En qué momento de tu vida te encuentra la noticia de que tiene que trasladarse la
ciudad?
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Graciela- Nosotros tuvimos un periodo muy traumático porque veníamos preparándonos para
un traslado de la ciudad. Habían hecho un estudio factible donde se podía trasladar, se realizó
un plesbvicito para elegir la zona, pero en 1976 todo lo que venía marchando en el gobierno
democrático quedó en cero debido a que toman el gobierno los militares. Teníamos que
empezar de nuevo porque no nos habíamos dado cuenta, pensábamos que todo eso no iba a
sufrir ninguna consecuencia. Un día el Intendente nos hace un asado para todos los docentes
por el día del maestro. Nos hace un discurso en un momento dado nos dice: yo no entiendo
que es lo que pasa con el pueblo que esta tan quieto! No se sabe si la ciudad se va ha hacer o
no, yo estoy atado de pies y manos porque no puedo decir nada. Eso a nosotros nos abrió los
ojos porque no estábamos al tanto de cómo se había frenado y de las actividades del proceso.
Y cuando se empieza a trabajar para querer lograr que se haga, y bueno la excusa era que no
había plata, en ese entonces estaba Martínez de Oz. Nosotras como docentes, entre todas mis
compañeras en la escuela 208, empezamos a ver que podíamos hacer, porque estábamos en un
periodo militar donde no podíamos manifestarnos y no podíamos andar en grupo. Una de las
cosas que se nos ocurrió fue proponer hacer cartas con los niños, que cada uno escribiera
pidiendo por la ciudad. Teníamos motivos de peso como para que nos escuchara, esta ciudad
había sido decretada ciudad por Belgrano y en sus orígenes creada como estancia por Don
José de San Martin, padre del libertador con el nombre de Mandisoví. Me acuerdo que llevaba
las cartas al correo y se reían porque decían que esas cartas iban a parar a la basura, que no las
iban a leer. Pero en mi curso hubo tres o cuatro chicos que recibieron cartas contestadas por
Videla. Esa fue una de las acciones, otra fue cuando, porque en esa época no podíamos
protestar, cuando nos enteramos que venían una convención de periodistas a Salto Grande y
que iban a hacer un recorrido por Federación, una maestra solicitada para hacer de traductora
de portugués y guía, nos avisa y entonces nos juntamos para hacer carteles. Los carteles
decían que queríamos hacer saber al mundo lo que iba a pasar con nuestra ciudad, que no
había una respuesta del gobierno y que iba a quedar bajo agua, y queríamos saber que iba a
pasar con toda la gente. Me acuerdo que salimos a pegarle carteles en el micro y ellos creían
que los estábamos atacando, decían que por qué los agredíamos, pero la maestra les dijo que
queríamos trasmitir un mensaje para que se escuche en todos lados y que ellos lo trasmitieran.
¡Ah! y otra fue también que le pedimos al cura Viola hacer una procesión, pero él dijo que iba
a hacer unas prerrogativas alrededor de la plaza. Se hicieron tres encuentros con la promesa
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de que en la última si se supiera de una noticia favorable se haría hasta la gruta de Lourdes. A
todo esto fue un grupo de personas a Buenos Aires a una reunión donde si iba a tratar el tema.
El sacerdote ya estaba preparado para que cuando haya una noticia favorable eche a sonar las
campanas. Yo te digo que ese fue el momento más emocionante o el que más me toco el
corazón, no te sé explicar que fibra me toco, pero empecé a llorar no se por cuánto tiempo.
Los chicos del Instituto cuando se escucharon las campanas salieron sin autorización a la
calle, era todo el mundo a la calle y la población entera salimos en procesión a la Virgen de
Lourdes. Caminamos como cinco kilómetros a las dos de la tarde el 2 de septiembre, algunos
a pie otros en auto festejando que se hacía.
Fue traumático ver como se iba derrumbando. Todo lo demás fue difícil pero sabíamos que
veníamos a un futuro, a construir, a levantar acá.
Fran- ¿Cómo viviste el proceso de tu traslado?
Graciela- No fue muy paulatino que digamos, porque la represa nos estaba apurando. La
empresa que se encargó de construir la ciudad tenía poco tiempo. Las casas eran
prefabricadas, si bien el material era de ladrillo y cemento se construían las partes y después
se ensamblaba todo. Fue poco el tiempo y cuando nos vinimos teníamos las casas a medio
terminar. En mi caso la casa no estaba terminada, faltaba el placar, las persianas y teníamos
gente trabajando hasta que quedó terminada. Cuando vinimos no teníamos plantas, no había
calles asfaltadas, era un paisaje lunar o de guerra, al no ver nada verde y muchos montículos
de tierra removidos por las obras de construcción. Yo salí beneficiada en ese momento,
vinimos a vivir a una casa más grande y con más comodidades. Fue un reacomodamiento.
Tuvimos que aceptarlo, tolerar la transición y esperar hasta que todo haya terminado.
Fran- ¿Y en el momento en que ya están relocalizados?
Graciela- Bueno, Federación vivió un momento de chatura, no había lugares dónde reunirse a
compartir y jugar, se metió para adentro, se encerró. El pueblo parecía dormido, no había vida
social por mucho tiempo.
Fran- ¿De qué manera recordás hoy a la vieja Federación? ¿Tiene algún significado que te
haya dejado esta experiencia tan particular?
Graciela- Todo está guardado en la memoria. Lo más dramático es saber que no puedo llevar
a mis hijos y nietos, que no puedo mostrarles los rincones, los lugares, mi casa. Una forma de
no dejarlo ir de alguna manera fue rescatar a través de la palabra. Yo escribo, y de alguna
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manera en mis poesías y escritos he guardado momentos y lugares de esa vieja ciudad. Me ha
servido para atesorar. El significado que tiene para mí es negativo, desearía que no se haga
más una represa, porque la naturaleza es sabia y al río no lo tenemos más como era antes. De
todas maneras lo que siento es orgullo de la ciudad que tenemos, tan bella, con los parques, la
costanera, la naturaleza de esta zona y las termas.
El entrerriano se caracteriza por ser solidario, la gente abierta, que se brinda al otro,
Federación ha sido así en la vieja y lo somos ahora acá también. Porque la chatura que
vivimos creo que fue un duelo, creo que no sabíamos que hacer hasta que nos acomodamos y
salimos del cascarón.






















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Caso 6: Horacio, 63 años.

Fran- ¿Cómo fue tu experiencia respecto al traslado de la ciudad de Federación?
Horacio- En el año 1974 yo tenía 31 años, vivían mis dos padres y vivía yo con la madre de
mis hijas. Me separé antes de que me trasladara. Ellos se fueron a vivir a otra ciudad. Había
un fantasma de la represa de Salto Grande, una espada de Damocles, viste, porque no sabías si
te caía o no. En Federación se arreglaba lo mínimo posible. La gente como no sabía si se iba a
hacer, no se le daba por mejorar. Yo trabajaba con mi papá en un negocio de Ramos
Generales. Te cuento, no todos los recuerdos son nostálgicos, en mis viejos por ejemplo, mi
mamá no era muy de decir nada pero mi papá decía: ¡qué más querés! nos vamos a ir a una
ciudad nueva, dejame de joder con todas estas porquerías viejas que tenemos acá. Estaba
contentísimo. Yo he visto en esa época varios tipos que eran indolentes, no manifestaban
nada. He conocido gente que ha sufrido la nostalgia, porque en la época del traslado era guía,
venía a mostrar a los turistas como era la vieja y los trabajos que se estaban haciendo en la
nueva. Si, la gente mayor que decía que me van a llevar de acá si acá vivieron mis abuelos,
mis padres, ahora vivo yo con mis hijos y mis nietos.
Fran- ¿Cómo fue el traslado en tu caso particular?
Horacio- Lo que no me gustó fue que te mandaban el camión y al otro día tenías que ir. Fue
compulsivo, no tenías mucho tiempo. Cuando vine a vivir esta casa estaba terminada pero la
ciudad seguía en obra porque había pocas zonas terminadas todavía. Yo vivo en una zona
céntrica. La parte más céntrica y la avenida principal solamente estaban asfaltadas. Yo me
cambié el 2 de abril me acuerdo porque un mes después, le toco a mi papá cuando cambió el
auto.
Yo a mi casa no la elegí, no la decidí. Era una época de milicos, el traslado era compulsivo. A
ver cómo te digo, se había hecho un censo, yo tengo dos hijas por eso a mí me tocaba una
casa con dos dormitorios. Como faltaban casas de dos dormitorios y sobraban de tres
dormitorios, yo pedí una casa que tenga tres dormitorios a Guerrero que era presidente de
COPRESAG. Un día me llamaron y me dijeron que me iban a dar la casa que está arriba del
negocio de mi padre. Yo no quería, quería patio, y que por mi familia, porque ellos no sabían
que me había separado, me daban esa casa, me dijeron que agarre eso sino no había otra
opción. Así que no elegí. Acá me costó acomodarme porque yo trabajaba con mi papá, y
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tuvimos el negocio parado mucho tiempo. Nos tocó un local más chico, allá teníamos un local
de trescientos metros cuadrados y acá nos dieron uno de ciento veinte metros cuadrados,
también hubo mucho lucro cesante. Me acuerdo que acompañé a mi viejo a la reunión en la
que se asignaban los comercios grandes, porque iba directamente a pelearse. Si bien estaba
contento de venir acá, con respecto al negocio decía que como tenía un local en la calle
céntrica a media cuadra del banco, en la vieja Federación, y si no le daban derecho a elegir se
iba a ir de Federación, yo le decía que mire el plano de la ciudad que puede ser también el del
frente al local que quería en particular. Y tuvimos que ir a sorteo, pusieron los nombres en una
bolsa por un lado y los números de los comercios por el otro, y resulto que el local que quería
y su nombre quedaron para último y se lo adjudicaron.
Fran- ¿Qué hacían en los momentos libres o cómo pasaban el tiempo en la nueva ciudad
durante los primeros momentos?
Horacio- Y bueno, yo me acuerdo que con un grupo salíamos a correr, a jugar a la pelota en
la calle, salíamos a correr de noche y nos mezclábamos un poco entre varones y mujeres,
éramos un grupo que nos juntábamos en la vieja a hacer un poco de actividad física, y bueno
cuando vinimos acá no teníamos nada y de noche nos juntábamos en calle Paraná como se
llama ahora, una calle aislada que estaba asfaltada y ahí nos juntábamos a pasar el tiempo. Por
ahí vivía mi papá que es la zona residencial.













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Caso 7: Hugo, 70 años

Fran- Me gustaría que me cuente cómo fue su experiencia personal de haber vivido el traslado
y relocalización de la ciudad de Federación.
Hugo- Bueno hay que empezar diciendo que en 1946 se coloca la piedra fundamental que era
la zona de Salto Grande, hoy nosotros lo llamamos Ascona. Inician el campamento del
observador, construyen casas, oficinas para el inicio del estudio de factibilidad. Yo me
acuerdo porque mi papá me llevaba a ese lugar un tiempo después, porque él trabajaba en la
prefectura. En 1974 ya se empieza a hablar de que hay que construir la ciudad. ¡En ese
momento lo vivimos los Federaenses como una cosa para curiosear porque no se le daba tanta
importancia!. Se había hecho un censo del cual resultaron tres categorías. Uno era el
propietario, otro el inquilino y un tercero el intruso, que no es el que entendemos ahora. Es el
que tenía cedido un espacio de una propiedad por el dueño y uno construía ahí su casa ya que
eran grandes las viviendas y tenían mucho terreno. Así se asignaría un tipo de vivienda
específica acorde a esa clasificación. Las casas eran de cuatro categorías A, B, C y D. lo que
las distinguían era que las tipo A tenían alero en la puerta de entrada, tienen dos baños, los
pisos eran de diferente material según la categoría.
Bueno, comenzaron versiones que decían que iba a desaparecer la ciudad hasta la plaza, se
decía que el gobierno iba a indemnizar a esa parte, después se fue estirando una cuadra más y
así hasta la totalidad del pueblo. En esa época ya no permitían hacer ninguna construcción. Yo
iba en vísperas de hacerme mi vivienda, pero el Intendente no me autorizó. Construí mi casa
nomás porque hable con un tipo y me dijo que sí, que lo haga porque esto como siempre se
iba a abandonar. Prestamos atención recién cuando comenzaron a venir las maquinarias,
camiones y más camiones. A la gente de más edad, de mediana edad para arriba ya se le
notaba un poco de nostalgia, porque había gente que nació ahí y vivió en la misma casa, y
tenía 80 años, como había otros que decían: ¡y bueno vamos a estar mejor!, y había gente en
la que yo me incluyo, yo en ese momento tenía 36 años, estábamos contentos porque
desaparecería el fantasma de la represa, que va a desaparecer o que se va a construir la ciudad.
En esa época nos veíamos limitados en la construcción teníamos un terreno y teníamos que
hacer algo medio precario porque no sabíamos si realmente se hacía la represa. Yo tenía mi
casa sencilla, media precaria, no tenía pisos de cerámico, me acuerdo que para cuando estaba
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construyéndose la nueva ciudad yo estaba terminando mi casa, necesitaba agrandar la casa
porque la necesidad me lo pedía. Me acuerdo también que cuando vino Videla y otras
autoridades a ver las primeras casas piloto o modelo, estaba terminando mi parrilla, y la pude
utilizar un año y medio más o menos.
Como yo trabajaba en la prefectura, cerca del río, ahí empezó la primera destrucción. Son dos
manzanas la prefectura a dos cuadras de la rivera.
Los inquilinos y los intrusos más que contentos porque se le brindaba la posibilidad de
acceder a una vivienda. Se hizo una gran despedida en la plaza para todo el pueblo, se había
pasado las topadoras cuando bajaron todos los árboles y en ese lugar se hizo un asado con
música todo el día, muy lindo y muy emotivo.
Fran- ¿El traslado en su caso, de su vivienda, como lo vivió?
Hugo- En ese momento estaba el gobierno militar, una vez escuché a ciertas personas que esto
era impulsivo, que no te daban a elegir, que te daban un grupo de viviendas y ahí tenías que
elegir. ¡Pero cómo iban a ponerse de acuerdo toda una población entera!, no había tiempo.
Para mí no fue tan así. La construcción de la represa no tenía nada que ver con la construcción
de la ciudad de Federación, ellos tenían su propio tiempo. Tal es así que todavía estábamos
viviendo allá cuando empezaron a llenar el embalse.
El gobierno había contratado una empresa para hacer las mudanzas, a mi me toco el 19 de
abril, el día 18 llegaron los camiones a mi casa y nos dejaron canastos, entraban pocas cosas
ahí y nos dijeron que pasaban mañana nueve y media a retirar los canastos. Se podía traer de
todo, salvo chatarras que uno tenía, no podías llevar animales, plantas y otras cosas.
Yo tenía un chevrolet 400 cuando nos vinimos, me acuerdo que esa época vino muy llovedera
y lo tenía que poner arriba en la vereda porque las calles no estaban asfaltadas y había mucho
barro. Ahí empezaba el sufrimiento y duró como un año hasta que empezó a mejorar.
¡Nosotros como muchos de mi generación y de cincuenta años para abajo, vino contenta!.
Recuerdo cuando destruyeron mi vivienda, yo fui uno de los únicos que retiraron algunos de
los elementos como una puerta, pero cuando voltearon las paredes ya no.
Fran- ¿Estos cambios de qué manera repercutieron en la idiosincrasia o las costumbres del
Federaense?
Hugo- Esto cambió las costumbres, antes era pueblerina, la gente se juntaba en el frente de su
casa a tomar mate, le gritaba al vecino o saludaba al que pasaba. Acá nos trasplantaron, acá
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vinimos de un sector pero no nos trajeron a un mismo sector vendría a ser con los vecinos de
antes. Ahora se acostumbra a hacer eso de conocer a la gente, saludar al vecino de nuevo.
Antes se disfrutaba de la sombra del árbol en la vereda o en los patios. Acá costó mucho. Lo
más notable era que no había pájaros, no escuchabas nada, ¡por qué! porque no había árboles.
Volvieron recién después de la forestación.
Fran- ¿Qué significado personal tiene esta experiencia de traslado y relocalización?
Hugo- ¡El significado es que es muy importante! Si no hubiera existido la generación de
energía de Salto Grande, esto sería una decadencia, porque todavía es insuficiente. Esto abrió
las posibilidades de muchas instalaciones de industrias, trabajo en la zona, y lo que ha
empezado acá por el movimiento turístico sostenido por las termas. Dolió muchísimo la
destrucción de la ciudad, acá hubo dos símbolos, uno la antigua fábrica de madera terciada,
tenía una chimenea a la que le pusieron dinamita y la volaron, y el otro símbolo era la iglesia.
¡Mucha gente lloró por eso!, porque los antepasados trabajaron para aportar a su construcción.
Pero en el balance general fue muy positivo, si bien tuvo sus partes difíciles, fue muy positiva.
Hoy tenemos una muy linda ciudad, faltarían mas industrias no sólo madereras como hay,
también habría que diversificar hacia otros rubros o productos.















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Caso 8: Vera, 72 años

Fran- ¡Me gustaría que me cuente su experiencia de cómo vivió la época de las vísperas al
traslado y relocalización en la ciudad de Federación!
Vera- Mira fue una época que no la esperábamos porque hacía cuarenta y cinco años que
estaba el proyecto, esa fue una decisión que tomó el gobierno así medio de golpe. Ya en esa
época decían que no podíamos ni construir porque no nos iban a reconocer los arreglos, ¡pero
no fue así!, porque fueron cuarenta y cinco años de dudas. Yo calculo que Federación quedó
postergado por eso, porque estuvieron cuarenta años de espera, entonces nadie mejoraba, no
venía ni una industria porque estaba siempre este fantasma de Salto Grande. Bueno, yo estaba
en esa época con hijos preadolescentes, de cambiarnos entre que fue medio de golpe,
¡teníamos que irnos, tenemos que irnos! Yo en ese momento tuve tres traslados porque de mi
casa ya se venía el agua porque estaba sobre la costanera, y como no me habían dado todavía,
porque yo había comprado terreno, y tenían que darme una casa en alquiler, no tenía todavía
una ubicación. Cuando vinimos, que se venía todo, me dieron una casa desocupada en el
centro para que volteen toda la costanera, de ahí yo estaba en la ciudad en plena oscuridad,
estaba horrible, teníamos que llevar a las chicas a la escuela. Entonces le pedimos a mi mamá
que se vaya de vacaciones, la mandamos a la casa de un hermano y nos fuimos a la casa de
ella. Vos imaginate, ella con la casa instalada y nosotros con mi mudanza, fue un desastre.
Fue un amontonamiento total hasta que me dieron una casa en alquiler y después la opción a
compra porque yo no podía construir mientras estaban los obreros adentro así que vivimos en
esta casa y la compramos, fuimos pagando, treinta años nos dieron para pagar la deuda, y a
los quince años el gobierno canceló la deuda. La desgracia fue para los pobres, por así decirlo,
que pagaron la diferencia de la casa, muchos sacaban de sus ahorros o créditos que pedían y la
pagaron. Otra gente ante tal incertidumbre, antes de que se decidiera hacerla, porque no
querían hacer la ciudad, nos querían pagar, indemnizar y que nosotros hagamos lo que
quisiéramos. Hasta que Harguindeguy que fue uno de los que propuso que se hiciera y votó
por la ciudad, mucha gente se fueron de la ciudad, algunos pudieron volver, otros ya no
tuvieron la opción. ¡Vos no sabes la incertidumbre nuestra!, ¡el dolor!, ¡qué haríamos
desparramados a la buena de Dios porque no sabíamos qué hacer!.
Fran- ¿Cómo fue el periodo de tu adaptación a la nueva ciudad?
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Vera- Los primeros años era todo terrorífico, llegamos acá y todo esto era una maqueta, sin
asfalto. Andaba el cuento que perdías la bota enterrada, y era cierto porque perdí una bota,
todo era greda y se me quedó enterrada. Fue feo el primer tiempo, ¡muy feo!, teníamos que
entrar a la casa con un tablón porque no había escaleras. ¡Fue un desarraigo terrible!, fue duro,
pero yo en ese momento así y todo, estaba en esa vorágine de que las chicas estaban
estudiando, iban a inglés, a danza, y como que al tiempo lo iba llenando con eso. La gente
anciana se fue muriendo de tristeza, de soledad. Y llegar acá y no tener un arbolito en la
costanera para tomar un poco de sombra en verano, hasta que ahora tenemos un vergel. Yo
creo que psicológicamente la gente grande se fue muriendo, mucha gente de golpe, capaz dos
ancianos al mes. Y bueno mis hijas que tendrían ocho años la mayor, era muy novedoso, pero
para la gente como yo de 35 años más o menos en ese momento sufrimos mucho. Aparte la
cuidad distinta, alargada, no era cuadrada como en la vieja, todo nos quedaba lejos y todas las
amistades que teníamos a dos cuadras o vecinos, cada uno en el lugar que les asignaron,
quedaron lejos. Encima no podemos decir nada, en el momento que te asignaban la casa,
llamaban por grupo o lo nombraban para ir a una reunión donde se iban a distribuir las casas.
Había que ponerse de acuerdo, llamaban a todas las A, porque había categorías de casas A, B,
C y D, llamaban a todas las A y se tenían que poner de acuerdo o se iba a votación. Por ahí
había problemas porque no se ponían de acuerdo, pero la mayoría sí estaba de acuerdo. Todo
eso fue duro, y después de que yo tuve mi casa para alquilar, que me la daban, yo me mude,
así que tuve tres mudanzas. Primero de la costanera al centro, y de ahí a la casa de mi mamá,
y de ahí acá a la nueva. Eso es como me pasó a mí.
Fran- ¿Qué costumbre tenían en la vieja?
Vera- La vida continua más o menos su estilo de vida, nosotros íbamos muy seguido a la
playa pero acá yo me desconecté totalmente, iba pero porque mis hijas me pedían. No tenía
atracción siendo que era asidua en la vieja ciudad. Siguió igual, yo era maestra pero deje para
cuidar a mis hijas, las tuve medio seguida a las cuatro. Lo que sí las amistades fueron
cambiando, porque por ahí surgía la amistad de otros vecinos, y capaz que fue dejando la
amistad de los otros viéndolos menos por la distancia, eso pasó. Hubo una desconexión
porque antes era cerca y ahora todo quedó lejos, eso cambió en mí.
Fran- ¿Qué pasó con las costumbres a partir de tales sucesos?
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Vera- Federación no prosperaba, no salía adelante, yo calculo que el cambio fue para bien, al
venir mucha gente de afuera ayudo a que la gente cambie las costumbres, éramos medio
quedados. Ahora tememos más accesos a todo, a encuentros.
Fran- ¿Qué sentimientos le han suscitado estos momentos de traslado y relocalización?
Vera- ¡Qué bueno que por lo menos teníamos la certeza de que la ciudad se iba a hacer!, me
acuerdo de las campanas y me trae tristeza porque ¡no es nada fácil remover el corazón de
nuevo!, claro que uno no habla por no recordar cosas del pasado. Y de la nueva que era un
vergel. Nunca me voy a olvidar mi casa, no la vi cuando la destruían, pero si la Iglesia y la
Policía. Eran unos edificios tremendos, no los podían voltear, semejantes ladrillos que tenían
esas paredes, la policía era muy bonita, era un torreón. Era uno de los edificios que podían
haber quedado en pié. Otra cosa fue la destrucción de la gruta a la que no le llegó el agua,
tenía un hermoso sendero con robles. ¡No se pensó! pero pienso, ¡los arquitectos de antes
como no van a conservar ciertas cosas que se podían haber guardado! Y bueno la tristeza es
grande. Cuando baja el río vamos a ver la casa de mi papá que fue construida con un Rastelli,
vos sabes que salió en un documental, se ven los cimientos bien conservados intactos. Cuando
recorro veo todo.
Fran- ¿Qué es lo que puede ver?
Vera- ¡Y todo! ¡recordas todo!, desde el día que mi papá construyo la casa hasta que la
dejamos. ¡Triste! Lo único que vi demoler fue la policía y la iglesia, yo ya estaba viviendo
acá, me enteré y fui. Pero después no fui a ver nadas más, no sé, ¡fue negación tal vez!, no se
no quería saber nada más. Era tal el coraje del movimiento del traslado que había que hacer
para la mudanza, te imaginas todo encajonado, yo traje todo en cajones porque te agarraba la
lluvia y me quedaban todas las cosas ardidas, rotas.
Fran- ¿Cómo hizo el traslado?
Vera- Nosotros no lo hicimos por la empresa que te mandaba el gobierno, yo me iba por mi
propia cuenta a la casa de mi mamá. Lo hice en forma particular, era tal el lío y los chicos que
estaban estudiando, como que no tuve tiempo de meditarlo que me estaba pasando, como que
me paso la vida de golpe, hasta que en este momento te pones a pensar, no volvés a ver tu
casa y otras personas que quieren saber donde pasó van.
Fran- ¿De qué manera conserva todos esos recuerdos de la vieja Federación?
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Vera- Y bueno, yo converso con mis hijas, la más chica que tenía cuatro años en ese
momento, no se acuerda de nada, las otras chicas sí, entonces recordamos con ellas o con los
amigos porque otra cosa no te queda. ¡Ah! fuimos a buscar baldositas, pedacitos de azulejos
de la casa.
Fran- ¿Qué significados tiene para usted haber vivido este suceso?
Vera- Mira yo pienso que la vida siguió igual, los chicos siguieron estudiando, mi marido
siguió trabajando. A los industriales les dieron un lugar para establecerse. Al principio fue
como una tragedia porque no había puente para ir al parque industrial, tenias que hacer
dieciséis kilómetros. Después todo fue un golpe grande para migrar. Bueno salieron la termas
que fue lo que nos hizo crecer, no sé qué hubiera pasado si no hubiera salido esto. Esta la
historia de una familia grande que vivían todos juntos, ellos no querían que la ciudad se
trasladara, eran muy religiosos. Dicen que sembraron en las aguas del Rio Uruguay medallitas
de la Virgen la Milagrosa. Y bueno yo pienso que Dios hizo el milagro de traernos aquí que
fue lo mejor que pudo hacernos, porque hubiéramos estado chatos como siempre. Yo pienso
que se cumplió, ellos pidieron que no se traslade y Dios nos mando acá. Hay un dicho “lo que
el agua nos quitó el agua nos devolvió”. Yo pienso que el mundo evolucionó, cambió, la
juventud no es tan sana como antes, y al crecer la ciudad han surgido otros problemas. No
puedo comparar la juventud de ahora con la que teníamos allá, la nuestra era una juventud
sana, más sana que la de la nueva.












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Caso 9: Zulema, 70 años

Fran- ¿Cómo fue su experiencia de vida en relación a las vísperas de la relocalización de
Federación?
Zulema- Cuando se decidió que se construya la ciudad, ganó esta zona, La Virgen, el
gobierno militar entró y dijo: ¡aquí no se hace nada!. Bueno, ¡el pueblo lucho en comisiones y
ganó!. Fue una alegría del pueblo. No nos imaginábamos como iba a ser, acá había 40
propietarios de los cuales 25 vivíamos acá y los otros vivían en la ciudad. Y nosotros qué nos
íbamos a imaginar… creíamos que nuestras casas iban a quedar y se iba a construir alrededor.
Cuando llegó la empresa, teníamos que salir rapidísimo porque había que construir en dos
años la ciudad. Mi caso particular no fue ese, porque dónde se construyó la ciudad, no
abarcaba la zona donde vivíamos porque se redujo mucho el proyecto por el presupuesto. A
nosotros nos expropiaron pero no construyeron en ese lugar, es ahora donde está el Asilo de
Ancianos y la Escuela Especial. Pasaba por ahí la ruta 14 entre el Hogar de Ancianos y el
Hospital. Vino el tribunal de tasaciones, algunos teníamos chacras, quintas, más extensión de
campo unos, otros menos. Expropiaron una chacra muy grande y se las asignaron a los que
más tenían, y a los que tenían menos le adjudicaron tres hectáreas porque al ministro de
economía de la provincia se le ocurrió que nos teníamos que dedicar a la floricultura, así que
desde una oficina ellos decidían todo, no les importaba lo que la gente hacía, y la gente tuvo
que salir. No era como la gente de la ciudad que sabía que cuando los trasladaban tenían una
casa acá. A los que le asignaron grandes terrenos tuvieron que perforar para tener agua, para
empezar a construir sus viviendas tuvieron que malvender, porque los compradores se
avivaron y compraban a mitad de precio, porque ellos tenían que vender si o si para comprar
sus viviendas. Por eso fue más traumático, muchas familias se fueron y no volvieron y otros si
lo hicieron. A nosotros nos vendieron esta casa. En mi casa mi papá tenía un almacén de
campaña, tenía de todo un poquito, y los vecinos se juntaban a jugar al chinchón y al truco, y
después que se instaló el obrador se acabó todo eso. A nosotros nos expropiaron, nos
asignaron esta casa, pero a mi papá le quitaron su medio de vida, porque cuando nosotros
gestionamos el negocio nos dijeron que no, porque era para la gente de la ciudad. ¡Así que le
quitaron el medio de vida! Así como él a mucha gente, y como había muchos que no habían
terminado la escuela o tenían pocos estudios se dedicaban a criar animales, trabajar en el
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campo, las mujeres, algunas, trabajaron en la limpieza. Fue un sufrimiento más traumático.
Ellos decían que se empleen, pero cómo no tenían mucho estudio, no sabían hacer muchas
cosas, se tenían que dedicar al campo nomás.
Fran- ¿Qué vínculo tenía con la vieja ciudad?
Zulema- Y bueno, ya te digo, vivía acá que era campo, mi escuela es la que ahora es la 64 que
antes era la 14 que está dónde están la termas ahora, había hasta 4to grado, así que tenía que
ir a la ciudad, tenía que ir en sulqui; 5to y 6to había que ir a la Pellegrini. Estaba muy ligada a
la ciudad después para terminar porque soy maestra tuve que ir a Concordia. Después para
empezar a trabajar que ahora es la 208, que antes era la 68, que estaba al lado de la estación
de ferrocarril. Yo fui quién en esta zona representaba para pedir notas y reuniones.
Fran- ¿Cómo se vio afectada por el traslado?
Zulema-Todos sufrimos el desarraigo, nosotros, cuando vino la empresa para construir la
cuidad teníamos las 24 horas las máquinas dando vuelta, las topadoras, la gente que no se
podía ir no podía dormir. Yo te comento ¡nosotros teníamos un almacén, media hectárea con
citrus en el mismo lugar que el almacén, y un criadero de pollos, en frente tres hectáreas con
animales y un terreno en la ciudad!. ¡Eso no alcanzó para pagar la casa esta que tenemos
ahora! Nosotros no tuvimos que salir corriendo, porque se achicó el proyecto inicial. Sacaron
teatros, bibliotecas, así que pasamos acá. Nosotros tenemos acá mas confort, porque allá
cuando estábamos en a la otra casa teníamos sol de noche, y cuando se instaló el corralón
recién ahí teníamos energía eléctrica. Ganamos en confort y pudimos que nos adjudiquen una
casa de cuatro dormitorios que era más o menos como la casa que teníamos antes. Nosotros
sufrimos mucho hasta que nos adjudiquen esta casa, porque nos dijeron que era para la gente
de la ciudad, no para la gente de campo, pero quedaron casas, porque hubo gente que se fue
para otro lado, así pudimos conseguir que nos den la casa.
Fran-¿Cómo fue su adaptación?
Zulema-Yo vivía en la zona de construcción. Al principio, cuando nos trasladamos era
cemento y barro porque las calles que estaban hechas era en el centro, pero por acá estaban
haciendo movimiento de suelo y compactando. Para nosotros el río era el verdugo, pero ahora
lo amamos, por todo lo que conseguimos. Como yo vivía en el campo no teníamos tantos
vecinos y no teníamos la costumbre de tener vecinos, así porque, algunos los conocíamos, sí,
y a los otros de vista nomás. Cuando recién vinimos por ejemplo entré en lo de Pancho, en
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vez de mi casa, no tenía nada para orientarte porque las casas eran igualitas. Al principio
estábamos encerrados en casa, pero después nos fuimos soltando.
Fran-¿De qué manera recuerda entonces la vieja ciudad?
Zulema- Bueno, por fotos como ves, y hay un árbol que está todavía entre la escuela especial
y el asilo y cuando paso me emociono porque me recuerda mi infancia. Cuando baja el río yo
voy a ver la vieja porque son satisfacciones que Dios nos da cada vez.
Cuando vio Videla sólo dos mujeres, pudimos entrar ahí, como yo representaba esta zona
(muestra una foto en el reconocimiento de la zona donde se va a construir la ciudad) ahí me
toco darle las palabras de recibimiento y él me está respondiendo. En esa época estaba el
toque de queda donde no podían andar más de dos personas, por eso cuando construyeron la
ciudad no hicieron parques, plazas, clubes y campos deportivos porque no querían
concentración de gente.



















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Caso 10: Abelardo, 67 años.

Fran- Abelardo me querés empezar a contar cómo era la idiosincrasia del pueblo de
Federación que identificaba al Federaense?
Abelardo- Federación siempre vivió pegado al agua, fue como una fuente de vida, porque
nosotros dependíamos de la madera, del citrus, pero el fuerte era la madera que venía del
Brasil en jangadas. Daba trabajo a mucha gente. De acá se lo llevaba a Concordia, había
transporte y de ahí se lo llevaba a Buenos Aires. Federación fue una zona donde había muchos
inmigrantes, venían de Europa, de Italia, Austria en el caso mío de mis abuelos, otros que
venían de la Banda Oriental porque llegaban desde barcos que querían desembarcar en Brasil.
Fran- ¿Cómo estaba constituida tu familia?
Abelardo- Nuestra familia está constituida por tres varones y tres mujeres. Vivíamos afuera,
en la salida, en la casa paterna que todavía está, es decir que no la demolieron. Está en Cristo
Obrero, o un poco más atrás estaba el barrio (porque no era barrio), estaba el almacén y la
carnicería y otra cosa más y después todo era la ciudad. La ciudad empezaba casi en el barrio
San Lorenzo. Nosotros de chicos en la casa nuestra teníamos ganado, ordeñábamos y
llevábamos al centro a la ciudad, a la casa de mis abuelos, a otros lugares. Todas las casas
tenían grandes terrenos, por eso una de las cosas que era difícil de asimilar, era la incógnita,
en primer lugar fue, lo difícil que fue que se construyera la ciudad, que sí, que no, que nos
trasladaban a Chajarí, o que nos trasladaban a La Bianca, que económicamente era el factor
fundamental. O nos indemnizaban a todos y cada uno agarraba para cualquier lado.
Fran- Entonces, ¿cómo fue dándose el proceso de tu traslado?
Abelardo- En esa época estaban los militares, estaba Videla y Harguindeguy, se luchó en ese
momento, se formó una comisión, se fue luchando, luchando, hasta que vino la novedad de
poder trasladarla, hasta que de una reunión en Buenos Aires llegó la noticia que Federación se
hace. Cuando se recibió la noticia, todos salimos a la calle y en procesión nos vinimos hasta la
gruta. Nos vinimos a la gruta que estaba afuera en el campo unos 4 o 5 kilómetros. Ahí se le
rindió a la Virgen que siempre fue la patrona de Federación en agradecimiento a que la ciudad
se hiciera. Para hacer la ciudad se hicieron censos, tenías que cumplir con una serie de
requisitos. El que era propietario e inquilino iba a tener vivienda, iba a pasar a ser dueño.
Había un trabajo que la nación te compraba y te vendía la provincia, todo lo que tenía que ver
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con tu casa en la nueva tenía que ver la provincia. Entonces en ese momento existían unas
comisiones que determinaban dentro de la posición económica que tenías y del grupo
familiar, si era varón o mujer, si te correspondía dos habitaciones o una. Y dentro de las casas
había casas o dúplex de distinta categoría. En base a eso te adjudicaban la vivienda. Nosotros
tuvimos la suerte de conseguir acá porque nosotros de todos los que estábamos en estas
manzanas cada uno eligió y tuvo la suerte de que lo que eligió no se repitió así que no se fue a
sorteo. Me acuerdo que cuando vinimos no teníamos puerta todavía, vos estabas viviendo
pero la empresa estaba trabajando en la vivienda porque no estaba terminado, estaban
trabajando en los pisos en los baños, armando los placares. En el caso nuestro, esta calle no
estaba construida, así que tenía que dejar el auto a dos cuadras. Después de elegido el lugar
veníamos preparándonos. Te dejaban unos canastos y te decían que te pasaban a buscar al otro
día. Pero yo lo hice por mi propia cuenta. Veníamos, a armándola instalando artefactos
eléctricos. El tiempo de traslados fue sectorizado de acuerdo al cómo el agua le iba llegando.
La empresa Sol Argentino recibía la orden de la zona que tenía que ir desplazándose e iba a
llevarle los canastos. Así iban determinando los más cercanos para que no los encuentre, para
que el agua no los encontrara en la vivienda todavía. En mi caso, nos correspondía tres
dormitorios porque tenía un varón y una mujer, pero me dieron un dormitorio para los chicos
y otro para nosotros, así que me quedaba el espacio para hacer el tercer dormitorio. Fui
comprando las mismas aberturas y cerraduras así quedaba como si fuera de tres dormitorios.
Compré las tejas, el techo al consorcio cuando estaba construyendo y así hicimos el tercer
dormitorio. A mí me interesaba este lugar así que venía, miraba, antes de venir a elegir.
Fran- ¿En qué situación laboral o profesional te encontrabas cuando tuviste que trasladarte?
Abelardo- Yo era profesor del Instituto. Empezábamos a dar clases en varios lugares, en
comercios, a mi me tocaba dar clases, íbamos con los chicos a un campo que estaba cerca de
dónde está la escuela 44, sacábamos plantas y yuyos para hacer una cancha para poder dar
clases y poder jugar al futbol. Eso fue lo que nos tocó. Yo era profesor de Educación Física.
Todavía estudiaba en Buenos Aires, pero venía para acá. Trabajé en un Instituto, era Director
de Estudio. Después tuve que ver con el traslado del Colegio Nacional, en la creación de la
Escuela Técnica. Hacer los trámites e iniciar para que se haga la creación de la Escuela
Técnica. Y después también estuve como director organizador para que se construya la
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Sagrada Familia. Generalmente yo me movía en la educación y en algún deporte. En mi caso
era empezar de nuevo.
En el caso mío era empezar de cero otra vez. Porque no teníamos escuelas, nada, no nos daba
el tiempo, sino que teníamos que hacer tiempo para preparar las cosas. No podías decir no
tengo gimnasio entonces no hago, o no tengo campo de deporte entonces no realizo. Entre
alumnos, docentes, todos, sabías que tenías que luchar por algo nuevo, porque de que te servía
decir como no tengo no hago nada. Tenía que decir bueno aquello quedó y bueno voy a pelear
para quede lo mejor posible. Luchar para hacer un campo de deporte lo más pronto posible.
Tener la escuela propia lo mejor posible. Me acuerdo cuando nosotros con el Colegio
Nacional, estaba Vallejo, yo estaba de director de estudio, nos fuimos (ah porque pertenecía a
enseñanza privada), nos quedamos sentados casi un día entero esperando para ver que iba a
pasar con el Instituto viejo, si se hacía o no, o qué pasaba. Porque privada si no lo hacías vos,
no se hacía. Fuimos al Ministerio, nos dieron una recomendación y pudimos hablar, y después
surge el Colegio Nacional.
Fran- ¿Qué significó para vos ese traslado?
Abelardo- A lo mejor los jóvenes, que se yo, estábamos mas aventados al cambio, pero lo
bravo era para los familiares que tenían ya edad, que habían levantado su casa y criado sus
hijos. Tener que desprenderse de esa casa y no verla más. Cuando vos viviste en otro lado o
estudiaste en la facultad llegas hasta la puerta de la facultad o a la plaza de la ciudad donde
vos estuviste. Si baja el agua un tiempo podes llegar a decir acá estaba mi casa o acá estaba la
iglesia. Pero acá no lo podes decir acá esta la casa, esta es la plaza, hacer, llegas y es un llano
porque todo lo demás fue enterrado. Eso es lo más difícil. Mucha gente sufrió ese desarraigo.
Muchos no lo soportaron y otros sí. Aceptar esa realidad, como que te despojaran de golpe.
Ahora es como que como dice el dicho lo que el agua nos quito el agua nos devolvió. Porque
sin las termas no hubiésemos sido nada. Y bueno el agua nos tapo la vieja ciudad, nos
eliminó, pero ahora gracias al agua ahora tenemos esa posibilidad de vida ahora.
Fran- Si bien no tuviste que vivir la demolición de tu casa, ¿cómo vivís el recuerdo de la vieja
Federacion cuando recorres en la bajante del lago? ¿Qué recuerdos y sentimientos te evocan?
Abelardo- Yo estuve mucho en la parte de educación y de deporte, hay clubes que
desaparecieron, deportes que desaparecieron. Entonces cuando nos juntamos con gente de
nuestra edad, recordamos dónde vivíamos, te acordás cuando íbamos al centro, o cuando
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jugábamos en tal club. Porque con la gente joven que nació acá o vino después de dos o tres
años, no podes decirle mira… porque no se puede acordar. O cuando hablamos de la iglesia
cuando tomaste la comunión o te casaste, eso es lo que más duele en el recuerdo, lo único que
te queda es un mosaico o un ladrillo que te queda de la iglesia como recuerdo para decir esto
es una parte de tal cosa que estaba en la vieja Federación. Y después queda el dicho que
porque no dejaron la iglesia, y bueno eso es parte del pasado, volver atrás, no la recuperas a la
iglesia. Eso fue lo que nos golpeó bastante, pero creo que nos unió capaz en las dificultades,
porque no fue la única. Ahora por suerte la naturaleza nos dotó de los beneficios que tenemos
ahora, pero es como partir mitad y mitad, porque no te podes quedar en el pasado, porque
tenés un presente que vivir y un presente que hacer. Recuerdos tengo un montón, anécdotas
también. Las motivaciones que había en la vieja era ir a ver el coche motor, o las fiestas en
enero era ir a los pinos por los carnavales y la fiesta de la Virgen el 8 de diciembre. Porque no
había tantas fiestas, eran fechas muy claves. O era ir a misa los domingos o salir a dar la
vuelta a la plaza muy linda con las azaleas.
Fran- ¿Hay costumbres que se pudieron mantener después del traslado?
Abelardo- Acá por ejemplo estaba todo mezclado, los vecinos de antes estaban ahora todos
desparramados. Tenías que acostumbrarte, acá por ejemplo no tenías fondo, tenías dos
alambres pelados que separaban a los vecinos. Aparte otro detalle, es que en la vieja vos
tenías muchas cosas, tenías un galponcito tenías fondo y acá no tenías nada o quedaba a la
intemperie o lo dejabas en la vieja o lo vendías.
Fran- ¿Cómo fue la adaptación al cambio por ser una ciudad construida con los avances
tecnológicos de ese momento?
Abelardo- Nosotros habíamos estado, así que estábamos conociendo esos adelantos. Pero por
ejemplo nosotros en la vieja vivamos en una casa inmensa, y el resto era una quinta de
pomelo. Calcula que en el living el nene andaba en triciclo, era muy grande el living, la
cocina muy grande, era una casa antigua con espacios muy grandes. Pero bueno era el
adelanto tenías más tecnología, tenías otras cosas, y tenías que valorarlo porque ya era la
realidad que teníamos que vivir. Ese fue el cambio más grande. Nos adaptamos muy pronto.
Fran- ¿De qué manera conservas los recuerdos que tenes de la vieja Federación?
Abelardo- Bueno vos fijate las fotos, eso es un poco lo que quise guardar en el recuerdo, fui
tratando de juntar todo el material antes y después, eso hace a la vida y después de trasmitirlo,
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porque al de ahora no le interesa si no ha nacido en la vieja. También hice la réplica de la
glorieta que estaba en mi casa donde nos sentábamos a la tarde a tomar mate y también el
camino del quincho que va hasta la casa es una baldosa roja que era de la estación, que tenía
un caminito alrededor y en frente un monumento que tenía laja roja común. De a poquito fui
trayendo para construir el caminito. Traje algo de allá, y vivo mitad y mitad. Acá tengo que
vivir y seguir la vida, y allá me queda el recuerdo y la esperanza y todo lo que fue antes. Que
sea pasado pero que está presente porque para nosotros es importante.
Fran-¿Qué emociones te han surgido a lo largo del paso del tiempo, hoy a más de treinta años
del cambio de ciudad?
Abelardo- Yo ya dí el paso que tenía que dar, el paso de la vieja acá. Cuando se vuelve a
remover estas cosas uno se siente movilizado. El sentimiento de nostalgia está ahí pero hay
que seguir viviendo, está a flor de piel pero no hay que vivir de eso.
Fran- ¿Hay una continuidad de la identidad Federaense antes del traslado y después de la
relocalización?
Abelardo- Con el agua termal cambió totalmente. Antes no venía nadie, fue otra realidad
diferente, hubiera sido una ciudad chata, tranquila, sin ningún apuro en nada, sin avances. El
agua cambio todo, en hotelería, todo, todo. Hoy ya no nos conocemos casi nadie.














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